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Perspectivas para 2016: Renta variable global

Alex Tedder defiende que, en un contexto macroeconómico incierto, centrarnos en los catalizadores específicos de cada empresa capaces de generar beneficios que sorprendan al mercado es la mejor estrategia para capear 2016.

02/12/2015

Alex Tedder

Alex Tedder

Head of Global Equities

  • El contexto macroeconómico global se perfila muy incierto de cara a 2016. Nuestro enfoque sigue siendo el mismo: centrarnos en catalizadores de rentabilidad fundamentales1 en nuestra búsqueda de casos de crecimiento inesperado de los beneficios.
  • La tecnología evoluciona a un ritmo nunca visto y revoluciona una amplia gama de sectores, lo que propicia numerosas oportunidades de inversión, además de plantear importantes desafíos a los sectores tradicionales.
  • Por lo general, preferimos las empresas de servicios frente a las del sector manufacturero, en vista de la mayor resistencia de su capacidad de fijación de precios y su crecimiento superior.
  • Aquellas compañías capaces de reducir costes y fortalecer sus balances, especialmente en sectores muy competitivos que sufren de exceso de capacidad, se verán recompensadas en 2016.

En general, el trasfondo de la renta variable es complicado y el contexto macroeconómico se perfila cargado de incertidumbre. Los bajos tipos de interés reflejan las medidas de expansión cuantitativa implantadas por los bancos centrales de todo el mundo, que han impulsado artificialmente los precios de muchos activos y generado una situación potencialmente peligrosa cuando los tipos comiencen a subir. Las notables distorsiones en los mercados de divisas, la debilidad de los precios de las materias primas, la ralentización del crecimiento en China y los datos económicos heterogéneos en Europa y Estados Unidos han contribuido también a esta incertidumbre. En lo referente a las acciones, esto se ha traducido en unas rentabilidades absolutas reducidas y en un incremento de la volatilidad.

Por tanto, resulta especialmente pertinente adoptar un enfoque selectivo a la hora de invertir, centrándonos en empresas que puedan lograr un crecimiento inesperado de sus beneficios a pesar del contexto incierto. Identificamos una serie de dinámicas diferentes que podrían sorprender al mercado en 2016.

Las revoluciones tecnológicas impulsan un cambio acelerado

La tecnología evoluciona a un ritmo nunca visto y los nuevos modelos de negocio que se sirven del mayor grado de conectividad, especialmente en el ámbito móvil, amenazan con transformar las dinámicas sectoriales en diferentes áreas. Empresas como Amazon, Google, Facebook, Alibaba y Tencent ya son auténticos gigantes en sus respectivos mercados finales. Los ingresos y la capitalización bursátil de estas compañías ya se encuentran entre los más elevados del mundo.

Sin embargo, el número de sectores que se enfrentan a esta revolución crece a pasos agigantados y actualmente va mucho más allá del universo inmediato del comercio electrónico, las redes sociales y la telefonía móvil. Los avances tecnológicos está sacudiendo sectores tradicionales como la automoción (Tesla, Uber), la distribución de moda y alimentación (Yoox, Zalando, Just Eat, GrubHub), las reservas y alojamiento (Priceline, Expedia, TripAdvisor, Airbnb) y la contratación (LinkedIn). Otros de los sectores que están a punto de experimentar una revolución considerable son la salud y la banca. Nos centramos en identificar oportunidades allá donde el mercado o bien ha pasado por alto, o bien ha subestimado el potencial revolucionario de determinadas empresas.

Preferimos las firmas de servicios por su capacidad de fijación de precios

Probablemente, en 2016 la economía global estará marcada por la continuidad de las presiones deflacionistas. La escasa capacidad de fijación de precios es ya evidente en el sector de bienes comercializados, donde las presiones competitivas y el exceso de capacidad conforman un contexto difícil en lo que a precios respecta. En cambio, el sector servicios ha sido capaz de mantener este poder de fijación de precios, en vista de la escasa capacidad de negociación de muchos segmentos. La divergencia entre la deflación en el sector secundario y la inflación en el terciario justifica de forma natural un sesgo hacia las firmas de este último en nuestras carteras de cara a 2016.

Seguimos identificando oportunidades atractivas entre las empresas manufactureras con un componente considerable de ingresos recurrentes con márgenes elevados, como los proveedores de mantenimiento y piezas. Este tipo de compañías debería ser más resistente a cualquier recorte en las inversiones en inmovilizado, especialmente en sectores que se beneficiaron del auge de este tipo de inversión en China durante la última década.

Ahorrar beneficios recurriendo a la “autoayuda”

Estamos viendo indicios de que las empresas de sectores en apuros, como el industrial, el energético y el minero, están tomando medidas para impulsar sus beneficios y prevemos que éste será un factor clave en 2016. Cada vez hay más interés por la “autoayuda”, dado que las empresas buscan reestructurarse mediante la reducción de costes y el fortalecimiento de sus balances para capear la incertidumbre en la demanda y los precios. Por ejemplo, firmas como la minera diversificada BHP Billiton y el gigante del petróleo y el gas Royal Dutch Shell se han comprometido a realizar considerables racionalizaciones de costes y a disminuir su inversión en inmovilizado ante el desplome de los precios y los ingresos de las materias primas.

En el sector industrial, los beneficios se han visto afectados por la combinación de la ralentización del crecimiento económico y el excedente de existencias. No obstante, hoy en día estas últimas se encuentran en unos niveles en los que incluso un ligero repunte en la demanda final conllevaría una mejora de la rentabilidad. Las empresas que han sido capaces de reducir costes deberían mostrar un apalancamiento operativo considerable, incluso con un rebote moderado de las ganancias. Es probable que las compañías rezagadas en la racionalización de gastos vean penalizada su cotización.

Objetivo: innovación

Sin embargo, con independencia del sector, seguimos centrándonos en la innovación como catalizador de las rentabilidades en 2016. Preferimos las empresas comprometidas con hallar vías nuevas, interesantes y sostenibles para ampliar sus negocios, pero cuyos esfuerzos el mercado no haya reconocido por completo.

Por ejemplo, en el sector de la salud, las compañías continúan profundizando en los procesos de las enfermedades y desarrollando una amplia gama de tratamientos nuevos para reducir la mortalidad. A pesar de un contexto normativo más complejo, esperamos que el sector siga mostrando una sólida capacidad de fijación de precios en innovaciones terapéuticas.

Otro ejemplo es el sector de la alimentación y bebidas, en el que las compañías han de diferenciar sus productos y servicios para poder fijar sus precios en un segmento muy competitivo. Starbucks es buen ejemplo de ello, ya que su equipo directivo está decidido a identificar métodos innovadores para mejorar la experiencia de los clientes (como la implantación del pago a través del móvil) para mantener la afluencia de público e impulsar el gasto medio de sus clientes.

En busca de sorpresas en la partida de ingresos

Tal y como hemos mencionado, el trasfondo económico continúa siendo muy incierto y no podemos prever con precisión lo que nos deparará la economía, los mercados, las materias primas o las divisas a escala global en 2016. Por tanto, en nuestra opinión, el mejor enfoque es centrarnos en los avances a nivel de empresas para identificar firmas concretas que puedan protagonizar sorpresas en su partida de beneficios y obtener mejores resultados en un entorno incierto y difícil. 

 1 Inversión basada en el análisis de empresas concretas, en el que se otorga más importancia a la trayectoria, la dirección y el potencial de la firma en cuestión que al mercado general o a las tendencias sectoriales (a diferencia de la inversión basada en análisis macroeconómico). 

La rentabilidad registrada en el pasado no es un indicador fiable de los resultados futuros. El precio de las acciones y los ingresos derivados de las mismas pueden tanto subir como bajar y los inversores pueden no recuperar el importe original invertido.

Las opiniones expresadas aquí, son las de Alex Tedder, responsable de renta variable global, y no representan necesariamente las opiniones declaradas o reflejadas en las Comunicaciones, Estrategias o Fondos de Schroders. Este documento tiene fines informativos exclusivamente y no se considera material promocional de ningún tipo. La información aquí contenida no se entiende como oferta o solicitud de compra o venta de ningún valor o instrumento afín en este documento. No se debe depositar su confianza en las opiniones e información recogidas en el documento a la hora de tomar decisiones de inversión y/o estratégicas. La información aquí contenida se considera fiable, pero Schroders no garantiza su integridad ni su exactitud. Publicado por Schroder Unit Trusts Limited, 31 Gresham Street, London EC2V 7QA. Autorizado y regulado por la Financial Conduct Authority. Para su seguridad, las comunicaciones serán grabadas o controladas. Las previsiones recogidas en el documento son el resultado de modelos estadísticos basados en una serie de supuestos. Las previsiones están sujetas a un alto nivel de incertidumbre sobre los factores económicos y de mercado futuros que pueden afectar a los resultados futuros reales. Las previsiones se ofrecen con fines informativos a fecha de hoy. Nuestros supuestos pueden variar sustancialmente en función de los cambios que puedan producirse en los supuestos subyacentes, por ejemplo, a medida que cambien las condiciones económicas y del mercado. No asumimos ninguna obligación de informarle de las actualizaciones o cambios en estos datos conforme cambien los supuestos, las condiciones económicas y del mercado, los modelos u otros aspectos.

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Perspectivas para 2016: Renta variable global 3 pages | 563 kb

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