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Perspectivas para 2016: Renta fija global

Es probable que el mercado de bonos permanezca inestable en 2016, ya que la creciente preocupación de los bancos centrales sobre la reacción de los mercados a sus decisiones de política monetaria, les dejan vulnerables a decisiones erróneas, y un clima de negociación más adecuado para operaciones más pequeñas y tácticas.

02/12/2015

Bob Jolly

Bob Jolly

Head of Global Macro

  • Los bancos centrales, cuya influencia en las fluctuaciones de los mercados sigue siendo muy elevada, se muestran ahora extremadamente preocupados por las repercusiones de sus decisiones en el mercado y en el ámbito internacional. Esto aumenta las probabilidades de que cometan errores con sus políticas monetarias
  • En un contexto de falta de visibilidad sobre las futuras decisiones de política monetaria de los bancos centrales, esperamos que los mercados de renta fija (bonos) sean cada vez más volátiles
  • En conjunto, esperamos que el año que viene la situación sea más propicia para realizar operaciones tácticas de menor tamaño que para adoptar posiciones estratégicas de gran envergadura.

A lo largo de 2015, las turbulencias en los mercados obligaron a los inversores a navegar por aguas revueltas. Las previsiones sobre el rumbo de la política monetaria de los bancos centrales se hicieron cada vez menos fiables. La actividad manufacturera y comercial a escala global se ralentizó debido al continuado debilitamiento del crecimiento en los mercados emergentes, especialmente en China. Los precios de las materias primas también pasaron apuros, mientras que los mercados de divisas vinieron a acentuar la volatilidad general ante la persistente fortaleza del dólar estadounidense y la decisión de China de devaluar su moneda.

Todo esto ha generado un elevado nivel de incertidumbre para los mercados de cara a 2016. Consideramos que la estabilidad económica subyacente se mantendrá, aunque la sombra proyectada por los bancos centrales seguirá siendo alargada. En conjunto, esperamos que el año que viene la situación sea más propicia para realizar operaciones tácticas de menor tamaño que para adoptar posiciones estratégicas de gran envergadura.

¿Está la Fed complicando demasiado las cosas?

En términos fundamentales, la economía estadounidense está en buena forma. Aunque es evidente que la actividad manufacturera está acusando el continuado exceso de capacidad y el debilitamiento de la demanda externa, la economía mantiene su fortaleza en todos los demás ámbitos. El mercado laboral es robusto, los consumidores estadounidenses están activos e incluso existen ciertos indicios de incrementos salariales. Nuestro temor es que la Reserva Federal (Fed) parece estar cada vez más pendiente de los acontecimientos internacionales (sobre todo en los mercados emergentes) a la hora de configurar su política monetaria. Este confuso modo de respuesta, que ha dejado intranquilos a los inversores, generará probablemente distorsiones de gran calado en el mercado durante 2016, hasta que la situación se aclare.

Si bien seguimos esperando que la Fed inicie su ciclo de subidas de tipos, posiblemente a finales de 2015, debe advertirse que los bonos del Tesoro a corto plazo no parecen estar preparados para ello. Prevemos que, conforme los inversores vayan replanteándose el nivel de retribución que este segmento de mercado ofrece, los precios se irán moderando. Los bonos del Tesoro con vencimientos más a largo plazo (de diez años en adelante) parecen contar con bases más sólidas. Esperamos que esta parte de la curva de rendimientos cuente con una demanda sostenida de los inversores institucionales, especialmente de los fondos de pensiones, deseosos de reducir riesgos. 

La política monetaria británica seguirá los pasos de la estadounidense

Estados Unidos no es el único mercado bajo la tutela de un banco central omnipresente. Reino Unido presenta una perspectiva de crecimiento similar. La mayor fortaleza de su sector de consumo está contribuyendo a mantener el impulso, a pesar de que el deterioro de la actividad comercial global está lastrando el sector manufacturero británico. Al igual que en Estados Unidos, los Gilt británicos a corto plazo parecen más sensibles al final de la política monetaria ultraacomodativa y probablemente los precios bajen conforme el riesgo de tipos de interés se vaya ajustando. Si bien creemos que la primera subida de tipos por parte del Banco Central de Inglaterra (BoE) se producirá más tarde que la de EE. UU., también consideramos que el lapso de tiempo entre ambas subidas será probablemente inferior de lo que el mercado espera. Una vez que la Fed actúe, prevemos que el BoE irá endureciendo progresivamente su retórica a fin de preparar a los mercados para el futuro ciclo de restricción monetaria.

Esta vez el BCE no se arriesga

El Banco Central Europeo (BCE) ha respondido al aumento de los riesgos de caída del crecimiento global manifestando de forma más clara que será proactivo a la hora de afrontar cualquier repunte de la deflación. El mercado ya ha respondido positivamente. Aunque todavía no está muy claro cuáles son las medidas de política monetaria que el BCE pretende adoptar, esperamos que vuelva a rebajar el tipo de los depósitos y que amplíe su actual programa de compra de activos (al que ahora destina 60.000 millones de euros al mes) ya sea en plazo o en dotación, si no ambos. Esta ampliación de su política de apoyo hará que las valoraciones de la deuda pública denominada en euros, ya en máximos históricos, probablemente sigan contando con un amplio respaldo. Es probable que el euro continúe depreciándose frente a las principales divisas.

Mucho cuidado en los mercados de deuda corporativa

Los mercados de deuda corporativa podrían ofrecer cierto refugio frente a la incierta evolución de las políticas monetarias. En Estados Unidos se ha producido una verdadera avalancha de emisiones de deuda con grado de inversión1 en 2015. A pesar de que la demanda externa se mantuvo fuerte, la envergadura de la oferta ha ampliado los diferenciales de rendimientos. Creemos que han aparecido nichos de valor en el sector energético, así como en el financiero en su conjunto. Los mercados de deuda corporativa con grado de inversión denominada en euros también se han abaratado a lo largo del año. Aunque la región continúa creciendo, la inflación y el crecimiento siguen siendo frágiles, y el mercado ha tenido que lidiar, además, con la crisis de la deuda griega y con varios acontecimientos negativos relacionados con emisores específicos. No obstante, nosotros siempre hemos mantenido que las tensiones de mercado suelen ir acompañadas de valor. Si se adopta un criterio selectivo, existen oportunidades que se deben aprovechar.

La deuda corporativa de alto rendimiento2 está todavía menos expuesta a las variaciones en política monetaria y, al igual que en el caso de la deuda con grado de inversión, la volatilidad y la aversión al riesgo del tercer trimestre han reajustado las valoraciones hasta el punto de que ciertos segmentos ofrecen atractivo. Siempre y cuando se realice un análisis adecuado, los sectores vulnerables a la evolución de las materias primas ofrecen un filón de oportunidades, especialmente en Estados Unidos.

El nuevo estado de normalidad de China

Así, dado que los bancos centrales están variando su rumbo (o no, según el caso) debido a las sombrías perspectivas de China, la pregunta clave es: ¿cuál es el grado de debilidad de la segunda mayor economía del mundo? China está claramente comprometida a cambiar su actual modelo de crecimiento basado en las exportaciones y las infraestructuras por otro de consumo interno y prestación de servicios. Consideramos que la voluntad y herramientas políticas de China son suficientes para apuntalar la economía en su tránsito de un modelo al otro. Además, las mejoras en urbanización y productividad son factores de crecimiento aún vigentes y que continuarán contribuyendo conforme el proceso de transición se vaya desarrollando a lo largo de varias décadas. Dicho esto, aunque el proceso está llamado a continuar, siguen existiendo incertidumbres tanto sobre su calendario y ritmo como sobre la evolución de la política monetaria china.

Los objetivos oficiales de crecimiento de China siguen siendo ambiciosos y los datos de PIB inferiores a lo previsto resultan, por regla general, perjudiciales para el interés por el riesgo. Además, los riesgos asociados a un endeudamiento elevado, así como la creciente amenaza deflacionista podrían extenderse al resto del mundo. Por último, la inesperada devaluación del yuan articulada por China este año ha generado temores sobre el calendario y la magnitud de futuras devaluaciones.

Precaución con las operaciones arriesgadas

Aunque la economía global debería seguir mostrándose resistente en 2016, puede que la historia sea muy diferente en los mercados mundiales. Los inversores continúan estando muy atentos a los próximos movimientos de los bancos centrales en vista de la importancia que tuvieron a la hora de sustentar el sistema financiero tras la crisis. Por ello, hasta que los factores externos dejen de enturbiar las decisiones de los bancos centrales, consideramos que los inversores deberían tener cuidado a la hora de adoptar posiciones direccionales a gran escala.

1 Los bonos con grado de inversión son los bonos de mayor calidad según la valoración de una agencia de calificación crediticia. Para que se considere que cuenta con grado de inversión, un bono debe tener una calificación crediticia de al menos BBB (Standard & Poor’s) o Baa3 (Moody’s).2 Los bonos de alto rendimiento son bonos especulativos con calificaciones crediticias inferiores a las de los bonos con grado de inversión. En general, cuanto mayor sea el riesgo de impago del emisor del bono, mayor será el interés o cupón. 

La rentabilidad registrada en el pasado no es un indicador fiable de los resultados futuros. El precio de las acciones y los ingresos derivados de las mismas pueden tanto subir como bajar y los inversores pueden no recuperar el importe original invertido. 

Las opiniones expresadas aquí, son las de Bob Jolly, Director de estrategia macroeconómica mundial, y no representan necesariamente las opiniones declaradas o reflejadas en las Comunicaciones, Estrategias o Fondos de Schroders. Este documento tiene fines informativos exclusivamente y no se considera material promocional de ningún tipo. La información aquí contenida no se entiende como oferta o solicitud de compra o venta de ningún valor o instrumento afín en este documento. No se debe depositar su confianza en las opiniones e información recogidas en el documento a la hora de tomar decisiones de inversión y/o estratégicas. La información aquí contenida se considera fiable, pero Schroders no garantiza su integridad ni su exactitud. Publicado por Schroder Unit Trusts Limited, 31 Gresham Street, London EC2V 7QA. Autorizado y regulado por la Financial Conduct Authority. Para su seguridad, las comunicaciones serán grabadas o controladas. Las previsiones recogidas en el documento son el resultado de modelos estadísticos basados en una serie de supuestos. Las previsiones están sujetas a un alto nivel de incertidumbre sobre los factores económicos y de mercado futuros que pueden afectar a los resultados futuros reales. Las previsiones se ofrecen con fines informativos a fecha de hoy. Nuestros supuestos pueden variar sustancialmente en función de los cambios que puedan producirse en los supuestos subyacentes, por ejemplo, a medida que cambien las condiciones económicas y del mercado. No asumimos ninguna obligación de informarle de las actualizaciones o cambios en estos datos conforme cambien los supuestos, las condiciones económicas y del mercado, los modelos u otros aspectos.

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