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La última crisis del Covid en China, la guerra en Ucrania: consideraciones para los inversores

Nuestro panel de expertos ofrece su opinión sobre el agudo riesgo geopolítico actual y lo que significa para los inversores.

12-05-2022
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Authors

General Sir Nick Carter GCB CBE DSO
Strategic Adviser
Sir Sebastian Wood
Chairman, Schroders China
Vera German
Fund Manager, Equity Value

Las políticas draconianas del Covid en China han dominado los titulares en los últimos días, con las protestas que estallaron en muchas ciudades.

Queda por ver si el gobierno chino hará caso a la ira de los manifestantes y flexibilizará las normas de confinamiento o las reforzará para sofocar tanto los disturbios como el actual aumento de los casos del Covid. Podría haber un camino intermedio que implique un confinamiento estricto para contener el pico actual, con la promesa de una política más relajada en el futuro.

Pero aunque China está en el punto de mira, no es el único riesgo al que se enfrentan los inversores. En un momento en el que las protestas por los últimos confinamientos estaban cobrando impulso, nuestro panel de expertos -el ex jefe de las fuerzas armadas del Reino Unido, General Sir Nick Carter, Schroders fund manager y ciudadana rusa Vera German y Sir Sebastian Wood, chairman de Schroders China- ofrecieron sus puntos de vista sobre el actual aumento de la tensión geopolítica. Presidió el debate Stuart Podmore, Investment Propositions Director.

¿Cuándo levantará China las políticas del "Covid cero"?

Sir Sebastian Wood: La política del COVID es un enorme viento en contra para la economía que está frenando gravemente el crecimiento económico de China. Pero a veces nos olvidamos que la política china ha sido un éxito en términos de salud pública. Las muertes por el Covid por millón de habitantes son unas cuatro en China, frente a más de 3.000 en los Estados Unidos y el Reino Unido.

Sin embargo, la política de utilizar confinamientos selectivos para detener la transmisión en la comunidad se está desmoronando porque las nuevas variantes son muy contagiosas. En las últimas semanas, los dirigentes han pedido que se acelere la campaña de vacunación y se aumenten las camas en los hospitales, lo que sugiere que los dirigentes chinos pretenden preparar al país para vivir con el Covid como el resto de nosotros.

Pero la política de confinamientos selectivos continúa, probablemente como una forma de frenar la propagación y ganar tiempo para preparar mejor el sistema de salud pública para la mayor ola de infecciones que se avecina.  Así que, aunque creo que la política china está en clara transición, todavía no hemos salido de esta difícil fase de confinamientos y de impacto en la actividad económica. 

El gobierno chino ha actuado con cautela en materia de vacunación. Al obligar a los ancianos chinos reacios a vacunarse, se corre el riesgo de causar malestar en la población, y el gobierno es más sensible a esto de lo que muchos comentaristas occidentales creen.  Pero debemos esperar ahora que se aliente progresivamente la triple vacunación de la generación de ancianos. 

¿Qué ha señalado el 20º Congreso del Partido sobre la política interior china?

Sir Sebastian Wood: El Congreso confirmó el paso de una era de crecimiento económico de laissez-faire a una forma más gestionada de crecimiento. Parte de ello tiene que ver con la reducción de las emisiones de carbono y con hacer que la economía sea más sustentable desde el punto de vista del medioambiente. 

También se trata de abordar la creciente desigualdad de la riqueza, de ahí el nuevo enfoque en la "prosperidad común". Los dirigentes chinos han observado con inquietud la polarización política y el creciente nacionalismo en algunas democracias occidentales, y lo atribuyen en parte al aumento de la desigualdad. Intentan evitar que eso ocurra en China, de ahí el creciente énfasis en la redistribución y la continua determinación de ampliar la clase media. 

Junto a esto, hay un creciente énfasis en la autosuficiencia, dada la percepción de que los Estados Unidos pueden tratar de frenar a China. China considera que necesita ser menos vulnerable a la presión externa en insumos críticos como los alimentos, la energía y las cadenas de suministro claves. Esto implica una gran política industrial multifacética centrada en las tecnologías emergentes. 

Al contrario de algunos análisis de los medios de comunicación, no es necesariamente el caso de que el nuevo equipo de liderazgo sea simplemente un "sí" que no está interesado en la reforma económica. Tres de los cuatro nuevos miembros del Comité Permanente del Politburó han dirigido las regiones más dinámicas de China. Es probable que comprendan la importancia, en particular, de un sector privado vibrante como creador de todos los nuevos empleos netos en las ciudades de China. 

La guerra en Ucrania: ¿cuáles son las consecuencias más importantes?

General Sir Nick Carter: Creo que merece la pena reflexionar sobre el hecho de que el sistema mundial que ha garantizado en gran medida nuestra estabilidad y prosperidad durante los últimos 70 años está siendo perjudicado por los acontecimientos.

Está claro que la guerra en Ucrania es prioridad para nosotros en Europa. Podemos rastrear la primera fase de esto en 2014, cuando Rusia utilizó la guerra política y la coerción para tratar de llevar a Ucrania a su órbita. La invasión de este mes de febrero marcó el inicio de la segunda fase, en la que Rusia intentó expulsar a los dirigentes ucranianos, lo cual fracasó. Posteriormente su atención se centró en el este de Ucrania y en las cuatro regiones que el Sr. Putin quiere anexar, lo que tampoco tuvo éxito.

Ahora nos encontramos en la cuarta fase, en la que vemos cómo Putin intenta hacer de esto una "guerra popular" mediante la movilización de los rusos y los ataques a las infraestructuras ucranianas, como las redes eléctricas. Es probable que la guerra se prolongue durante el invierno y que ambos bandos se reagrupen en la primavera.

La escalada es el gran riesgo que todos debemos vigilar. Ya hemos visto una posible escalada por parte de Rusia en cuanto a los ataques a los oleoductos Nord Stream en el mar Báltico. Sabemos que Rusia tiene la capacidad de llevar a cabo una guerra en el fondo del mar contra zonas como los oleoductos y los cables. Tampoco podemos descartar el espacio o la ciberesfera como dominios potenciales de ataque. Luego está la guerra de la información, en la que Rusia es experta. Es muy probable que ese tipo de escalada inimputable se produzca en los próximos seis meses.

Creo que un ataque nuclear es poco probable. En primer lugar, es difícil identificar un objetivo para un arma nuclear táctico. En segundo lugar, Rusia perdería el apoyo de China y la India. Y en tercer lugar, la alianza de la OTAN respondería a gran escala, utilizando armas convencionales.

Eso sigue dejando dudas acerca de la duración de la guerra y su posible final. ¿Quién determina qué aspecto tiene la derrota o la victoria para ambos bandos? Actualmente no veo que ninguna de las partes esté dispuesta a comprometerse en el próximo año.

Las consecuencias económicas de la guerra hacen que la durabilidad de la unidad occidental siga generando dudas. El próximo invierno será aún más duro para Europa desde el punto de vista energético, ya que no habrá gas ruso en nuestras reservas. Para Alemania en particular, que ha sido la principal beneficiaria del gas ruso barato, los productos industriales se encarecerán, perjudicando la competitividad en las exportaciones.

Lejos de Rusia/Ucrania, debemos pensar en Medio Oriente, donde hay un creciente nerviosismo sobre el compromiso de los Estados Unidos en apuntalar la estabilidad regional. Irán se enfrenta a una rebelión interna, sobre todo de las mujeres. Queda por ver si esto supone una verdadera amenaza para el régimen. Irán también habrá sacado conclusiones sobre el valor de un arma nuclear al ver cómo se desarrollan los acontecimientos en Ucrania. Si Irán da nuevos pasos hacia la capacidad nuclear, ¿qué significará esto con un gobierno israelí más de derecha? ¿Cómo lo percibirá la Arabia Saudita? Turquía también es un factor y su papel en Medio Oriente está evolucionando.  

El Golfo puede estar en auge en términos económicos, pero la fragilidad política general de la región es algo que hay que vigilar.

¿Cómo se ven las acciones de Putin desde la perspectiva rusa?

Vera German: Putin está utilizando a Ucrania para calmar los problemas internos, así como para reafirmar a Rusia como un país que debe ser respetado en la escena internacional. A nivel nacional, el boom del petróleo de la década de 2000 permitió un aumento del nivel de vida y la gente no se cuestionó cómo se estaban recortando las libertades. Eso empezó a cambiar cuando los tiempos económicos se volvieron más difíciles. Encontrar un oponente externo es una forma obvia de intentar unir a la población contra ese tercero.

La situación actual se remonta a los años 90 y al final de la Guerra Fría. En muchos sentidos fue una sorpresa que la Guerra Fría concluyera de forma tan pacífica, pero tal vez solo hubo un retraso en términos de reacción. Desde entonces, ha aumentado la inquietud por la gestión de la privatización de la industria y el crecimiento de la influencia occidental en Rusia.

La propaganda estatal en Rusia con respecto a la guerra es muy extrema y tiene poco que ver con la percepción que tenemos en Occidente de la situación. Pero sí que juega con esa sensación de ansiedad que ha estado presente en la sociedad rusa desde los años 90.

Pase lo que pase en el próximo año, o incluso en cinco años, la cuestión a largo plazo es que esta guerra ha dividido efectivamente al país por la mitad. Casi todo el mundo en Rusia tiene amigos o familiares u otros vínculos con Ucrania. Esto significa que la sociedad está muy dividida con respecto a la guerra y es difícil ver qué podría volver a unirla, incluso cuando la parte violenta del conflicto termine.

¿Cuál es la situación en China y en Taiwán? ¿Han aumentado los riesgos allí?

Sir Sebastian Wood: Existe la percepción de que China está acelerando su calendario de reunificación con Taiwán, pero no hay pruebas visibles de ello. El Presidente Xi ha fijado 2049 como la fecha para el "gran rejuvenecimiento" de China. Los dirigentes también han hablado de la reunificación con Taiwán como condición previa a ese rejuvenecimiento, lo que implica una fecha límite en 2049, pero los dirigentes no han declarado públicamente ninguna fecha anterior. Por el contrario, la política declarada sigue siendo la reunificación pacífica, pero junto a un mensaje de advertencia de que si Taiwán avanza hacia la independencia de derecho, China se reserva el derecho a actuar y tiene la capacidad militar para hacerlo. 

Cualquier intento temprano de reunificación forzosa por parte de China parece muy poco probable. Los dirigentes chinos saben que es casi seguro que los Estados Unidos se inclinen por el lado taiwanés, por lo que China estaría invitando a un conflicto militar directo con los Estados Unidos, lo que supondría un enorme daño económico. Al fin y al cabo, la meta del desarrollo económico sigue siendo el objetivo primordial de China. 

En muchos sentidos, el riesgo de conflicto en torno a Taiwán procede más de Washington que de Pekín. La política estadounidense debe permanecer estable. Evitar que China ataque a Taiwán y al mismo tiempo disuadir a Taiwán de declarar la independencia es una política de "ambigüedad estratégica" que ha mantenido la paz a través del estrecho durante décadas. Cualquier cambio hacia un apoyo explícito a la independencia de Taiwán alteraría este equilibrio y podría empujar a los dirigentes chinos a correr el riesgo de un conflicto, a pesar del precio económico que pagarían, debido a las consecuencias políticas internas si no lo hicieren. 

2022 siempre iba a ser un año turbulento para las relaciones entre los Estados Unidos y China, teniendo en cuenta el 20º Congreso del Partido y las elecciones de mitad de período en los Estados Unidos. China se convierte a menudo en un partido político en los años de elecciones en los Estados Unidos. Los presidentes Xi y Biden probablemente tienen ahora un poco más de margen de maniobra política para mejorar las relaciones. Además, su reunión en Bali fue alentadora.

Pero esto es solo una mejora cíclica. La dinámica estructural a largo plazo sigue siendo preocupante. En cuanto a la reciente prohibición de las exportaciones de semiconductores, es la primera vez que vemos una medida estadounidense que no está dirigida a empresas concretas, sino que parece un intento deliberado de obstaculizar el progreso económico y tecnológico de China en general. Esto reforzará la convicción china de que los Estados Unidos están cada vez más decididos a frenar a China. 

En este contexto, ¿cómo encuentran los inversores en valor en los mercados emergentes?

Vera German: Los activos de los mercados emergentes son los primeros en venderse en momentos de mayor temor e incertidumbre. Tras la reciente conferencia del Partido Comunista Chino, por ejemplo, vimos una gran cantidad de ventas generales de activos chinos. Los inversores simplemente se deshicieron de toda clase de activos, en lugar de centrarse en el impacto en empresas concretas. Ese tipo de reacción del mercado, o de sobrerreacción, abre oportunidades para los buscadores de valores como yo.

Sin embargo, en términos más generales, los inversores tienen que convivir con la idea de la intervención gubernamental, especialmente si quieren invertir en los mercados emergentes. Los mercados desarrollados tampoco se libran de la intervención gubernamental, aunque ésta pueda adoptar una forma diferente. El sistema de grupos de presión en los Estados Unidos es un ejemplo. En mi equipo, no solo nos fijamos en las valoraciones. También tenemos una puntuación de riesgo que asignamos a cada acción y tenemos que considerar que el potencial alcista justifica tomar el riesgo.

Los inversores de capital deben desarrollar un conjunto de herramientas para evaluar el riesgo político. Invertir no es solo una cuestión de modelos matemáticos; también hay que valorar lo que no se puede calcular. Muchos inversores descartan el riesgo político por considerarlo "demasiado difícil", lo que conduce a la venta al por mayor. O intentan entenderlo pero no tienen un marco para ello y acaban viéndolo a través de su propia lente.

Los inversores deben pensar no solo en lo que tiene sentido para ellos, sino en lo que tiene sentido para Putin o Xi, o quien sea. No se trata solo de matemáticas y de calcular el costo de la renta variable; se trata de comprender las diferentes perspectivas y los acontecimientos mundiales que pueden hacer que sus inversiones sean un éxito o un fracaso.

En muchos sentidos, los mercados emergentes representan el campo de caza perfecto para los inversores en valor. El concepto de inversión en valor (value) se desarrolló en realidad en los Estados Unidos en la década de 1930, cuando los mercados estadounidenses se encontraban en condiciones similares a las de los mercados emergentes actuales. La información disponible era limitada, había varias normas contables diferentes y no se comprendía el concepto de creación de valor para el accionista.

La inversión en valor tuvo mucho éxito en las décadas posteriores en los Estados Unidos, quien supo aprovechar esas carencias. Para mí, como inversor en valor, las reacciones exageradas -tanto positivas como negativas- que vemos en los mercados emergentes los convierten en una clase de activos con grandes oportunidades en la actualidad.

Y, por último, ¿cómo deben encarar los inversores el próximo año?

General Sir Nick Carter: Estamos en una nueva era de confrontación mundial, que es la más grave desde los años 30. Es hora de abrocharse el cinturón.

Sir Sebastian Wood: Pensando en Taiwán en particular, mi consejo es estar atentos, seguir de cerca la política estadounidense, pero no entrar en pánico.

Vera German: Los inversores no pueden esquivar estos riesgos geopolíticos; tenemos que aprender a calibrarlos. Para ello, necesitamos conocer la historia y tratar de entender el mundo desde la perspectiva de los demás, no solo desde la nuestra.

 

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