Cuatro razones para invertir en renta variable global activa
Invertir a nivel mundial ofrece más oportunidades, una mayor diversificación y, potencialmente, una mejor gestión del riesgo.
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«Sal a ver mundo» es un consejo que suelen dar los viajeros experimentados, conscientes de las ventajas de conocer diferentes culturas, lugares y perspectivas. En lo que respecta a la inversión, «apostar por lo global» es un consejo igualmente acertado, dadas las múltiples ventajas que puede ofrecer un enfoque global.
1. Acceso a un abanico mucho más amplio de oportunidades
Los inversores globales operan en un terreno mucho más amplio. En todo el mundo hay más de 58.000 empresas que cotizan en bolsa. Esa cifra supera con creces el número de empresas que cotizan en cualquier país o incluso en una región amplia como la zona euro o Asia-Pacífico. Los inversores activos pueden explorar plenamente las oportunidades en los mercados de todo el mundo porque, a diferencia de las estrategias pasivas, no se limitan a las empresas incluidas en los principales índices de referencia.
Los gestores activos pueden ser más selectivos, mientras los gestores pasivos deben incluir todas las empresas del índice correspondiente, independientemente de la situación actual de cada una de ellas. Los gestores activos llevan a cabo un análisis en profundidad para encontrar las empresas que, en su opinión, ofrecen el mayor potencial, y evitan aquellas cuyas perspectivas son más limitadas o incluso están en declive.
2. Un enfoque sin fronteras y sin limitaciones geográficas
Los inversores globales no ponen límites a sus oportunidades. Esto tiene mucho sentido, ya que, en un horizonte temporal comprendido de varias décadas, que es el período que suelen tener en cuenta muchos inversores, es poco probable que un solo país tenga el monopolio del liderazgo en cuanto a rentabilidad a largo plazo. Por supuesto, el mercado estadounidense puede parecer la excepción a esa regla, ya que las acciones estadounidenses llevan 17 años en una tendencia alcista que solo la pandemia de COVID-19 ha podido interrumpir temporalmente.
No obstante, es importante señalar que la extraordinaria rentabilidad del mercado estadounidense se debió únicamente a un puñado de valores de gran capitalización, conocidos como los «Siete Magníficos», que pertenecen en su mayoría al sector tecnológico. Si dejamos a un lado estos valores, otros mercados de renta variable, como el europeo, han generado rentabilidades comparables a las de Estados Unidos. Para los inversores que estén preocupados por si sus carteras están excesivamente concentradas en un grupo tan reducido de valores estadounidenses, una estrategia global puede proporcionar la diversificación que tanto necesitan.
Aunque la globalización fue una tendencia que se prolongó durante varias décadas, todavía no tenemos una economía global única. En los últimos años, esa tendencia ha dado un giro en dirección opuesta, hacia la desglobalización. Las interrupciones en las cadenas de suministro que se produjeron durante la pandemia aceleraron esta transición, ya que más empresas buscaron establecer relaciones con proveedores de su propio país o de países vecinos. El aumento de los aranceles impuesto por la segunda Administración Trump también provocó un cambio en las alianzas comerciales globales.
Todo esto ha aumentado las ventajas potenciales de no tener limitaciones geográficas en una cartera. Dado que diferentes factores impulsan las economías de los distintos mercados y regiones, un inversor global puede disfrutar de todas las ventajas habituales de la diversificación. Tiene exposición a mercados que pueden estar obteniendo buenos resultados en un clima global concreto y potenciar la rentabilidad al tiempo que compensa la exposición a mercados que podrían estar enfrentándose a dificultades.
El liderazgo en el mercado de valores no es algo estático
Los resultados históricos no son indicativos de los resultados futuros y es posible que no se repitan. Europa = Europa, excepto el Reino Unido. Fuente: LSEG Datastream, MSCI y Schroders. Datos a 10 de marzo de 2026 en dólares estadounidenses.
3. Libertad para invertir donde existe el mayor potencial de crecimiento
En pocas palabras, el sector tecnológico estadounidense no es la única opción disponible. Otros sectores, como la sanidad y la energía, también ofrecen perspectivas de crecimiento prometedoras a largo plazo.
Una cartera que invierta tanto en mercados desarrollados como en desarrollo puede beneficiarse del mayor potencial de crecimiento de los mercados emergentes, cuyas economías son menos maduras que las de sus homólogos desarrollados, lo que se traduce en mejores perspectivas de crecimiento. Todas las tendencias en estos países —como la creciente urbanización y el aumento de la clase media— están creando importantes oportunidades para las empresas que prestan servicio a estos clientes.
Para los inversores, sin embargo, el crecimiento no tiene por qué provenir únicamente de la expansión de las economías y del aumento de los márgenes de beneficio. El crecimiento también puede venir de un incremento sustancial en los precios de las acciones de las empresas. Una vez más, los inversores globales tienen ventajas. En ciertos mercados, como el de EE. UU., las valoraciones de las acciones son elevadas. A pesar de que las empresas aumentan considerablemente sus beneficios, los múltiplos que los inversores pagan por esos beneficios han sido extraordinariamente altos en comparación con su trayectoria histórica. Un gestor global activo puede encontrar mercados, sectores y empresas donde las valoraciones sean menos elevadas, y las oportunidades de crecimiento a través de la revalorización de las acciones podrían ser mayores.
4. Más oportunidades para mitigar el riesgo en períodos de volatilidad extrema
En muchos aspectos, los mercados bursátiles han estado llenos de buenas noticias para los inversores en los últimos años. El auge de las acciones tecnológicas estadounidenses generó rentabilidades considerables no solo para las carteras de renta variable estadounidenses, sino también para las estrategias de renta variable global con exposición al mercado estadounidense. En 2025, otros mercados también se impusieron, ya que regiones como Europa y Asia-Pacífico registraron, en general, mejores rentabilidades que el mercado de renta variable estadounidense.
Aun así, en medio de todos estos avances alentadores, circunstancias a corto plazo —como los anuncios de aranceles, los cambios en la percepción sobre el impacto de la IA y acontecimientos geopolíticos importantes, como los ataques de EE.UU. e Israel contra Irán— pueden provocar importantes disrupciones en los mercados.
En este tipo de entornos, los gestores activos globales disponen de múltiples opciones para mitigar los riesgos que estas disrupciones conllevan. Como se ha señalado, los gestores globales pueden invertir en distintas zonas geográficas, tanto en mercados desarrollados como emergentes. También pueden ajustar sus asignaciones sectoriales y no están limitados, como lo están las estrategias pasivas, a las ponderaciones sectoriales de un índice concreto. Dependiendo del mandato de la cartera, también pueden tener la flexibilidad e invertir en empresas de gran y pequeña capitalización y de inclinarse hacia diferentes estilos, como el valor o el crecimiento. Gracias a esa flexibilidad, los gestores pueden mantener la exposición a los segmentos que resulten más favorables en los distintos escenarios de mercado. Cuando los mercados atraviesan turbulencias, resulta útil disponer de una gama completa de opciones para limitar el impacto de las caídas.
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