Perspectivas de mercado para 2019: renta variable japonesa
Las empresas japonesas siguen respondiendo positivamente a la mejora de las condiciones internas a medida que empiezan a recuperar cierta capacidad de fijación de precios tras casi dos décadas de deflación.

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- El entorno de estabilidad en el plano de la política interna podría verse empañado por los riesgos externos
- Japón ha seguido experimentando una mejora gradual de sus condiciones económicas internas
- Los beneficios empresariales están respondiendo de forma positiva a la mejora del contexto interno del país
La economía nipona está mejorando poco a poco en un entorno de política interna estable, aunque los riesgos externos y las fricciones comerciales podrían seguir mermando la confianza de los inversores en 2019.
El entorno de política interna se mantendrá estable en 2019
Tras su reelección como gobernador del Banco de Japón en abril, Kuroda ha seguido aplicando una política monetaria agresiva con el objetivo de lograr una salida sostenible de la deflación. Sin embargo, desde el mes de julio, se ha generado un debate considerable acerca de los intentos del gobernador por ajustar la aplicación de estas políticas sin modificar ninguno de los objetivos generales. Pese a haberse presentado como una transición necesaria hacia una versión más sostenible de la misma política, también puede interpretarse que estos movimientos contienen elementos propios de una retirada de estímulos desde la postura marcadamente acomodativa del banco central.
Tras la victoria del Partido Liberal Democrático (PLD) en las elecciones generales anticipadas de octubre de 2017 y su posterior reelección como líder del partido en septiembre de 2018, actualmente el primer ministro Abe puede continuar en el cargo, si decide hacerlo, hasta el año 2021. En tal caso, se convertiría en el primer ministro japonés con el mandato más largo.
Subida del impuesto al consumo en octubre de 2019
Poco después de finales de septiembre, el Gobierno confirmó que seguiría adelante con el próximo aumento del impuesto al consumo en octubre de 2019, según lo previsto. La decisión definitiva al respecto no se esperaba hasta dentro de varios meses, aunque el anuncio anticipado podría reflejar sencillamente la complejidad de su puesta en marcha en esta ocasión, más que cualquier mensaje político concreto. Además de una amplia gama de exenciones al nuevo aumento del tipo impositivo, el Gobierno también está planificando una serie de medidas de estímulo destinadas a mitigar el alcance de la perturbación económica registrada con las subidas de impuestos anteriores. En este momento, no está claro cuál podría ser el efecto neto para la economía de todas estas medidas.
Entretanto, aunque no esperamos cambios sustanciales en la política monetaria en un futuro próximo, sí existe la posibilidad de que el Banco de Japón opte por pasar a la acción antes de lo estrictamente necesario para evitar que sus medidas coincidan en el tiempo con la subida tributaria.
Más allá de octubre de 2019, los inversores en renta variable a largo plazo deberían plantearse la posibilidad de que se produzca una retirada de las políticas monetarias actuales en el marco de su horizonte de inversión. Si las autoridades son capaces de certificar una salida sostenible de la deflación, esto podría cuadrar con la última fase del mandato de Abe. Pese a perfilarse principalmente como consideraciones políticas, estas cuestiones reflejan las mejoras subyacentes en la economía real que, a su vez, impulsan el crecimiento de los beneficios empresariales que prevemos durante los dos próximos años.
Mejora gradual de la economía interna
Japón ha seguido registrando una mejora gradual de sus condiciones económicas internas a pesar de cierta debilidad a corto plazo en el dato del PIB general para el primer trimestre de 2018.
En paralelo, el mercado laboral ha seguido exhibiendo una mejora sostenida que está ejerciendo presiones alcistas sobre los salarios. Por lo general, se ha hablado muy poco de cómo el aumento de las tasas de participación ha compensado los (de sobra conocidos) problemas demográficos de Japón, aunque este factor debería considerarse todo un logro de las políticas aplicadas por el Ejecutivo nipón. Aunque esta tendencia concreta pronto debería alcanzar su techo natural, la rigidez del mercado laboral puede mantener las recientes presiones alcistas sobre los salarios. En última instancia, esto calará en las previsiones inflacionistas que, a su vez, generarán mayor capacidad de fijación de precios para las empresas orientadas al mercado interno.
Las inversiones en inmovilizado también van muy por delante de las previsiones anteriores publicadas por las empresas. Esto es, en parte, una respuesta lógica al efecto macroeconómico de la escasez de mano de obra, aunque también supone una reversión de la tendencia a largo plazo de inversión insuficiente, sobre todo en tecnología y sistemas, durante la fase de deflación.
Japón ha evitado la confrontación con Estados Unidos, de momento...
Frente a esta estabilidad interna, la rápida escalada de las fricciones comerciales entre EE. UU. y China ha generado una notable incertidumbre. Japón ha evitado que la atención se centre en su propio superávit comercial con Estados Unidos, pero el persistente desequilibrio concretamente en el sector automovilístico continúa siendo un posible blanco fácil para el Gobierno de Trump. Los efectos secundarios de la disputa de EE. UU. con China también podrían ganar relevancia para Japón durante los próximos doce meses.
Los inversores extranjeros siguen sin estar convencidos
Los inversores extranjeros han seguido adoptando un enfoque relativamente voluble en lo referente a la renta variable japonesa. En general, los extranjeros suelen verse influenciados por el dinamismo del mercado: venden en las fases de debilidad y compran en aquellas de mayor solidez. Por ello, no hemos visto reacciones a la mejora de la visibilidad en los beneficios empresariales, y el reciente revés del mercado ha desembocado en una nueva caída de las valoraciones.
Entretanto, el Banco de Japón continúa siendo un destacado comprador de acciones a través de fondos cotizados (ETF). Aunque esta puede ser una vía eficaz para su programa de compras de activos, también conlleva mayor riesgo de distorsión de los precios de mercado. Sin embargo, de cara a 2019, no hay motivos para prever que la envergadura de las compras disminuya, y sin duda es demasiado pronto para preocuparse por el posible efecto de la desinversión de las posiciones del banco central.
Los beneficios de las empresas están respondiendo a las mejoras económicas
Aunque un modesto repunte de la inflación y de los salarios supondrá un encarecimiento de los costes, por lo general los beneficios empresariales están respondiendo de forma positiva a la mejora de las condiciones internas, a medida que las empresas comienzan a recuperar cierta capacidad de fijación de precios tras casi dos décadas de deflación.
Si bien los inversores parecen predestinados a vivir con unos niveles de riesgos externos más elevados, especialmente en el plano comercial, algunos de los riesgos internos han disminuido en los últimos trimestres y, por tanto, deberíamos reforzar la convicción de nuestras perspectivas en cuanto a las valoraciones actuales del mercado bursátil nipón.
Información Importante: Las opiniones expresadas aquí, son las de Ken Maeda, Responsable de renta variable japonesa, y no representan necesariamente las opiniones declaradas o reflejadas en las Comunicaciones, Estrategias o Fondos de Schroders.
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