Perspectivas para 2018: renta variable de pequeña y mediana capitalización estadounidense
Nuestro equipo de pequeña y mediana capitalización se muestra cautelosamente optimista sobre las perspectivas del mercado para 2018 ante un contexto de mayor certidumbre para el crecimiento económico.

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Cuando observamos el panorama del mercado, lo primero que detectamos son unas valoraciones forzadas. La salvación son unos tipos de interés muy bajos que no permiten una relación precio-beneficio más elevada. De hecho, la pequeña capitalización tiene una valoración atractiva en comparación con los bonos del Tesoro estadounidenses desde el punto de vista de la rentabilidad.
Frente a los valores de gran capitalización estadounidenses, las empresas de pequeña capitalización presentan una valoración razonable. Nos sentimos mucho más cómodos con las valoraciones frente a la gran capitalización de lo que lo estábamos a principios de año, y nos estamos encontrando con más ideas de inversión en el universo de la pequeña capitalización.
En el frente corporativo hay pruebas evidentes de que las empresas son relativamente optimistas. Una asociación empresarial líder, la NFIB (Federación Nacional de Empresas Independientes) publica su Índice de optimismo de la pequeña empresa, que ha subido desde que el presidente Trump ganó las elecciones en EE. UU.
Este es un indicador especialmente positivo, dado el impacto que las pequeñas empresas tienen sobre la economía estadounidense: estas empresas representan el 83% de los empleos en el sector no agrícola (la medida estándar del gobierno para evaluar las condiciones laborales). Dicho esto, el índice de incertidumbre de la NFIB se ha mantenido elevado, aunque a niveles inferiores a los de la preelección.
Mayor certidumbre sobre el crecimiento económico
Cabe señalar que la curva de rendimientos ha continuado aplanándose (es decir, se ha reducido la diferencia entre el rendimiento de los tipos de interés a corto plazo y a largo plazo sobre los bonos del Tesoro estadounidenses).
El mercado y la Reserva Federal están en desacuerdo sobre el número de subidas de tipos en el próximo año. El mercado está esperando actualmente una subida en diciembre (2017) y otra en 2018. La Reserva Federal, por otro lado, apunta a una subida en diciembre y tres en 2018.
La curva de rendimientos de los bonos del Tesoro estadounidenses se encuentra en su nivel más plano desde 2005. Si bien existe un gran debate sobre la causa original del aplanamiento de la curva, nosotros consideramos que el aumento de los tipos indica una mayor certidumbre acerca del crecimiento económico. Esto debería favorecer la rentabilidad de los valores cíclicos (industriales, materiales, bienes de consumo discrecional y financieros).
Una recuperación récord
Hay un debate acerca de en qué fase del ciclo económico nos encontramos. Esta ha sido la mayor recuperación registrada desde la guerra, y algunos sugieren que se producirá un fin inminente de la expansión. Sin embargo, podemos afirmar que las recuperaciones no mueren de viejas. Señalamos además, que esta recuperación, si bien ha sido larga, también ha sido menos sólida que la media. El crecimiento medio anual del PIB se ha situado en el 2,1%, mientras que en anteriores recuperaciones después de la guerra, el crecimiento medio anual del PIB ha oscilado entre el 3,2% y el 7,4%.
Además, en nuestro análisis de empresas, no estamos viendo el tipo de aceleración en el gasto de capital que normalmente cabría esperar ver en la última fase de un ciclo económico. Esta aceleración puede ser un signo de unas proyecciones de demanda excesivamente optimistas. La adición de capacidad supone subir un peldaño; tras un gran aumento en la base de gastos, la demanda tarda un tiempo en adaptarse a esta mayor capacidad. Este periodo de transición puede ser difícil para las empresas que se han extendido demasiado.
Una caída de los mercados amortiguada
Nos preocupa la posible inflación. Consideramos que los bancos centrales de todo el mundo han subestimado el riesgo de inflación. Un aumento inesperado de la inflación sería un evento que podría crear una desaceleración en el mercado y quizás una recesión económica.
Hasta la fecha, el mercado ha continuado creciendo felizmente, superando diversas preocupaciones en el camino. Esto ha contribuido a la entrada masiva de dinero en vehículos de inversión pasivos como los fondos negociables en divisas (ETF). Los ETF son una forma barata de participar en el mercado que resulta muy atractiva en periodos alcistas.
Sin embargo, los mercados, finalmente, tropiezan y caen, y el universo pasivo no será capaz de evitarlo. Conforme los inversores se vayan centrando más en el riesgo, es posible que recurran con más facilidad hacia los gestores activos que podrían proporcionar amortiguación en caso de caída de los mercados.
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