Q&A: ¿Continuará la subida del precio del oro?
James Luke explica el efecto que las sanciones rusas y las subidas de tipos de la Reserva Federal están teniendo en el oro, y lo que puede ocurrir en el futuro

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El precio del oro ha registrado una tendencia alcista desde mediados de enero, la cual se aceleró considerablemente tras la invasión de Ucrania por parte de Rusia hace más de un mes, cuando los inversores acudieron en masa hacia los activos percibidos como refugio.
James Luke, gestor de fondos especializado en materias primas, responde a siete preguntas clave sobre lo que está ocurriendo con el oro y lo que puede ocurrir en el futuro.
¿Qué efecto tienen las sanciones en la oferta y la demanda de oro?
No creo que las sanciones impuestas a individuos o compañías rusas tengan un gran impacto en la demanda de oro. Se podría argumentar que una parte de la riqueza de los oligarcas podría trasladarse al oro o que los productores de oro rusos -que son un porcentaje bastante considerable de la producción global- podrían tener dificultades para vender este activo en los mercados occidentales. Pero creo que el impacto de esto es absolutamente minoritario en el contexto mundial.
Lo que podría ser más significativo a medio plazo son los efectos de las sanciones sin precedentes de las reservas de divisas del banco central ruso. Éstas son el "fondo de previsión" de una economía, su colchón de seguridad económica, y si Rusia ya no puede apoyarse en estas reservas, a largo plazo otros bancos centrales también podrían replantearse qué es una asignación de activos de reserva "segura".
En términos generales, muchos bancos centrales de mercados emergentes tienen menos del 5% del total de sus reservas de divisas en oro; mayoritariamente en dólares y otras divisas principales. La gran pregunta es si una parte de esas inversiones puede entrar en el mercado del oro cuando los bancos centrales busquen oportunidades de diversificación. Por ejemplo, si países como China, Arabia Saudí, los Emiratos Árabes Unidos, Brasil y otros comenzaran a orientar su asignación hacia el mercado del 20% que ya tienen grandes tenedores como Rusia, la repercusión en el mercado del oro sería muy significativa. Pero, teniendo en cuenta los precios actuales, el oro es un mercado reducido.
Sin embargo, ya estábamos viendo un cambio significativo en la demanda de oro por parte de inversores privados, sobre todo en Norteamérica y Europa. Y esperamos que esto continúe. Por tanto, la probabilidad de que se produzca un escenario en el que haya una demanda de oro fuerte tanto privada como pública (de los bancos centrales) es mucho mayor.
¿En qué medida este aumento de la demanda privada tiene que ver con el hecho de que los inversores se decanten por activos considerados refugio tras la guerra de Ucrania? ¿Y cuánto tiene que ver con las posibles consecuencias del ciclo de subida de tipos de la Fed?
Se ha producido un aumento muy relevante de las participaciones de fondos cotizados en bolsa (ETF) de oro con cobertura física desde finales de enero, que luego se aceleró tras la invasión de Ucrania.
De modo que es justo decir que la invasión en sí misma probablemente desencadenó algunos de esos flujos, pero creo que también se puede afirmar que muchos de esos flujos ya estaban en marcha. En general, cuando se producen este tipo de impactos geopolíticos, los precios del oro tienden a "dispararse", pero esto no suele ser duradero.
En mi opinión, es más probable que los cambios más significativos en el mercado del oro por parte del sector privado estén casi todos vinculados a incertidumbres considerables en torno al ciclo de subidas de la Reserva Federal, dados los riesgos que conllevan las consecuencias imprevistas para el crecimiento económico o los mercados financieros. En respuesta a la pandemia, las autoridades adoptaron un estímulo monetario y fiscal sin precedentes. Pero recordemos que desde 2008, cada vez que la Fed ha intentado retirar el estímulo monetario, el mercado la ha obligado a cambiar de rumbo. Dudamos que esta vez sea diferente. A pesar de ser una metáfora básica, la economía es como un paciente al que se le han administrado grandes cantidades de fármacos para que supere un periodo de crisis. Si se le retiran de repente esos medicamentos, es de esperar que los síntomas de abstinencia sean bastante graves.
Se ha sugerido que la Fed podría subir los tipos ocho veces sólo en 2022. ¿Cree que puede hacerlo?
Si la inflación se mantiene en niveles elevados, como es de esperar, y el empleo sigue siendo sólido en EE.UU., la decisión de la Fed es bastante clara: combatir la inflación. Por lo tanto, es probable que veamos subidas de tipos a corto plazo, que es lo que el mercado ya está descontando. Pero somos escépticos en cuanto a la posibilidad de que la Reserva Federal pueda hacer esto sin generar efectos negativos significativos en aquellos sectores sensibles a los tipos de interés, como puede ser el mercado inmobiliario.
También nos preocupan los informes sobre las difíciles condiciones de liquidez en los mercados del Tesoro que están apareciendo incluso antes de que la Fed haya empezado a reducir sus propios activos del Tesoro (que se acumularon a través de los programas de flexibilización cuantitativa). Se supone que estos son los mercados más líquidos y sólidos del mundo.
La cuestión es si la Reserva Federal puede desprenderse de los bonos del Tesoro sin desencadenar cambios en las condiciones de mercado. Creemos que la probabilidad de que esto ocurra es mucho mayor de lo que el mercado estima. En este sentido, se trata de una opinión muy contraria al consenso y a la tendencia.
¿Siguen teniendo los bancos centrales las herramientas adecuadas para hacer frente a la inflación?
Los bancos centrales no tienen las herramientas necesarias para controlar un shock de oferta de materias primas o para evitar que se interrumpan las cadenas de suministro globales, eso es seguro. Así que las fuerzas "estanflacionarias" son claramente difíciles de gestionar. La estanflación es una circunstancia económica en la que el crecimiento es débil y la inflación es elevada.
Sin embargo, no cabe duda de que disponen de las herramientas necesarias para reducir la demanda agregada en la economía. Si la Reserva Federal subiera los tipos, por ejemplo, al 5%, muy rápidamente podría reducirse la inflación, porque todo lo que se compra a crédito (que es una gran parte de la economía de consumo) sería de repente mucho menos asequible y la demanda caería. La cuestión es si podrían hacer esto sin desencadenar una deflación significativa de los precios de los activos, sin empujar la economía a una recesión muy severa. Creemos que la respuesta es casi seguro que no.
Así pues, no es que no dispongan de los instrumentos para contener la inflación. Es más bien una cuestión de si los bancos centrales son lo suficientemente valientes para actuar y si pueden contener las consecuencias imprevistas de un repentino endurecimiento de la política monetaria.
¿Y qué pasa con la renta variable del oro? ¿Cómo se han comportado en este contexto?
En general, los activos vinculados al oro lo han hecho bastante bien. El mejor ejemplo de su fortaleza en términos relativos se produjo durante la reciente corrección del precio del oro. Inicialmente, los precios del oro subieron por encima de los 2.000 dólares la onza a principios de este mes, pero posteriormente se corrigió alrededor de un 8%. Normalmente, si el precio del oro se ajusta tanto, se espera que las acciones del oro se muevan entre el 10% y el 15%. En esta ocasión, la renta variable del oro ha superado al precio del oro a pesar de que este ha disminuido, lo que resulta muy interesante.
En mi opinión, esto indica lo deteriorada que han estado las acciones vinculadas al oro en los últimos 18 meses y el hecho de que ya estábamos viendo señales de interés en el sector de la renta variable del oro.
Algunas mineras rusas han sido eliminadas del FTSE 100. ¿Ha tenido esto algún impacto en el sentimiento hacia las mineras?
Desde luego no es algo que se pueda ver en la evolución del precio de las acciones. El índice general de valores mineros de oro ha subido probablemente un 13% en lo que va de año, y dentro de él hay productores rusos que han bajado más del 90% en algunos casos. Creo que su salida ha aumentado probablemente la demanda de mineros de oro con operaciones en otros mercados emergentes. Por ejemplo, creo que ha beneficiado a los productores que cotizan en Sudáfrica y Sudamérica. Pero ciertamente, en términos de apetito global, no ha habido un impacto notable.
¿Puede prever algún efecto negativo en el horizonte para el oro?
A corto plazo, el impacto negativo más evidente para el oro sería una política monetaria mucho más ajustada de lo previsto, un verdadero momento "Paul Volcker". Volcker fue presidente de la Fed en la década de los 70 cuando, en una drástica decisión, trató de contener la inflación aumentando los tipos de interés hasta el 20%. Otra posibilidad negativa sería que la economía rusa se hundiera por completo y necesitara (y pudiera) monetizar las reservas de oro. Ambos escenarios son, en mi opinión, poco probables ahora mismo.
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