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Cómo ha cambiado la suerte en México


Hace un año, las expectativas para los mercados financieros mexicanos eran bastante sombrías. La incertidumbre derivada de las reformas de la política comercial de los Estados Unidos bajo el gobierno de Trump, junto con los cambios en la política nacional, había eclipsado las expectativas por un tiempo.

El crecimiento económico se había ralentizado incluso antes de la pandemia del COVID-19. La respuesta del gobierno era muy limitada y se encontraba en un camino diferente al de la mayoría de los gobiernos a nivel mundial.

Sin embargo, 12 meses después, las expectativas han cambiado significativamente. El descubrimiento y la distribución de vacunas a nivel mundial es un factor importante por supuesto, pero hay mucho más de lo que asoma a simple vista en México.

En la actualidad, el país puede ser una parte más pequeña del universo de inversión de los mercados emergentes, pero dentro de la región latinoamericana sigue siendo un mercado importante, que comprende el 25 % de índices como el MSCI EM América Latina.

¿Qué está impulsando la recuperación económica?

La economía se expandió un 19,7 % interanual en el segundo trimestre, con una recuperación liderada por las manufacturas y el sector externo. El fuerte repunte de la economía de los Estados Unidos ha sido un factor de apoyo significativo. De hecho, las transferencias realizadas por los mexicanos que trabajan en los Estados Unidos han ofrecido un apoyo adicional. A la fecha, el total de las transferencias aumentaron un 22 % en términos de dólares estadounidenses.

La confianza de los consumidores está volviendo y el levantamiento de las restricciones, como los protocolos de distanciamiento social, también es beneficioso. En términos trimestrales, el crecimiento fue del 1,5 %, impulsado por una recuperación más significativa de los servicios. A pesar de que la recuperación del sector de servicios aún puede ser golpeada por la última ola de casos de COVID-19, la recuperación a mediano plazo debería estar sustentada por las vacunas.

El programa de vacunación en México ha sido relativamente lento en comparación con otros países de la región. Hasta el 25 de julio, alrededor de 33 % de la población había recibido al menos una dosis. Lamentablemente, los casos diarios nuevos de COVID-19 están volviendo a aumentar, aunque no con la magnitud registrada en las olas anteriores.

Es muy posible que exista un impacto a corto plazo de otros casos, pero el hecho de que la distribución se esté llevando a cabo es algo positivo y la tasa de inmunidad estimada es alta. Esto ayuda a creer en que la normalización social y económica seguirá progresando a medida que avanza el año.

Ante este escenario, recientemente el FMI ha mejorado su expectativa de crecimiento económico en México. Ahora estima una expansión del 6,3 % para este año.

¿Ha funcionado la respuesta poco ortodoxa frente al COVID-19?

El banco central de México fue muy ortodoxo durante toda la pandemia. Redujo la tasa de política en 300 puntos básicos al 4 % para brindar apoyo a la economía. También acordó en una línea de intercambio con la Reserva Federal de los Estados Unidos para asegurar el buen funcionamiento de los mercados financieros. Ahora, con la economía en modo de recuperación, y la inflación en crecimiento, la tasa de políticas se elevó en 25 puntos básicos al 4,25 % en junio.

Sin embargo, México no ofreció un plan de estímulos fiscales significativo en respuesta al COVID-19. En este punto, México fue casi único a nivel mundial. Por el contrario, el Presidente Andrés Manuel López Obrador, o AMLO, como es popularmente conocido, estuvo comprometido con una reasignación de recursos y medidas austeras, más que con la emisión de deuda. Además de los préstamos a pequeñas empresas, la mayor parte del apoyo ha venido de los programas de beneficios sociales existentes.

AMLO asumió el cargo en 2018 con una agenda antisistema. Sin embargo, a pesar de sus planes de aumentar el apoyo social y ofrecer inversiones en infraestructura, también se comprometió aplicar disciplina fiscal y un presupuesto equilibrado. AMLO está firmemente en contra de aumentar los niveles de deuda del país, tras recordar el impacto de los vestigios de la deuda derivada de crisis anteriores, como la crisis del Tequila de 1994.

Esta estrategia fue indudablemente arriesgada, y ha acarreado ciertas consecuencias políticas, que abordaremos más adelante, pero el hecho es que las cuentas fiscales en México son saludables. La economía no se tendrá que enfrentar a un lastre fiscal este año y tampoco existirán disputas políticas a raíz de la financiación del déficit. El contraste con la mayoría de los otros mercados regionales está bastante marcado en el frente fiscal.

Y gracias a la solidez de las manufacturas y también de las transferencias, la cuenta corriente se ha movido a una posición notable de superávit. De esta forma, el panorama de las cuentas externas también parece firme.

¿Qué se puede interpretar de los resultados de las elecciones de mitad del mandato?

Las elecciones legislativas a mitad del mandato se realizaron a principios de junio, con resultados mixtos para el presidente y su partido Movimiento Regeneración Nacional (MORENA). MORENA y sus aliados perdieron su mayoría absoluta, pero mantuvieron una mayoría simple en la cámara baja. El resultado es importante porque MORENA tiene la mayoría en el Senado y el control de ambas cámaras le permitiría modificar la constitución. Desde una perspectiva de inversión, esto puede ser bienvenido, ya que podría ofrecer un mejor equilibrio de poder entre los partidos políticos.

El enfoque para manejar la pandemia ha afectado la popularidad de AMLO. Antes de la pandemia, su índice de aprobación era del 70 %. Ahora, ha caído al 59 %. Esta pérdida de capital político, si bien es destacada, ha sido significativamente menor durante la crisis en comparación con otros países, pero probablemente tuvo alguna influencia en los resultados a mitad del mandato. Y esto a pesar del gasto mayor de otros países. Lamentablemente, el impacto humano ha sido igual de trágico que en otros mercados regionales.

Una explicación para las ramificaciones políticas razonablemente limitadas puede ser la singularidad de México dentro de la región. Su gobierno es pequeño, y las empresas y las personas no están acostumbradas a recibir apoyo gubernamental. Tal vez las expectativas están en un nivel más bajo.

Incluso puede que existan más ramificaciones a medida que se avanza más allá de la pandemia y se realizan diferentes investigaciones. En este punto, AMLO parece haber surfeado la crisis razonablemente bien, aunque por mera casualidad, y la expectativa política es relativamente estable.

Valoraciones baratas subrayadas por el comportamiento de los inversores

Las valoraciones de la renta variable mexicana han repuntado, pero permanecen atractivas en relación con su historia. El índice MSCI México cotiza con una tasa de ganancias sobre precio futuro de 14.2x, en relación con el índice MSCI Emerging Markets de 13.1x y el índice MSCI EM América Latina de 9.5x. Esperamos que este año repunten las ganancias en las diferentes áreas económicamente más sensibles de la economía mexicana, especialmente entre los bancos y la industria. Sobre la base de la relación precio valor contable, el índice MSCI México se encuentra en 2.0x, en comparación con 2.1x para los mercados emergentes más amplios y 2.1x para la región de América Latina.

Existen otros indicadores importantes que sugieren que las valoraciones siguen siendo atractivas. Primero, seguimos viendo que personas con información privilegiada compran acciones. En una gran cantidad de otros mercados globales, tanto desarrollados como emergentes, existen proyectos de ofertas públicas iniciales (OPI) con valoraciones generalmente elevadas. En México la dinámica es diferente. Hace más de un año que el mercado no es testigo de una OPI y una gran cantidad de empresas han tomado medidas para dejar de cotizar en los mercados públicos.

Por ejemplo, en mayo, los accionistas mayoritarios de la empresa láctea Grupo Lala anunciaron sus planes de privatizar la empresa. Mientras tanto, un inversor de capital privado en el operador aeroportuario OMA aumentó su participación mediante la adquisición de casi el 25 % de la empresa. Y el Grupo Santander, la empresa controlante que cotiza en la bolsa de España, realizó una oferta para comprar la participación de accionistas minoritarios en su subsidiaria que cotiza en México. En todos estos casos, que son solo algunos de los que existen, el factor inspirador detrás del accionar corporativo es la baja valoración.

Segundo, las preocupaciones del inversor sobre el entorno regulatorio nacional parecen estar disminuyendo. Por ejemplo, a pesar de todos los títulos y la incertidumbre ocasionada por la regulación del sector energético, la empresa estadounidense Sempra Energy lanzó una oferta para adquirir la distribuidora de gas mexicana Ienova. El sector del ferrocarril es otro que se ha visto sujeto a la incertidumbre regulatoria bajo la administración actual. Sin embargo, los inversores canadienses han estado involucrados en la guerra de ofertas por Kansas City Southern, que es una empresa que cotiza en la bolsa de los Estados Unidos pero que tiene casi las mitad de sus activos en México. Todo esto indica que las preocupaciones de los inversiones por las políticas han mejorado, especialmente cuando se observa que las acciones se han tomado antes de las elecciones a mitad del mandato.

No se trata de cómo llegamos aquí, sino del camino que queda por andar

Como en muchos países latinoamericanos, el impacto de la pandemia ha sido significativo. Las pérdidas humanas por si solas han sido devastadoras y existen mayores ramificaciones más amplias para la economía y los medios de subsistencia. La contracción del PBI del -8,3 % el año pasado fue el peor desempeño desde la década de 1930.

Por lo tanto, el aparente panorama más esperanzador que vemos hoy es tan bienvenido como sorprendente. La recuperación cíclica está floreciendo y seguimos identificando oportunidades atractivas. El camino a corto plazo parece ser claro, pero la medida en que se mantenga esta dinámica puede depender de diferentes factores.

La fuerza de la economía de los Estados Unidos ciertamente seguirá siendo importante y las cuestiones políticas no han desaparecido. No obstante, en el ámbito nacional, estamos motivados por el entorno empresarial, que está ayudando a impulsar la actividad emprendedora. Actualmente, México está experimentando un auge en la renta variable privada. Y si bien muchas de estas nuevas empresas emocionantes aún no cotizan en los mercados públicos, están atrayendo el interés de inversores globales. Esta es una señal alentadora, especialmente frente a la situación del año pasado.