En profundidad

¿Cómo hacen los inversores para evaluar los impactos sobre la naturaleza?


Los asuntos relativos al capital natural y la biodiversidad son de amplio alcance y abarcan una gran cantidad de subtemas que incluyen tanto la deforestación, los alimentos y el agua sustentable, como la contaminación y la economía circular.

El impulso de las políticas está en construcción y los inversores y los reguladores están cada vez más en sintonía con el desempeño ambiental corporativo que excede los simples impactos sobre el cambio climático.

Además, el progreso en las políticas y la estructura de presentación de informes sobre el cambio climático puede funcionar como un proyecto original para los riesgos relacionados con la naturaleza, lo que permite potencialmente una respuesta mucho más inmediata.

Pero, ¿a qué nos referimos con capital natural y biodiversidad? ¿por qué son tan esenciales para el funcionamiento de nuestras economías? y ¿qué tan relevantes son para las empresas y los inversores? En este artículo respondemos estas preguntas, analizamos en detalle los sectores que están más expuestos y cómo podemos evaluar la exposición.

La naturaleza genera valor. Con la degradación de la naturaleza, perdemos ese valor

Los gobiernos, los inversores y las empresas son conscientes de la amenaza que supone la inacción frente al cambio climático. Los objetivos cero neto ahora cubren más del 70 % de las emisiones globales y el PBI, y las empresas están comenzando a seguir el ejemplo. Las amenazas ambientales más amplias tienen mucha menos repercusión, pero esto está comenzando a cambiar.

Este año, el Foro Económico Mundial clasificó la pérdida de biodiversidad y el colapso de los ecosistemas como uno de los cinco riesgos más importantes en términos de probabilidad e impacto para los próximos 10 años, detrás de las enfermedades infecciosas, el fracaso de la acción climática y las armas de destrucción masiva.

¿Qué es el capital natural? El capital natural se refiere al inventario de recursos naturales renovables y no renovables, que incluyen todo, desde el suelo, los bosques, el aire, el agua, la geología y todos los organismos vivos.

¿Y qué es la biodiversidad? La biodiversidad es un elemento importante del capital natural y, en pocas palabras, se refiere a la variedad de seres vivos en un área determinada. Esta variabilidad es vital para el funcionamiento saludable de los ecosistemas que, a su vez, otorgan una multitud de bienes y servicios que respaldan nuestras economías. Dentro de este grupo se incluye todo, desde bienes directos como alimentos, energía y recursos medicinales, hasta servicios que ofrece la naturaleza, como filtración de agua, polinización de cultivos, captura de carbono, regulación del clima y protección contra inundaciones, por enumerar solo algunos.

Según el Foro Económico Mundial (WEF), alrededor de 44 billones de dólares en generación de valor económico (> 50 % del PBI mundial) dependen en forma moderada o alta de la naturaleza.

Los servicios que ofrece la naturaleza, denominados “servicios de ecosistemas”, casi siempre son inestimables, lo que deriva en un uso excesivo. En ciertas ocasiones, incluso tienen un precio negativo a través de subsidios perjudiciales para el medio ambiente; en el sector agrícola, por ejemplo, suman más de 100 mil millones de dólares por año.

Esto ha resultado en un deterioro y degradación de los ecosistemas, así como en un aumento de la escasez ecológica. Los bosques naturales están disminuyendo a un ritmo sin precedentes, los humedales están desapareciendo, el 30 % de los corales ya han muerto y otro 75 % está en riesgo de blanqueo y las poblaciones de especies de vertebrados han disminuido cerca de un 70 % desde 1970.

Para poner esto en perspectiva, este nivel de degradación de la naturaleza es de diez a cien veces la tasa promedio de los últimos 10 millones de años, y está a la par de extinciones masivas anteriores, de las cuales se conocen cinco que sucedieron en los últimos 450 millones de años, todas como resultado de causas naturales, en lugar de humanas.

Chart_one.png

Una visión general rápida de la ciencia

Los cinco ecosistemas clave de importancia sistémica son los siguientes:

  • Océanos

Sumidero de carbono importante; proporciona ~ 80 % del oxígeno del mundo. Crítico en el ciclo de la lluvia. Fuente importante de alimentos y medios de vida. Los arrecifes de coral son barreras naturales contra las olas. Las amenazas clave incluyen el consumo excesivo, la contaminación, el turismo y el cambio climático.

  • Costero

Incluye manglares, lagunas y marismas. Ambientes de alta biodiversidad e importantes sumideros de carbono (pueden capturar más del doble de la cantidad de carbono de las selvas tropicales). Las amenazas clave incluyen el turismo y el desarrollo.

  • Agua dulce

Incluye hielo subterráneo y permafrost, pantanos, marismas, ríos y lagos. Los ecosistemas de agua dulce representan el 1 % de toda el agua dulce, pero sustentan el 55 % de los peces. Muy frágil, tasas de extinción más altas que las especies marinas y terrestres. Dentro de las amenazas principales se incluyen el uso excesivo, la contaminación y el desvío de agua.

  • Bosques

Selvas tropicales, bosques templados y bosques boreales. Gran biodiversidad (casi el 80 % de los animales y plantas terrestres que se encuentran en los bosques) e importantes sumideros de carbono. Las amenazas clave incluyen la deforestación, los incendios forestales, la agricultura y la urbanización.

  • Turberas

Las turberas son ecosistemas de humedales. Están anegadas, lo que ralentiza el proceso de descomposición, provocando la acumulación de turba o césped. Es la mayor reserva de carbono en la tierra y es importante para regular los flujos de agua para minimizar las inundaciones y las sequías. Existe riesgo de drenaje de turberas.

Distribuidos entre diferentes puntos calientes de biodiversidad o hotspots, que son áreas que albergan una gran cantidad de especies de plantas y animales, cuyo hábitat está bajo amenaza de destrucción y alteración. Actualmente hay 36 hotspots alrededor del mundo.

Los hotspots son amenazados por cinco impulsores directos de la degradación de la naturaleza y la biodiversidad:

  • Cambios en el uso de la tierra y el mar

Actividades que cambian el entorno natural y dan como resultado la destrucción y fragmentación del hábitat, incluso la agricultura, la deforestación, la minería, la infraestructura y la urbanización.

  • Uso y explotación de recursos naturales

Extracción directa de organismos vivos que provoca la destrucción y fragmentación del hábitat, como la caza, la pesca, la tala y la recolección.

  • Cambio climático

El cambio climático afecta negativamente la variabilidad genética, los patrones de migración, la acidificación de los océanos y la riqueza de especies.

  • Contaminación

Incluye desechos industriales, escorrentía de fertilizantes y contaminación plástica.

  • Especies invasoras

Puede representar una amenaza para las especies autóctonas y es provocado por el transporte, el cambio climático y el turismo.

La relación entre el capital natural y el cambio climático

El medio ambiente natural y la biodiversidad desempeñan un papel esencial en la limitación del cambio climático. Las estimaciones sugieren que los bosques y otras soluciones de ecosistemas naturales representarán alrededor de una cuarta parte de la mitigación necesaria para limitar las temperaturas globales a 1,5 °C para 2050.

Por el nivel de acción requerido para la forestación y otros sumideros naturales de carbono, las estrategias y políticas de descarbonización deben considerar impactos más amplios sobre el capital natural y la biodiversidad.

chart_two.png

Los impactos económicos potenciales son enormes: el Banco Mundial estima que un colapso parcial del ecosistema podría costar el 2,3 % del PBI mundial (o 2,7 billones de dólares) por año para 2030. Estos impactos serían soportados de manera desproporcionada por los países en desarrollo por su dependencia en cultivos polinizados, productos forestales y su capacidad limitada para cambiar a formas alternativas de producción.

chart_three.png

Este deterioro macroeconómico se puede dar por varios canales de transmisión. Los riesgos de biodiversidad impactan en las empresas a través de la interrupción del negocio, los activos bloqueados, la demanda cambiante y el aumento de los costos y, a su vez, todo esto puede obstaculizar la rentabilidad. Los impactos acumulados resultantes pueden derivar en una reducción de la productividad, cambios de precios, destrucción de capital y fricciones en el mercado laboral.

Canales de transmisión macroeconómica para el riesgo financiero relacionado con la naturaleza

Riesgos de biodiversidad

Riesgo físico: cambios en el uso de la tierra y el mar, sobreexplotación, cambio climático, contaminación y especies invasoras.

Riesgo de transición y de reputación: panorama político cambiante y expectativas de inversores y consumidores.

Impacto en las empresas Interrupción de las actividades o de la cadena de suministro. Volatilidad de los precios de las materias primas.

Ajuste o reubicación de las actividades. Externalidades de precios. Activos bloqueados.

Riesgos financieros

Riesgos de mercado: riesgos para las inversiones. Riesgos de crédito: aumento del riesgo de cesación de pagos. Riesgos de liquidez: riesgo de liquidación; costo de refinanciamiento de deuda. Riesgos comerciales: costos legales, normativos y de reputación

Fuente: Instituto de Liderazgo en Sustentabilidad de la Universidad de Cambridge, Schroders.

Los riesgos de la naturaleza y la biodiversidad como la siguiente frontera para las empresas

Los riesgos en torno a la degradación de la naturaleza y la biodiversidad son muy relevantes para las empresas, que están insertas en el entorno natural por su dependencia e impacto en los recursos naturales. Reconocemos los siguientes cuatro riesgos clave para las empresas:

Riesgos operativos y de la cadena de suministro

Exposición a geografías en las que la degradación de la naturaleza se produce por sus operaciones directas y la cadena de suministro. Esto puede entorpecer la continuidad del negocio, por ejemplo, debido a la escasez de agua o la reducción de las precipitaciones, provocando un menor rendimiento de los cultivos. Esto es particularmente importante para las empresas que funcionan en regiones con mayor exposición a los riesgos relacionados con la naturaleza y para los mercados finales que dependen de los bienes y servicios que ofrece la naturaleza, incluso las industrias alimentaria, agrícola, textil y forestal.

Ejemplos:

Los ingresos derivados de la actividad agrícola en Australia disminuyeron un 46 % durante la sequía de 2002/2003. Se estima que las introducciones de especies mal gestionadas como plagas agrícolas implican 100 mil millones de dólares por año. Las inundaciones derivadas de la deforestación en el sur de Asia en 1998 costaron 24 mil millones de dólares. La erosión del suelo en Europa se estima en € 53 por hectárea al año.

Riesgos normativos

El panorama de las políticas es todavía incipiente en lo que respecta a las normativas relativas a los riesgos relacionados con la naturaleza, en gran medida debido a las dificultades para medir e informar sobre estos riesgos. El impulso está en desarrollo, con las principales economías comprometidas con objetivos ambiciosos con respecto a la naturaleza, las normativas están comenzando a seguir su ejemplo. A su vez, los marcos de divulgación y presentación de informes climáticos proporcionan un proyecto original para la presentación de informes relacionados con la naturaleza.

Ejemplos:

La propuesta de la UE de reducir el uso de fertilizantes en > 20 % para 2030 plantea un riesgo sustancial para las ventas de las empresas químicas. El regulador de valores de China procedió a prohibir las OPI (Ofertas Públicas Iniciales) que violaron las reglas de protección ambientales en 2016.

Riesgos para la confianza de los consumidores y los inversores

Los consumidores e inversores están cada vez más preocupados por las cuestiones medioambientales, un riesgo para los rezagados, que pueden sufrir una reducción en la demanda de sus productos y servicios o un aumento de costos de capital.

Ejemplos:

Un estudio descubrió que el 82 % de los consumidores estarían dispuestos a cambiar sus compras de productos por el aceite de palma sustentable. Los inversores han amenazado con retirar sus inversiones en empresas asociadas con la deforestación el bosque tropical del Amazonas.

Riesgos de responsabilidad

Incluyen cualquier multa o pago que pueda surgir cuando las partes demandan una compensación por las pérdidas derivadas de la degradación de la naturaleza, y también cubre los costos legales, de seguro y financieros.

Ejemplos: La explosión de Deepwater Horizon en el Golfo de México en 2010 le costó a BP > 18 mil millones de dólares en multas.

Un gran número de sectores está particularmente expuesto a estos riesgos, ya sea por su gran dependencia en los recursos naturales para fabricar sus productos y ofrecer sus servicios, o por el mayor impacto en el medio ambiente natural que tienen sus operaciones y cadenas de suministro.

Una cuestión clave del desafío es que no existe una métrica o marco acordado universalmente para medir los impactos en la naturaleza, además de los desafíos prácticos de medición. Entre los métodos comúnmente utilizados se incluyen la abundancia media de especies (MSA, Mean Species Abundance) y las pérdidas y ganancias ambientales (EP&L, Environmental Profit & Loss):

La MSA calcula la integridad de la biodiversidad. La MSA se calcula por km2 como un rango de 0 a 1, en el cual 1 indica un medio ambiente completamente intacto. Schneider Electric informó su impacto en la biodiversidad en MSA/km2 en 2020. Las EP&L calculan el impacto de una empresa en el medio ambiente en términos monetarios e incluyen una serie de indicadores relacionados con la biodiversidad, dentro de los que se incluyen las emisiones, el uso de la tierra y el consumo de agua. Este enfoque fue creado en Kering y también ha sido utilizado por Philips.

Sin embargo, todavía se utiliza con muy poca frecuencia y es un desafío establecer comparaciones. Algunos de estos desafíos se superarán con el tiempo a medida que surjan nuevos marcos y estándares que contemplen toda la industria, como lo discutiremos en la siguiente sección, pero todavía estamos al menos un par de años rezagados con respecto a las métricas estandarizadas necesarias para medir los impactos en la biodiversidad. Por el momento, aún podemos evaluar el nivel de ambición de las empresas, la calidad de sus mecanismos de gobernabilidad y supervisión, la gestión de la cadena de suministro y las prácticas de divulgación, así como el compromiso con iniciativas industriales más amplias para luchar contra la pérdida de biodiversidad.

El impulso de las políticas y la confianza de los inversores están creciendo

Una evaluación del progreso intergubernamental a la fecha con respecto a la diversidad biológica pinta un cuadro bastante sombrío. El Convenio sobre la Diversidad Biológica (CDB) de las Naciones Unidas estableció una serie de objetivos en 2010, conocidos como las metas de Aichi, con una fecha límite para 2020, y no se ha cumplido ni uno solo.

Vemos un cambio radical en el impulso a nivel intergubernamental. La última Conferencia de la ONU sobre Biodiversidad (COP15), cuya la primera mitad tuvo lugar en octubre de 2021 y concluirá en mayo de 2022, tiene como objetivo establecer un nuevo marco global para la biodiversidad post-2020. El plan preliminar incluye compromisos para detener la pérdida de biodiversidad para 2030, asegurar que se conserve el 30 % de las áreas terrestres y marinas y que entre en restauración el 20 % de las áreas degradadas. El plan también incluye el compromiso de eliminar la contaminación plástica y reducir del uso de pesticidas, redirigir y eliminar 500 mil millones de dólares en subsidios que contribuyen a la degradación de la naturaleza y la biodiversidad. Se espera que la COP15 sirva como un acuerdo sobre la naturaleza equivalente al de París. Las naciones del G7 ya habían firmado un compromiso conocido como 2030 Nature Compact en la conferencia más reciente en el Reino Unido celebrada en junio de 2021, y 196 naciones adoptaron la Declaración de Kunming en octubre, mediante el cual se otorgó un amplio apoyo político y se allanó el camino para la adopción del marco post-2020 en mayo de 2022.

No obstante, a pesar de este creciente impulso, aún siguen existiendo desafíos para transformar estos compromisos de alto nivel en acciones concretas. La conclusión clave del proceso intergubernamental para luchar contra el cambio climáticos, que se remonta a la Cumbre de la Tierra de Río de Janeiro de 1992, es que, en el mejor de los casos, puede ser prolongado y, en el peor de los caso, puede resultar ineficiente. En gran parte, esto se debe a la naturaleza voluntaria de estos compromisos internacionales y a la falta de mecanismos de ejecución, como lo dejó en claro el expresidente estadounidense Donald Trump al retirarse del Acuerdo de París .

El desafío es aún mayor para los riesgos de capital natural más amplios que para el cambio climático, por las dificultades para medir y evaluar el desempeño. Por lo tanto, parece improbable que la cooperación internacional sea el impulso principal que se necesita para que haya un cambio.

Sin embargo, estos compromisos intergubernamentales son un indicio del creciente apoyo político a nivel nacional y muchos de estos compromisos están comenzando a filtrarse en las políticas y estrategias nacionales. En Europa, la estrategia de la UE en materia de biodiversidad para 2030 es un componente fundamental del Pacto Verde Europeo y para fin de año establecerá objetivos vinculantes con la finalidad de recuperar la naturaleza.

El Reglamento sobre Divulgación de Finanzas Sostenibles de la Unión Europea (SFDR) también incorpora el impacto de una empresa en áreas sensibles en cuanto a su biodiversidad dentro del marco de los principales impactos adversos. La legislación reciente en Francia (artículo 29 de la Ley de Energía y Clima) también requerirá que las instituciones financieras divulguen su impacto sobre la biodiversidad. En el Reino Unido, el Proyecto de Ley de Medio Ambiente procura establecer objetivos legalmente vinculantes con respecto a la abundancia de especies para 2030 e introducir un esquema de agricultura sustentable que otorgará incentivos financieros a los agricultores para fomentar las actividades de conservación y preservación.

Además, muchos de los marcos de presentación de informes que se han establecido para luchar contra el cambio climático ahora se están desarrollando para la naturaleza. Si bien puede que se demoren algunos años, vemos una creciente presión sobre las empresas y los inversores para evaluar, administrar y divulgar de forma efectiva sus riesgos relacionados con la naturaleza.

Por ejemplo, el Grupo de Trabajo sobre Divulgaciones Financieras Relacionadas con la Naturaleza (TNFD) está listo para lanzar su marco en 2023. Este se basa en la misma estructura utilizada por el marco del Grupo de Trabajo sobre Divulgaciones Financieras Relacionadas con el Clima (TCFD), que establece las buenas prácticas para la elaboración de informes climáticos y está rápidamente siendo considerado obligatorio en muchos lugares.

La Red de Objetivos Basados en la Ciencia (SBTN) también está desarrollando objetivos que establecerán una orientación para las empresas sobre la evaluación de los riesgos relacionados con la naturaleza y la declaración de objetivos efectivos. Nature Action 100+ (NA100) aprovechará estos marcos para comprometerse de forma colaborativa con empresas que son muy importantes para abordar los riesgos relacionados con la biodiversidad y la naturaleza, en línea con Climate Action 100+ (CA100).

Más allá de esto, organizaciones como Climate Disclosure Project y Forest 500 están ayudando a establecer las buenas prácticas.

Si bien aún queda un largo camino por recorrer para la creación de mecanismos de políticas efectivos para abordar los riesgos relacionados con la naturaleza, la dirección del recorrido parece clara. Además, el progreso en la acción climática y la divulgación puede servir como un proyecto original tanto para los responsables de las políticas y como para los inversores.

Evaluación de nuestra exposición e impacto: Capital natural y biodiversidad en nuestras herramientas y compromisos

Por muchos años, nuestras investigaciones y compromisos han tenido en cuenta los problemas en torno al capital natural y la biodiversidad. Dentro de nuestras herramientas patentadas, evaluamos el rendimiento de la empresa y del soberano según los criterios clave de capital natural, con la intención de establecer un valor económico para las externalidades ambientales que están provocando la degradación de la naturaleza.

Para las empresas, nuestras herramientas incorporan medidas como la huella ecológica de una empresa, su puntuación Forest 500 y si posee o no una política de biodiversidad. También medimos el uso de fertilizantes, la contaminación por metales pesados, la producción de desechos y el consumo de agua.

A nivel del soberano, evaluamos la pérdida de biodiversidad utilizando el Índice de Rendimiento Ambiental de la Universidad de Yale. También evaluamos el carbono neto emitido o capturado como resultado de lo siguiente: i) los cambios que se producen en los terrenos forestales y ii) la conversión neta de los bosques de terrenos forestales a terrenos para otros usos. A su vez, observamos tanto la contaminación de los océanos, como las emisiones de carbono y otras emisiones.

También hemos obtenido el compromiso de más de 200 empresas en el asunto de la biodiversidad desde 2018, incluso hablamos con alrededor de 100 empresas para comprender los riesgos derivados de la contaminación plástica a lo largo de la cadena de valor completa.

Reconocemos que existe un sinnúmero de desafíos en lo que respecta a la medición del impacto de una empresa en el capital natural y la biodiversidad, en gran parte por los difícil que son las mediciones y la disponibilidad de datos. Si bien nuestra herramienta SustainEx puede ayudarnos a comprender estos impactos medioambientales más amplios, existen ciertas medidas que no son capturadas por el marco SustainEx y, por lo tanto, requieren un trabajo más centralizado, que también nos puede ayudar a expandir y fortalecer el análisis que aplicamos a lo largo del tiempo.