Opinión de experto 

La renta variable estadounidense en 2020


Renta variable de pequeña y mediana capitalización estadounidense

Robert Kaynor, Director de renta variable de pequeña y mediana capitalización estadounidense

La volatilidad vivida en el mercado a lo largo de 2019 se debe en gran medida a los altibajos en el conflicto comercial que enfrenta a los Estados Unidos y China y a las expectativas de que la Reserva Federal (Fed) adoptase  un sesgo acomodativo. En relación con esto último, la política monetaria (que, entre otras cosas, se ocupa de establecer los tipos de interés) ha pasado poco a poco de impulsar el interés por el riesgo a estabilizarlo. Tras los mensajes confusos transmitidos a principios de año (el llamado “giro”), la senda de la Fed ha sido bastante estable a lo largo del 2019. De hecho, con una expectativa del consenso en cuanto a los futuros sobre los fondos de la Fed más alineada con las previsiones de la propia institución, creemos que desaparece en gran medida la posibilidad de que el banco central decepcione al mercado en 2020.

Dicho esto, aún hay que estar atentos a posibles sorpresas desagradables, sobre todo en lo que respecta a la posible resolución del conflicto comercial entre los Estados Unidos y China. Sin embargo, no es probable que se llegue a ningún acuerdo significativo desde el punto de vista comercial. Aunque el tira y afloja puede tener su gracia, no hay que olvidar que una parte del equipo negociador se prepara para las elecciones presidenciales de noviembre de 2020 y la otra trabaja a 25 años vista. La reacción de las Bolsas a este disgusto inevitable va a depender en gran medida de cómo evolucione el crecimiento económico en los próximos trimestres.

Hace un año, dijimos que la economía estadounidense esquivaría la recesión en 2020 y que el mercado mantendría su sesgo hacia las compañías más grandes, con crecimiento secular y con comportamientos parecidos a los de la renta fija. Las valoraciones extremas de estas últimas alcanzaron su punto álgido a principios de septiembre. No debemos subestimar la importancia de este hecho, ya que ha recordado al mercado la situación lacerante que se produce cuando todo el mundo intenta salir del valor “de moda” a la vez.

Esto nos lleva a preguntarnos en qué punto estamos ahora y que cabría esperar en 2020. En un momento de incertidumbre política y económica, se está produciendo una clara merma de la inversión en capital fijo. A pesar de esto, ahora mismo, el mercado da por supuesto que las manufacturas han tocado fondo, ya que las empresas cíclicas han superado los baches y anticipan la recuperación que está por venir. Puesto que las decisiones de los bancos centrales tardan algunos trimestres en reflejarse en la economía, parece que parte de este optimismo está justificado. Sin embargo, resulta sorprendente la celeridad con la que el mercado ha vuelto a rotar hacia los “ogros cíclicos” a pesar de los datos que apuntan a una mejora de los fundamentales.

Lo que no nos ha llamado la atención es la buena salud del consumo en los Estados Unidos. Un periodo prolongado de creación de empleo, incrementos salariales moderados y balances sólidos, unido a unos tipos de interés más bajos, ha creado un contexto muy favorable para el consumo en los Estados Unidos (que sigue suponiendo cerca del 70% de la economía interna del país, según los datos correspondientes a 2019 de la Oficina de Análisis Económico de EE. UU.). Que la confianza de los consumidores se mantenga en niveles altos es crucial para garantizar que la buena salud de la economía.

Las firmas de pequeña y mediana capitalización del mercado están en disposición de registrar un jugoso incremento de los beneficios en 2020, la séptima vez en nueve años que las empresas pequeñas superan a sus hermanas mayores. Sin embargo, en siete de los últimos nueve años, los valores de las empresas de pequeña capitalización han quedado por detrás del resto. Este enigma ha traído consigo algunas de las valoraciones más atractivas de firmas de pequeña capitalización frente a las más grandes desde la crisis financiera. Vemos con entusiasmo el futuro. ¿Qué podría transformar ese entusiasmo en miedo? Fácil: unas presidenciales con un resultado polarizado que pongan el capitalismo en tela de juicio.

Renta variable de alta capitalización EE. UU.

Frank Thormann, Gestor de fondos, Renta variable de alta capitalización EE. UU.

Con el S&P 500 en máximos, las Bolsas estadounidenses van camino de cerrar un año brillante (subidas del +25% en la fecha de redacción de este artículo). Esta exuberancia nos ha sorprendido, sobre todo, teniendo en cuenta que llevamos más de 10 años en fase de expansión económica, que la rentabilidad de las empresas se está estancando (incluso ha retrocedido ligeramente en el tercer trimestre en comparación con el mismo periodo del año pasado), que el conflicto comercial no se ha resuelto y que hay muchos indicadores macro que apuntan a una ralentización del crecimiento. Sin embargo, está claro que ve el vaso medio lleno: los nuevos estímulos monetarios y la celebración de las presidenciales pueden suponer un soplo de aire fresco en el ciclo económico.

Sin embargo, es probable que el incremento de los costes laborales sea uno de los principales motivos de la reducción de los márgenes de beneficios de las empresas en 2020. El mercado laboral estadounidense mantiene su excepcional ajuste. En concreto, los puestos de más baja cualificación registran incrementos salariales por encima de la media. Las empresas de servicios, sobre todo las del sector minorista y el hostelero, serán las más afectadas. En cambio, aquellas que gocen de altos niveles de automatización o que generen mucho valor añadido, como los desarrolladores de software, serán las que menos lo notarán. Si bien unos tipos de interés más bajos (tras tres rebajas en 2019) harán que se paguen menos intereses, la tendencia apunta casi con total seguridad a una reducción de los márgenes de explotación de muchas empresas estadounidenses en 2020.

También es probable que los ingresos se mantengan bajos a causa del entorno de crecimiento moderado, el deterioro de la confianza y una inversión de capital en mínimos. La incertidumbre que generan las relaciones comerciales entre los Estados Unidos y China ya ha provocado que se ralentice el crecimiento y es probable que su sombra permanezca sobre el mercado en 2020. No es muy probable que el asunto quede del todo resuelto (con la firma de un nuevo tratado comercial integral) antes de las presidenciales que tendrán lugar en noviembre del año que viene. 

La rentabilidad de la renta variable puede ser baja en 2020 a causa de un entorno de crecimiento más débil, menores márgenes de beneficios y expectativas de beneficios poco realistas (ahora mismo, se espera que los beneficios del S&P 500 crezcan un +10% en 2020). Aquellas empresas que puedan demostrar que son capaces de crecer podrían verse generosamente recompensadas por el mercado. Esa capacidad se verá auspiciada por la continua innovación en distintos sectores, aunque el sentimiento hacia cada uno de ellos dependerá también del resultado electoral. La tendencia imparable hacia la digitalización también podría beneficiar a los gigantes tecnológicos.

 

 

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