En profundidad

Lo que inversores pueden aprender de la advertencia de Bill Gates sobre calentamiento climático


Cuando uno de los mayores magnates del mundo escribe un libro acerca de cómo evitar el desastre climático (y sugiere cambios que todos debemos hacer en nuestros estilos de vida) es fácil no tomarlo muy en serio.

Pero la intervención de alto perfil de Bill Gates en el debate sobre cambio climático debería ser bien recibida. No se trata solo de un creador de riqueza de gran inteligencia, sino también de alguien que, posiblemente, tenga un acceso privilegiado a información y conocimientos. Además, la fundación Gates ha logrado resultados destacables en su lucha contra problemas de salud y educación a nivel mundial. Está claro que tiene un fuerte interés en resolver lo aparentemente irresoluble.

Su libro, Cómo evitar un desastre climático: Las soluciones que ya tenemos y los avances que aún necesitamos, debería ser una lectura obligatoria, especialmente para quienes invierten en la gran transición energética.

En el mismo, Gates logra capturar el desafío del siglo: cómo dejar de agregar 51 000 millones de toneladas de gases de efecto invernadero a la atmósfera cada año. Esto debe hacerse tan rápido como sea posible para evitar el desastre climático, y debe hacerse de forma económica y equilibrada.

Como gestor de fondos que vive y respira esta tendencia, las soluciones que Gates identifica reafirman las decisiones que mi equipo y yo tomamos, las tecnologías que respaldamos y las innovaciones que estamos identificando.

Gates explica la necesidad de reducir rápidamente nuestra dependencia de los combustibles fósiles a lo largo de los próximos 30 años para alcanzar la neutralidad de gases de efecto invernadero. La neutralidad de gases de efecto invernadero no significa necesariamente que no usemos más combustibles fósiles. En la generación energética y el transporte terrestre, esto sería una verdadera posibilidad, pero en otras áreas, como la producción de acero y cementos, o fertilizantes o incluso plásticos livianos, es probable que los sigamos usando. Sin embargo, será necesario capturar el carbono generado en vez de liberarlo a la atmósfera.
La primera parte del libro ofrece algunos mensajes simples que no se deben ignorar:

  • Necesitamos hacer esto ahora, no es algo opcional. Debemos invertir tiempo y dinero ahora mismo para evitar un desastre climático que tendrá impactos económicos y sociales considerablemente mayores que todos los períodos de recesión postguerra anteriores sumados.
  •  Hemos llegado a una posición en la que necesitamos alcanzar la neutralidad de carbono (o llegar cerca) para el 2050. El avance lento aún nos llevará a la catástrofe. Por ejemplo, una reducción del 50% de las emisiones en comparación con la actualidad aún así nos llevaría a un ascenso de las temperaturas.
  • Nuestra actual dependencia de los combustibles fósiles hace que el punto de partida para este cambio estructural sea muy difícil. No solo usamos combustibles fósiles para casi todo lo que hacemos, desde conducir un coche hasta cepillarse los dientes, sino que además son extremadamente baratos. A no ser que logremos comprometernos con invertir en soluciones de cero emisiones de carbono, y así reducir sus costos, el progreso será lento.
    La siguiente parte del libro es un poco más optimista:
  • Hay muchas soluciones potenciales que podemos aplicar de forma combinada para reducir las emisiones de carbono en las redes de energía, el transporte, la agricultura y la producción.
  • En los últimos años los gobiernos se han alineado mucho más. El Acuerdo de París de 2015 fue un gran paso adelante. Sin embargo, a partir de este punto los gobiernos deben definir políticas que estimulen la inversión en las áreas adecuadas para reducir los costos.
  • Una política clara del gobierno reduce el riesgo de invertir en tecnologías clave y apoya el crecimiento de las inversiones.
  • Muchas tecnologías ya son rentables tanto para el inversor que obtiene una ganancia adecuada sobre su inversión, como para el consumidor, a quien le resulta posible pagar por el producto final. Así se crea un ciclo virtuoso: el perfil de costos de estas cadenas de valor solo puede mejorar a medida que el tamaño del mercado crece. Las políticas gubernamentales pueden acelerar esta tendencia.
  • Será necesario aplicar impuestos al carbono de una forma inteligente, más sobre los mercados desarrollados que sobre los emergentes. Estos deben aplicarse al nivel de la industria, de forma de incentivar la inversión en tecnologías limpias, pero también al nivel del consumidor, para incentivar la migración tecnológica e impulsar la demanda.

El sistema de energía global, incluyendo electricidad, transporte y calefacción/refrigeración es responsable por la mitad de las 51 000 toneladas de gases de efecto invernadero vertidos cada año a la atmósfera. Este cambio del sistema de energía a un sistema más sustentable es lo que se denomina “transición energética”.

Como inversores en esta tendencia, somos responsables de invertir el dinero de nuestros clientes de forma responsable en empresas involucradas directamente en este cambio estructural del sistema de energía global a lo largo de los próximos 30 años.
El libro realmente enfatiza algunos de los mensajes que debemos transmitir a nuestros clientes. Estos son seis de los más importantes:

  1. Este cambio estructural del sistema de energía es una fase de inversiones de varias décadas: no es cíclico, sino estructural.
  2. Esta fase de inversión acaba de comenzar y debe acelerarse en relación a los niveles actuales para llegar al menos cerca de la neutralidad de carbono para el 2050.
  3. El monto de la inversión (estimado en cerca de 100 billones de dólares entre 2020 y 2050) es significativa, tanto en comparación con los ciclos de inversión energética anteriores como en comparación con otras industrias.
  4. Las políticas adoptadas por los gobiernos cada día apoyan más esta transición y jugarán un papel clave para incentivar la inversión, desincentivar los sectores de altas emisiones y reducir los costos de las tecnologías emergentes más importantes.
  5. Los costos dentro de la cadena de valor de la transición energética ya hoy en día están en un nivel, en ciertas tecnologías clave, en los que pueden competir directamente con las alternativas de combustibles fósiles. Estos costos se seguirán reduciendo comparativamente.
  6. Los consumidores tanto de nivel comercial como residencial cada vez se están pasando más a estos productos, por ejemplo en el caso de Microsoft, que ha pasado a adquirir electricidad únicamente de fuentes renovables, o los consumidores que compran autos eléctricos. Esta tendencia no hará más que acelerarse en los próximos años.
    Mucho antes de poner su atención en el cambio climático y escribir su libro, Gates ya había articulado lo que puede ayudar a resolver lo aparentemente irresoluble. Y esto resuena con los inversores.

En 1996 escribió: “Siempre sobreestimamos los cambios que ocurrirán en los próximos dos años y subestimamos los cambios que ocurrirán en los próximos 10. No te dejes adormecer en un estado de inacción.”