Opinión de experto 

¿Qué significa la COP26 para los inversores en cambio climático y qué sucederá después?


El resultado de la COP26 fue una decepción para algunos, porque los problemas climáticos son realmente críticos y se requieren medidas urgentes en la próxima década. En general, no creemos que la COP26 cambie radicalmente el punto de vista de la inversión. Dicho esto, también se pudieron extraer ciertos aspectos positivos de la conferencia.

Razones para ser positivos

En primer lugar, se entablaron los siguientes acuerdos tangibles en la COP26 que parecen ser alentadores:

  • India se comprometió por primera vez con el cero neto, aunque para 2070.
  • El carbón y los combustibles fósiles fueron mencionados directamente y por primera vez en un acuerdo de la COP, cuando los países acordaron eliminar gradualmente la energía a base de carbón y los subsidios a los combustibles fósiles ineficientes.
  • Más de 100 países firmaron el compromiso liderado por los Estados Unidos y la UE de reducir un 30 % las emisiones de metano para 2030 desde los niveles de 2020.
  • Más de 100 países, que cubren alrededor del 85 % de los bosques del mundo, se comprometieron a detener la deforestación para 2030.
  • Se aprobaron los lineamientos para un mercado global de carbono, un desarrollo que ha estado pendiente desde la COP21 en París. Las reglas otorgan estandarización y claridad.

Existieron otros acuerdos que auguraron un futuro favorable para el progreso. Los países deberán regresar regularmente para actualizar sus objetivos y estrategias de reducción de emisiones. Esto mantiene viva la presión y permite una mejora continua más oportuna, algo sumamente necesario. Si se toma en serio, esto podría significar que el 2022 permitirá una recuperación del impulso político si China y otros países aprovechan la oportunidad para fortalecer sus compromisos. También existirá una mejor comparabilidad de los objetivos climáticos y un mayor escrutinio.

Otro aspecto positivo clave es que los Estados Unidos y China parecen estar tratando de trabajar juntos en cuestiones climáticas, más allá de otras tensiones geopolíticas.

Y la COP26 no se trataba únicamente de gobiernos; en el sector privado, se generó la Alianza Financiera de Glasgow para las Cero Emisiones Netas (GFANZ) presidida por Mark Carney y Michael Bloomberg. La GFANZ comprende 130 billones de dólares en activos comprometidos con metas cero neto.

Razones para ser negativos

No obstante, una decepción clave es que los compromisos asumidos hasta la fecha todavía están muy lejos de emprender el camino hacia los objetivos climáticos. Diferentes evaluaciones sitúan los aumentos de temperatura, incluso después de los últimos anuncios de la COP, en 2,4 a 2,7 °C, en lugar de “muy por debajo” de 2 °C. Las emisiones seguirán aumentando a corto plazo y deberían estar disminuyendo. Esto es crítico porque la incertidumbre de los efectos y los circuitos de retroalimentación que rodean al cambio climático siguen siendo muy importantes en ese rango de aumento de temperaturas.

Otra decepción fue que la India y China intervinieron para suavizar la redacción sobre la eliminación de la energía a base de carbón y los subsidios a los combustibles fósiles. En cambio, el texto final se refiere a "eliminar gradualmente la energía a base de carbón y eliminar gradualmente los subsidios a los combustibles fósiles ineficientes". Este tipo de "ambigüedad constructiva" a menudo es necesaria para que los acuerdos internacionales crucen la raya, pero por la magnitud de la emergencia climática a la que nos enfrentamos, es muy decepcionante que los países no puedan adoptar una postura más firme.

Las naciones ricas una vez más no cumplieron con su compromiso de movilizar 100 mil millones de dólares anuales para ayudar a los países más pobres a abordar las emisiones y adaptarse al cambio climático.

En el mercado del carbono, existe la preocupación de que las reglas parezcan permitir la entrada al sistema de unidades antiguas de mala calidad, lo que debilita su eficacia. Por otra parte, no hay mucha confianza en que se cumplirán algunos de los compromisos anunciados (por ejemplo, la deforestación).

Otra gran preocupación es que el Congreso de los Estados Unidos aún no ha aprobado ninguna legislación para impulsar la transición climática y energética. Esto afecta los objetivos y las declaraciones de intención del gobierno de los Estados Unidos.

Y con respecto al sector privado, GFANZ no representa una reserva de capital fresco que se pueda asignar para las soluciones climáticas. También incluye algunos bancos que aún siguen financiando nuevos proyectos de exploración y producción de petróleo.

¿Cuáles serán las consecuencias de la COP26?

La COP de Glasgow se anunció como la última oportunidad para limitar el calentamiento global a 1,5 °C. Esa sigue siendo una posibilidad, pero no descartemos el peligro de que las personas empiecen a concluir que

1,5 °C está fuera de discusión Esto en sí mismo podría socavar su importancia. ¿Las empresas asumirán el compromiso de realizar los duros cambios necesarios para emprender el camino hacia los 1,5 °C (que implican recortes de emisiones del 45 % para 2030) si los gobiernos no asumen ese compromiso?

Una consecuencia potencial derivada podría ser el creciente descontento de los votantes por la falta de liderazgo político.

También existe el riesgo de que los países que son particularmente vulnerables a los efectos del cambio climático concluyan que es mejor conservar sus recursos para su adaptación, en lugar de ejercer una mitigación, si las grandes economías no están dispuestas a hacer lo necesario.

La implementación del plan del mercado de carbono llevará tiempo, pero estamos interesados en ver cómo se realiza y qué tan poderosas son las señales del mercado. Es importante que no se limite a simplemente legitimar el uso de compensaciones para las emisiones, ya que estas deben ser reducidas de forma genuina.

En general, creemos que la COP26 ha hecho avanzar el asunto un poco, pero de ninguna manera ha sido un gran paso. En sí, es poco probable que resulte significativo para los mercados financieros a corto plazo.

Los cambios bien establecidos hacia la energía renovable y los vehículos eléctricos avanzarán a un ritmo rápido, pero la COP no aportó nada radical para acelerar el cambio en estos mercados o para impulsar la acción en los sectores más difíciles de abatir.

Esto significa que volveremos a analizar los detalles de la política, los cuales son muchos. En los próximos meses veremos si los Estados Unidos logran aprobar su proyecto de ley climática. Si lo logran, este sería el mayor catalizador a corto plazo para la inversión en cambio climático.