En profundidad

Los desafíos clave a los que se enfrenta el nuevo primer ministro del Reino Unido


El nuevo Primer Ministro del Reino Unido se enfrenta a una serie de problemas candentes que requieren atención urgente. Entre ellos se incluye la crisis del costo de vida, desencadenada por una inflación que alcanza el nivel más alto de los últimos 40 años, el aumento de los precios de la energía, una serie de huelgas y las dificultades no resueltas de la decisión del Reino Unido de abandonar la Unión Europea.

La crisis del costo de vida

Los hogares del Reino Unido se enfrentarán a una reducción de ingresos en múltiples frentes en los próximos meses. Se espera una inflación de dos dígitos para finales de 2022, junto con caídas de dos dígitos en el gasto discrecional, ya que la casi duplicación de los precios del gas al por mayor desde mayo de 2022 se traslada a los precios de la energía al por menor que pagan los hogares británicos. La ganancia media de los hogares británicos (después de impuestos) es de 31.400 libras: un aumento de 1.500 libras en las facturas de energía para el hogar típico equivale a alrededor del 5 % de los ingresos anuales. Es probable que el aumento de los cotos hipotecarios sea de una magnitud similar.

En lo que va de 2022, los ingresos disponibles de los hogares han crecido gracias al dinamismo del mercado laboral y a la utilización de los ahorros acumulados durante los confinamientos durante el Covid. El rastreador de ingresos de la cadena de supermercados ASDA (que comenzó en 2011) muestra un descenso interanual para julio de 2022 del 16,5 % en los ingresos de los hogares británicos (excluyendo las bonificaciones) después de impuestos y del gasto en artículos de primera necesidad. Esto equivale a una pérdida de 40 libras por semana. Es probable que esta cifra caiga mucho más.

El ahorro generado durante la pandemia, estimado en 190.000 millones de libras esterlinas, no se reparte por igual entre los hogares. Los hogares con ingresos más bajos suelen tener ahorros limitados o inexistentes, y los más pobres sentirán la presión de forma más aguda que los hogares con ingresos medios o altos. Casi una cuarta parte de los hogares no tiene ahorros y otro 9 % tiene ahorros de 250 libras o menos. Con una inflación que probablemente supere el máximo del 13 % previsto por el Banco de Inglaterra (BoE), los trabajadores no estarán mejor a mediados de 2023 que 20 años antes (según un estudio de Resolution Foundation).

Cambios en las políticas: ¿pero qué sucede con las empresas?

Liz Truss ha pedido más de 30.000 millones de libras de recortes fiscales en un intento de estimular la economía y evitar una posible recesión. Un mayor apoyo político podría venir a través de la reversión de la subida de las cotizaciones a la Seguridad Social introducida por el gobierno actual para aumentar la financiación de la asistencia social a los adultos.

Otros 30.000 millones de libras podrían obtenerse a través del Crédito Universal (pagos de la seguridad social), elevando los umbrales del impuesto a las ganancias (el nivel en el que la gente empieza a pagar impuestos) o mediante reducciones a nivel del IVA.

La huelga se mantiene

Los trabajadores del Reino Unido están experimentando las mayores caídas en el salario real (salarios ajustados a la inflación) desde 1977. Dado que la inflación se mantendrá alta a lo largo de 2023, la acción sindical se verá incrementada. En 2022 hemos sido testigos de las huelgas de los trabajadores del transporte, de los trabajadores de correos y de los abogados, y estos disturbios van a extenderse a otras industrias. Sin embargo, también es posible que la huelga resulte ser menos grave de lo que se teme en estos momentos, algo de lo que se está hablando en los medios de comunicación. Esto podría deberse al bajo nivel de reservas de los fondos sindicales, que combinado con la crisis del costo de vida podría limitar la acción industrial.

El sector privado está a pleno nivel de empleo y los empleados van a exigir salarios nominales más altos para cubrir el aumento del costo de vida.

El sector público, en el que los acuerdos salariales han quedado rezagados con respecto a los del sector privado, es el que más riesgo corre de sufrir nuevas huelgas a medida que nos acercamos al invierno y a 2023. Una espiral de precios-salarios, en la que el aumento de los salarios hace que los precios suban, lo que a su vez hace que los salarios sigan aumentando, se está convirtiendo en un riesgo clave para la economía del Reino Unido y el nivel de la libra frente a otras divisas.

Se avecina una recesión: ¿cómo se las arreglarán las empresas con el aumento de los cotos y la caída del gasto?

El Banco de Inglaterra (BoE) pronostica hoy que el Reino Unido experimentará una recesión (definida como dos trimestres consecutivos de declive económico) que durará 15 meses, debido al impacto de las tasas de interés más altas y el aumento del coto de la energía. La confianza de los consumidores británicos ha caído a su nivel más bajo en 50 años.

Un estudio del Banco de Inglaterra indica que las empresas británicas confían en poder trasladar a los consumidores los rápidos aumentos de costos para proteger sus márgenes. Aunque esto ofrece cierto consuelo a los inversores, será preocupante para los responsables políticos y el banco central, ya que indica que podría afianzarse una mayor inflación.

Las empresas más grandes habrán podido cubrir algunos de sus cotos de energía, por lo que no estarán tan expuestas a las subidas del precio de la energía a corto plazo. Sin embargo, muchas pequeñas y medianas empresas sentirán una fuerte presión en los cotos. El sector de consumo discrecional será el más afectado por el aumento de los cotos de energía, ya que los consumidores frenan el gasto en artículos de gran valor, como automóviles y artículos para el hogar, así como en indumentaria y calzado.

Otra gran cuestión que deberá abordar el nuevo Primer Ministro es determinar qué medidas de apoyo a las empresas, si es que las hay, se pueden aplicar. Sus aumentos de precios han reflejado las subidas del coto mayorista del gas de forma inmediata, sin el beneficio de un retardo mediante un tope de precios, como ocurre con los consumidores particulares. Las pequeñas empresas han multiplicado por cuatro sus cotos de energía en los últimos 18 meses.

Las empresas energéticas seguirán beneficiándose de la subida de los precios del gas y el petróleo, como demuestra el aumento de los beneficios anunciado por algunas de las principales empresas energéticas. Una serie de industrias también deberían ofrecer refugios seguros para los inversores. Entre ellos se encuentran la industria bancaria (los bancos se benefician de las tasas de interés más altas), la industria farmacéutica y la industria aeroespacial.

A lo largo de 2022, los mercados de valores han empezado a considerar estas malas noticias. Las caídas de los precios de las acciones han provocado una contracción de las valoraciones, sobre todo en las áreas nacionales y de exposición cíclica. Normalmente, los mercados tocan fondo antes del peor momento de las recesiones. Como inversores, miramos a través de las tinieblas de hoy para identificar las mejores oportunidades para el futuro.