En profundidad

Perspectivas 2022: Inversión sustentable


  • Prioridades ESG que hay que tener en cuenta, como el cambio climático, la biodiversidad y las limitaciones de los recursos naturales
  • El creciente escrutinio normativo a nivel mundial afecta a todas las partes de la cadena de valor

La inversión con criterios ESG (medioambientales, sociales y de gobierno corporativo) se ha generalizado.

Según un análisis de Bloomberg, los activos ESG han alcanzado la cifra sin precedentes de 37,8 billones de dólares a finales de 2021 y se prevé que crecerán hasta los 53 billones de dólares en 2025, lo que supondría un tercio de todos los activos mundiales gestionados.

Este aumento se ve reflejado en un mayor interés por ESG en general. Por ejemplo, el número de búsquedas en Google del término "ESG" ha crecido exponencialmente en los últimos dos años.

searches-for-esg-globally.png

Este mayor interés se refleja en las exigencias a los gestores de activos. Ya no hay ‘excusas’ para la sustentabilidad. Ahora se trata de cómo se hace, cómo se aplica y cómo se informa lo que se ha hecho. Por eso esperamos que se intensifique el debate sobre cómo debe ser un proceso de inversión sustentable sólido. Esto respalda la inversión que hemos hecho durante muchos años en investigación, análisis, titularidad activa y sistemas de información.

La conexión entre el retorno de las inversiones y los resultados sustentables es cada vez más profunda y sólida. La licencia de las empresas para operar, la sustentabilidad de sus modelos de negocio y la rentabilidad para sus inversores están cada vez más interconectados.

El impacto de las empresas en la sociedad y el medio ambiente no es solo una cuestión académica, sino que es un asunto cada vez más tangible. El precio del carbono, los plásticos, los salarios mínimos, la evasión fiscal... son factores que se están trasladando a los estados financieros de las empresas, no solo a los costos sociales.

Prioridades ESG que hay que vigilar: el cambio climático, la biodiversidad y las limitaciones de los recursos naturales

El cambio climático ha sido durante mucho tiempo un punto importante para la inversión sustentable y es, sin duda, una preocupación crucial. Sin embargo, el aumento exponencial de la presión sobre los recursos medioambientales no renovables está poniendo de manifiesto grietas en todo un espectro de dimensiones medioambientales, lo que hace que se preste atención a una gama más amplia de cuestiones relacionadas con el capital natural.

La cumbre COP 15 de la ONU (la mayor cumbre sobre biodiversidad en una década, enfocada en la elaboración de un plan para frenar y revertir el daño a la naturaleza) volverá a reunirse en abril de este año en China tras los retrasos provocados por el Covid-19. Estaremos atentos a un acuerdo al estilo de París para la naturaleza, teniendo en cuenta lo dramático que ha sido el aumento del impacto humano en el medio ambiente desde la década de 1970.

Chart_one.png

La cumbre climática COP26 del año pasado celebrada en Glasgow puso de manifiesto las crecientes expectativas de que el sector privado asuma la responsabilidad de actuar. Así, ahora son las empresas, y no los gobiernos, las que asumen compromisos en materia de sustentabilidad, como las emisiones de carbono, la deforestación y el metano.

Por ejemplo, un número cada vez mayor de empresas (más de 1.000, entre ellas Schroders) han adoptado objetivos de acción climática a través de la iniciativa Objetivos Basados en la Ciencia (SBTi, Science Based Targets initiative), en consonancia con los objetivos del Acuerdo de París de limitar el calentamiento global muy por debajo de 2, preferiblemente a 1,5 grados centígrados, en comparación con los niveles preindustriales.

webchart-outlook-sustainable.png

Los gestores de activos tienen la capacidad de comprometerse con las empresas para impulsar el cambio y los diferentes resultados, y de exigirles que rindan cuentas. Estamos muy contentos por el papel que tenemos que desempeñar para impulsar a las empresas de cartera hacia la transición a medida que la economía global se descarboniza.

Nuestro equipo de titularidad activa ha establecido el cambio climático y las limitaciones de la biodiversidad y los recursos naturales como prioridades clave para el compromiso en 2022.

Asimismo, nos fijaremos en las partes S y G de la ecuación. Consideramos que la gestión del capital humano, así como la diversidad y la inclusión y los derechos humanos, son factores clave para la sustentabilidad de nuestras inversiones. Y las cuestiones de gobierno corporativo (que han sido durante mucho tiempo un foco de atención del sector de la gestión de activos) seguirá siendo un punto central, especialmente a la luz del mayor escrutinio de los registros de votación y las resoluciones de los accionistas.

Los rezagados ya no tendrán lugar para esconderse. Nuestras propias exigencias de acción están aumentando y la voz de la industria es cada vez más fuerte. Por ejemplo, ya hemos anunciado que a partir de 2022 votaremos en contra de los presidentes de los comités de nombramientos de las empresas del FTSE 100 que no cumplan las recomendaciones de diversidad del Informe Parker (el Informe Parker es una revisión independiente que analiza la diversidad étnica de los consejos de administración del Reino Unido).

El creciente escrutinio regulatorio a nivel mundial afecta a todas las partes de la cadena de valor

Mientras que las prácticas y las ambiciones de sustentabilidad de las empresas están siendo objeto de un mayor escrutinio por parte de los gestores de activos, las prácticas de sustentabilidad de los propios gestores se encuentran cada vez más bajo el prisma regulatorio.

La regulación de las finanzas sostenibles sigue evolucionando a un ritmo vertiginoso y 2022 no será diferente al año pasado. De hecho, un patrón que observamos es que lo que solía ser un fenómeno predominantemente de la UE se está "extendiendo" cada vez más a otras regiones, y más notablemente a Asia. La transparencia y la solidez de las declaraciones de sustentabilidad son los elementos centrales de este fenómeno.

Y no son solo los gestores de activos los que se ven sometidos a un mayor escrutinio. Todos los integrantes de la cadena de valor de las inversiones se enfrentan a niveles similares de cambios normativos en relación con las prácticas de sustentabilidad. Por ejemplo, los titulares de activos, como los fondos de pensiones y las compañías de seguros, están sometidos a obligaciones de transparencia y gestión de riesgos iguales o similares a las de los gestores de activos. Vemos esto no solo en la normativa SFDR de la UE, sino también en el Reino Unido, que ha puesto en marcha los requisitos del Grupo de trabajo sobre la revelación financiera relacionada con el clima (TCFD, Task Force on Climate-related Financial Disclosures) para los fondos de pensiones ocupacionales el pasado mes de octubre, y en los planes del Departamento de Trabajo de los Estados Unidos para proporcionar una actualización sobre la aplicación de ESG en la gestión de activos o planes de jubilación.

Los intermediarios, como los asesores, también están en el punto de mira. Lo vemos en el nuevo requisito dentro del marco legislativo de la UE MiFID II para que los asesores incluyan las preferencias de sustentabilidad de los clientes en su evaluación de idoneidad, que entrará en vigor este agosto. El pasado mes de octubre se hizo referencia a la posibilidad de adoptar una medida similar en la hoja de ruta para la ecologización de las finanzas del Reino Unido.

Los proveedores de datos y calificaciones ESG tampoco se libran. Cada vez se pide más transparencia en las metodologías de calificación y una mejor gestión de los conflictos de intereses. Las normativas europeas y mundiales, como la Organización Internacional de Comisiones de Valores (OICV), también han expresado su preocupación por la creciente concentración del mercado y la falta de coherencia en las calificaciones ESG.

Por último, aunque no menos importante, las empresas pueden estar al final de la cadena de valor de la inversión, pero la información de las empresas está sin dudas en el centro de toda la transparencia relacionada con la sustentabilidad. Todos los demás integrantes de la cadena de valor, desde los gestores de activos hasta los proveedores de datos y calificaciones ESG, dependen de las empresas para obtener datos sobre sustentabilidad. El desarrollo más esperado en este espacio va a ser el resultado del recientemente lanzado Consejo de Normas Internacionales de Sostenibilidad por la Fundación IFRS.

Schroders acoge esta iniciativa y esperamos que los resultados empiecen a formarse en los próximos dos años. Paralelamente, los reguladores nacionales están desarrollando sus propios marcos de información empresarial, como el TCFD para las empresas del Reino Unido y en muchos mercados asiáticos, o las divulgaciones relacionadas con la taxonomía para las empresas de la UE.

Un reto clave que vemos para el mercado en 2022 (y en el futuro) es cómo hacer frente a las regulaciones que no están secuenciadas en el orden correcto. Una cuestión específica es cómo tratará el mercado las divulgaciones de productos de inversión sustentable que hayan entrado en vigor antes que los correspondientes requisitos de divulgación para las empresas. La prueba más inmediata en 2022 va a ser las cifras que se derivarán de la alineación de los productos de inversión con la Taxonomía de la UE. Dado que la Taxonomía de la UE sigue siendo incompleta y que las empresas aún no han empezado a informar sobre su alineación con la Taxonomía, es probable que muchos productos informen del 0 % o de cifras que pueden no ser muy significativas en ausencia de datos subyacentes.

Además, dado que las diferencias entre las normativas nacionales ya son evidentes, es probable que veamos un panorama normativo cada vez más complejo en el sector, a pesar de las ambiciones declaradas de alineación global.

Esto hará que la aplicación sea más difícil, especialmente para los gestores de activos globales como Schroders. Por ello, es aún más importante que las empresas cuenten con recursos y capacidades específicas para integrar la sustentabilidad en todo lo que hacen.

Abordar la sustentabilidad como un ejercicio de cumplimiento es poco probable que dé lugar a la transformación que nuestro sector tiene que experimentar para apoyar las necesidades de sus clientes.