En profundidad

¿Qué significa la estanflación para su cartera de renta variable?


La trágica invasión rusa a Ucrania ha aumentado el riesgo de "estanflación"- situación de los mercados en la que la ralentización del crecimiento económico se combina con la aceleración de la inflación.    

La renta variable mundial tiende a sufrir en este entorno, ya que las empresas luchan contra la caída simultánea de los ingresos y el aumento de los costos, lo que reduce los márgenes de beneficio. 

 Sin embargo, esto no significa que todos los sectores tengan que sufrir. Algunos valores estarán más aislados que otros debido a sus propiedades defensivas o a su correlación positiva con la inflación.

Creemos que un enfoque flexible de inversión en renta variable puede aprovechar estas diferencias de rendimiento y minimizar potencialmente las pérdidas significativas.  

Los valores defensivos parecen un claro ganador

La estanflación tiende a favorecer a las empresas defensivas cuyos productos y servicios son esenciales para la vida cotidiana de las personas. Esto significa que los precios de sus acciones tienden a resistir mejor cuando la economía se ralentiza.

Por ejemplo, tanto si la inflación es alta como si no lo es, la gente sigue necesitando comprar alimentos, pagar sus facturas de electricidad y el alquiler.  Sin embargo, es posible que prefieran aplazar la compra de artículos "cíclicos", como un coche nuevo o un iPhone, hasta que los precios sean más bajos.      

En términos cuantitativos, los sectores defensivos tienen una beta de mercado inferior a 1 (lo que significa que se comportan mejor cuando el índice cae), mientras que los sectores cíclicos tienen una beta de mercado superior a 1, (se comportan peor cuando el índice cae).

Esto se ilustra en el siguiente cuadro, que muestra la rentabilidad histórica media de 11 sectores económicos mundiales frente al índice MSCI World en entornos de estanflación.

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Los sectores más rentables han sido normalmente los defensivos, como los servicios públicos (+16 %), los productos básicos de consumo (14,2 %) y los bienes inmuebles (11,8 %).

Por el contrario, los sectores cíclicos, como el de las tecnologías de la información (-6,7 %), el industrial (-3,3 %) y el financiero (-0,5 %) han sido algunos de los que han obtenido peores resultados.

Sin embargo, a diferencia de sus homólogos cíclicos, los valores energéticos (+8,4 %) han tendido a obtener mejores resultados en entornos de estanflación.

Esto tiene sentido, ya que los ingresos de los valores energéticos están naturalmente ligados a los precios de la energía, un componente clave de los índices de inflación. Por definición, deberían obtener buenos resultados cuando la inflación aumenta.

¿Cómo se comportan las diferentes regiones de renta variable?

Basándose únicamente en las ponderaciones sectoriales actuales, el Reino Unido y Europa parecen ofrecer la mayor protección en un escenario de estanflación (ver el gráfico siguiente).

Por ejemplo, alrededor del 50 % del índice MSCI UK está compuesto por valores energéticos y defensivos, mientras que la cifra equivalente para Europa es del 36 %.

Por su parte, los Estados Unidos y Japón están significativamente sobreponderados en sectores que se esperaría que tuvieran un rendimiento inferior, como las tecnologías de la información y el consumo discrecional, respectivamente (no se muestra en el gráfico).

Sin embargo, el Reino Unido solo representa el 4 % de la capitalización total del mercado de renta variable mundial, por lo que una pequeña sobreponderación podría no ser suficiente para minimizar los riesgos de caída.  

Por otro lado, Europa es un mercado mucho más grande y susceptible de inversión (11 % del índice mundial) y, por tanto, puede ofrecer más margen de maniobra para aplicar una visión táctica.

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¿Qué significa esto para la inversión en renta variable?  

Supongamos por un momento que los rendimientos históricos durante los periodos de estanflación se repitieran y se asignaran a las ponderaciones sectoriales regionales actuales.  

En este escenario, se esperaría que la renta variable británica y europea superara a una cartera global ponderada por la capitalización del mercado en un 4 % y un 1 % al año, respectivamente.   

Por el contrario, la renta variable de los mercados emergentes (ME) tendría un comportamiento inferior al 0,6 %, mientras que los Estados Unidos y Japón tendrían un comportamiento inferior del 0,5 %.

Por supuesto, no hay garantías de que esto ocurra y otros factores macroeconómicos, como el nivel de las tasas de interés y la fortaleza del dólar estadounidense también desempeñan su papel.

No obstante, ajustar tácticamente la asignación regional puede proteger su cartera si la economía mundial entra en estanflación.

Los inversores con la flexibilidad adicional de invertir en diferentes sectores y empresas, así como en diferentes regiones, pueden estar incluso mejor posicionados.