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La economía china se desacelera ante la multitud de problemas a los que se enfrenta


El débil crecimiento económico del tercer trimestre y la crisis de confianza en el sector inmobiliario han obligado a los responsables políticos a actuar en las últimas semanas. El tiempo dirá si las medidas puntuales anunciadas hasta ahora sirven para frenar la caída de la actividad. No obstante, parece probable que se adopten más medidas si los indicadores de actividad siguen deteriorándose, especialmente en el sector inmobiliario.

Por qué la economía china se desaceleró más de lo previsto en el tercer trimestre

Los datos publicados por la Oficina Nacional de Estadísticas muestran que la economía china apenas creció en el tercer trimestre. La producción sólo aumentó un 0,2% en términos intertrimestrales ajustados estacionalmente, lo que significa que la tasa anual de crecimiento del PIB se redujo al 4,9% desde el 7,9% del segundo trimestre.

El crecimiento se ralentizó más de lo previsto, ya que diversos problemas obstaculizaron la actividad durante el trimestre. La tolerancia cero ante un brote de la variante Delta del Covid hizo que el Gobierno volviera a imponer restricciones a la actividad a principios del trimestre, lo que se vio agravado por los cuellos de botella en las cadenas de suministro de las fábricas y las inundaciones regionales. Más recientemente, la escasez de energía y las tensiones del sector inmobiliario también han lastrado el crecimiento. Esto ha provocado una desaceleración generalizada, ya que el crecimiento de la inversión en activos fijos, la producción industrial y las ventas al por menor se han reducido.

¿Se están aliviando estas presiones?

Parece que el impacto del brote de la variante Delta sobre la actividad empezó a remitir hacia el final del tercer trimestre. Los datos mensuales de actividad de septiembre, publicados junto a la contabilidad nacional completa, muestran que el crecimiento de las ventas al por menor repuntó hasta el 4,4% interanual en septiembre, desde el 2,5% interanual de agosto. El sector de los servicios seguirá siendo vulnerable periódicamente a los problemas mientras se mantenga la política de tolerancia cero del Gobierno.

El Ejecutivo ha tomado medidas para aliviar la escasez de energía liberalizando el sector y ordenando a los mineros que aumenten la producción de carbón, pero los precios del carbón nacional han seguido subiendo. Por ello, aunque se eviten los apagones totales en el futuro, los fabricantes se enfrentan a la perspectiva de unos precios de la energía mucho más elevados en un momento en el que las condiciones favorecen la demanda.

Mientras tanto, las autoridades también han empezado a tomar medidas para aliviar las tensiones en el sector inmobiliario. La semana pasada, los responsables políticos del Banco Popular de China anunciaron que los problemas de Evergrande eran manejables y parecieron sugerir que los bancos se habían excedido al imponer condiciones financieras más estrictas.

¿Podrían ponerse en marcha más estímulos?

Queda por ver si estas medidas serán suficientes para impulsar un cierto repunte de la actividad en el cuarto trimestre. Pero, como venimos sosteniendo desde hace tiempo, el panorama general muestra que la economía china está sufriendo una desaceleración cíclica.

Los indicadores adelantados empezaron a caer a finales del año pasado. En concreto, el impulso crediticio - que mide el crecimiento de los préstamos en proporción al PIB - y la M1 real (que representa el valor de los componentes más líquidos de la oferta monetaria, como el dinero en circulación y los depósitos a la vista). Estos datos señalan una ralentización del crecimiento en el segundo semestre de este año.

Los datos publicados la semana pasada mostraban que el crecimiento del crédito siguió siendo débil en septiembre, lo que indica que las condiciones económicas subyacentes van a seguir siendo débiles al menos hasta mediados de 2022.

El resultado es que es probable que haya más sorpresas a la baja en los futuros datos de actividad. El hecho de que el Gobierno empiece a mostrar su preocupación por el desplome de la actividad económica aumenta las posibilidades de que tome medidas de apoyo más significativas en los próximos meses.