En profundidad

Análisis Macro

La sorprendente diversidad de los mercados de bonos


Jonathan Harris

Jonathan Harris

Director de inversiones en renta fija

La idea más extendida es que, en general, los bonos tienden a comportarse mejor cuando caen los tipos de interés y que, por ese motivo, representan un buen contrapeso para las acciones. Por el contrario, las acciones suelen verse beneficiadas por el crecimiento económico, que acaba provocando el aumento de los tipos de interés para prevenir el recalentamiento de la economía.

No obstante, creemos que esta visión más bien limitada no tiene en cuenta todas las ventajas que puede ofrecer la estrategia de renta fija adecuada. El universo de la renta fija es tremendamente diverso y cuenta con numerosos subsegmentos. La amplitud y la profundidad de los mercados mundiales de renta fija pueden dotar a una cartera de un robusto potencial de rentabilidad y capacidad de resistencia ante unas difíciles condiciones económicas.

A la hora de enfrentarse al universo de la renta fija, puede resultar útil verlo como una escala en la que los distintos perfiles de rentabilidad-riesgo exhiben diferentes características y se ven influidos por factores diversos. El gráfico inferior[i], que recoge las rentabilidades de las subclases de activo desde 2003, ilustra este concepto. 

La rentabilidad registrada en el pasado no es un indicador fiable de los resultados futuros. El precio de las acciones o de los bonos y los ingresos derivados de los mismos pueden tanto subir como bajar y los inversores podrían no recuperar el importe original invertido.

Las rentabilidades que generan los diferentes mercados de renta fija varían de forma considerable a lo largo del tiempo, como reflejo de esa escala de riesgo. A grandes rasgos, podemos dividir el universo de la renta fija en cinco grupos:

Deuda gubernamental: bonos emitidos por los gobiernos nacionales. Son considerados los activos de menor riesgo, puesto que es poco probable que un gobierno caiga en impago (default), es decir, que no devuelva el principal o pague los intereses de su deuda en la fecha prevista. Dicho de otro modo, se considera que los gobiernos son los emisores más solventes, en parte porque tienen la capacidad de subir los impuestos y porque el banco central del país puede imprimir dinero para garantizar el pago de las obligaciones. La calificación crediticia y la calidad de los bonos de un país reflejan factores como la salud de la economía nacional y la ratio entre gasto público e ingresos fiscales. Los bonos gubernamentales suelen ser muy sensibles a los tipos de interés (un aspecto que mide la duración), por lo que se comportan bien cuando los tipos de interés caen y viceversa, y muestran una sensibilidad relativamente baja al crecimiento económico.

Deuda corporativa con grado de inversión (IG): bonos emitidos por empresas con una calificación crediticia mínima de BBB[i], por lo que se considera que presentan un riesgo relativamente bajo. En ciertos casos, la deuda corporativa o crédito IG (USD Corp, EUR Corp y GBP Corp, en el gráfico) puede tener más calidad y menos riesgo que algunos bonos gubernamentales. Los bonos IG suelen pagar unos intereses, o generar unos rendimientos, más bajos que los bonos de alto rendimiento o high yield (HY). Al igual que en el caso de los bonos gubernamentales, muestran una sensibilidad relativamente alta a los tipos de interés (que mide la duración). No obstante, los bonos IG son más sensibles al crecimiento económico, puesto que sus rentabilidades dependen en cierta medida del comportamiento de las empresas.

Deuda corporativa de alto rendimiento o high yield (HY): bonos emitidos por empresas con una calificación crediticia inferior a BBB (es decir, BB o menos). La menor calidad de crédito normalmente responde a factores como el alto nivel de endeudamiento de la empresa. Por eso, se considera que los bonos HY entrañan más riesgo e, históricamente, han registrado unas fluctuaciones más acusadas que otras clases de activo de renta fija. No obstante, presentan un potencial de rentabilidad relativamente elevado y suelen pagar rentas más altas (normalmente, el tipo de interés refleja el nivel de riesgo o la calidad crediticia). Además, tienden a ser más sensibles al crecimiento económico que a las variaciones de los tipos de interés.

Titulizaciones de créditos: bonos respaldados por un conjunto (pool) de préstamos (hipotecas, tarjetas de crédito, financiación de vehículos o deuda estudiantil, entre otros). Una de las características de protección que ofrecen estos títulos es que, en caso de impago por parte del emisor, los titulares de los bonos pueden acceder a los préstamos subyacentes para recuperar su inversión. Los bonos de titulización suelen ofrecer unos rendimientos relativamente atractivos y tipos de interés variables (a diferencia de los bonos gubernamentales y los bonos corporativos IG). Esto significa que los intereses que pagan estos bonos variarán con los tipos de interés generales, ya que el tipo de interés que pagan las hipotecas o las tarjetas de crédito subyacentes normalmente aumenta o disminuye en línea con los tipos de interés de referencia que establecen los bancos centrales. Las titulizaciones de activos (ABS) suelen contar con calificaciones más altas, a menudo A o superior.

Deuda de mercados emergentes: bonos emitidos por países o empresas de mercados emergentes. La deuda de mercados emergentes representa, por sí sola, una clase de activo amplia y diversa. Aunque algunos países y empresas de mercados emergentes cuentan con calificaciones de crédito más altas, estos bonos se sitúan por lo general en el extremo de mayor riesgo de la escala. Muchas economías emergentes mantienen una elevada exposición al crecimiento económico mundial y al comercio internacional. Algunos países de mercados emergentes con grado de inversión se ven más afectados por las variaciones de los tipos de interés, mientras que aquellos con calificación HY son muy sensibles a los factores económicos. Por otro lado, el universo de los bonos de mercados emergentes se divide entre títulos denominados en divisa extranjera (bonos emitidos en dólares estadounidenses o en euros) y títulos denominados en moneda local (emitidos en la moneda del país). Los primeros son más sensibles a las variaciones de los tipos de interés estadounidenses mientras que, en el caso de los segundos, pesan más los factores que afectan de forma específica al país.

La diversificación contribuye a regular las rentabilidades

La renta fija ofrece grandes posibilidades de diversificación. Obviamente, la deuda gubernamental, los bonos IG o las titulizaciones pueden ofrecer cierta protección con respecto a las acciones en periodos de desaceleración económica o de recesión, cuando es más probable que la renta variable registre un mal comportamiento. Así mismo, existe un amplio abanico de opciones a la hora de determinar cuánta protección bajista puede incorporar un inversor a su cartera según el potencial de rentabilidad al que aspire. 

La rentabilidad registrada en el pasado no es un indicador fiable de los resultados futuros. El precio de las acciones o de los bonos y los ingresos derivados de los mismos pueden tanto subir como bajar y los inversores podrían no recuperar el importe original invertido. 

Los inversores más interesados en mantener un elevado potencial de rentabilidad podrían plantearse invertir en crédito HY. A lo largo de los últimos quince años, esta subclase de activo ha generado robustas rentabilidades, a menudo comparables con las de los mercados bursátiles. No obstante, al igual que en el caso de las acciones, los bonos HY son más susceptibles de experimentar volatilidad (el grado de fluctuación de las rentabilidades durante un periodo de tiempo determinado) y pueden sufrir caídas más importantes que otros segmentos de la renta fija.

Aun así, el drawdown (caída total desde el punto máximo al mínimo) de los bonos HY es inferior al de las acciones y tardan menos en recuperarse de las pérdidas: en la última década, lo han hecho en menos de la mitad de tiempo que las acciones. Esta mayor capacidad de recuperación resultó evidente durante el rebote de 2009 que siguió a la crisis de 2008.

Por otro lado, combinar diferentes subclases de activo de renta fija puede aportar ventajas en términos de diversificación. Por ejemplo, cuando los mercados de HY registraron rentabilidades negativas en 2008, los bonos gubernamentales de todo el mundo, los ABS estadounidenses y los bonos garantizados[ii] se anotaron rentabilidades positivas, mientras que los bonos IG sufrieron caídas mucho más leves. Una asignación a estas áreas habría ayudado a mitigar las pérdidas del HY, al menos hasta cierto punto. En general, los mercados mundiales de renta variable no ofrecen tanta diversificación, ya que tienden a moverse en la misma dirección.

Riesgos asociados con la inversión en renta fija

La subida de los tipos de interés suele conllevar una bajada en el precio de los bonos.

El deterioro de la situación financiera de un emisor podría provocar que el valor de sus bonos caiga o pase a ser nulo.

[i] La calificación crediticia (rating) de un emisor la establecen las agencias de calificación independientes Standard & Poor’s, Moody’s y Fitch. Se considera que una empresa cuenta oficialmente con calificación de crédito cuando recibe al menos dos calificaciones. El rango de calificaciones va de AAA (la más alta) a C (la más baja), calculada como una media. La calificación crediticia refleja la opinión de la agencia con respecto a la situación financiera de la empresa, sus fortalezas y sus debilidades, sobre todo en lo relativo a su nivel de endeudamiento, su capacidad para repagar la deuda y los intereses, el nivel de rentabilidad y la sostenibilidad de la misma, etc. 

[ii]Las titulizaciones de activos (asset-backed securities o ABS) y los bonos garantizados son títulos de deuda emitidos por instituciones financieras que se ven respaldados por un conjunto (pool) de préstamos subyacentes concedidos por esa institución financiera. Los intereses que perciben los tenedores de ABS o de bonos garantizados proceden del pago de intereses de los préstamos subyacentes que recibe la institución financiera. Se considera que estos títulos representan una inversión de bajo riesgo y normalmente cuentan con una elevada calificación de crédito porque, en caso de que la institución financiera quebrase, el titular del bono tendría derechos sobre los préstamos subyacentes, por lo que seguiría recibiendo el pago de intereses.

Información Importante: Las opiniones expresadas aquí, son las de Jonathan Harris, Director de inversiones en renta fija, y no representan necesariamente las opiniones declaradas o reflejadas en las Comunicaciones, Estrategias o Fondos de Schroders. El presente documento ha sido redactado con una finalidad exclusivamente informativa. Su contenido no constituye una oferta de compra o venta de ningún instrumento o título financiero, ni una sugerencia para adoptar ninguna estrategia de inversión. La información contenida en el presente no constituye un asesoramiento, una recomendación o un análisis de inversión y no tiene en cuenta las circunstancias específicas de ningún destinatario. Este material no constituye una recomendación contable, jurídica o tributaria y no debe ser tenido en cuenta a tales efectos. Se considera que la información contenida en este documento es fiable, pero Schroders no garantiza su exhaustividad o exactitud. La compañía no se responsabiliza de los errores de hecho u opiniones. No se debe tomar como referencia la información y opiniones contenidas en este documento a la hora de tomas decisiones estratégicas o decisiones personales de inversión. La rentabilidad registrada en el pasado no es un indicador fiable de los resultados futuros. El precio de las acciones y los ingresos derivados de las mismas pueden tanto subir como bajar y los inversores pueden no recuperar el importe original invertido. Schroders será responsable del tratamiento de tus datos personales. Para obtener información sobre cómo Schroders podría tratar tus datos personales, consulta nuestra Política de privacidad disponible en www.schroders.com/en/privacy-policy o solicítala a infospain@schroders.es en caso de que no tengas acceso a este sitio web. Publicado por Schroder Investment Management (Europe) S.A., 5, rue Höhenhof, L-1736 Senningerberg, Luxembourg. Número de registro Luxemburgo B 37.799.