En profundidad

Análisis Macro

V, W o L: ¿Qué forma tendrá la recuperación económica?

La economía mundial se encuentra en mitad de un parón repentino. Toda la actividad se ha frenado por las medidas adoptadas por los gobiernos en virtud de contener la expansión del coronavirus. Teniendo en cuenta este contexto, hemos revisado nuestras previsiones y creemos que el PIB mundial experimentará una recesión severa en 2020, especialmente durante el segundo trimestre del año.

Según nuestras previsiones, la contracción de la actividad mundial en 2020 de un 3% superará la observada durante el primer año de la crisis financiera de 2008, cuando el PIB mundial se contrajo en un 0,5%.

Sin embargo, a diferencia de la gran crisis financiera, sí que vemos posible un rebote relativamente rápido. En este sentido, tras la recesión de 2008, la economía de Estados Unidos tardó casi tres años en recuperar el nivel de PIB alcanzado antes de la crisis. Sin duda, una de las recuperaciones más lentas de las que se tiene constancia.

Uno de los motivos por los que se retrasó el crecimiento fue la burbuja de la deuda; bancos y hogares se centraron en reducir sus préstamos, a pesar de que los bancos centrales redujeron los tipos de interés hasta los niveles más bajos registrados. El proceso de reducción de la deuda fue largo y duro y aún no ha terminado para los hogares, que siguen reduciendo su apalancamiento y recortando la deuda en relación con los ingresos. Sin duda, las cicatrices de la crisis de 2008 son profundas.

No obstante, esta vez se espera algo diferente, ya que, en lugar de forma de L, creemos que la recuperación tendrá una trayectoria en forma de V. Sobre todo, porque creemos que Estados Unidos volverá a sus niveles normales de actividad durante el tercer trimestre de 2020. Esperamos que el fin de las restricciones de movimiento, la vuelta al trabajo y de la situación cotidiana para los negocios impulse esta previsión.

Pese a ello, no se recuperará todo a la vez y habrá algún daño permanente, pero la vuelta a la actividad traerá una importante reaceleración del crecimiento, especialmente cuando se apoye en una política monetaria y fiscal flexible.

El principal riesgo para nuestra previsión de recuperación en forma de V es, sin duda, una posible réplica del virus durante el tercer trimestre de este año, lo que tendría un efecto negativo para el cuarto trimestre. Tal preocupación coincide con el influyente análisis del Imperial College London que, con respecto a la política que se está llevando a cabo para contener el virus en todo el mundo, afirma:

"El principal desafío es que las medidas que se han implementado para contener el virus -o algo igual de efectivo para reducir la transmisión- deberán mantenerse hasta que se disponga de una vacuna (potencialmente 18 meses o más), dado que prevemos que la transmisión se recuperará rápidamente si las medidas se relajan".

Sobre esta base, la economía podría experimentar una serie de réplicas tras el brote inicial, con la reimposición y el levantamiento de restricciones para gestionar la capacidad del sistema de atención sanitaria para hacer frente al número de casos críticos. En términos económicos, esto llevaría a una doble recesión con el cierre de empresas al restablecerse las restricciones de movimiento.

Hemos intentado recoger este concepto creando un "escenario de Covid-19 persistente". Esta hipótesis sostiene que la economía podría contraerse nuevamente en el cuarto trimestre de este año antes de experimentar otro repunte en el primer trimestre de 2021. Nuestra suposición es que se desarrollará una vacuna y se desplegará con éxito en el segundo trimestre de 2021, permitiendo así la reanudación de la actividad normal en el tercer trimestre.

En este escenario, la recuperación tendría una trayectoria en "W" para el PIB de los Estados Unidos que contrasta con la "V" de nuestro escenario base y la "L" experimentada durante los dos primeros años la depresión de 2008. La trayectoria del PIB mundial sería similar con otros países que siguen la misma política de intentar contener el virus para gestionar el brote de acuerdo con la capacidad de su sistema de salud.

Según esta proyección, el nivel de producción volverá a la base de referencia a finales de 2021 y es probable que el crecimiento sea robusto al final del período, a medida que la confianza vuelve a la economía y el gasto se fortalezca. Esperamos, además, que la política monetaria siga siendo flexible durante este período, estimulando la reanudación del endeudamiento y la inversión en viviendas y equipamiento empresarial.

También es probable que la política fiscal se mantenga flexible, ya que la economía seguirá teniendo dificultades cuando se establezcan los presupuestos.  

Sin embargo, la mayor volatilidad de la producción en el "escenario Covid-19 persistente" conllevaría que el impacto en los beneficios sería mayor con más desempleo y despidos. Habría una tremenda presión sobre los trabajadores con hijos, en caso de que se produjeran nuevos cierres de escuelas y sobre los que tienen familiares de edad avanzada, lo que daría lugar a una caída de la oferta de mano de obra.

Para el sector empresarial significaría dos grandes caídas en la actividad en 2020, de tal manera que, en comparación con 2019, los beneficios empresariales disminuirían casi un 40% frente a la anterior previsión que situaba la disminución en el 15%. El rebote es más fuerte, pero el riesgo de impago y de quiebra es claramente mayor, de modo que la cuestión será qué empresas pueden sobrevivir a la recesión para ver la recuperación.

El apoyo estatal será fundamental, ya que los programas puestos en marcha por los bancos centrales y los gobiernos tendrán que absorber pérdidas mucho mayores y mayor cantidad de deuda que en el escenario de referencia. Las estimaciones de la Oficina para la Responsabilidad Presupuestaria (OBR) sugieren que el endeudamiento del gobierno del Reino Unido aumentará en un 0,7% del PIB por cada 1% de contracción del crecimiento y, sobre esta base, sería un 5,4% del PIB o aproximadamente 125.000 millones de libras esterlinas más alto. Esto sin tener en cuenta el coste de los programas de apoyo, que representará otro 2% a 3% del PIB.

Otros países pueden tener resultados similares ante una oleada de emisiones de deuda a nivel global. En este momento, es probable que el efectivo adicional sea absorbido por los balances de los bancos centrales a medida que intensifiquen los programas de compra de activos (QE). En última instancia, esto significaría mayores impuestos y recortes de gastos si no queremos ver mayores costes de endeudamiento.