印刷する compartir

Última hora  - Visión de mercado

Draghi prepara el bazooka, pero ¿serán balas de fogueo?

El Banco Central Europeo se ha inclinado hacia un estímulo adicional, pero en el mejor de los casos creemos que sus efectos serán marginales

24/07/2019

Azad Zangana

Azad Zangana

Senior European Economist and Strategist

En la reunión de política monetaria de hoy, el Banco Central Europeo (BCE) ha mantenido sin modificaciones los tipos de interés y las políticas fundamentales.

La creciente preocupación por la debilidad del sector manufacturero y la persistencia de una inflación baja han llevado a diversos miembros del consejo de administración a insinuar una mayor relajación en los últimos discursos. Sin embargo, la única modificación real que se ha producido hoy ha sido un pequeño cambio en las previsiones del BCE sobre tipos de interés.

Antes, las orientaciones del BCE habían sugerido que los tipos de interés se mantendrían en los niveles actuales al menos hasta mediados de 2020. Las últimas previsiones han añadido la posibilidad de bajar los tipos durante este período, lo que supone que podría producirse un recorte de las tasas de depósito.

La atención se centrará ahora en la próxima reunión del BCE en septiembre, que coincide con la próxima actualización de las previsiones del BCE. Según Draghi, "...Si las perspectivas de inflación a medio plazo siguen siendo inferiores a nuestro objetivo, el Consejo de Gobierno está decidido a actuar, en consonancia con su compromiso de simetría en el objetivo de inflación". Por lo tanto, a menos que se produzca un fuerte incremento de la inflación, o algo que sugiera un aumento inminente de la inflación (una subida de los precios del petróleo o una gran depreciación del euro), es muy probable que el BCE añada nuevos estímulos.

La gran pregunta ahora es si unos tipos de interés más bajos y una mayor relajación tendrían realmente consecuencias positivas en la economía real. Después de todo, la tasa de depósito en la zona euro ya es negativa, mientras que los bancos tienen exceso de liquidez. Nuevos recortes de los tipos de interés perjudicarán a la rentabilidad bancaria, lo que probablemente no incentivará la concesión de nuevos préstamos. Mientras tanto, con el rendimiento de la deuda pública cerca de un mínimo histórico, es difícil argumentar la necesidad de comprar más bonos.

Estamos cerca del final del mandato de Draghi y parece que este está deseoso de salir por la puerta grande. Sin embargo, ¿sigue teniendo Draghi su super bazooka político o se ha quedado sujetando una pistola de agua? En Schroders pensamos que las acciones de Draghi están dirigidas a impedir que el euro se aprecie frente al dólar; sin embargo, parece que está fracasando en su misión.