Opinión de experto 

Cinco razones para tener en cuenta el crédito de alto rendimiento europeo


Los rendimientos históricamente bajos y la escasez de ingresos son una cruda y desagradable realidad para los inversores hoy en día, y han sido una de las características que han definido a los mercados desde la crisis financiera mundial de 2008. Aunque los rendimientos de los bonos subieron mucho durante la crisis del Covid-19, la respuesta política y el optimismo en torno a la recuperación los ha hecho volver rápidamente a niveles bajos.

En estos momentos, nos encontramos en medio de una fuerte recuperación económica, tras el shock de 2020. Esta es una buena noticia para los fundamentales de las empresas, entre otras muchas cosas. Sin embargo, añade otro reto para los inversores de renta fija, a saber, el riesgo de saltos repentinos en los rendimientos, como ocurrió en los primeros meses de 2021.

Dada la naturaleza de estos riesgos y oportunidades, he aquí cinco razones por las que creemos que los bonos corporativos de alto rendimiento están bien posicionados.

Una fuente excepcional de ingresos

El alto rendimiento europeo sigue siendo una fuente excepcional de ingresos, con un carry atractivo (rendimiento o ingreso por encima de los bonos de menor riesgo), pero con un riesgo de duración relativamente bajo, que es la sensibilidad a las variaciones de los tipos de interés.

Esto resulta especialmente relevante teniendo en cuenta las presiones reflacionarias derivadas de la reapertura de las economías y, las posibles subidas bruscas de los rendimientos a corto plazo, como ocurrió en el primer trimestre de 2021.

El mercado global de alto rendimiento en euros ofrece actualmente un 2,5%. En términos históricos, esto no es especialmente elevado, pero debemos tener en cuenta que alrededor del 20% de los bonos globales tienen un rendimiento por debajo de cero, que el rendimiento agregado de los bonos globales es del 1%, y un poco más del 0% en los bonos soberanos europeos.

La duración, que indica cuánto subirán o bajarán los precios por cada movimiento del 1% en el rendimiento, de las emisiones high yield en euros ha sido de 3,7 de media desde el 31 de marzo de 2020, en comparación con el 7,3 de la renta fija global. Los bonos con mayor duración sufrirán mayores pérdidas cuando los rendimientos suban repentinamente, y viceversa.

En el primer trimestre, los rendimientos del bono del Tesoro de EE.UU. a 10 años se dispararon al aprobar dicho país un gran proyecto de ley de estímulo fiscal, lo que alimentó unas expectativas de crecimiento e inflación ya crecientes. Esto dio lugar a uno de los peores trimestres registrados para la deuda pública estadounidense, y el impacto se extendió a los bonos corporativos con grado de inversión. Esto puso de manifiesto el riesgo de las altas duraciones.

Repunte económico

El impacto económico causado por la crisis del Covid-19 fue enorme y sus efectos continuarán sintiéndose durante algún tiempo. Aquí y ahora, con el avance de los programas de vacunación, nos encontramos en el inicio de un repunte cíclico sincronizado y pronunciado del crecimiento en todos los mercados desarrollados. Se espera que EE.UU. crezca un 6,5% este año, la eurozona un 5% y los mercados emergentes más del 7,5%.

Los bonos corporativos de alto rendimiento tienden a beneficiarse de las condiciones económicas favorables. El aumento de los ingresos, de los beneficios y, en el caso de las empresas que cotizan en bolsa, de los precios de las acciones, favorece el desapalancamiento de los balances empresariales. Tanto los ciclos de rebaja de la calificación como los de impago han tocado ya techo. Con el desapalancamiento y la mejora de los fundamentales, esperaríamos ver aumentos a partir de ahora.

Valoraciones                          

Las valoraciones del alto rendimiento parecen favorables, especialmente en comparación con el grado de inversión. El nivel de equilibrio, es decir, la cantidad que tendrían que subir los rendimientos o los diferenciales para que los inversores sufrieran una pérdida en un periodo de 12 meses, sigue siendo convincente en el contexto de unos fundamentales sólidos y en proceso de mejora.

Además, la relación entre el rendimiento del crédito europeo BB y BBB ha sido elevada en los últimos años.

Áreas poco analizadas, nichos y potencial de recuperación

Creemos que el universo de bonos de alto rendimiento está poco analizado en comparación con el de grado de inversión. Muchos emisores de alto rendimiento son empresas privadas y no cotizan en una bolsa de valores pública. Esto aumenta las posibilidades de que los bonos estén mal valorados y significa que es posible descubrir oportunidades mediante un análisis profundo. 

Además, la crisis del Covid-19 afectó a algunos sectores mucho más duramente que a otros, y podemos ver que en algunos el rendimiento sigue siendo relativamente alto. Esto sugiere que todavía hay cierto potencial de recuperación en algunas áreas y empresas individuales. 

Apoyo de los bancos centrales

El Banco Central Europeo (BCE) sigue manteniendo los tipos de depósito en niveles negativos y comprando bonos con grado de inversión en el mercado abierto. Al mantener los rendimientos en niveles bajos o casi nulos, se está creando un contexto técnico muy favorable para el alto rendimiento. En esencia, empuja a los inversores hacia zonas en las que se ofrecen más ingresos.

También significa que las empresas pueden emitir bonos con bajos rendimientos y reducir su carga de intereses general. El riesgo es que la emisión de deuda sea demasiado fácil. Las empresas pueden acabar emitiendo demasiada, lo que podría suponer un riesgo si los tipos suben en el futuro.