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Tendencias - Informes de mercado

Climate Progress Dashboard: los nuevos compromisos sobre emisiones no cambian las perspectivas

La mayor capacidad de generación de energía a partir de fuentes renovables avanza en la dirección correcta, pero choca con el aumento de la producción de combustibles fósiles y el incremento de las reservas.

28/07/2019

Andrew Howard

Andrew Howard

Responsable de análisis sobre sostenibilidad y criterios ESG

Al comienzo del tercer trimestre de 2019, el Cuadro de mando del cambio climático de Schroders apunta a un aumento de la temperatura a largo plazo de unos 3,8 °C, sin cambios en relación con el trimestre anterior. Con enorme pompa (y provocando un cierto escepticismo), algunas de las principales economías del mundo han aprobado leyes que fijan objetivos de cero emisiones en los últimos meses. Sin embargo, para que se cumplan los compromisos alcanzados en el Acuerdo de París firmado en 2015, todos los países tendrían que seguir su ejemplo.

Aunque la producción de energía se está descarbonizando en todo el mundo, el aumento de la demanda ha hecho que no se note en nada, porque las emisiones siguen subiendo. De cara al futuro, parece inevitable que haya mucha más disrupción en los distintos países y sectores.

El Cuadro de mando del cambio climático proporciona una panorámica de la velocidad y la magnitud de las medidas orientadas a frenar el cambio climático en las diferentes áreas que impulsarán la descarbonización. Schroders creó esta herramienta para proporcionar a nuestros analistas, gestores de fondos y clientes un parámetro objetivo del ritmo al que avanzan las medidas de lucha contra el cambio climático, ayudándoles a capear un reto que tendrá importantes repercusiones en los mercados financieros pero que, demasiado a menudo, se ve dominado por las palabras vacías, las emociones y la retórica.

Tal y como ha venido pasando desde que presentamos esta herramienta, el trimestre pasado se produjeron acontecimientos positivos y negativos. Estos efectos positivos y negativos se han compensado entre sí, por lo que la trayectoria de las medidas de lucha contra el cambio climático sigue apuntando a una subida de las temperaturas a largo plazo de 3,8 °C[1]

Las informaciones periodísticas van todas en la misma dirección…

El cambio climático ha adquirido una mayor relevancia informativa en los últimos años debido a las advertencias sobre esta realidad de las organizaciones intergubernamentales, una respuesta cada vez más firme por parte de la sociedad civil y los intentos de hacer frente al problema que empiezan a traducirse en políticas públicas

En la siguiente gráfica, vemos el grado de cobertura mediática de las cuestiones medioambientales a lo largo del tiempo. Hemos creado el indicador del «grado de cobertura mediática», que combina la cantidad de noticias con el grado de implicación que denota cada una de ellas.

La mayor presencia de noticias o un discurso que ponga más de relieve la urgencia con la que se debe actuar aumentan la puntuación. La cobertura de estos temas va acompañada de una retórica que mueve a actuar cada vez más rápido, un reflejo de que cada vez somos más conscientes de la gravedad del problema y de que el tiempo para limitar el impacto a largo plazo del aumento de las temperaturas se acaba. El clima ha pasado de plantear un «reto» a ser una «emergencia». 

La atención de los medios a esta cuestión alcanzó un pico a finales de 2015 (en fechas próximas a la firma del Acuerdo de París) y ha ido decayendo conforme el foco informativo se ha ido desplazando hacia otros asuntos. En los últimos años y sin hacer ruido, el cambio climático ha vuelto a marcar la actualidad.

Los Gobiernos han empezado a ceder a la presión social que reflejan todas las noticias sobre este tema. En junio, el Reino Unido aprobó una ley que exigía que el país lograse el objetivo de cero emisiones antes del 2050. Lo hizo el mismo día que Francia votaba la suya, pero por delante de ambos está California, que se comprometió a lograrlo en septiembre pasado. En total, la Unidad de Inteligencia de la Energía y el Clima estima que el 16% del PIB mundial cuenta ahora mismo con objetivos de emisiones cero. 

Hay que hacer más…

Aunque estos movimientos impresionan, es necesario que muchos más países sigan esta misma senda para poder cumplir los compromisos que se alcanzaron en París en 2015. Para limitar el aumento de la temperatura a largo plazo a «muy por debajo de los 2 °C» será necesario que las emisiones mundiales de CO2 se reduzcan a cero a mediados de este siglo aproximadamente[2]

El Climate Action Tracker (Índice de actividad para combatir el cambio climático) supervisa las políticas climáticas y los objetivos de las economías más importantes, que se incluyen en el análisis que sustenta el Cuadro de mando del cambio climático. 

Con ese análisis en la mano, hemos profundizado en el porcentaje de PIB mundial, la población y las emisiones de CO2 que generan países con distintos niveles de «ambición» en la lucha contra el cambio climático. Los países cuyas políticas suponen un aumento de la temperatura a largo plazo inferior o igual a los 2 °C representan el 25% de la población mundial, pero menos del 10% de las emisiones y del 5% de la producción de todo el mundo.

Dicho de otro modo, los países más pobres son los que más han avanzado en políticas para mantener el aumento de la temperatura en niveles seguros, mientras que los más ricos son los que menos lo han hecho. Si queremos pisar el acelerador, las grandes economías, que normalmente son las más desarrolladas y las que deciden la suerte de los mercados financieros, tendrían que hacer mucho más. A los inversores nos queda mucha disrupción por ver.

Si nos fijamos en el último trimestre, el repunte en la capacidad de producción energética a partir de fuentes renovables implica un futuro climático más seguro. Sin embargo, el aumento en la producción de combustibles fósiles y el incremento de las reservas apuntan a temperaturas más altas.

La Revisión Estadística anual de BP, que nos parece el análisis más completo y coherente de la mezcla de producción energética mundial, se ha modificado en junio, y es el principal motivo que explica estos cambios. El informe indica que la producción de energía a partir de fuentes renovables se incrementó en un 15% el año pasado, aunque la generada a partir de combustibles fósiles también aumentó un 2,5%. A pesar de que el resto de fuentes de energía crecen más rápido, la derivada de combustibles fósiles lo hace el doble de rápido que todas las demás juntas.

La mezcla de producción energética cambia... pero la demanda sube

El resultado de estas dos tendencias —y de los pequeños cambios en otros ámbitos que se detallan en la siguiente tabla— mantiene el aumento de la temperatura a largo plazo en los 3,8 °C.

El crecimiento a un ritmo más rápido de lo previsto de las energías renovables y limpias pone de manifiesto la complejidad del cambio climático. La capacidad mundial de producción de energía a partir de fuentes renovables es ahora casi el doble que en 2010, lo que supone, básicamente, un aumento de un tercio de la capacidad neta a lo largo del mismo periodo. Si bien esto ha provocado que la intensidad de carbono de la demanda mundial de energía se haya reducido, este factor positivo se ha visto eclipsado por la lentitud en la mejora de la intensidad energética de la economía mundial. 

Lograr los objetivos climáticos a largo plazo va a exigir cambios estructurales más profundos que los que hemos visto hasta ahora. Al ritmo actual de transición de la mezcla energética, la economía mundial no logrará colocarse en la senda de los dos grados si no se hace un esfuerzo conjunto por desvincular el crecimiento de la demanda de energía. Las políticas públicas se miran cada vez más con lupa y se presiona a las Administraciones para que actúen, cosa que inexorablemente se traducirá en un cambio en el sistema energético de todo el mundo y, por tanto, en todos los sectores económicos.

Conclusión

Aunque las noticias que anuncian el endurecimiento de la legislación en distintos países y el mayor uso de energías limpias pueden transmitir una nota de optimismo, nuestro análisis destaca la importancia de observar la trayectoria de la acción por el clima con la evidencia en la mano.

El Cuadro de mando del cambio climático ofrece esa evaluación objetiva e integral, además de pruebas claras de la envergadura de la posible disrupción que tenemos por delante. Este trabajo se enmarca dentro de las herramientas que hemos creado para ayudar a nuestros analistas, gestores de fondos y clientes a prepararse para los retos y las oportunidades que nos depara el futuro. 

Resumen de los cambios

La siguiente gráfica ilustra la variación de cada uno de los indicadores en comparación con los últimos datos:

La siguiente gráfica ilustra las variaciones de cada indicador desde que creamos el Cuadro de mando del cambio climático a mediados de 2017.

 

[1] Medimos el aumento de la temperatura en relación con los niveles previos a la industrialización (que normalmente se considera que tuvo lugar a partir de la segunda mitad del siglo XIX), época desde la que las temperaturas ya han subido aproximadamente 1 °C.

[2] Las estimaciones precisas entre el 2035 y el 2070 varían en la mayoría de estudios dependiendo de la trayectoria de emisiones que se asuma, el aumento de la temperatura objetivo y el grado de certeza exigido.

Información Importante: Las opiniones expresadas aquí son las de Andrew Howard, Responsable de análisis sobre sostenibilidad y criterios ESG, y no representan necesariamente las opiniones declaradas o reflejadas en las Comunicaciones, Estrategias o Fondos de Schroders. El presente documento ha sido redactado con una finalidad exclusivamente informativa. Su contenido no constituye una oferta de compra o venta de ningún instrumento o título financiero, ni una sugerencia para adoptar ninguna estrategia de inversión. La información contenida en el presente no constituye un asesoramiento, una recomendación o un análisis de inversión y no tiene en cuenta las circunstancias específicas de ningún destinatario. Este material no constituye una recomendación contable, jurídica o tributaria y no debe ser tenido en cuenta a tales efectos. Se considera que la información contenida en este documento es fiable, pero Schroders no garantiza su exhaustividad o exactitud. La compañía no se responsabiliza de los errores de hecho u opiniones. No se debe tomar como referencia la información y opiniones contenidas en este documento a la hora de tomas decisiones estratégicas o decisiones personales de inversión. La rentabilidad registrada en el pasado no es un indicador fiable de los resultados futuros. El precio de las acciones y los ingresos derivados de las mismas pueden tanto subir como bajar y los inversores pueden no recuperar el importe original invertido. Schroders será responsable del tratamiento de tus datos personales. Para obtener información sobre cómo Schroders podría tratar tus datos personales, consulta nuestra Política de privacidad disponible en www.schroders.com/en/privacy-policy o solicítala a infospain@schroders.es en caso de que no tengas acceso a este sitio web. Publicado por Schroder Investment Management (Europe) S.A., 5, rue Höhenhof, L-1736 Senningerberg, Luxembourg. Número de registro Luxemburgo B 37.799.