Opinión de experto 

Cómo encontrar los temas de inversión más potentes


Los fondos temáticos se centran en poderosas tendencias globales que están cambiando el mundo y creando una gran cantidad de oportunidades de inversión.  En Schroders, creemos que el objetivo de una cartera temática es invertir de forma rentable en los temas más poderosos. Desde nuestro punto de vista, los temas más potentes son aquéllos en los que el ingenio humano enciende la innovación para abordar los desequilibrios del mundo.

Invertir en las personas y el planeta

Estos desequilibrios afectan tanto a las personas como al planeta y hay varios temas que se están desarrollando en la actualidad. Muchos de estos temas están relacionados con los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU, que abarcan prioridades mundiales urgentes como el medio ambiente, las infraestructuras sostenibles, el consumo responsable, la inclusión y la salud y el bienestar.

Todos ellos están respaldados por los imperativos de proteger nuestro planeta e invertir para las personas. A medida que el sector empresarial compromete cada vez más capital teniendo en cuenta estos objetivos, están surgiendo nuevas e interesantes oportunidades de inversión temática.

También surgen temas en los que los comportamientos y preferencias de las personas crean desequilibrios entre la oferta y la demanda en determinados sectores. En estos casos vemos una demanda insatisfecha o una oferta ineficaz, cuya respuesta puede ser una disrupción en la que los innovadores entran a desafiar el statu quo.

Como todos sabemos, las personas y el planeta entran en conflicto con demasiada frecuencia. De estas interacciones surgen temas como el cambio climático, cuya respuesta es el tema de la transición energética, en el que se moviliza el ingenio humano para ejecutar el paso de los combustibles fósiles a la energía limpia.

Las tendencias demográficas también pueden crear desequilibrios globales, como el reto de mantener sana a una población mundial creciente y envejecida mediante la innovación sanitaria. Del mismo modo, el suministro de alimentos y agua sostenibles es una necesidad urgente intrínsecamente ligada a la prioridad del consumo responsable.

La urbanización y las infraestructuras digitales también son temas de gran calado, ya que intentamos establecer las infraestructuras necesarias para atender tanto el traslado de las personas del campo a las ciudades como sus necesidades digitales, que crecen rápidamente y cambian.

Los desequilibrios entre las personas y el planeta y los desequilibrios entre la oferta y la demanda dentro de las industrias individuales están a menudo interrelacionados. El tema de la innovación sanitaria, por ejemplo, es una respuesta a los desequilibrios demográficos, así como a las ineficiencias de la oferta dentro de la propia industria sanitaria, que crean desafíos en la entrega de soluciones médicas a los necesitados.

Del mismo modo, el desarrollo de temas como el cambio climático, la transición energética, la alimentación y el agua sostenibles, la urbanización y la infraestructura digital tendrán importantes implicaciones para la dinámica de la oferta y la demanda en numerosos sectores.

Las carteras temáticas, en nuestra opinión, deberían por tanto invertir en aquellas empresas con el ingenio necesario para innovar, a menudo a través de la tecnología, para hacer frente a estos desequilibrios y, al hacerlo, lograr los objetivos de rendimiento y sostenibilidad de nuestros clientes. La inversión temática sigue ganando popularidad, ya que la conexión intelectual y emocional de los clientes con los temas relacionados con las personas y el planeta se refleja cada vez más en el lugar donde buscan el rendimiento de la inversión.

Por su parte, las empresas participadas son cada vez más conscientes de la importancia de "hacer lo correcto" en términos de sostenibilidad. Esto es así tanto por su propio bien como porque reconocen los importantes factores de riesgo que amenazan sus negocios si hacen lo contrario.

Invertir con precisión 

En el pasado, los clientes que querían acceder a estos poderosos temas podían invertir en un vehículo específico del sector. Por ejemplo, muchos inversores que apuestan por empresas tecnológicas lo hacen porque creen que estas empresas están ganando cuota de mercado a las empresas más tradicionales. El tema subyacente es la disrupción, pero el enfoque de asignación sectorial es a menudo una forma errónea de obtener exposición a este tema.

Esto e en función de la definición del sector, por lo que en algunos casos un sector puede ser demasiado amplio, y en otros demasiado estrecho, como forma de obtener exposición a un tema. En el caso concreto del sector tecnológico, por ejemplo, la amplitud se manifiesta en la existencia de varios grupos de subindustrias, que van desde la consultoría de TI hasta los servicios de Internet; desde el software de sistemas hasta los equipos de semiconductores, a menudo con sus propias características distintivas en relación con la disrupción.

En otros sentidos, un sector puede ser demasiado limitado porque puede no captar toda la gama de empresas que se beneficiarán de un tema concreto.

Una cartera dedicada a acceder a empresas disruptivas, por ejemplo, es probable que encuentre muchas oportunidades fuera de la tecnología en sectores como los servicios de comunicación, la industria, el consumo discrecional o la sanidad.

La inversión temática es diferente porque implica la ruptura de los límites sectoriales tradicionales, e incluso regionales, a la hora de crear una cartera de las empresas mejor situadas para beneficiarse de un tema. De este modo, la inversión temática permite a los inversores invertir con precisión en temas que son importantes para ellos, como los mencionados anteriormente, y que creen que pueden ofrecer una rentabilidad superior.

Este tipo de temas son de naturaleza a largo plazo, y no se desarrollan durante meses o incluso años, sino durante décadas. En este sentido, el mercado en general suele tener dificultades para modelar y valorar correctamente los temas a largo plazo, lo que crea atractivas oportunidades de valoración errónea para los inversores temáticos.

Invertir con disciplina

Aunque creemos firmemente que un enfoque temático puede añadir un valor considerable, es imperativo que se haga de forma disciplinada.

Para ello, creemos que los siguientes siete elementos son esenciales a la hora de seleccionar un tema de inversión.

  1. Un marco general

Esto es fundamental como medio para garantizar que nuestras estrategias temáticas sean sólidas, duraderas y capaces de proporcionar alfa a largo plazo a nuestros clientes. En este sentido, el marco es al menos tan importante para rechazar posibles temas como para identificarlos.

Creemos que el enfoque óptimo es identificar temas en los que el ingenio humano encienda la innovación para abordar los desequilibrios fundamentales entre el planeta y las personas que se han comentado anteriormente. Para identificar estos desequilibrios en Schroders contamos con el conocimiento de nuestros equipos de inversión y en los hallazgos de investigación no tradicionales impulsadas por el equipo de científicos de nuestro equipo de datos (Data Inishts Unit).

  1. Longevidad

Es esencial que las temáticas tengan longevidad, por lo que deben ser de naturaleza estructural y no cíclicas o modas pasajeras. A este respecto, suele ser muy útil observar lo que llamamos la "historia del futuro", porque muchos de los temas más poderosos para el futuro son los que han impulsado las innovaciones en el pasado.

En efecto, desde la antigüedad, el ingenio humano ha contribuido a transformar el mundo, y la forma en que vivimos y trabajamos, mediante innovaciones en numerosos ámbitos. Impulsadas por necesidades existenciales como la supervivencia y la búsqueda de eficiencia y disfrute, las innovaciones han abarcado diversos ámbitos como la sanidad, la fabricación, la energía, la urbanización, las infraestructuras, las compras y el ocio.

Por lo tanto, las características estructurales de un tema deberían permitir a los inversores obtener rentabilidades a largo plazo, superando cualquier período de bajas rentabilidades a corto plazo. Una prueba clave para un tema es si tenemos confianza en que puede superar el rendimiento del MSCI All-Country World Index en un horizonte temporal de más de tres años.

Elegir un tema de inversión: qué hacer y qué no hacer

  • Aprender de la "historia del futuro": Una serie de factores complejos han influido en la evolución histórica de numerosas temáticas y, aunque no son necesariamente predictivos, sí determinan los resultados.
  • Los disruptores pueden ser desbancados: En Estados Unidos, la construcción masiva de canales en la primera mitad del siglo XIX fue la primera interrupción del carro y el caballo como medio de transporte. Al igual que las autopistas interestatales de su época, fueron un auténtico cambio de juego. Sin embargo, pronto fueron superadas por la rápida expansión de los ferrocarriles en la segunda mitad del siglo. Los ganadores y los perdedores, tanto a nivel tecnológico como empresarial, están en continua evolución.
  • Hay que tener cuidado con las modas: La invención de Internet impulsó una oleada de nuevas empresas tecnológicas en la década de 1990. En su punto álgido, las acciones de tecnología de la información acapararon el 26% de la capitalización bursátil total de EE.UU., antes de caer al 13%. Empresas como Microsoft y Amazon se recuperaron con fuerza, pero muchas otras fracasaron y quebraron. El hecho de que una innovación se ponga de moda no elimina la necesidad de realizar un análisis fundamental de sus perspectivas de inversión.
  • No descartes a los líderes de la industria: Studebaker, originalmente una empresa que fabricaba carros para usar con caballos, lanzó un vehículo eléctrico en 1904 y un coche de gasolina poco después. Sobrevivió más de 60 años hasta su desaparición en los años 60.

 

  1. Invertible

Por muy obvio que parezca, debe haber una oferta de instrumentos de inversión a través de los cuales se pueda lograr la exposición a un tema. En la práctica, esto no siempre es así.

Algunas áreas de crecimiento temático pueden estar dominadas por gobiernos o universidades, como las áreas de investigación y desarrollo en fase inicial. Aunque estas innovaciones suelen acabar comercializándose, la realidad es que la mejor manera de acceder a los temas es a través del sector empresarial. Hasta ahora, esto ha tomado la forma de inversión en los mercados de valores públicos, pero, a medida que la inversión temática se vuelve más sofisticada, el capital privado aparecerá cada vez más como un mecanismo para ampliar el conjunto de oportunidades disponibles para los inversores temáticos.

  1. Universos que no son ni demasiado limitados ni demasiado amplios

Una vez establecido que es posible invertir en una temática, los temas elegidos deben tener también universos de inversión de un tamaño óptimo. Si son demasiado limitados, quitan flexibilidad al gestor de la cartera; si son demasiado amplios, carecen de la precisión que los clientes buscan cuando invierten en un tema concreto.

Este elemento es absolutamente crítico porque garantiza que los temas son lo suficientemente auténticos y precisos para asegurar que las carteras "hacen lo que pone en la etiqueta". Creemos que muchos temas tienen un conjunto de oportunidades demasiado reducido. Por ejemplo, sólo hay un pequeño puñado de fabricantes de robots y esto es insuficiente para formar un universo de robótica, incluso si se incluyen las empresas proveedoras. En cambio, creemos que la automatización es un poderoso subtema dentro de una estrategia más amplia de fabricación inteligente y preferimos esto a una temática de robótica independiente.

En Schroders, nuestra unidad de científicos de datos nos ayuda a crear y también a conservar estos universos de inversión. De hecho, su trabajo nos ha disuadido en ocasiones de desarrollar nuevas estrategias temáticas en las que la fuerza general de la propuesta no se ha visto acompañada por la disponibilidad de oportunidades de acciones accionables de abajo hacia arriba. Por ejemplo, en el pasado hemos investigado el tema de la educación, pero descubrimos que en muchos casos la exposición de las empresas a la educación estaba diluida por otras actividades empresariales o estaba representada por la prestación de servicios no educativos, como la restauración u otras actividades de apoyo, a instituciones educativas.

El equipo de datos también es de inestimable ayuda a la hora de identificar empresas interesantes expuestas a nuestros temas favoritos que aún no han sido plenamente reconocidas por el mercado. En este contexto, el uso de las últimas técnicas de ciencia de datos nos ha ayudado a localizar el ingenio en forma de patentes, cuyas invenciones pueden impulsar la innovación necesaria para resolver los problemas y desequilibrios tan esenciales para la inversión temática.

  1. Valorización al alza

Los temas deben tener una valoración al alza porque los inversores temáticos invierten en última instancia en acciones y participaciones más que en temas abstractos. Una vez que se ha discernido el atractivo fundamental de un tema, hay que identificar las empresas potenciales en las que se invierte y emitir un juicio sobre sus valoraciones actuales.

En este contexto, a menudo puede haber una desconexión entre la duración fundamental de un tema y la valoración del mercado de ese tema. En resumen, los temas que son a largo plazo y estructurales en términos fundamentales pueden experimentar de vez en cuando episodios de sobrevaloración cuando los inversores descuentan su potencial a largo plazo. Por lo tanto, es importante centrarse en los subtemas para que el gestor de la cartera pueda navegar por un tema más amplio a medida que se desarrolla y que las oportunidades de valoración aparecen y desaparecen.

En el caso de la transición energética, por ejemplo, las partes de la cadena de valor pueden variar en cuanto a su atractivo de inversión, de modo que las preferencias relativas de un gestor de cartera pueden variar entre, por ejemplo, los generadores de energía, las empresas de transmisión y las empresas de almacenamiento de energía.

Elegir un tema de inversión: qué hacer y qué no hacer

Adoptar un enfoque riguroso y disciplinado. Aunque está claro que es muy importante resolver los desequilibrios entre el planeta y las personas, debemos recordar, desde el punto de vista de la inversión, que la historia está plagada de grandes temas que han sido malas inversiones.

  • Error 1: entrar demasiado pronto

Para frenar el cambio climático, tenemos que pasar del carbón y el petróleo altamente contaminantes a formas de electricidad más ecológicas. Esto era tan cierto hace una década como hoy. Pero si hace una década se invirtiera en un fondo que respaldara este tema, se habría perdido mucho dinero en comparación con la simple inversión en el mercado de valores en general.  Por ejemplo, si hubiera invertido en el índice MSCI Global Alternative Energy durante los últimos 10 años, habría obtenido un rendimiento inferior al del índice MSCI All-Country World en un 5,3% anual. La energía alternativa era sencillamente demasiado cara y la tecnología estaba demasiado poco desarrollada para que fuera una oportunidad de inversión rentable. Sólo ahora, cuando se han alcanzado varios puntos de inflexión, se puede empezar a aprovechar el potencial para ganar dinero de verdad.

  • Error 2: Pagar de más

Puede que nuestras vidas se hayan transformado gracias a la tecnología, pero, en retrospectiva, invertir en acciones tecnológicas en el momento álgido del boom de las puntocom habría supuesto esperar más de 15 años antes de recuperar las pérdidas. Puede que al final aciertes con el tema, pero el timing es crucial.

  1. Un enfoque activo

Creemos que un enfoque activo, global y sin restricciones es óptimo para un fondo temático. Si los temas son potentes y dominantes, no deben estar limitados, como se ha dicho anteriormente, por las ponderaciones de los índices de valores, sectores, países o incluso regiones.

Otra razón por la que un enfoque activo es la mejor manera de invertir en un tema es porque puede proporcionar una exposición importante, por encima del índice, a las empresas cuando un tema se está desarrollando y cuando creemos que las perspectivas de estas empresas no se reflejan en los precios actuales de las acciones. Siguiendo un enfoque activo, los gestores de carteras también pueden evitar los grandes componentes del índice, que pueden resultar caros y "sobredimensionados" a medida que un tema madura.

Lo contrario ocurre con la inversión temática pasiva, ya que es lenta, inflexible y menos capaz de obtener una exposición adecuada a las nuevas oportunidades de inversión en temas en evolución.

Un enfoque activo también garantiza el compromiso con las empresas participadas para asegurarse de que, como se ha comentado anteriormente, están "haciendo lo correcto" en términos de sostenibilidad.

En resumen, las carteras temáticas globales, de gestión activas y sin restricciones están mejor posicionadas para identificar e invertir en las compañías que están aprovechando las oportunidades en las temáticas globales de largo plazo con más potencial que hemos mencionado. De este modo pueden generar los retornos con mayor alfa y menor correlación con los índices, que tanto buscan los inversores.

  1. Gobernanza

Si nuestro marco general es al menos tan importante para rechazar temas como para aceptarlos, también debemos estar atentos a la hora de evaluar la viabilidad permanente de todas nuestras estrategias de inversión temática. La gobernanza es, pues, un elemento crítico de la inversión temática en varios sentidos.

Si los fundamentos de un tema ya no funcionan, debemos reconocerlo. Si era previsible que un tema se haya desarrollado tal y como lo ha hecho pero las valoraciones son tales que ya no hay ninguna ventaja, también debemos aceptarlo.

Conclusión

Creemos firmemente que un enfoque temático puede añadir un valor considerable. Los requisitos para el éxito son muchos y variados. Para obtener rentabilidades superiores a largo plazo mediante la inversión temática, creemos que un marco intelectual sólido y un enfoque disciplinado son esenciales para que los clientes inviertan con precisión en los temas de inversión más potentes.