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Opinión de experto  - Informes de mercado

Perspectivas de mercado para 2019: sostenibilidad

Durante los próximos años, asistiremos a un incremento de las pérdidas físicas provocadas por fenómenos meteorológicos, a un aumento de los impuestos para luchar contra la desigualdad intergeneracional y a un endurecimiento de las condiciones para las empresas con un endeudamiento excesivo.

10/12/2018

Jessica Ground

Jessica Ground

Directora de Administración - ESG

  • En vista del número cada vez mayor de fenómenos meteorológicos extremos que tendrán lugar en los próximos años, las firmas de algunos sectores corren el riesgo de sufrir daños en sus activos físicos y de soportar un aumento de los costes
  • Los gobiernos probablemente recurran al sector empresarial para atajar el desequilibrio intergeneracional
  • Las empresas con un endeudamiento excesivo son vulnerables a un entorno de tipos de interés al alza

Por lo general, los expertos en sostenibilidad evitan redactar artículos sobre perspectivas de mercado; después de todo, lo importante es el largo plazo... No obstante, en Schroders tenemos la teoría de que los cambios medioambientales y sociales se están acelerando, lo que genera obstáculos cada vez más importantes que las empresas deberán capear. 

2018 ha aportado numerosas pruebas en este sentido, como demuestra el aumento continuado del populismo, así como de las temperaturas globales. Las empresas que no operan de forma sostenible cada vez tienen más difícil esconderse: las compañías tecnológicas, que en el pasado parecían casi intocables, se han visto sujetas a una mayor carga impositiva y normativa y a varias comparecencias incómodas en el Congreso estadounidense.

En este contexto, las previsiones y análisis centrados en los criterios medioambientales, sociales y de gobierno corporativo (en inglés, ESG) son ahora más importantes que nunca para los inversores. Esta es una de las verdades incuestionables en materia de inversión para la próxima décadade Schroders.

Medio ambiente: el riesgo físico del cambio climático

La mayoría de vosotros pensará que el cambio climático constituye seguramente una cuestión fundamental a largo plazo. Gran parte de los análisis sobre este tema se centran en riesgos lejanos y exponen las medidas que deben emprenderse antes del año 2030: toda una vida para los mercados.

Sin embargo, existe un aspecto del cambio climático que tiene consecuencias en el presente: a medida que las temperaturas aumentan, también se espera que lo hagan las pérdidas físicas derivadas de fenómenos meteorológicos extremos. Esta evolución podría ser especialmente pertinente en 2019, en vista de que los expertos prevén que se desarrolle el patrón meteorológico conocido como El Niño, que provoca temperaturas más cálidas y aumenta las posibilidades de que se registren condiciones meteorológicas adversas en todo el mundo. 

A menudo, los inversores no son plenamente conscientes de lo vulnerables que son las infraestructuras y los activos físicos de una empresa a las graves perturbaciones y a los daños que se derivan directamente de los fenómenos meteorológicos extremos. Dado que somos conscientes de ello, hemos creado un marco de riesgo físico que hemos aplicado a más de 10.000 empresas a escala global. Este calcula el importe que las compañías deberían abonar en concepto de seguros para proteger sus activos físicos ante las inclemencias meteorológicas.

Los sectores de petróleo y gas, suministros públicos y recursos básicos son los más expuestos a los efectos físicos del cambio climático. El posible coste de asegurar sus activos físicos representa más del 3% de sus valores de mercado. Los sectores menos expuestos son el tecnológico, el de artículos personales y de uso doméstico y el de salud.

Cada vez existen más pruebas de que el cambio climático está intensificando los sistemas meteorológicos naturales y de que, de cara al futuro, posiblemente experimentaremos condiciones climatológicas adversas con mayor frecuencia. Este análisis no aplica únicamente al año 2019 y a su posible fenómeno de El Niño, sino también a los próximos años. Esto podría tener importantes consecuencias para la inversión.

Social: el sector privado deberá asumir buena parte de la responsabilidad de dar respuesta a los retos de las generaciones más jóvenes

Para muchos, el aspecto social de los criterios ESG es el más difícil de analizar. Con todo, es precisamente en esta área donde más éxitos hemos obtenido: predijimos el crecimiento de los salarios mínimos en 2014, la imposición de impuestos sobre los productos azucarados en 2015 y los efectos que el auge del proteccionismo tendría sobre las cadenas de suministro globales en 2016. Por tanto, creemos que nuestro historial a la hora de predecir acontecimientos en el plano social es bastante competente, lo cual sitúa el listón en un nivel elevado.

Uno de los retos principales que, en nuestra opinión, nos depara el futuro es la desigualdad intergeneracional. Las poblaciones del mundo desarrollado están envejeciendo, lo que está empezando a resultar caro. Los costes relacionados con esta evolución, como los de sanidad y pensiones, se están incrementando de forma casi exponencial. La inflación del precio de los activos y el reducido nivel de los tipos han creado una «generación de alquiler» (denominada de esta manera debido a las dificultades que tienen muchos jóvenes para adquirir una vivienda).

Sin embargo, dado que, históricamente, las generaciones más jóvenes se han abstenido en gran medida de votar, los responsables políticos no siempre han abordado estas cuestiones. Las últimas elecciones han mostrado una reversión de esta tendencia y, en consecuencia, creemos que los gobiernos se verán cada vez más presionados para actuar. 

En vista del estado actual de las finanzas de muchos gobiernos, ofrecer soluciones a los votantes más jóvenes constituirá todo un reto. Así, cabría esperar que las empresas deban realizar la mayor parte de los esfuerzos en este sentido, lo que probablemente se traduzca en mayores contribuciones al régimen de pensiones, más medidas de apoyo en materia de vivienda destinadas a los trabajadores más jóvenes y mayores exigencias en materia de formación. 

Seguimos pensando que las empresas y los consumidores se enfrentarán a un aumento de los impuestos en múltiples ámbitos. Por ejemplo, los impuestos sobre las emisiones de carbono siguen aumentando, aunque, a nuestro juicio, no a un ritmo lo suficientemente efectivo como para combatir realmente el cambio climático. No parece que el mundo vaya a estar listo para la imposición de un impuesto sobre los productos cárnicos en 2019 pero, en vista de los beneficios para la salud y el medio ambiente que supondría, no lo descartamos de cara al medio plazo.

Gobierno corporativo: la deuda podría volver para atormentarnos

Este año nos mostramos algo sorprendidos al analizar los datos sobre endeudamiento y descubrir que las cotizaciones de las empresas con niveles de apalancamiento relativamente elevados no se habían visto penalizadas. El actual ciclo económico y crediticio se mantiene ya desde hace bastante tiempo. Esto implica que solo un número muy reducido de los directivos y miembros de los consejos de administración actuales recuerda lo difícil que puede resultar contar con un elevado nivel de endeudamiento cuando cambia el contexto operativo o de tipos de interés.

El análisis de Bernstein (24 de octubre de 2018) dibuja un panorama optimista sobre el nivel de endeudamiento de las empresas y muestra que cada vez menos compañías experimentan dificultades a la hora de amortizar su deuda, dado que sus ingresos de explotación cubren holgadamente sus gastos por intereses. Sin embargo, en los próximos tres años, entre el 25% y el 45% de esa deuda deberá refinanciarse (los acuerdos de préstamo vencerán y deberán renovarse). En un contexto de tipos de interés al alza, esto podría suponer un reto. 

Cierto es que nunca antes ha habido tanta deuda con vencimientos a largo plazo pero, para muchas empresas, una ligera subida de los tipos o una sutil caída de sus operaciones podría complicar considerablemente su situación.

Conclusión: un sentimiento de urgencia cada vez mayor

Si bien muchas de las cuestiones que hemos abordado en este análisis tienen un carácter largoplacista, algunas plantean amenazas más inmediatas para las empresas de lo que la mayoría de los inversores perciben.

Los cambios sociales y medioambientales, que se producen con rapidez y a gran escala, seguramente provoquen que las empresas de todo tipo se vean sometidas a presiones cada vez mayores en diferentes planos, ya sea en el medioambiental, en el social o en el de gobierno corporativo. En vista de ello, creemos que las previsiones y análisis centrados en criterios ESG seguirán cobrando una mayor importancia para los inversores de todo el mundo.

Información Importante

Las opiniones expresadas aquí, son las de Jessica Ground, Responsable global de Gestión - ESG, y no representan necesariamente las opiniones declaradas o reflejadas en las Comunicaciones, Estrategias o Fondos de Schroders.

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