Opinión de experto 

Informes de mercado

Johanna Kyrklund: ¿Hemos alcanzado el final del principio?


Johanna Kyrklund

Johanna Kyrklund

Global Head of Multi-Asset Investments

Parece que por fin hemos podido ver una chispa de luz al final de lo que aún se prevé que sea un túnel muy largo.

Las muertes por coronavirus en Italia parecen haber alcanzado el pico, lo que demuestra que el cierre nacional del país ha sido eficaz para reducir la tasa de transmisión a 1 (es decir, cada persona infectada sólo transmite el virus a una persona en lugar de a varias).

Esto nos da una hoja de ruta para el resto de Europa y sugiere que podemos estar llegando al final de la primera fase de la reacción del mercado ante el coronavirus. En esta primera fase se han producido ventas masivas en todo el mundo, ya que los inversores han experimentado la incertidumbre que planteaba el nuevo virus y las valoraciones se han ajustado a unos niveles más realistas.

Es probable que en la siguiente fase se reduzca la volatilidad gracias a la intervención de las autoridades, pero ahora los inversores deben evaluar las consecuencias económicas de los diversos cierres nacionales. En este sentido, las valoraciones han bajado hasta un nivel que es coherente con una recesión técnica, que es cuando una economía se contrae durante dos trimestres seguidos.  La cuestión es si la recesión se prolongará más que eso.

En primer lugar, cuando entramos en esta crisis lo hicimos con un crecimiento anémico.  Comprarábamos la recuperación del año pasado con una "bicicleta tambaleante" en la que cualquier ráfaga de viento podría desviarnos de nuestro rumbo. Y este virus tiene el potencial de causar efectos secundarios. En el lado positivo, las medidas aplicadas por los distintos gobiernos probablemente contengan la posibilidad de que se acumulen las deudas de morosidad, aunque el alcance de la red de seguridad varía según los países. Es crucial que los empleados se mantengan en nómina porque para las empresas es más costoso volver a contratar al personal, y este hecho retrasaría la recuperación.

También existe el riesgo de que se produzcan cierres recurrentes, con el potencial de que la actividad se vea afectada en el cuarto trimestre, a medida que nos adentramos en el invierno. Las tasas de infección en Australia también sugieren que no podemos relajarnos ya que un clima más cálido no garantiza una mejora de los resultados.

Además, aún no hemos visto realmente el impacto corporativo del virus; las valoraciones sugieren un resultado bastante plano para los beneficios empresariales de este año. Creo que el mercado todavía tiene que descontar una perspectiva más negativa.

Teniendo en cuenta estos riesgos, evitaría las áreas del mercado más sensibles al ciclo económico y mantendría el foco en la calidad

Sigo viendo los bonos como una cobertura efectiva en un entorno de crecimiento incierto. Creo que hay cierto valor en los bonos corporativos de grado de inversión (investment grade), pero favorecería las áreas de mayor calidad.

En este momento, me mantengo más cauta con la deuda high yield. El motivo es que el impacto del confinamiento no se ha realizado de forma total en el sector minorista. Gran parte de la debilidad del high yield durante este año ha venido por los precios del petróleo, lo cual es otro tema a tener en cuenta.

Cuando las fuerzas aliadas ganaron "La batalla de Egipto" en 1942, Winston Churchill dijo: "Ahora bien, este no es el final. Ni siquiera es el principio del fin. Pero es, tal vez, el final del principio". Es posible que estemos llegando a un punto de inflexión similar en el tratamiento del coronavirus en Europa. Sin embargo, el mercado todavía tiene que absorber un shock muy importante para la demanda, así que seguimos siendo cautelosos.