Opinión de experto 

La fase FOMO del mercado ha terminado, ¿qué será lo siguiente?


Tal vez el confinamiento me ha hecho más madura y aburrida. Ya no me interesan tanto las cosas de moda, tanto en mi vida personal (después de todo, opté por un Volkswagen ID3, en vez de un Tesla), como en la inversión.

Pero en los mercados actuales, un enfoque más aburrido -que favorezca la diversificación y la sensatez por encima de los activos más llamativos- puede que sea lo necesario ahora.

¿La sal de la vida?

Hace ya casi un año que aquí en Reino Unido nos mandaron a todos a casa desde nuestras oficinas y nos acostumbramos a una vida bastante menos variada. ¿Quién necesita restaurantes, cines, amigos y vacaciones?, ¿verdad?

Bromeo, pero para algunos, la falta de variedad fue enormemente beneficiosa en 2020. Los inversores de renta variable que renunciaron a la variedad en favor de unos pocos valores potentes podrían haber ganado bastante. Muchos de los que tienen una cartera diversificada se arrepienten de su prudencia al ver que un pequeño número de gigantes tecnológicos ha tenido unas rentabilidades extraordinarias.

Por poner un ejemplo extremo, el precio de las acciones de Tesla, del recién autoproclamado "tecnólogo" Elon Musk, subió un 695% sólo en 2020.

El siguiente gráfico ilustra cómo el mercado estadounidense está cada vez más dominado por un pequeño número de valores, las FAAMG (Facebook, Amazon, Apple, Microsoft, y Google) y Tesla. Como resultado de la subida de los precios de sus acciones, estos seis valores representan ahora el 21% del índice MSCI USA, conformado por alrededor de 600 empresas, y el 22% del índice S&P 500, al que Tesla se incorporó este año.

No es de extrañar que haya nacido el "mercado FOMO". Este miedo a perderse algo (bajo el acrónimo inglés de Fear of Missing Out), utilizando un acrónimo que antes evitaba cualquier persona mayor de 30 años, llevó a muchos inversores de todo tipo a lo que parecía ser una calle de un solo sentido para ganar dinero.

Más vale pájaro en mano...

El proverbio "más vale pájaro en mano que ciento volando" dejó de tener sentido. Los inversores daban más importancia a los beneficios potenciales (y a veces imaginarios) de una empresa en el futuro que a los beneficios actuales.

Esto se debe en gran medida a lo que se conoce como "tasa de descuento". Cuando los inversores calculan el valor de los flujos de caja futuros de una empresa, éste desempeña un papel crucial. En resumen, cuanto más bajo sea el tipo de descuento, más valiosos serán los beneficios futuros de una empresa.

Así pues, en un entorno en el que los tipos de interés y los rendimientos de la deuda pública están a cero o cerca de cero, los beneficios potenciales futuros de una empresa se valoran mucho. De ahí el atractivo de las empresas de rápido crecimiento con un futuro potencialmente brillante, como Tesla.

Sin embargo, cuando el tipo de descuento aumenta, se eleva el listón de lo que constituye una buena inversión. De repente, la certeza proverbial del “pájaro en mano” se vuelve más valiosa, mientras que los cien pájaros volando tienen que justificar realmente sus valoraciones.

Esto es lo que ha sucedido recientemente, cuando los rendimientos de los bonos del Tesoro de EE.UU. han subido (los precios han bajado). Esto se debe a que los mercados han empezado a anticipar una mayor inflación (que es un anatema para los inversores en bonos) como resultado de una fuerte recuperación económica.

¿Podría decepcionar el crecimiento?

En realidad, creo que las expectativas de recuperación económica podrían ser exageradas y hay margen para la decepción.

Aunque estoy lejos de ser pesimista sobre las perspectivas económicas, existe la posibilidad de que no se cumplan las grandes expectativas. El hecho de que Europa vuelva a cerrarse en medio de un aumento de los contagios y de un lento proceso de vacunación es un recordatorio de que el Covid-19 no ha desaparecido, ni mucho menos.

Es más, es posible que se sobreestime la voluntad y la capacidad de la gente para volver repentinamente a la actividad "normal". Los billetes de avión, por ejemplo, son ahora significativamente más caros que antes, como descubrí recientemente al intentar visitar a mi madre en Italia. Así que, ¿habrá realmente un repunte de los viajes y el turismo, incluso suponiendo que la gente pueda hacerlo y no esté demasiado nerviosa? Del mismo modo, ¿querrá la gente realmente comer al aire libre en medio de las tradicionales tormentas de abril de Reino Unido?

Además, existe el riesgo de que el proceso de vacunación se interrumpa si la política o los problemas de suministro se interponen.

En contra de algunas expectativas del mercado, creo que no está garantizado que la vuelta a la normalidad sea un camino de rosas.

Tres operaciones para aumentar los rendimientos

El mercado FOMO ha terminado; ahora hay un conjunto de oportunidades más amplio y un entorno de inversión más "normal". Los inversores podrán esperar su momento, a la espera de las oportunidades.

Entonces, ¿dónde estoy mirando actualmente?

Ya escribí anteriormente sobre la oportunidad de los valores de la recuperación -aquellos situados para beneficiarse de una recuperación económica-, pero ahora esto ha evolucionado. Actualmente, destacaría tres áreas de interés para mí como inversora multiactivo:

  • La renta variable japonesa. Cuando los rendimientos del bono del Tesoro de EE.UU. suben, el mercado japonés ha tendido históricamente a hacerlo bien. Esto se debe a que cuando los rendimientos de los bonos suben, el dólar tiende a fortalecerse frente al yen. Japón es una economía orientada a la exportación, por lo que un yen más barato hace que los productos japoneses sean más atractivos. El sector industrial es también una parte dominante de la economía japonesa, que debería comportarse bien a medida que la economía mundial se recupera.
  • Value. Invertir en valor significa comprar empresas de buena calidad que cotizan por debajo de su verdadero valor. Cuando el tipo de descuento aumenta, como hemos comentado, también lo hace el atractivo de los beneficios reales actuales (no de los beneficios imaginarios del futuro) por los que no hay que pagar más de la cuenta. Este es el proverbial pájaro en mano.
  • Reino Unido. Al igual que las acciones value, el mercado de renta variable de Reino Unido es un área poco querida y poco de moda desde hace algún tiempo. Con el doble golpe de la incertidumbre del Brexit y el Covid, el mercado ha registrado una rentabilidad inferior a la de sus comparables en los últimos años y hay potencial para ponerse a la altura. Es más, para los inversores de Reino Unido, con el fortalecimiento de la libra esterlina, puede valer la pena invertir algo de dinero en su mercado local.

Por lo demás, puedo pensar que los rendimientos de los bonos seguirán subiendo a partir de ahora, pero no preveo que la actual oleada de ventas se agrave mucho más. De hecho, es posible que los bonos ganen en atractivo más a lo largo del año.

Un activo que evitaría actualmente es el oro. Aunque tradicionalmente se ha considerado como una cobertura contra la inflación, no creo que estemos viendo el "tipo correcto" de inflación ahora, en el sentido de que el oro se comporta menos bien en las primeras etapas de un ciclo inflacionario.

Otra inversión que evitaría es quizás el último activo de moda, el bitcoin. No lo considero una inversión, es puramente especulativo. Esta es una opinión que no está de moda para algunos. Pero si la diversificación, la paciencia y la prudencia vuelven a estar de moda, tal vez la canción de éxito de Huey Lewis and the News de los años 80 tenía razón: “está de moda ser cauto”.