Opinión de experto 

Informes de mercado

Ocho lecciones de crisis anteriores para aplicar hoy


Robin Parbrook

Robin Parbrook

Responsable de renta variable asiática (excl. Japón)

Creo que la edad puede ser una bendición “mixta” desde el punto de vista de la inversión. La experiencia puede aportar sabiduría, pero también puede conllevar intransigencia o falta de apertura a nuevas ideas.

Esta es una de las razones por las que me desafío constantemente y me considero afortunado de tener hijos adolescentes, quienes - además de dolores de cabeza - pueden proporcionar información útil para este mundo que cambia rápidamente.

Sin embargo, no se pueden ignorar lo aprendido en el pasado. Así pues, después de haber invertido en Asia durante casi 30 años, ¿qué he aprendido de las crisis pasadas?

En primer lugar, debemos definir en un contexto de inversión lo que entendemos por crisis. Yo describiría una crisis como un período que conduce a un importante reajuste estructural en la política y en el comportamiento a nivel gubernamental, empresarial y de los consumidores. No se trata sólo de una caída cíclica de los mercados como resultado de una guerra de corta duración (ya sea una guerra en Iraq, un atentado terrorista o una guerra comercial), sino de algo que tiene un impacto mucho más prolongado en los mercados de valores.

En este contexto, anteriormente sólo había visto dos crisis propiamente dichas en mi carrera: la crisis financiera asiática en 1997/98 y la crisis financiera global en 2008/09.

Al igual que estos dos acontecimientos, vemos la crisis del Covid-19 en una línea muy similar. Es una crisis que tendrá un impacto estructural duradero a largo plazo en las economías y los mercados de valores.

Entonces, ¿cómo afectan la crisis financiera asiática y la gran crisis financiera a la forma en que estoy tomando decisiones de inversión en los mercados de renta variable asiáticos actualmente? He aquí ocho lecciones aprendidas:

  1. Cambia de mentalidad.

No se trata sólo de elegir tus empresas favoritas a un valor que consideras justo. Durante una crisis hay que empezar de cero. Hay que volver a replantearse la inversión por completo dados los cambios estructurales en el entorno. Los escenarios deben volver a ejecutarse y las valoraciones justas deben ser cuestionadas y reajustadas para nuevos supuestos. Los peores escenarios deben ser reevaluados - los inversores no deben pensar sólo “fuera de la caja”, sino que a menudo deben pensar lo impensable.

  1. Olvídate de centrarte en la rentabilidad a corto plazo.

Los beneficios son sólo un tratamiento contable en el mejor de los casos. En su lugar, concéntrate en el balance y en los flujos de caja. La deuda puede ser letal en una crisis, incluso en pequeñas dosis. Por lo tanto, la estructura de la deuda, incluyendo el vencimiento, los contratos y quiénes son los bancos prestamistas de la empresa son clave. Nunca subestimes lo impacientes - y a veces idiotas - que pueden ser algunos bancos. Durante la crisis financiera asiática vi cómo muchas empresas quebraban, no porque no tuvieran un negocio sólido, sino simplemente porque los bancos más impacientes (especialmente los que operaban fuera de sus mercados nacionales) se negaban a renovar líneas de crédito.

  1. Ten cuidado con la mayoría de las acciones de los bancos

Los bancos, por su naturaleza, son las empresas más apalancadas que cotizan en los mercados de valores. Apalancamiento y crisis no son buena combinación. Los bancos también son empresas con personas, y en Asia los bancos estatales y los bancos familiares más débiles no atraen necesariamente a las personas más capacitadas. Para gestionar un negocio durante una crisis se necesita un buen equipo de gestión, ya que las organizaciones en ocasiones afectadas por el nepotismo y la política no suelen formar un buen equipo. Además, incluso para los mejores bancos, los préstamos improductivos llegarán con un retraso (al igual que las emisiones de derechos), y encima, en una crisis los bancos pueden convertirse en “patatas calientes” de la política. Como lo demostraron durante la gran crisis financiera y la crisis financiera asiática, con algunas excepciones, los bancos débiles tienden a desaparecer o a convertirse en zombis, e incluso los mejores bancos tardan tiempo en recuperarse.

  1. Los países con instituciones fuertes tienden a recuperarse más rápidamente

Un buen gobierno coherente y una administración pública bien gestionada tenderán a hacer que la confianza se restablezca más rápidamente y que los negocios puedan volver a la normalidad más rápidamente. Durante la crisis financiera asiática fueron Hong Kong, Taiwán, Australia, Singapur y Corea los que se recuperaron más rápidamente, mientras que Indonesia, Malasia, Tailandia y Filipinas, con gobiernos corruptos y respuestas políticas caóticas, casi se derrumbaron por completo. Una crisis no es necesariamente el mejor momento para ser valiente al invertir.

  1. La disrupción se acelera durante una crisis

"La necesidad es la madre del ingenio". Las crisis permiten a menudo que el pensamiento “fuera de la caja” salga a la luz y rompa las barreras al cambio. Nuevos actores disruptivos emergen en una posición más fuerte. Una crisis puede acelerar rápidamente el proceso de creación de ganadores y perdedores. Lo vemos actualmente en medio de la crisis del Covid-19, con una gran disrupción a punto de llegar. Potencialmente esto incluirá:

  1. El fin de la semana laboral de 9h a 17h en las oficinas y los desplazamientos en masa para ir y volver al trabajo
  2. Un cambio estructural para trabajar desde casa
  3. Asistencia sanitaria online
  4. Educación online
  5. Menos viajes de negocios
  6. Automatización y deslocalización de la producción
  7. Un movimiento hacia un mundo mucho más virtual a medida que irrumpen la inteligencia artificial (IA)/5G/Millennials/Generación Z

Para los inversores, una crisis significa que debemos revisar todas nuestras inversiones a medida que los cambios disruptivos se aceleran. ¿Cuál es el futuro del inmobiliario comercial, los bancos, las aerolíneas, los propietarios de infraestructuras (es decir, las empresas con grandes activos fijos) en un mundo impulsado por la crisis y la disrupción?  Nuestra experiencia pasada de la crisis sugiere que los modelos de negocio de muchas empresas deben ser reinventados si quieren sobrevivir. Más ágiles, las empresas más “ligeras” en activos a menudo lo hacen mejor.

  1. Los zombis se levantarán

En una crisis, los gobiernos suelen intervenir para impedir una limpia en los mercados, especialmente en los sectores considerados "estratégicos". Esto a menudo genera muchas compañías zombies. Este fue el caso de los constructores navales coreanos, el sector inmobiliario tailandés, el sector de la construcción coreano y la mayor parte de las empresas de Malasia después de la crisis financiera asiática. La lección para los inversores es evitar la inversión en sectores que no se han "limpiado" o en los que los gobiernos no han permitido la criba.

  1. Compra siempre un buen negocio a un precio razonable

Cuando hayas hecho tu análisis y hayas decidido qué negocios es probable que salgan más fortalecidos de una crisis, no seas demasiado ambicioso en el precio que estás dispuesto a pagar por ellos. La clave es no ir bajando continuamente el nivel de entrada deseado si el precio de la acción llega a su objetivo inicial, a menos que los hechos y el caso de la inversión hayan cambiado (véase la lección número 1).

  1. El impacto de una crisis puede durar más tiempo del que piensas

Después de la gran crisis financiera la ralentización de la inversión corporativa, el populismo y el deseo de un menor capitalismo de libre mercado han sido características permanentes. Después de la crisis financiera asiática, la aversión a la deuda se arraigó de forma permanente en gran parte de la Asia empresarial. Esto debería ser positivo para el sector empresarial asiático durante la crisis actual. Las empresas asiáticas están menos dirigidas que las occidentales, por lo que es de esperar que puedan capear mejor las tormentas.

Pero como la crisis es estructural, los mercados de valores tardan mucho más en recuperarse que en otras ocasiones. Los mercados bursátiles siguen siendo vulnerables y los inversores actúan con nerviosismo, sobre todo si, como se ha destacado anteriormente, una crisis acelera la disrupción, creando ganadores y perdedores.

Los inversores no deben sentir la necesidad de perseguir las subidas del mercado durante una crisis, a menos que crean que la mayor parte del período de crisis ha pasado.