Rally inflacionario: qué significa y cómo deben afrontarlo los inversores


Hacía décadas que la inflación en EE.UU., el Reino Unido y otros países no se encontraba en niveles tan altos. Los consumidores estadounidenses pagan hoy un 8,5% más por los productos de consumo diario que hace un año. Es la tasa de aumento de precios más alta en más de 40 años. En el Reino Unido, el aumento interanual de los precios se sitúa en el 6,2%, una vez más, el mayor porcentaje en décadas… pero, ¿cómo afecta esto a los inversores?

¿Qué es la inflación?

La inflación describe un cambio en los precios. Cuando se facilitan estadísticas oficiales sobre la inflación al consumo a nivel nacional (como las cifras de EE.UU. o el Reino Unido mencionadas anteriormente), suelen ser calculadas por los gobiernos. Para determinar las variaciones de los precios, se hace un seguimiento de una cesta de productos de consumo habitual. Estos incluyen, por ejemplo, alimentos y bebidas, ropa, calzado, transporte y costes energéticos.

Hay otros tipos de medidas de la inflación. Por ejemplo, la inflación de los precios de producción, que se basa en los costes que los fabricantes pagan por las materias primas necesarias para fabricar sus productos. También hay indicadores de la inflación de los precios de la vivienda o de la energía.

¿Qué causa la inflación?

Las causas de la inflación pueden ser varias. Los economistas hablan de dos tipos principales: "aumento de los costes " o "aumento de la demanda". Si los costes de producción de bienes y servicios aumentan, los consumidores se enfrentan a un incremento de los precios de los productos finales: es el "aumento de los costes". Pero los precios también pueden subir cuando la demanda supera la capacidad de abastecimiento: es el "aumento de la demanda ".

La inflación actual está impulsada sobre todo por el incremento de los costes. La energía es un componente de la mayoría de los bienes y servicios, y cuando, como ahora, su precio sube, los productores tienen que repercutir el coste. La interrupción de suministros de China y de otros lugares, causada por la pandemia de Covid, tuvo un efecto similar. La oferta de materiales, electrónica de consumo y piezas de automóvil se redujo, lo que provocó un aumento de sus precios.

¿Por qué se considera un problema tener una inflación muy elevada?

El riesgo más evidente es que, si los precios suben más rápido que los ingresos, los ciudadanos podrán permitirse comprar menos bienes y servicios. Esto puede conllevar una caída del nivel de vida.

Estos son sólo algunos de los efectos negativos de la inflación:

  •  La inflación es más perjudicial para las personas con ingresos fijos, como los pensionistas
  • Destruye el valor del dinero en efectivo y desalienta el ahorro
  • Puede llevar a los trabajadores a exigir salarios más altos, creando una "espiral de precios salariales" la cual aumenta la inflación
  • Puede incrementar el coste de los préstamos, aumentando la presión financiera sobre los hogares y las empresas
  • Como es difícil planificar los costes futuros, puede disuadir a las empresas de invertir
  • Puede reducir el valor de una divisa frente a otras, encareciendo las importaciones
  • Puede aumentar los costes y el endeudamiento de los gobiernos, ya que puede ser necesario hacer más provisiones para las pensiones y otros gastos
  • En el peor de los casos, los países que sufren una alta inflación tienen que abandonar su divisa local y adoptar la de un país más estable. Esto ocurrió en Zimbabue cuando la hiperinflación de 2008 obligó al país a utilizar el dólar estadounidense

Los ahorradores, los más afectados: cómo se erosiona el valor del dinero en efectivo

Incluso la baja inflación merma el poder adquisitivo del dinero en efectivo. En los 21 años transcurridos desde el año 2000, la inflación en el Reino Unido ha sido del 2,8% de media, según el Banco de Inglaterra. Es una cifra pequeña comparada con la tasa de inflación actual, que supera el 6%. Pero 10.000 libras puestas en una caja en el año 2000 se habrían reducido a sólo 4.639 libras a finales de 2021.

¿Cuál es la relación entre los tipos de interés y la inflación?

La inflación y los tipos de interés están estrechamente ligados. Esto se debe a que los tipos de interés son la herramienta clave que utilizan los bancos centrales (como la Reserva Federal de Estados Unidos o el Banco de Inglaterra) para controlar la inflación.

La mayoría de los bancos centrales tienen la misión de mantener la inflación por debajo de un nivel acordado (por ejemplo, el 2%). Cuando la inflación aumenta, los bancos centrales suben los tipos de interés como forma de controlarla.

Unos tipos de interés más altos provocan un aumento de los costes de los créditos y, a su vez, un menor gasto. Esto puede frenar la inflación. Lo contrario también es cierto: si la inflación es baja y una economía crece demasiado lentamente, los bancos centrales pueden reducir los tipos de interés para estimular más préstamos y más gasto.

¿Qué ocurre con la Deflación y la Estanflación?

La inflación describe un aumento generalizado de los precios. La deflación es lo contrario: describe un periodo en el que los precios caen.

Al igual que con la inflación, una deflación excesiva no es conveniente. La caída de los precios puede provocar un aplazamiento del gasto y la inversión, retirando la demanda de la economía y debilitando el crecimiento.

La estanflación describe un conjunto inusual de circunstancias en las que los precios son altos o suben, pero al mismo tiempo el crecimiento económico es débil o cae. Esto es lo que muchas economías pueden estar afrontando en 2022.

Lecciones de la historia sobre la inflación

Existen paralelismos entre los actuales acontecimientos y los de la década de 1970. En aquella época, las crisis del petróleo hicieron subir su precio, lo que desencadenó una mayor inflación. En EE.UU., la inflación alcanzó el 14,8% en 1979. En los años 70, los bancos centrales tardaron en actuar, en parte, porque subir los tipos de interés no es una medida popular. En su lugar, esperaban que el mero hecho de que los bienes y servicios fueran más caros haría que la gente dejara de gastar. De hecho, ocurrió lo contrario. Los consumidores gastaron más porque esperaban que los precios siguieran subiendo, lo que hizo que los precios subieran aún más.

Finalmente, los responsables políticos recurrieron a los tipos de interés. En Estados Unidos, por ejemplo, el nuevo presidente de la Reserva Federal, Paul Volker, subió los tipos del 10% en 1979 a casi el 18% en 1980.

Esta vez, lo responsables políticos están mucho más dispuestos a utilizar los tipos de interés para controlar la inflación, entre otras cosas, porque los bancos centrales ahora son independientes. Desde Schroders pensamos que es poco probable que experimentemos los mismos niveles de inflación descontrolada que en los años 70 y 80, pero que tendremos que pasar por un período de ajuste difícil que incluirá un mayor desempleo y un crecimiento económico más lento para volver a una situación de inflación más estable.

¿Cómo pueden los inversores limitar el impacto de la inflación en sus carteras?

Las acciones de las empresas tienden a mantener su valor mejor que el efectivo: pero su capacidad para capear la inflación varía en función de una serie de factores.

La conclusión de un reciente estudio de Schroders sobre cómo se han comportado históricamente las acciones de determinados sectores durante los periodos de estanflación -como los que podríamos afrontar en 2022, cuando la inflación es superior a la media, pero el crecimiento económico se ralentiza- fue:

Las acciones de las empresas defensivas (las que venden productos y servicios esenciales, como la electricidad o los bienes domésticos básicos) tienden a resistir mejor

Los sectores bursátiles que mejor se comportaron durante los periodos de estanflación fueron los servicios públicos, los productos de consumo básico y el sector inmobiliario (desde 1995 hasta diciembre de 2021. Fuente: Schroders Economics and Strategic Research Unit).

La diversificación es otra defensa clave durante los periodos de inflación, ya que una cartera bien gestionada está expuesta a una variedad de clases de activos. Así, junto con sus participaciones en acciones de empresas (como se ha indicado anteriormente), los inversores pueden beneficiarse de la exposición a materias primas, como el oro, los inmuebles y otros activos alternativos, incluidos los activos privados (inversiones que no cotizan en los mercados públicos).

Algunas inversiones, como los bonos ligados a la inflación, están diseñadas explícitamente para generar beneficios en relación con la inflación. Sin embargo, la demanda de estas inversiones aumenta durante los periodos inflacionistas, lo que puede hacer subir sus precios.