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Informes de mercado

Cinco cosas que todo inversor debe saber sobre la disrupción

La disrupción está afectando a todos los aspectos de nuestra vida, pero ¿por qué debería importarles a los inversores?

02/07/2019

Alex Tedder

Alex Tedder

Head of Global Equities

¿Qué es la disrupción?

La disrupción es un problema o molestia que interrumpe un acontecimiento, una actividad o un proceso.

En el contexto de la economía mundial, puede venir provocada por:

  • Innovaciones tecnológicas (como internet, los móviles o la inteligencia artificial);
  • Cambios en los hábitos de los consumidores (como el auge del comercio electrónico); o
  • Nuevas normativas o políticas (como la transición hacia las fuentes de energía renovables o la regulación más estricta de la venta de alcohol y tabaco).

¿Dónde se está produciendo?

La disrupción está en todas partes e influye en todas las facetas de la vida moderna. Los distintos sectores económicos están experimentando una transformación: start ups pequeñas y ágiles con tecnología de vanguardia y productos innovadores desplazan a grandes empresas que llevan toda la vida dominándolos.

La disrupción no solo afecta a los sectores que resultan más evidentes (como las telecomunicaciones, el software, la distribución minorista o los medios). Nadie se libra de este fenómeno. Tampoco sectores que se creían inmunes a ella.

Por ejemplo, en el ámbito de los servicios jurídicos, se producirá una transformación, ya que el uso de la inteligencia artificial agilizará el proceso de diligencia jurídica, reducirá las horas de trabajo necesarias para llevarlo a cabo y —con suerte— reducirá bastante su precio.

En lo que respecta a la asistencia sanitaria, las nuevas tecnologías están cambiando la forma de investigar de las farmacéuticas en campos como la genética y la terapia genética. Ahora es posible hacer cosas inimaginables hace solo unos años. Hoy en día, la secuenciación del ADN se puede aplicar de forma selectiva a pequeñas partes del genoma, gracias a lo cual los científicos pueden investigar y analizar las patologías de una forma totalmente nueva y mucho más económica que está cambiando la manera de desarrollar nuevos fármacos.

¿Cómo reaccionan las empresas a la disrupción?

Este fenómeno está cambiando el funcionamiento de la economía mundial y la vertiginosa evolución de las nuevas empresas está transformando la forma de interactuar con el cliente.

Las empresas que se enfrentan a la disrupción (ya venga provocada por nuevos competidores o nuevos productos) suelen reaccionar transformándose en catalizadores (que hacen posible el cambio), adaptadores (responden positivamente a las novedades intentando replantearse su modelo de negocio o gama de productos) o negadores (que no logran adaptarse).

En la fiebre del oro del siglo XIX en California, los catalizadores —y los que de verdad se hicieron de oro— fueron quienes vendían los picos y las palas. En nuestro tiempo, las firmas dedicadas al desarrollo de software son un ejemplo de este grupo. Siempre que se produce una disrupción, inevitablemente hay empresas que ofrecen las herramientas necesarias para que se produzca ese cambio (y que, normalmente, no asumen el riesgo al que se exponen quienes lo provocan).

¿Desde cuándo está pasando?

No es un fenómeno nuevo (la Revolución Industrial podría considerarse uno de los primeros ejemplos de disrupción). Ahora bien, la velocidad de los cambios provocados por la innovación tecnológica es cada vez mayor.

La revolución tecnológica que hemos vivido estos últimos años, en los que se ha generalizado el uso de internet y los dispositivos móviles, es solo el principio. Ahora mismo, nos encontramos en un punto en el que las diversas tecnologías han convergido de tal manera que provocarán un boom de innovaciones en los próximos años.

La inteligencia artificial se seguirá desarrollando con rapidez y dejará patente su importancia en la gestión y el almacenamiento de las cantidades ingentes de datos (fotos, canciones, películas, etc.) que se han generado en los últimos tiempos.

Sectores como el bancario sufrirán una transformación, ya que la tecnología cambiará drásticamente la forma que los clientes de las entidades tienen de gestionar sus cuentas. Las tiendas físicas se enfrentan a la competencia de sus rivales virtuales, más dura que nunca, y en los próximos años seremos testigos de la transición de los vehículos con motor de combustión interna a los eléctricos.

Como inversor, ¿por qué debería importarme la disrupción?

Nuestro mundo cambia, y rápido. Ahora mismo, la disrupción forma parte de nuestro día a día y transforma tanto los hábitos de los consumidores como la forma que tienen las empresas de interactuar con ellos. Sin embargo, lo realmente interesante desde el punto de vista de la inversión es el crecimiento que genera. Se trata de una realidad que suele traer consigo una innovación y un desarrollo que pueden ser bastante potentes. Y la innovación da origen a un crecimiento que aún no se ha hecho patente.

Aquellas empresas con futuro serán sin duda aquellas que acepten la disrupción y se adapten a los cambios, del mismo modo que es fácil que aquellas que no lo consigan o que nieguen que esos cambios se están produciendo se queden por el camino.

A la hora de invertir con la disrupción en la cabeza, intentó ir más allá de lo que cuentan los medios e imaginarme cómo va a ser el futuro. El inversor de hoy debe ser capaz de ver el poder de esta realidad para vislumbrar qué empresas se van a beneficiar de ella y de cuáles va a ser el verdugo. Puede que quienes quieran crear una cartera de valores deseen asignar parte de sus fondos a la temática de la disrupción en general en vez de centrarse en países, sectores o índices concretos.

Información Importante: Las opiniones expresadas aquí, son las de Alex Tedder, Director de renta variable global, y no representan necesariamente las opiniones declaradas o reflejadas en las Comunicaciones, Estrategias o Fondos  de Schroders. El presente documento ha sido redactado con una finalidad exclusivamente informativa. Su contenido no constituye una oferta de compra o venta de ningún instrumento o título financiero, ni una sugerencia para adoptar ninguna estrategia de inversión. La información contenida en el presente no constituye un asesoramiento, una recomendación o un análisis de inversión y no tiene en cuenta las circunstancias específicas de ningún destinatario. Este material no constituye una recomendación contable, jurídica o tributaria y no debe ser tenido en cuenta a tales efectos. Se considera que la información contenida en este documento es fiable, pero Schroders no garantiza su exhaustividad o exactitud. La compañía no se responsabiliza de los errores de hecho u opiniones. No se debe tomar como referencia la información y opiniones contenidas en este documento a la hora de tomas decisiones estratégicas o decisiones personales de inversión. La rentabilidad registrada en el pasado no es un indicador fiable de los resultados futuros. El precio de las acciones y los ingresos derivados de las mismas pueden tanto subir como bajar y los inversores pueden no recuperar el importe original invertido. Schroders será responsable del tratamiento de tus datos personales. Para obtener información sobre cómo Schroders podría tratar tus datos personales, consulta nuestra Política de privacidad disponible en www.schroders.com/en/privacy-policy o solicítala a infospain@schroders.es en caso de que no tengas acceso a este sitio web. Publicado por Schroder Investment Management (Europe) S.A., 5, rue Höhenhof, L-1736 Senningerberg, Luxembourg. Número de registro Luxemburgo B 37.799.