Opinión de experto 

La sostenibilidad en la alimentación y agua: por qué hay que transformar el sistema actual


El sistema mundial de alimentos y agua se verá sometido a una intensa presión en los próximos años debido a dos factores distintos

En primer lugar, se prevé que la población mundial crezca de los siete mil millones actuales a ocho mil millones en 2030 y a casi diez mil millones en 2050. Producir suficientes alimentos para la población será un gran reto, el WWF estima que necesitaremos producir más alimentos en las próximas cuatro décadas que en los 8.000 años de historia de la humanidad hasta ahora.

En segundo lugar, en su estado actual, el sistema de alimentos y del agua no es sostenible desde el punto de vista de las emisiones de carbono, la utilización del agua, la biodiversidad, los deshechos y la salud. En este sentido. es probable que los efectos del cambio climático provoquen patrones meteorológicos imprevisibles, lo que supondrá una presión adicional sobre las tierras de cultivo y los suministros de agua dulce.

El sistema de alimentación y agua es responsable de un 25% de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero y del 65% del uso de agua dulce, lo que significa que es uno de los principales factores que contribuyen al cambio climático y al déficit de agua, además de ser un sector que se verá gravemente afectado por él. Asimismo, la alimentación y el agua representan directa o indirectamente alrededor del 60% de los 2.000 millones de toneladas de residuos que se producen cada año en el mundo.

Pero incluso sin estos dos retos, está claro que el actual sistema de alimentación y agua no es adecuado nutricionalmente hablando. En la actualidad, alrededor de dos mil millones de adultos en el mundo tienen sobrepeso (medido por un IMC de 25 o más) y 650 millones están desnutridos. Además, las dietas inadecuadas llevan mucho tiempo perjudicando a la sociedad, ya que se calcula que causan el 20% de las muertes.

Vemos tres cambios estructurales que deben producirse para que el sistema alimentario y del agua sea más sostenible:

  1. una mayor producción agrícola y una mayor eficiencia
  2. un cambio en la dieta y los patrones de alimentación
  3. una importante reducción de los residuos y las emisiones

Cada uno de estos cambios está relacionado entre sí y aporta oportunidades para la rentabilidad de las inversiones.

La oportunidad agrícola

La población mundial, cada vez más numerosa, necesita ser alimentada. Sin embargo, no podemos limitarnos a utilizar más superficie para cultivar más cosechas o pastorear más ganado. De hecho, dada la importancia de los árboles como almacén de dióxido de carbono, puede que tengamos que empezar a reforestar las tierras que actualmente se utilizan para la agricultura.

El gráfico siguiente muestra cómo la producción agrícola se ha vuelto más eficiente a medida que la población mundial ha ido creciendo. Sin embargo, las líneas discontinuas indican la magnitud del reto que tenemos por delante.

Se calcula que la producción agrícola tiene que aumentar en un 70% para alimentar a 10.000 millones de personas en 2050 utilizando menos suelo de cultivo. Dada la presión sobre el suministro de agua dulce, ese aumento de la producción de alimentos debe lograrse al mismo tiempo que se reduce la cantidad de agua utilizada.

La tecnología puede ser una aliada. Tomemos como ejemplo los métodos de cultivo. El uso de sensores permite transmitir datos en tiempo real del campo al ordenador, lo que permite a los agricultores adoptar un enfoque más preciso y basado en datos. Los sensores pueden medir los datos químicos del suelo (pH, nutrientes, contenido de carbono), así como los niveles de humedad y la densidad del aire. Esto puede ayudar a aumentar el nivel de producción y minimizar la

La oportunidad de elegir alimentos

La sostenibilidad de los alimentos y el agua no sólo tiene que ver con cómo producimos lo que comemos y bebemos, sino también con lo que comemos. Esto significa que no es sólo un problema de los agricultores; todos podemos desempeñar nuestro papel como consumidores adoptando nuevas dietas y hábitos alimentarios.

Las preocupaciones por la salud y la sostenibilidad ya están alterando las dietas tradicionales. No hay más que ver el meteórico ascenso del sector de los lácteos alternativos. Las alternativas a la leche no sólo son adoptadas por los intolerantes a la lactosa, sino por una amplia gama de consumidores por una serie de razones que incluyen la salud, el medio ambiente, el bienestar animal y el sabor.

El éxito de los sustitutos de los lácteos es una buena noticia para los sustitutos de la carne, que podrían no estar muy lejos. Esta tecnología, que actualmente sólo representa el 1% del mercado de la carne, podría imitar a los sustitutos de los lácteos y multiplicarse por diez en 10 años.

Una dieta rica en carne no sólo es mala para nuestra salud, sino que también ejerce una enorme presión sobre los recursos agrícolas limitados, ya que utiliza grandes extensiones de tierra tanto para cultivar alimentos para el ganado como para los propios animales.

El gráfico de la izquierda indica que, de media, en todo el mundo comemos casi el doble de carne procesada y menos de la mitad de fruta y verdura de lo que se recomienda para nuestra salud.

Asimismo, el gráfico de la derecha muestra cómo la carne -en concreto la de vacuno- ejerce una enorme presión sobre numerosos recursos. Producir menos carne de vacuno permitiría liberar tierras para productos que consumen menos recursos, como los cereales y las verduras, lo que permitiría alimentar a una mayor población con una dieta nutritiva.

La oportunidad de reducir los residuos y las emisiones

La agricultura es actualmente responsable del 26% de las emisiones de gases de efecto invernadero. Al mismo tiempo, es un sistema que genera un enorme gasto: el 44% de las cosechas se pierden antes de su consumo.

Una vez más, la tecnología será un factor clave, pero también serán cruciales el apoyo y las políticas de los gobiernos. De hecho, un reciente informe de la ONU ha puesto de manifiesto que las enormes subvenciones al sector agrícola no se están aprovechando al máximo. Según el informe, el 87% de los 540.000 millones de dólares de ayudas gubernamentales que se pagan anualmente al sector incluyen medidas que distorsionan los precios y/o perjudican a la naturaleza o la salud. Los gobiernos tendrán que empezar a aplicar criterios de sostenibilidad a estas medidas.

En algunas regiones, las medidas de apoyo gubernamental están empezando a estar mejor enfocadas. Un acceso más amplio a la tecnología agrícola moderna puede aumentar la producción y reducir los residuos. La regulación de los pesticidas puede reducir los daños medioambientales en general. El malgasto de alimentos también puede reducirse en el comercio minorista mediante objetivos jurídicamente vinculantes.

La estrategia "de la granja a la mesa" de la UE es probablemente el principal ejemplo de cómo las autoridades empiezan a tomarse en serio la idea de que nuestro sistema alimentario mundial debe ser más sostenible.

Incluso si ahora mismo parásemos las emisiones de los sectores energéticos, las emisiones de GEI procedentes de la producción de alimentos sobrepasarían nuestro presupuesto de carbono para alcanzar los 1,5 grados. La descarbonización del sistema alimentario y del agua plantea un problema distinto al del sistema energético, dada la necesidad de tecnologías alternativas viables en los insumos agrícolas, los equipos, el transporte y el envasado.

Los cambios en los patrones climáticos ya están teniendo un impacto en el suministro de alimentos. Un ejemplo reciente es la subida de las temperaturas en Canadá este verano, que ha provocado sequías e incendios forestales que han afectado a los cultivos de trigo duro. Canadá es el mayor productor mundial de trigo duro, que se utiliza para fabricar pasta, por lo que los consumidores podrían enfrentarse a la escasez y al aumento de los precios de la pasta en los próximos meses.

¿Cómo aprovechar estas oportunidades?

Desde el punto de vista de la inversión, prevemos que estos tres cambios estructurales -mayor rendimiento y eficiencia, cambios en la dieta y reducción de residuos/emisiones- darán lugar a una gran cantidad de oportunidades en toda la cadena de valor de los alimentos y el agua.

Todo, desde el uso de la tierra hasta la alimentación animal, pasando por la producción de alimentos, el procesamiento y la tecnología, el transporte, la venta al por menor, el envasado y el reciclaje de residuos, tiene un papel que desempeñar en la transformación del sistema en su conjunto. Del mismo modo, el análisis y la gestión del agua, el equipamiento y la captación, el tratamiento, la infraestructura y el reciclaje deberán cambiar drásticamente a medida que este recurso se vaya agotando.

Se necesita una gran cantidad de inversiones para hacer que el sistema sea sostenible. Calculamos que es necesario gastar 30 billones de dólares en las diferentes cadenas de valor de los alimentos y el agua para 2050. El gráfico siguiente compara la inversión necesaria y la capitalización de mercado actual de las empresas de determinados sectores de la alimentación y el agua. Como podemos ver, hay una sorprendente desconexión.

La alimentación y el agua es un ámbito en el que la tecnología orientada a la resolución de problemas está cada vez más extendida, los consumidores son más conscientes de la salud y el medio ambiente, y los gobiernos empiezan a centrarse en la sostenibilidad de los alimentos, no sólo en la seguridad alimentaria.

En conjunto, estos factores indican que el sistema alimentario y del agua está a punto de cambiar radicalmente. Y, como inversores, vemos el potencial de obtener atractivos beneficios invirtiendo en las empresas que tienen los productos y las tecnologías para hacer realidad este cambio.

Muchas de estas empresas están produciendo buenos flujos de caja, pero se han revalorizado poco porque los inversores perciben el espacio como "vieja economía" y poco emocionante, en lugar de ver que ofrecen crecimiento. Esto se debe, en parte, a los bajos precios de los alimentos, lo que significa que ha habido poca inversión.

El gráfico siguiente muestra cómo los sectores de la alimentación y el agua cotizan con descuento respecto al mercado en general. Podemos ver el repunte a finales de 2019 cuando se anunció la política de la UE "de la granja a la mesa", pero sigue habiendo un descuento.

Creemos que eso va a cambiar, ya que el imperativo de hacer que los alimentos y el agua sean sostenibles crea oportunidades para nuevas fuentes de crecimiento en empresas que muchos inversores pueden haber descartado como economía antigua, en sectores maduros.