Opinión de experto 

Esta empresa se ha edificado sobre los cimientos del consumo de energía. Ahora se centra principalmente en el ahorro energético


Hace un siglo, los fabricantes de bombillas más grandes del mundo se reunieron y decidieron que sus bombillas duraban demasiado. Cuanto más duraran las bombillas, menos venderían. Se aliaron para producir bombillas que se quemaran con más rapidez.

En la década de 1920 las buenas prácticas empresariales consistían en vender más productos. El consumo de energía y los residuos peligrosos no preocupaban ni a inversores ni a consumidores.

Una de aquellas empresas originales, Philips, sigue existiendo en la actualidad con el nombre de Signify. Pero en 2020 el negocio es muy distinto, que opera en un mundo con prioridades muy diferentes.

Saida Eggerstedt, Responsable de Crédito Sostenible de Schroders, explica: «Cuando voy a invertir el dinero de nuestros clientes, lo que busco es una empresa sólida y saneada que pueda cumplir sus promesas financieras. Pero eso no me basta. Necesito ver que las actividades de la empresa intentan resolver algunos de los problemas de nuestro mundo. Los aspectos de sostenibilidad (beneficios a largo plazo para la sociedad) son consideraciones de inversión fundamentales».

Dentro de estos problemas, son críticas las cuestiones relativas a la energía y los residuos. Como mayor fabricante de iluminación del mundo, Signify es líder en tecnologías LED, un ámbito en el que todavía pueden lograrse enormes reducciones de consumo de energía.

El Gobierno estadounidense ha calculado que el uso generalizado de iluminación LED podría ahorrar el equivalente a la producción anual de 44 centrales eléctricas de aquí a 2027. Esto es posible gracias a que las bombillas LED consumen un 75% menos de energía y duran 25 veces más que las bombillas incandescentes.

En Europa, se estima que un cambio a la iluminación LED comercial podría ahorrar 100 millones de toneladas de emisiones de carbono al año, el equivalente al beneficio generado por 52 millones de hectáreas de bosque.

Signify también trabaja en desarrollar nuevas aplicaciones incluida la agricultura inteligente, en la que la iluminación inteligente se ajusta a las necesidades de las distintas especies de plantas, y la esterilización por iluminación UV. La transmisión de datos de banda ancha a través de ondas de luz es otra tecnología emergente.

Saida continúa: «No solo se trata de productos o tecnologías innovadoras. Hay muchas empresas rentables que fabrican productos que aportan resultados positivos medioambientales o de otro tipo a las que no respaldaría con el dinero de nuestros clientes. Necesito pruebas del compromiso de la empresa en cuanto a su manera de trabajar. ¿Cuál es la cultura? ¿A qué aspira? Los gestores pueden hablar sobre objetivos de sostenibilidad, pero ¿dónde están las pruebas en términos de comportamiento?»

Como empresa, Signify logró la neutralidad en carbono en 2020. Toda su energía procede de fuentes renovables. Más del 80% de sus ingresos se obtienen de productos sostenibles y recicla el 90% de sus residuos de fabricación. Cada vez más, sus productos de iluminación se imprimen en 3D usando materiales reciclados.

«Estamos atentos a lo que hace la empresa, hablamos con ella y le pedimos cuentas, y no solo en términos de resultados financieros sino también en relación con todos estos otros aspectos de su comportamiento como la neutralidad en carbono», afirma Saida. «Cuando los clientes nos encomiendan que hagamos un buen uso de su dinero, eso es lo que nos están pidiendo».