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Opinión de experto  - Informes de mercado

¿Puede Amazon convertirse en una referencia en la lucha contra el cambio climático?

El gigante del comercio electrónico ha tenido sus más y sus menos con el cambio climático, pero los pasos que recientemente ha dado para reducir sus emisiones le convierten en una fuerza del bien de cara al futuro.

19/05/2019

Simon Webber

Simon Webber

Gestor del fondo

Normalmente no se asocia a Amazon con pasos importantes hacia una economía baja en carbono. Aunque el comercio electrónico le suele sentar mejor al medioambiente que las tiendas físicas con el aire acondicionado a tope, las entregas rápidas pueden pasar una factura alta en carbono. Cualquiera que haya comprado en Amazon puede sentirse culpable —como me ha pasado a mi— por usar el servicio de entrega en un día. Sin embargo, es posible que no tengamos motivos para ello.

Creemos que el esfuerzo de la compañía por tener bajo control su impacto sobre el cambio climático supondrá una drástica reducción de su huella medioambiental. El cambio climático supone una importante disrupción para los inversores que recientemente ha copado la atención de los medios tras la gran demostración de fuerza del grupo activista Extinction Rebellion en Londres y otras grandes ciudades del mundo. Seguimos centrándonos en buscar empresas que quieran comprometerse y adaptarse.

Desde que recurre al "cloud computing" para electrificar el tramo final de sus entregas, Amazon es un valor cada vez más positivo para la lucha contra el cambio climático.

El "Cloud computing"

Hoy en día, las empresas dependen mucho de los centros de datos, pero estos puntos neurálgicos para su tratamiento consumen gran cantidad de energía y su puesta en marcha es costosa. El "cloud computing" (en el que los datos se almacenan, gestionan y tratan mediante una red de servidores remotos a través de internet y no en un servidor local) puede mejorar enormemente su eficiencia, rebajar los costes y reducir las emisiones.

Un proveedor de computación en nube a gran escala como Amazon suele registrar ratios de uso del 65%, frente a solo un 15% en el caso de los servidores locales. Si las empresas se pasaran a la computación en la nube, necesitarán un 75% menos de servidores de los que les harían falta en sus instalaciones. Los servidores en la nube también funcionan de forma más eficiente gracias a sus sofisticados sistemas de refrigeración y al mejor diseño de sus instalaciones.

Además, puesto que muchos de los principales proveedores de computación en nube se han comprometido a que su energía proceda de fuentes renovables, la computación en nube emite un 28% menos de carbono que la media global.1

El conjunto de estos factores ha logrado una caída del 88% en las emisiones provocadas por la computación de las empresas. La demanda de "cloud computing" seguirá creciendo y el tamaño es una importante ventaja competitiva en este ámbito, tanto desde el punto de vista comercial como para la lucha contra el cambio climático.

¿E de eléctrico?

Hay evidencias sólidas que sugieren que las empresas de comercio electrónico superan a los minoristas tradicionales en varios indicadores de un modelo bajo en carbono.

Por ejemplo, las tiendas virtuales tienen un impacto directo mucho menor en lo que respecta al gasto energético y las emisiones, ya que solo gestionan un puñado de centros logísticos centralizados, frente a las tradicionales, que además de centros de distribución tienen que mantener tiendas físicas con una costosa iluminación y climatización.  

Con más razón si cabe, tampoco debemos olvidar la forma de hacer llegar los productos al consumidor. En este caso, también la mayoría de veces las emisiones del trayecto son más bajas en el comercio electrónico, ya que cada camión de reparto llevará a su destino muchos pedidos, mientras que para llegar a una tienda tradicional a veces hay que ir de casa al centro comercial y del centro comercial a casa en coche.

Las empresas de comercio electrónico, como Amazon están desarrollando tecnologías muy avanzadas para optimizar la frecuencia de entregas y la planificación de rutas y electrificarán su flota de vehículos más rápido que los particulares (el que los vehículos de reparto tengan que volver a menudo a la base para transportar nuevas cargas los convierte en ideales para ser eléctricos).

Aquellas empresas con grandes flotas de vehículos de reparto, como DHL, Fedex o el servicio postal de EE. UU., están empezando a cambiar sus camiones y furgonetas por sus versiones eléctricas mucho más rápido que los particulares. La situación se explica en parte por el endurecimiento de la normativa sobre emisiones en distintos países. En abril, Londres aprobó el protocolo de circulación en el centro de la ciudad más restrictivo del mundo para reducir la contaminación del aire y proteger la salud pública. Sin embargo, en esto también tiene que ver el hecho de que cada vez cuesta menos llenarlos de combustible, algo a tener muy en cuenta cuando están constantemente en la carretera, como les pasa a los vehículos de reparto.

Un buen ejemplo lo tenemos en la alemana DHL, que se ha comprometido a que el 70% de sus servicios de última milla se cubran con vehículos de bajas emisiones en seis años. Aunque la flota de vehículos de reparto propia de Amazon es relativamente pequeña, las emisiones vinculadas a sus entregas se verán reducidas por esta transición hacia la electricidad en las redes de transporte.  

Aunque aún no está claro cómo se materializará el ambicioso objetivo de Amazon de lograr que el 50% de sus entregas sean neutras en carbono en 2030, la transición hacia vehículos que no sean de combustión puede producirse y, de hecho, se producirá más rápido en los sectores del transporte y el comercio electrónico que en ningún otro. Es más, aquellas empresas que, como Amazon, se adapten a los desafíos del mundo, como el cambio climático, mejorarán con mucho su posición.

Como inversores en tendencias del cambio climático, nos proponemos ir más allá de meros titulares para identificar aquellas empresas activamente comprometidas en la lucha contra el cambio climático e imaginar cómo sería un mundo bajo en carbono. El enfoque de Amazon lo coloca en una posición privilegiada a la hora de lidiar con una disrupción que podría desestabilizar a varios de sus competidores.

 

1 Fuente: Media de la intensidad de carbono de la mezcla de fuentes de energía de AWS de 393 gramos/kWh en junio de 2015 y 2014 Mezcla de Energía Mundial para supuestos en instalaciones

 

 

Información Importante: Las opiniones expresadas aquí, son las de Simon Webber, Gestor principal de carteras, y no representan necesariamente las opiniones declaradas o reflejadas en las Comunicaciones, Estrategias o Fondos  de Schroders. El presente documento ha sido redactado con una finalidad exclusivamente informativa. Su contenido no constituye una oferta de compra o venta de ningún instrumento o título financiero, ni una sugerencia para adoptar ninguna estrategia de inversión. La información contenida en el presente no constituye un asesoramiento, una recomendación o un análisis de inversión y no tiene en cuenta las circunstancias específicas de ningún destinatario. Este material no constituye una recomendación contable, jurídica o tributaria y no debe ser tenido en cuenta a tales efectos. Se considera que la información contenida en este documento es fiable, pero Schroders no garantiza su exhaustividad o exactitud. La compañía no se responsabiliza de los errores de hecho u opiniones. No se debe tomar como referencia la información y opiniones contenidas en este documento a la hora de tomas decisiones estratégicas o decisiones personales de inversión. La rentabilidad registrada en el pasado no es un indicador fiable de los resultados futuros. El precio de las acciones y los ingresos derivados de las mismas pueden tanto subir como bajar y los inversores pueden no recuperar el importe original invertido. Schroders será responsable del tratamiento de tus datos personales. Para obtener información sobre cómo Schroders podría tratar tus datos personales, consulta nuestra Política de privacidad disponible en www.schroders.com/en/privacy-policy o solicítala a infospain@schroders.es en caso de que no tengas acceso a este sitio web. Publicado por Schroder Investment Management (Europe) S.A., 5, rue Höhenhof, L-1736 Senningerberg, Luxembourg. Número de registro Luxemburgo B 37.799.