En profundidad

Guía básica para invertir en deuda de mercados emergentes

En el entorno de tipos de interés cero (#Elcero), los inversores buscan rendimiento allí donde puedan encontrarlo.
La deuda de mercados emergentes (DME) merece más atención de la que ha recibido. Puede cumplir los criterios de muchos inversores (mejora de rendimiento, diversificación y liquidez).
Sin embargo, la forma en que muchos inversores han accedido a esta clase de activo no es siempre idónea. En particular, el abrumador sesgo que muchos tienen hacia los bonos denominados en dólares y divisa fuerte a expensas de bonos y divisas locales. Los primeros se quedan cortos en dos de estos criterios: diversificación y liquidez.
Puede leer el documento completo aquí.


¿De qué trata?

Al final de 2019 la DME suponía un 22% de la deuda mundial; no es ni mucho menos una clase de activos nicho.
En este documento estudiamos los diferentes componentes de la DME, analizamos los atributos de cada uno de ellos y evaluamos la forma en que los inversores pueden acceder a estas oportunidades. En la DME hay buenas razones para mirar más allá de los índices; ponemos de relieve el porqué.
El documento también aborda cómo han cambiado los países de los ME su enfoque sobre el endeudamiento. Y examina los motivos por los que fuerzas estructurales pueden estar volviéndose en contra del dólar estadounidense.

A continuación figuran las conclusiones clave:

  1. La DME puede ser una incorporación útil a las carteras ya que los rendimientos de los principales bonos han caído hasta mínimos históricos. Pero los inversores tienen que entender la diferente naturaleza de los bonos en divisa fuerte y local. Aunque la DME en divisa fuerte puede ofrecer una mejora del rendimiento, se queda corta en cuanto a diversificación y liquidez. Por otro lado, los bonos en divisa local son más líquidos y aportan más diversificación. También son la mayor parte del mercado, aunque los inversores tienen que ver más allá de los índices de referencia para acceder a toda la gama de oportunidades.
  2. Dentro de la DME en divisa local, el valor no es uniforme. Como los países de ME son diferentes, también lo son los rendimientos de los bonos. En este entorno, los países con rendimientos reales positivos son un mejor punto de partida. Además, el mayor valor de la DME se encuentra en divisas de los ME, que se han depreciado sustancialmente desde 2011.
  3. Como en los ME se producen accidentes, a los inversores flexibles les conviene optar por una estrategia sin restricciones respecto a un índice de referencia que tenga la capacidad de excluir ciertos países.

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