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Thought Leadership

Inversión ESG en la gestión pasiva: no es oro todo lo que reluce

¿Están los inversores ignorando la letra pequeña en su afán por invertir en fondos ESG?

03/02/2019

Ovidiu Patrascu

Ovidiu Patrascu

Analista sobre inversión sostenible

¿Están los inversores ignorando la letra pequeña en su afán por invertir en fondos con criterios medioambientales, sociales y de gobierno corporativo (ESG, por sus siglas en inglés)?

Claramente no ha habido falta de demanda: Los fondos ESG han pasado prácticamente de ver la luz hace doce años a captar 2.900 millones de dólares en 20171.

A nadie le sorprenderá saber que al menos la mitad de esos flujos han recalado en fondos de gestión pasiva (ETFs). Los ETFs de gestión pasiva cumplen rigurosamente con dos de las principales prioridades que tienen actualmente los inversores: comisiones reducidas y criterios ESG. No obstante, nos preocupa que un gran número de ETFs y fondos de capital variable tengan por objeto aprovecharse de las preferencias de los inversores, que buscan soluciones sencillas y de bajo coste, en lugar de ofrecerles los resultados que esperan en materia de rentabilidad o sostenibilidad.

A diferencia de los parámetros más objetivos que generalmente sientan las bases de la estructuración de los ETFs, como la capitalización bursátil, el sector o la domiciliación, los indicadores ESG son el resultado de una serie de opiniones y análisis que pueden variar de forma significativa y llevar a conclusiones muy diferentes. Llevar a cabo estos análisis resulta caro, a menudo más de lo que pueden permitirse los productos pasivos de bajo coste. Una opción más barata para los ETFs es recurrir a las calificaciones ESG suministradas por uno de los escasos proveedores de datos, como MSCI, Sustainalytics y Thomson Reuters.

Para llegar a generar una calificación ESG, cada proveedor de datos sintetiza sus análisis de sostenibilidad en un solo parámetro, de forma similar al proceso que siguen los bancos de inversión o las agencias de calificación crediticia para emitir recomendaciones sobre títulos. Disponer de varias de estas diversas opiniones puede resultar valioso para gestores de fondos que busquen entender mejor la idiosincrasia de una empresa. En cambio, no tendría mucho sentido que solo tuviesen en cuenta el informe de un solo analista a la hora de formarse una opinión definitiva sobre la idoneidad de un título, máxime si no comprenden totalmente el proceso de evaluación del analista, las bases de sus conclusiones o los resultados que deberían generar las recomendaciones.

Podríamos argumentar que, en esencia, esto es lo que aguarda a los inversores que invierten en un fondo ESG de gestión pasiva. A pesar de su aparente transparencia, numerosos productos de gestión pasiva revelan una cantidad sorprendentemente escasa de información sobre cómo implementan realmente los factores ESG. La mayoría de ellos recurren únicamente a un único proveedor externo de puntuaciones ESG. Por lo general, sus metodologías de calificación se centran en las políticas y los niveles de información pública disponible más básicos, datos que no guardan relación con la rentabilidad de la inversión y/o acontecimientos negativos del pasado con escasa capacidad predictiva. Así, la mayoría de los datos con los que se generan las calificaciones guardan relación con las políticas empresariales, en lugar de con parámetros de rentabilidad más tangibles.

Estas deficiencias quedan reflejadas en la falta de homogeneidad de las puntuaciones ESG entre los principales proveedores de datos. Tomamos como referencia todos los títulos del MSCI ACWI y analizamos el grado de coincidencia de las calificaciones ESG de los tres proveedores de datos principales para cada empresa, así como entre las tres categorías ESG: medio ambiente, social y gobierno corporativo.

Tal y como se observa en nuestro primer gráfico, el nivel de coincidencia entre las calificaciones de los distintos proveedores es sorprendentemente reducido. El cálculo del grado de correlación entre las calificaciones de cada criterio ESG en las empresas genera resultados similares (segundo gráfico).

Las calificaciones ESG muestran una escasa coincidencia

 

Probabilidad de recibir la misma puntuación ESG

 

La falta de homogeneidad resulta preocupante. Dado que la mayoría de los procesos de gestión pasiva descarta a las empresas con puntuaciones ESG reducidas, las carteras que se estructuran utilizando sistemas de calificación diferentes probablemente alberguen títulos radicalmente diferentes. Del mismo modo, la disparidad de las opiniones respecto de la solidez que muestra una empresa en términos medioambientales, sociales o de gobierno corporativo implica que los inversores que buscan invertir en firmas que destaquen en materia de ESG recibirán respuestas muy diferentes en función del proveedor de calificaciones al que recurran.

Observamos problemas similares en el plano de la administración. Muchos inversores asignan capital a fondos ESG porque consideran que sus gestores sabrán administrar mejor las empresas en las que invierten. Desafortunadamente, resulta muy complicado implicarse de forma eficiente en las empresas e impulsar el cambio utilizando procesos mecánicos que carecen de los conocimientos con los que cuenta un especialista tanto sobre el sector como sobre la medida en la que las empresas probablemente se vean afectadas por las cuestiones ESG.

Podríamos afirmar que este aspecto es menos problemático para una firma de gestión activa, donde la administración constituye un aspecto importante de sus funciones y es responsabilidad de los gestores de fondos, los analistas y los expertos en sostenibilidad por igual. Consideramos que la supervisión resulta más sencilla con la adopción de una filosofía de inversión activa, donde las reuniones periódicas con el equipo directivo pueden complementarse con acciones de implicación concretas en las cuestiones corporativas, medioambientales y sociales.

En nuestra opinión, resulta evidente que los fondos de gestión pasiva no pueden dar respuesta de forma satisfactoria a las expectativas de los inversores en cuanto a sostenibilidad. Desde nuestro punto de vista, la forma más efectiva de cumplirlas consiste en integrar el saber hacer en el ámbito ESG en soluciones de inversión activa. Estas deberían estar diseñadas para abordar las cuestiones ESG que revistan importancia en el marco del proceso de inversión, tanto a escala de empresas concretas como de construcción de la cartera. Así, el gestor de la cartera debería ser capaz de utilizar su experiencia para emprender medidas de implicación concretas en las empresas a lo largo de todo el ciclo de inversión con el objeto de mejorar la rentabilidad y la administración del capital para los inversores.

 

 

 

1Fuente: www.sustainableinvest.com/2017-rsi-review/

Información Importante: Las opiniones expresadas aquí, son las de Ovidiu Patrascu, analista de inversión sostenible, y no representan necesariamente las opiniones declaradas o reflejadas en las Comunicaciones, Estrategias o Fondos de Schroders. El presente documento ha sido redactado con una finalidad exclusivamente informativa. Su contenido no constituye una oferta de compra o venta de ningún instrumento o título financiero, ni una sugerencia para adoptar ninguna estrategia de inversión. La información contenida en el presente no constituye un asesoramiento, una recomendación o un análisis de inversión y no tiene en cuenta las circunstancias específicas de ningún destinatario. Este material no constituye una recomendación contable, jurídica o tributaria y no debe ser tenido en cuenta a tales efectos. Se considera que la información contenida en este documento es fiable, pero Schroders no garantiza su exhaustividad o exactitud. La compañía no se responsabiliza de los errores de hecho u opiniones. No se debe tomar como referencia la información y opiniones contenidas en este documento a la hora de tomas decisiones estratégicas o decisiones personales de inversión. La rentabilidad registrada en el pasado no es un indicador fiable de los resultados futuros. El precio de las acciones y los ingresos derivados de las mismas pueden tanto subir como bajar y los inversores pueden no recuperar el importe original invertido. Schroders será responsable del tratamiento de tus datos personales. Para obtener información sobre cómo Schroders podría tratar tus datos personales, consulta nuestra Política de privacidad disponible en www.schroders.com/en/privacy-policy o solicítala a infospain@schroders.es en caso de que no tengas acceso a este sitio web. Publicado por Schroder Investment Management Limited, Sucursal en España, c/ Pinar 7 – 4ª planta. 28006 Madrid – España. Registrada en la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), con el número 6. Los datos de terceros son propiedad o están sujetos a licencia del proveedor de datos y no podrán reproducirse o extraerse y utilizarse con ningún otro fin sin el consentimiento del referido proveedor de datos. Los datos de terceros se facilitan sin garantías de ningún tipo. El proveedor de datos y el emisor del documento no serán responsables en modo alguno en relación con los referidos datos de terceros. El Folleto y/o www.schroders.es contienen cláusulas adicionales de exoneración de responsabilidad aplicables a tales datos.