Perspectivas 2023, Deuda de los mercados emergentes: ¿un nuevo renacer?
En los últimos años, se ha pedido cautela con respecto a la deuda de los mercados emergentes, pero ahora vemos un número cada vez mayor de oportunidades tentadoras.
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Los mercados emergentes (ME) se han enfrentado recientemente a un entorno extremadamente difícil caracterizado por la ralentización del crecimiento mundial, las perturbaciones geopolíticas, las persistentes presiones inflacionarias y un fuerte ajuste de las condiciones de liquidez financiera mundial.
Este contexto mundial justifica una postura prudente hacia los activos de los mercados emergentes en el transcurso de 2022. Pero, tras las recientes caídas del mercado, creemos que están apareciendo oportunidades atractivas de inversión.
Todos los tipos de fondos de deuda de los ME han atravesado un periodo de salidas sin precedentes. Esto ha coincidido con una importante revalorización de varios activos de renta fija de los mercados emergentes, en un momento en que los ciclos de ajuste monetario en la mayoría de los ME han avanzado considerablemente. Ahora creemos que la clase de activos de deuda de los mercados emergentes ha descontado en gran medida las recientes alteraciones mundiales.
El contexto mundial inestable de los últimos años también ha eclipsado los fundamentos macroeconómicos razonablemente sólidos que observamos en algunas economías emergentes.
Aunque seguimos siendo de la opinión de que es probable que la inflación permanezca arraigada, dada la persistencia del gigantesco exceso de oferta monetaria mundial acumulado durante la pandemia, esperamos cierto respiro temporal en las presiones inflacionarias mundiales en 2023. Es probable que este respiro se deba a la reciente debilidad de la demanda mundial, a unos efectos de base del IPC más favorables, a la reciente corrección de los precios de la energía y a la sustancial disminución de las alteraciones en la cadena de suministro mundial.
El impacto del ajuste monetario de la Reserva Federal sobre la economía estadounidense también está empezando a hacerse sentir. El crecimiento de los préstamos de los bancos comerciales parece haber alcanzado su punto máximo en EE.UU. y el impulso crediticio mundial está comenzando a decaer tras su repunte post pandémico.
Nuestro modelo de inflación muestra que un número cada vez mayor de países ya está experimentando una notable desaceleración de la inflación y es probable que esto sea recompensado por los mercados, sobre todo en los países emergentes, donde los tasas reales son altas y el ajuste de los bancos centrales ya está en sus últimas etapas. El gráfico 1 muestra las últimas señales de nuestro modelo de inflación.
A pesar de cierto deterioro de los indicadores de crédito soberano durante la pandemia del Covid y los recurrentes brotes de tensiones políticas, varios países emergentes como México, Brasil, Indonesia y Sudáfrica siguen mostrando unos fundamentos macroeconómicos relativamente sólidos. Esto se debe a la solidez de la balanza de pagos, a las necesidades de financiación gestionables, a las tasas de cambio efectivas reales baratas y a los marcos de política monetaria fiables.
La clase de activos también debería verse respaldada por los pronósticos de recuperación del crecimiento en China, tras la esperada reapertura total de su economía luego del Covid en 2023. Esta mejora de los pronósticos puede apreciarse en los diferenciales de las expectativas de crecimiento, que por primera vez en tres años han decantado de forma convincente a favor de los mercados emergentes (ME) frente a los mercados desarrollados (MD), como muestra el gráfico 2 a continuación.
Esta mejora relativa de los pronósticos de crecimiento de los ME aun no se ha reflejado en las valoraciones de sus activos, que se mantienen en niveles históricamente bajos en la mayoría de sus subsectores de deuda. Este es especialmente el caso del alto rendimiento de la deuda en dólares de los mercados emergentes, que sigue cotizando cerca de niveles de valoración solo vistos durante crisis sistémicas pasadas, como ilustra el gráfico 3 a continuación.
Dados los elevados niveles de rendimiento en términos nominales y reales, los inversores podrían verse generosamente recompensados en 2023 si mantuvieran exposiciones a una selección de bonos de mercados emergentes en moneda local y fuerte en países donde los marcos políticos son creíbles y donde los fundamentos macroeconómicos son razonablemente sólidos.
En este sentido, favorecemos los bonos en moneda local en México, Brasil, Indonesia, Sudáfrica y una serie de mercados fronterizos de deuda en dólares como Angola y Costa de Marfil. También vemos cierto valor en los mercados de bonos y monedas de Europa Central, pero se requiere un punto máximo convincente de inflación en Europa del Este para que nos volvamos definitivamente alcistas en 2023 con respecto a esta región.
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