Por qué debemos hacer que la naturaleza sea un recurso invertible
Las olas de calor y otros fenómenos meteorológicos extremos nos advierten de que debemos repensar nuestra relación con la naturaleza. El sector financiero debe desempeñar su papel.
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Como no cuantificamos los beneficios de la naturaleza, los pasamos por alto. Johan Rockström, el científico sueco especializado en el clima con el que compartí recientemente una plataforma en la Semana de Acción Climática de Londres, reafirmó este punto: si no fuera por la naturaleza ya habríamos cruzado el umbral de 1,5 grados. Existe un dicho muy conocido en el ámbito de la gestión que dice que "lo que se mide, se gestiona": un cliché, quizás, pero se ajusta terriblemente al caso de la naturaleza.
"El mundo está despertando al hecho de que nuestra economía global no solo debe alcanzar el cero neto, sino que también debe volverse positiva para la naturaleza. Las olas de calor y otros fenómenos meteorológicos extremos nos recuerdan la fragilidad de nuestro entorno natural. Eso nos demuestra el valor de la naturaleza. Hemos tardado entre 15 y 20 años en conseguir que el lenguaje del carbono, y la información sobre el mismo, se convierta en una característica inteligible de los informes de las empresas. Hoy en día es prácticamente imposible obtener buenos datos en torno a la naturaleza. Pero no tenemos 15 o 20 años."
Más de la mitad de nuestro PIB mundial depende de la naturaleza. Proteger y preservar la naturaleza puede ser un gran aporte a los esfuerzos para mitigar el cambio climático. Y también existe un imperativo social: no se considerarán sustentables las soluciones climáticas naturales que no generen impactos sociales positivos para los ciudadanos locales y las comunidades que viven en la tierra. Los inversores deben generar asociaciones amplias y profundas.
La respuesta debe ser contundente. Como empresa, hemos aprendido que para hacer cambios significativos en diversidad e inclusión sería necesario realizar una revolución en nuestra cultura empresarial. Esta misma revisión de raíz es lo que necesita nuestro abordaje de la naturaleza.
Los gestores de activos, en particular, tienen que cambiar fundamentalmente su forma de ejercer.
En Schroders, estamos adoptando un enfoque triple. Nos hemos comprometido a cambiar el comportamiento con respecto a la naturaleza de todas las empresas en las que invertimos; crearemos nuevos productos de inversión basados en la naturaleza y utilizaremos nuestras soluciones para canalizar el capital hacia fondos nuevos y existentes. De este modo, ayudamos a nuestros clientes a tener un impacto positivo al tiempo que diversificamos las fuentes de sus rendimientos.
Al igual que en el caso del cero neto, el papel del sector financiero en los esfuerzos por detener y revertir la pérdida de naturaleza es evidente y crítico. A partir de la reciente postergación hasta diciembre de este año de la COP15, la cumbre sobre biodiversidad de las Naciones Unidas, debemos aprovechar estos meses para que el sector financiero se ponga a trabajar. No hay tiempo que perder.
La acción sobre la naturaleza comienza con las acciones para acabar con la deforestación. El IPCC calcula que "la agricultura, la silvicultura y otros usos de la tierra" contribuyen en un 22 % a las emisiones mundiales y la mitad de ellas (11 %) proceden de la deforestación y la conversión de tierras.
Esto da cuenta de lo importante que es obtener mediciones y datos precisos. En Schroders hemos diseñado un sistema de puntuación para evaluar la exposición al riesgo de deforestación por parte de las empresas, así como su gestión del mismo. Además, hemos convertido al capital natural y la biodiversidad en una prioridad en la participación activa en las empresas.
La deforestación cada vez representa un riesgo más grande para las inversiones, pero la naturaleza también es una importante oportunidad de inversión. Las soluciones climáticas naturales son esfuerzos por conservar, restaurar y mejorar ecosistemas con el fin de absorber carbono de la atmósfera y almacenarlo. Según los análisis, estas soluciones tienen el potencial de proporcionar alrededor de un tercio de la acción climática necesaria para alcanzar los objetivos del Acuerdo de París y evitar los peores efectos del cambio climático.
Una estadística capta con crudeza la cuestión: a pesar de ser un tercio de la solución, hoy en día las soluciones climáticas naturales reciben menos del 3 % de toda la financiación global para la lucha contra el cambio climático. ¿Cómo reducir esta brecha?
Creo que podemos crear un punto de inflexión y acelerar la inversión.
Los argumentos de inversión son cada vez más sólidos, ya que se basan en el precio de los créditos de carbono. Se espera que la demanda de compensaciones de carbono crezca exponencialmente, impulsada por las ambiciones nacionales de cero emisiones netas y los grandes compromisos del sector privado. Esta oportunidad se sustenta en datos y herramientas cada vez más sofisticados que nos permiten empezar a valorar los activos naturales del mundo.
Si bien la disponibilidad de proyectos sigue siendo un desafío, la demanda y actividad creciente en esta materia está creando nuevas oportunidades para institucionalizar la financiación, la estructuración y el desarrollo de proyectos.
Schroders está muy entusiasmado con su nueva asociación con Conservation International Asia Pacific con planes de crear uno de los primeros gestores de inversiones de impacto dedicados al capital natural en Singapur. El emprendimiento, llamado Akaria Natural Capital, apunta alcanzar la escala y la experiencia necesarias para lograr un despliegue de alto impacto y contribuir nuevas ideas para resolver algunos de los cuellos de botella de la financiación.
Para esta asociación es fundamental comprender los imperativos sociales relativos a la acción en favor de la naturaleza, a fin de garantizar que estas inversiones beneficien tanto a las personas como a los lugares.
Lo más esperanzador es el creciente impulso colectivo de la industria de las inversiones en relación con esta temática. Hoy existen activos por un total de 21.000 millones de dólares gestionados en soluciones climáticas naturales, monto que se ha duplicado en los últimos cinco años. La Natural Capital Investment Alliance (NCIA, Alianza para la Inversión en Capital Natural), presentada por el Príncipe de Gales en la COP26, es un paso importante de este cambio. Los 15 miembros de este grupo tienen, o tendrán, vehículos de inversión que ayudan a canalizar el capital hacia proyectos enfocados en la naturaleza.
La transición energética es compleja. La transición hacia un mundo positivo para la naturaleza (nature-positive) será extremadamente difícil. Pero es indispensable, es urgente y tenemos que hacer que sea un recurso invertible. Es por esto que, al enfrentar la segunda mitad del año, el sector financiero debe unirse al coro de actores que están dando un paso al frente para tomar medidas en favor de la naturaleza.
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