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Los datos que pueden ayudarlo a mantener la calma para invertir en una crisis

Recordatorio: Cuatro pequeñas investigaciones que demuestran que es mejor que los inversores no tomen decisiones en caliente.

14/06/2022
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Leer informe completo2022 05 30 ESAR - The data which can help you keep a cool investing head in a crisis_es-AR
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Duncan Lamont
Responsable de estudios y análisis

Publicamos esta investigación por primera vez en los días posteriores a la invasión rusa a Ucrania a principios de este año. Desde entonces, los mercados han seguido cayendo, ya que los inversores se centran en los resultados a más largo plazo del conflicto y en cómo éstos influyen en otras preocupaciones, como el fuerte aumento de la inflación, la subida de las tasas de interés y una posible recesión.

En esta versión actualizada del artículo original sugerimos que nuestros argumentos principales siguen siendo válidos.

1. Invertir en bolsa es muy arriesgado a corto plazo, pero a largo plazo no tanto, a diferencia del efectivo

Basándonos en casi 100 años de datos sobre el comportamiento de la bolsa americana descubrimos que, si se invirtiera solo durante un mes, se perdería capital el 40 % de las veces en términos ajustados a la inflación, es decir, en 460 de los 1.153 meses de nuestro análisis.

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Sin embargo, si se hubiera mantenido la inversión durante más tiempo, el resultado hubiera sido más positivo. Por ejemplo, en un plazo de 12 meses, se habría perdido dinero algo menos del 30 % de las veces. Es importante destacar que un año sigue siendo corto plazo cuando se trata del mercado de valores. Hay que estar más tiempo en él.

En cambio, en un horizonte de cinco años, esa cifra se reduce al 23 %.  A 10 años, al 14 %.  Y no ha habido ningún periodo de 20 años en nuestro análisis en el que la bolsa haya sufrido pérdidas en términos ajustados a la inflación.

Es cierto que no puede descartarse por completo la posibilidad de perder dinero a largo plazo y, evidentemente, sería muy doloroso si le ocurriera a usted. Sin embargo, es un hecho muy poco frecuente.

En cambio, aunque el efectivo pueda parecer más seguro, las posibilidades de que tu valor se vea disminuido por la inflación son mucho mayores. Y, como todos los ahorristas de efectivo saben, la experiencia reciente ha sido aún más dolorosa. La última vez que el efectivo batió a la inflación en un periodo de cinco años fue de febrero de 2006 a febrero de 2011 y, de momento , no creemos que esta tendencia vaya a cambiar.

2. Caídas de más del 10 % se registran en la mayoría de los años, pero la rentabilidad a largo plazo ha sido sólida

A finales de mayo, la renta variable estadounidense había caído aproximadamente un 19 % en 2022.

El mercado estadounidense ha registrado caídas de al menos un 10 % en 28 de los últimos 50 años anteriores a 2022. En la última década, esto incluye 2012, 2015, 2016, 2018 y 2020.

Las caídas más importantes del 20 % se produjeron en 8 de los 50 años (es decir, aproximadamente una vez cada seis años, pero si ocurre este año, serán dos en los últimos tres, en 2020 y 2022).

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A pesar de estos baches del camino, la bolsa estadounidense se ha revalorizado de media un 11 % anual durante este periodo de 50 años.

El riesgo de pérdida a corto plazo es el precio del billete de entrada para las ganancias a largo plazo que puede proporcionar la inversión en bolsa.

3. Vender tras una gran caída podría costarle su jubilación

A pesar de que el mercado no ha caído en exceso hasta ahora, no se puede descartar que haya más volatilidad y riesgo de pérdidas.  Si esto ocurre, puede resultar mucho más difícil evitar dejarse influir por nuestras emociones y caer en la tentación de abandonar las acciones y lanzarse a por el efectivo.

Sin embargo, nuestros análisis indican que, históricamente, esa habría sido la peor decisión financiera que podría haber tomado un inversor.  Hacerlo garantiza que se tardaría mucho tiempo en recuperar las pérdidas.

Por ejemplo, los inversores que se pasaron al efectivo en 1929, tras la primera caída del 25 % de la Gran Depresión, habrían tenido que esperar hasta 1963 para volver a recuperar el mismo valor que tenía su dinero. En cambio, si hubieran permanecido invertidos, lo habrían logrado a principios de 1945. Es importante recordar que el mercado de valores acabó cayendo más de un 80 % durante esta crisis. Por lo tanto, el cambio a dinero en efectivo podría haber evitado las peores pérdidas durante el desplome, pero aun así resultó ser, con mucho, la peor estrategia a largo plazo.

Del mismo modo, los inversores que se decantaron por el efectivo en 2001, tras el desplome del 25 % registrado en la crisis de las puntocom, pueden comprobar que, a día de hoy, su cartera aún sigue sin haberse recuperado por completo de las pérdidas.

El mensaje es abrumadoramente claro: un rechazo del mercados de valores en favor del efectivo en respuesta a una gran caída del mercado habría sido muy malo para la riqueza a largo plazo.

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4. Los momentos de mayor incertidumbre han sido mejores para la inversión en bolsa de lo que cabría esperar.

La combinación de la guerra entre Rusia y Ucrania, el aumento de la inflación y el endurecimiento de la política monetaria han hecho subir el índice VIX, el "indicador del miedo" del mercado bursátil.  El VIX es una medida de la cantidad de volatilidad que los operadores esperan para el índice estadounidense S&P 500 durante los próximos 30 días.

El miércoles 19 de mayo alcanzó un nivel de 31, muy por encima de su media desde 1990, de 20, y muy por encima de su nivel de principios de año, de 17.

Sin embargo, históricamente ha sido una mala idea para los inversores vender durante los períodos de mayor temor.

También analizamos el cambio de estrategia, de quien decidió vender acciones (S&P 500) y pasar a efectivo diariamente cada vez que el VIX estaba por encima de 30, y luego volvía a invertir en acciones cuando volvía a caer.  Este enfoque habría tenido un peor funcionamiento al de la estrategia de permanecer invertido en acciones de forma continuada en un 2,9 % anual desde 1991 (6,7 % anual frente al 9,6 % anual, sin tener en cuenta los costos).

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Una inversión de 100 dólares en la cartera invertida continuamente en enero de 1990 habría llegado a valer casi 2,5 veces más que los 100 dólares invertidos en la cartera que hubiese optado por el cambio de estrategia.

Como ocurre con todas las inversiones, el pasado no es necesariamente una guía para el futuro, pero la historia sugiere que los periodos de mayor temor, como el que estamos viviendo actualmente, han sido mejores para la inversión en bolsa de lo que cabría esperar.

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