Actualización semanal del mercado de bonos de EE.UU.: el giro restrictivo de Warsh mientras la Fed prioriza la inflación
El discurso del presidente de la Reserva Federal en Jackson Hole ha provocado una fuerte reevaluación de las expectativas sobre los tipos de interés y reforzó el argumento a favor de una asignación selectiva en renta fija.
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En resumen
- El giro restrictivo de Warsh:
Jackson Hole volvió a centrar la atención de la Reserva Federal en la persistencia de la inflación, elevando las expectativas de una subida de tipos en septiembre desde aproximadamente el 35% hasta más del 60%, y empujando al alza las rentabilidades de los bonos a corto plazo. - La cuestión de la productividad impulsada por la IA:
Warsh presentó la inteligencia artificial como un posible nuevo factor de producción capaz de aumentar la productividad a largo plazo y el potencial de crecimiento económico sin generar presiones inflacionarias. - Nvidia valida el ciclo de inversión en capital (capex):
Los ingresos de Nvidia aumentaron un 106% interanual hasta alcanzar los 96.200 millones de dólares, mientras que los ingresos de su división de centros de datos crecieron un 117%. Además, la demanda sigue superando la oferta disponible, lo que refuerza la solidez de la inversión relacionada con la inteligencia artificial. - Posicionamiento selectivo en renta fija:
Las atractivas rentabilidades actuales respaldan estrategias centradas en la obtención de ingresos por cupón (carry). Consideramos que los inversores pueden beneficiarse de una preferencia por los activos titulizados, los bonos municipales sujetos a impuestos (taxable municipals) y determinadas emisiones de deuda de mercados emergentes, frente a una exposición generalizada a la duración y a unos diferenciales de crédito corporativo, que actualmente parecen exigentes.
Jackson Hole: el giro restrictivo de Warsh y el factor de la IA
Tras la confusión generada por su anterior rueda de prensa, el presidente de la Reserva Federal (Fed), Kevin Warsh, aprovechó el Simposio de Política Económica de Jackson Hole para ofrecer un marco más claro sobre cómo está evaluando la economía y la inflación. Su mensaje fue notablemente restrictivo (hawkish), aunque evitó comprometerse con una decisión concreta de política monetaria.
Los mercados reaccionaron de inmediato. Como se muestra en el gráfico 1, las expectativas han pasado descontar, a comienzos de año, cerca de 2,5 recortes de tipos de interés a anticipar ahora más de dos subidas de tipos hasta principios de 2027. La probabilidad implícita de una subida de tipos en septiembre aumentó desde aproximadamente el 35% hasta superar el 60%, mientras que la rentabilidad de los bonos a cinco años avanzó hacia el 4,50% y la de los bonos a diez años hacia el 4,75%.
Gráfico 1: La revisión al alza de las expectativas de subidas de tipos desde comienzos de año ha impulsado el aumento de las rentabilidades en el tramo corto de la curva
Fuente: Bloomberg y Schroders, a 31 de agosto de 2026. Las tendencias actuales pueden no mantenerse en el futuro y no garantizan resultados futuros.
Warsh hizo hincapié en que la inflación —y no la debilidad del mercado laboral— es actualmente la principal preocupación de la Reserva Federal. Aunque reconoció que los datos de inflación registrados durante el verano fueron mejores de lo esperado, afirmó que: “[Estos datos] no indican que las tendencias subyacentes hayan mejorado de forma significativa”.
También destacó que la Fed analizará más allá de los datos aislados de un solo mes, centrándose en la tendencia, amplitud y persistencia de la inflación, así como en las expectativas de inflación, los precios de las materias primas y las condiciones financieras en sentido amplio.
Dado que la economía sigue mostrando señales de encontrarse cerca del pleno empleo, el informe de empleo (payrolls) de este viernes y la publicación del Índice de Precios al Consumo (IPC) del 11 de septiembre serán pruebas importantes para determinar si la reciente mejora de la inflación continúa a un ritmo suficiente como para evitar una subida de tipos en septiembre.
El cambio estructural que supone la IA
Por otro lado, quizá la parte más interesante y menos valorada de las declaraciones de Warsh fue su enfoque en el impacto macroeconómico de la inteligencia artificial.
En lugar de considerarla simplemente como una historia vinculada al sector tecnológico, planteó la IA como un posible nuevo factor de producción capaz de aumentar la productividad de la economía a largo plazo y elevar su potencial de crecimiento sin generar presiones inflacionarias.
Al mismo tiempo, reconoció que el calendario, la magnitud y la distribución de estos beneficios siguen siendo inciertos, y que las implicaciones de la inteligencia artificial a más largo plazo no deberían ser un factor determinante en las decisiones actuales de política monetaria.
Nvidia y el auge de la infraestructura para la IA
Los últimos resultados de Nvidia aportaron nuevas evidencias de que el auge de la infraestructura relacionada con la inteligencia artificial sigue estando impulsado por una demanda excepcionalmente fuerte, más que por un exceso de oferta.
Los ingresos trimestrales de la compañía aumentaron un 106% interanual, hasta alcanzar los 96.200 millones de dólares, mientras que los ingresos de su división de centros de datos crecieron un 117%. Además, la dirección de la empresa proyectó unos ingresos de aproximadamente 108.000 millones de dólares para el trimestre en curso.
Más significativo aún fue que Nvidia indicó que la demanda no satisfecha sigue situándose muy por encima de lo que la cadena de suministro puede proporcionar actualmente.
Estos resultados refuerzan la valoración de Warsh de que la inversión empresarial continúa siendo sólida, con más de la mitad del crecimiento del gasto de capital (capex) de este año relacionado con la inteligencia artificial, y sugieren que las condiciones financieras podrían no ser todavía lo suficientemente restrictivas.
Por tanto, el ciclo de inversión en capital impulsado por la IA sigue siendo una fuente importante de dinamismo económico, incluso mientras los inversores debaten sobre su sostenibilidad a largo plazo.
Nuestra visión desde el equipo de Renta Fija de EE. UU.
En nuestra opinión, la renta fija sigue ofreciendo oportunidades de valoración atractivas, aunque la construcción de carteras debe mantenerse selectiva.
Dado que los vencimientos a corto plazo ya descuentan una probabilidad significativa de nuevas subidas de tipos de interés, un endurecimiento adicional de la política monetaria podría, paradójicamente, contribuir a estabilizar las rentabilidades de los bonos a más largo plazo. Esto ocurriría al reforzar la credibilidad de la Reserva Federal en su lucha contra la inflación y limitar una mayor ampliación de la prima por plazo (term premium). Por ello, creemos que las carteras deberían priorizar la generación de ingresos y el rendimiento por carry frente a una apuesta generalizada por la duración.
Los diferenciales de crédito corporativo nos parecen cada vez más ajustados y consideramos que ofrecen una compensación limitada por los riesgos macroeconómicos o por posibles rebajas de calificación crediticia.
Por el contrario, pensamos que los activos titulizados, los bonos municipales sujetos a impuestos (taxable municipals) y determinadas emisiones de deuda de mercados emergentes continúan ofreciendo un valor relativo más atractivo. En particular, los valores respaldados por hipotecas emitidos por agencias (agency mortgage-backed securities, MBS) y los bonos municipales sujetos a impuestos representan, a nuestro juicio, fuentes especialmente interesantes de rentabilidad por carry.
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