Agosto de 2026: ¿primeros indicios del retorno de la inversión (ROI) en IA?
Los hiperescaladores siguen realizando inversiones, pero el mercado se pregunta cuál será la magnitud de los beneficios que ello traerá. Sin embargo, nos estamos acercando a un punto en el que la inversión actual debería traducirse en un crecimiento de los ingresos considerablemente mayor.
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En diciembre de 2025, escribí sobre lo que el mercado esperaba del sector tecnológico. En pocas palabras, los inversores querían pruebas de que la enorme inversión que se estaba realizando en inteligencia artificial estaba empezando a generar rentabilidades atractivas.
Más de seis meses después, parece oportuno retomar este debate. Desde entonces, la inversión en IA ha seguido superando las expectativas, y las principales empresas del sector han anunciado programas de inversión en capital cada vez más ambiciosos. Al mismo tiempo, se han multiplicado los indicios de que la IA se está adoptando en toda la economía. Sin embargo, a pesar de estos avances, persiste la preocupación de los inversores sobre si estas inversiones generarán rentabilidades atractivas.
Este artículo retoma ese debate. Examina cómo ha evolucionado la inversión en IA, dónde están empezando a surgir indicios de rentabilidad financiera y por qué el mercado se mantiene cauteloso a pesar de las señales cada vez más alentadoras.
El gasto en IA sigue siendo muy elevado
Lo primero es analizar cómo ha evolucionado la inversión en IA desde finales del año pasado. Como era de esperar, el gasto se ha mantenido excepcionalmente elevado y, de cierto modo, ha seguido superando las expectativas del mercado. Las principales empresas tecnológicas son el ejemplo más claro de esta tendencia. Tal y como lo muestran los gráficos siguientes, la inversión en capital se mantiene muy por encima de los niveles históricos y los analistas han seguido elevando sus previsiones de inversión a lo largo de 2026.
Fuente: LSEG Datastream, Schroders, julio de 2026. Cualquier referencia a regiones, países, sectores, acciones o valores tiene únicamente fines ilustrativos y no constituye una recomendación para comprar o vender ningún instrumento financiero ni para adoptar una estrategia de inversión específica. Este material puede contener información «prospectiva», como previsiones o proyecciones. Las previsiones que figuran en este documento no están garantizadas y se facilitan únicamente a título informativo.
La financiación de esta inversión se está volviendo cada vez más exigente. Nos estamos acercando al punto en el que una proporción significativa del flujo de caja operativo —el efectivo que las empresas generan a partir de sus actividades cotidianas— se destina a inversión de capital. En algunos casos, las inversiones previstas ya superan el flujo de caja operativo. Si las empresas desean mantener este ritmo de inversión, es posible que, en última instancia, tengan que recurrir a la financiación mediante deuda o emisiones de capital.
Fuente: LSEG Datastream, Schroders, julio de 2026. Cualquier referencia a regiones, países, sectores, acciones o valores tiene únicamente fines ilustrativos y no constituye una recomendación para comprar o vender ningún instrumento financiero ni para adoptar una estrategia de inversión específica. Este material puede contener información «prospectiva», como previsiones o proyecciones. Las previsiones que figuran en este documento no están garantizadas y se facilitan únicamente a título informativo.
Esto no es necesariamente motivo de preocupación. Estas inversiones tienen por objeto generar ingresos, beneficios y flujo de caja adicionales a lo largo del tiempo, lo que significa que el elevado gasto actual debe evaluarse junto con la capacidad de generación de beneficios futura que se pretende crear.
Por lo tanto, el panorama general sigue siendo el de una inversión excepcionalmente elevada en infraestructura de IA.
El mercado sigue cuestionándose si merece la pena
El extraordinario nivel de inversión en IA está suscitando, como es lógico, dudas sobre la rentabilidad que acabará generando. Al igual que ocurre con muchos ciclos de inversión a gran escala, existe un desfase temporal entre la inversión y los resultados. Estas inversiones requieren un capital inicial considerable, mientras que los ingresos, beneficios y flujos de caja asociados solo se materializarán una vez que la nueva capacidad de los centros de datos entre en funcionamiento. En consecuencia, los inversores asumen hoy el coste, mientras que los beneficios se materializan con el tiempo.
En este caso, dichas preocupaciones se ven acentuadas por la enorme magnitud de la inversión. No solo se aplazan los ingresos, sino que el volumen de capital que se está invirtiendo es tan grande que está reduciendo de forma significativa el flujo de caja libre de algunas de las empresas más exitosas y con mayor capacidad de generación de efectivo del mundo.
Esta dinámica está creando una clara divergencia en todo el ecosistema de la IA. Las empresas que suministran la infraestructura necesaria para desarrollar laIA han registrado, en general, resultados excepcionales, al beneficiarse directamente del aumento de la demanda. La industria de la memoria durante 2026 es donde esto resulta más evidente, ya que la combinación de una oferta limitada y una demanda extraordinariamente sólida ha impulsado un crecimiento sin precedentes de los ingresos, los beneficios y el flujo de caja libre.
Fuente: LSEG Datastream, Schroders, julio de 2026. Cualquier referencia a regiones, países, sectores, acciones o valores tiene únicamente fines ilustrativos y no constituye una recomendación para comprar o vender ningún instrumento financiero ni para adoptar una estrategia de inversión específica. Este material puede contener información «prospectiva», como previsiones o proyecciones. Las previsiones que figuran en este documento no están garantizadas y se facilitan únicamente a título informativo.
Por el contrario, muchas de las empresas que financian esta inversión han obtenido rentabilidades inferiores tanto al conjunto del sector tecnológico como al de la cadena de suministro de la IA. Esa rentabilidad inferior también ha dado lugar a una significativa reducción de los múltiplos de valoración basados en los beneficios, lo que sugiere que los inversores siguen sin estar convencidos de que la inversión actual vaya a generar, en última instancia, rentabilidades suficientemente atractivas. Esta divergencia se refleja en la diferencia entre el índice de semiconductores SOX, un indicador útil de la cadena de suministro de la IA, y la evolución de la cotización de las principales empresas que invierten en IA.
Fuente: LSEG Datastream, Schroders, julio de 2026. Cualquier referencia a regiones, países, sectores, acciones o valores tiene únicamente fines ilustrativos y no constituye una recomendación para comprar o vender ningún instrumento financiero ni para adoptar una estrategia de inversión específica. La rentabilidad pasada no es indicativa de la rentabilidad futura y puede que no se repita.
En conjunto, la pregunta que se plantea el mercado parece relativamente clara: ¿justificarán en última instancia las rentabilidades de esta inversión la magnitud del capital invertido?
¿Existen pruebas del retorno de la inversión?
La respuesta breve es sí, aunque actualmente las pruebas provienen de indicadores adelantados, como el crecimiento de los ingresos, y no de las métricas de rentabilidad convencionales, y aún no en la medida necesaria para disipar por completo las dudas de los inversores.
Lo primero que hay que destacar es que la adopción de la IA sigue acelerándose. Ya sea a través de los chatbots para consumidores, el desarrollo de software, la publicidad digital o la IA integrada en aplicaciones empresariales, su adopción está aumentando rápidamente a medida que la tecnología evoluciona y demuestra su utilidad. Este es un punto de partida importante. La adopción generalizada es una condición necesaria para que el ciclo de inversión actual genere rentabilidades atractivas. Si la IA no hubiera logrado generar aumentos significativos de la productividad o valor para el usuario, la magnitud de la inversión que se está realizando hoy en día sería, sin duda, difícil de justificar. Afortunadamente, los datos apuntan cada vez más en la dirección contraria.
La cuestión más compleja es determinar si esa adopción está empezando a reflejarse en los resultados financieros de las empresas. En nuestra opinión, hay dos aspectos especialmente relevantes que conviene analizar: por un lado, los ingresos que están generando los principales desarrolladores de los grandes modelos de lenguaje (LLM) y, por otro, el crecimiento de los ingresos de los proveedores de nube a hiperescala que están realizando las mayores inversiones en infraestructura de IA.
Empezando por los desarrolladores de modelos, empresas como OpenAI y Anthropic se encuentran entre las empresas de software de más rápido crecimiento de la historia. Aunque las cifras exactas varían según las fuentes públicas y las estimaciones del sector, ambas parecen estar en camino a generar ingresos de decenas de miles de millones de dólares en 2026, y se espera que mantengan un ritmo decrecimiento excepcionalmente sólido. Para ilustrar el ritmo de ese crecimiento, Anthropic reveló en mayo de 2026 que su tasa de ingresos anualizada había superado los 47. 000 millones de dólares, tan solo cinco años después de su fundación.
Del mismo modo, los proveedores de servicios en la nube a hiperescala también están empezando a observar que la IA contribuye de forma más significativa al crecimiento. Los ingresos están comenzando a crecer de forma más acelerada, mientras que la cartera de pedidos de los clientes, que representa el gasto futuro comprometido, sigue aumentando. Esto sugiere que la demanda de infraestructura de IA sigue siendo robusta y refuerza la confianza en que el crecimiento podrá prolongarse a medida que se ponga en marcha capacidad adicional.
Cualquier referencia a regiones, países, sectores, acciones o valores tiene únicamente fines ilustrativos y no constituye una recomendación para comprar o vender ningún instrumento financiero ni para adoptar una estrategia de inversión específica.
Por muy alentadores que sean estos avances, aún no han sido suficientes para disipar por completo las preocupaciones de los inversores por varias razones.
En primer lugar, la magnitud de la inversión sigue siendo tan considerable que los ingresos aún deben crecer de forma significativa antes de que la rentabilidad comience a acercarse a los niveles históricos. Un indicador útil a este respecto es la rotación de activos tangibles, que compara los ingresos generados por los activos físicos de una empresa con el capital invertido en ellos. Para los principales inversores en IA, este indicador se ha visto sometido a una presión considerable, ya que la inversión en centros de datos se ha acelerado mucho más rápido que los ingresos. A medida que mejore la utilización y se ponga en funcionamiento la capacidad recién construida, este indicador debería empezar a recuperarse. Sin embargo, por ahora, sirve para recordar hasta qué punto se ha invertido por delante de la demanda.
Fuente: LSEG Datastream, Schroders, julio de 2026. Cualquier referencia a regiones, países, sectores, acciones o valores tiene únicamente fines ilustrativos y no constituye una recomendación para comprar o vender ningún instrumento financiero ni para adoptar una estrategia de inversión específica. Este material puede contener información «prospectiva», como previsiones o proyecciones. Las previsiones que figuran en este documento no están garantizadas y se facilitan únicamente a título informativo.
En segundo lugar, el crecimiento de los ingresos debe considerarse un indicador adelantado, más que una prueba definitiva de que las inversiones en IA están generando rentabilidades atractivas. En última instancia, los inversores juzgarán estas inversiones en función de los beneficios, los flujos de caja y la rentabilidad del capital que generen. Por lo tanto, un fuerte crecimiento de los ingresos es un primer paso importante, pero debe traducirse, en última instancia, en una mayor rentabilidad, una generación de caja más sólida y una mejora de la rentabilidad del capital.
Nuestra opinión
Seguimos confiando en la dinámica actual. Los grandes ciclos de inversión rara vez son lineales, y los periodos en los que la inversión inicial supera con creces las rentabilidades futuras suelen ser incómodos para los inversores. Sin embargo, creemos que el sector se está acercando al punto en el que una proporción cada vez mayor de la inversión actual debería empezar a traducirse en un crecimiento de los ingresos sustancialmente más sólido. Los comentarios de las empresas sobre la demanda de IA y la expansión de la cartera de pedidos en la nube respaldan cada vez más esa opinión.
También creemos que existen razones de peso por las que esos ingresos pueden, en última instancia, generar rentabilidades atractivas. Muchos de los principales inversores en IA gestionan negocios altamente rentables con posiciones sólidas competitivas, una escala significativa y vías de monetización consolidadas. Si los ingresos relacionados con la IA siguen creciendo, esas características deberían allanar el camino para que dicho crecimiento se traduzca en beneficios, flujo de caja libre y una mejora de la rentabilidad del capital.
Esto no quiere decir que el ciclo de inversión esté exento de riesgos. El hecho de que la IA esté demostrando ser una tecnología útil no significa necesariamente que el nivel actual de inversión sea adecuado. La historia está llena de ejemplos de tecnologías que acabaron transformando la economía, pero que, también atravesaron períodos de inversión excesiva durante ese proceso. Ambas afirmaciones pueden ser ciertas.
Un riesgo importante es la concentración de clientes. Una proporción significativa de la demanda comprometida de los proveedores de servicios en la nube depende, en última instancia, de un número relativamente pequeño de desarrolladores líderes de LLM. Si esas empresas redujeran de forma significativa sus planes de inversión, es probable que los efectos se propagaran a lo largo de toda la cadena de suministro de la IA.
Dicho esto, las empresas de LLM no son la fuente última de la demanda. Sus decisiones de inversión están, a su vez, impulsadas por empresas y consumidores que adoptan aplicaciones de IA en toda la economía. En otras palabras, la demanda de los usuarios finales es la que determinará la necesidad de ampliar la capacidad de procesamiento, mientras que los desarrolladores de modelos actúan como intermediarios entre los usuarios y los proveedores de infraestructura.
Conclusión
Las pruebas de que la inversión en IA está generando ingresos significativos siguen consolidándose. La adopción se está acelerando, los desarrolladores de modelos de vanguardia están monetizando a un ritmo extraordinario y los proveedores de nube a hiperescala están empezando a observar un crecimiento más sólido gracias a las cargas de trabajo relacionadas con la IA.
Aunque los ingresos son solo el primer paso, creemos que los principales inversores en IA están bien posicionados para convertir ese crecimiento en beneficios y flujo de caja en el futuro. Su escala, rentabilidad y sólidas posiciones competitivas proporcionan una base sólida para mejorar la rentabilidad a medida que aumenta la utilización, y la contribución de la IA a los ingresos se vuelve más significativa.
Entonces, ¿podemos esperar un retorno de la inversión (ROI) en IA? Aún es pronto, pero los indicios siguen apuntando en la dirección correcta, lo que refuerza nuestra convicción de que las inversiones actuales terminarán generando una rentabilidad atractiva.
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