El dólar se mantiene fuerte por ahora, pero ¿cuándo se debilitará?
La fortaleza del dólar podría persistir durante 2026, pero los riesgos a medio plazo apuntan a una caída
Authors
En nuestra opinión, las perspectivas macroeconómicas a corto plazo siguen siendo positivas para el dólar, aunque el panorama es menos favorable a medio plazo si el interés extranjero por los activos estadounidenses se desvanece o si un choque deflacionista sobre el crecimiento vuelve a poner sobre la mesa de la Fed la flexibilización de la política monetaria.
La actividad económica de Estados Unidos se ha mantenido mejor que la de otras grandes economías, pero la inflación sigue siendo persistente y el mercado ha tenido que integrar una trayectoria más restrictiva de la Fed. Esta evolución en los rendimientos relativos ya ha contribuido a que el dólar supere su anterior rango de cotización y es, en líneas generales, coherente con nuestro escenario central de perseguir la fortaleza del dólar hasta finales de 2026.
Los rendimientos relativos de Estados Unidos han sido el principal motor de la apreciación del dólar
Fuente: LSEG Datastream, Schroders Economics Group, 6 de julio de 2026.
Sin embargo, la dinámica de las demás divisas mundiales sigue siendo frágil.
Aunque la economía de la zona euro se ha mostrado más resistente al impacto de la crisis iraní y el BCE se ha apresurado en subir los tipos de interés, el euro sigue pareciendo demasiado fuerte en relación con los fundamentos económicos. Dado que la inflación de la zona euro se sitúa por debajo de las expectativas, si los mercados empezaran a considerar que un endurecimiento monetario por parte de la BCE es poco probable,, el euro y el dólar podrían acercarse a niveles de 1,10 en los próximos meses.
La libra esterlina también se encuentra vulnerable, ya que el crecimiento débil, la incertidumbre política y el hecho de que los mercados descarten subidas de tipos en el Reino Unido apuntan a que la divisa británica se dirija hacia niveles de alrededor de 1,20 frente al dólar.
El yen sigue poniendo a prueba la disposición de las autoridades japonesas a intervenir, mientras que la reciente apreciación del renminbi podría desvanecerse a lo largo del año, ya que el aumento de los diferenciales de tipos frente a Estados Unidos será cada vez más difícil de ignorar si el crecimiento de las exportaciones sigue disminuyendo.
Escenario central
Todo esto concuerda con nuestra previsión de referencia del segundo trimestre publicada en mayo, en la que se suponía que el dólar subiría a lo largo de 2026 antes de retroceder ligeramente en 2027. Nuestras hipótesis para finales de 2026, publicadas en su momento, eran: GBP/USD a 1,21, EUR/USD a 1,07, USD/RMB a 7,09 y USD/JPY a 167,8.
Nuestra hipótesis de trabajo para finales de 2027 prevé que el dólar ceda parte de esas ganancias —hasta situarse en 1,27, 1,12, 7,03 y 162,5, respectivamente—, ya que el debilitamiento de las presiones inflacionistas dará un respiro a una Fed de discurso tajante, y un giro hacia una agenda política más orientada al futuro volvería a imponer recortes de tipos en 2027.
Por ahora, la retórica restrictiva del presidente Warsh implica un riesgo claro de nuevas alzas de tipos de interés estadounidenses, lo que mantendría el dólar a niveles elevados durante más tiempo.
Riesgos a medio plazo
Sin embargo, si miramos más allá, el panorama del dólar a medio plazo es más equilibrado.
El principal factor de apoyo para el dólar sigue siendo la ventaja relativa de los rendimientos estadounidenses, pero la financiación del déficit por cuenta corriente de Estados Unidos depende ahora en mayor medida de las entradas de capital a corto plazo procedentes de los mercados de renta variable y de los fondos de inversión. Esto hace que el dólar esté más sensible a los cambios en el apetito por el riesgo.
Si los mercados estadounidenses siguen comportándose bien, esos flujos pueden seguir respaldando la divisa. Pero si el sentimiento cambia en los mercados de renta variable, ese mismo canal podría amplificar la volatilidad en el mercado de Forex.
El rol cada vez más importante de los flujos a corto plazo hacia la renta variable y los fondos de inversión hace que el dólar sea más sensible al apetito por el riesgo
Fuente: Macrobond, Schroders Economics Group, 24 de junio de 2026.
En términos más generales, si la euforia en los mercados estadounidenses llega a su fin, hay buenas razones para pensar que el dólar pudiese sufrir las consecuencias.
Un dólar más débil
Un dólar más débil tiene implicaciones considerables para todos los inversores a nivel mundial. Estas van desde efectos inmediatos en las carteras hasta repercusiones a más largo plazo en la rentabilidad de los activos, a medida que las economías, los sectores y las empresas individuales se adaptan a un dólar de menor valor.
Al fin y al cabo, la consecuencia del auge económico en Estados Unidos ha significado que el país acumule dos grandes déficits —el de la balanza por cuenta corriente y el presupuestario— y un tipo de cambio real sobrevalorado.
Las implicaciones de un dólar estadounidense más débil no son ni sencillas ni uniformes.
Si finalmente se produce la próxima tendencia a la depreciación del dólar, podría suponer riesgos de estanflación para Estados Unidos, pero también podría generar un impulso deflacionista en el resto del mundo a través de importaciones más económicas de materias primas y productos manufacturados. Asimismo, podría favorecer la rentabilidad de las divisas comunes para los inversores de otros mercados, especialmente en los países emergentes.
Sin embargo, las perspectivas son complejas, ya que los efectos de segundo orden y las respuestas políticas podrían generar tanto ganadores como perdedores.
Aunque, como hemos señalado recientemente, uno de los beneficiarios podría ser el yen. Se trata de uno de los casos más claros en los que la perspectiva a medio plazo está empezando a diferir de la tendencia a corto plazo.
A corto plazo, las preocupaciones fiscales, las salidas de capital y la fortaleza del dólar han mantenido al dólar y al yen bajo presión alcista.
Sin embargo, a medida que los tipos reales japoneses se vuelvan menos negativos y el Banco de Japón normalice su política monetaria, el incentivo para financiar operaciones de carry trade en yenes debería ir desapareciendo. Por lo tanto, se están dando las condiciones para una apreciación del yen a medio plazo, aunque es probable que el ajuste sea gradual.
Suscríbete a nuestro contenido
Visita nuestro centro de preferencias y escoge qué información quieres recibir por parte de Schroders.
Authors
Temáticas