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Es hora de hablar de impuestos

Las respuestas a la crisis de Covid-19 por parte de los gobiernos de todo el mundo fueron rápidas pero costosas, y se espera que las empresas y los inversores ayuden a pagar la factura.

25/06/2020
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Authors

Anastasia Petraki
Responsable de Análisis Político

La respuesta de los gobiernos a las consecuencias del Covid-19 ha sido rápida. Durante los primeros meses de 2020, los países de todo el mundo impusieron estrictas restricciones a la circulación de personas y exigieron a muchos negocios que cerraran sus puertas en un esfuerzo por limitar los contagios. Igualmente rápida ha sido la respuesta a las consecuencias económicas esperadas y, en cierta medida, ya experimentadas de este cierre. Cuando las empresas vieron caer sus ingresos y las personas perdieron sus empleos o fueron despedidas, los gobiernos adoptaron medidas fiscales, sin precedentes tanto en su cobertura como en la velocidad de aplicación, para amortiguar sus economías. Algunas medidas se referían al gasto público inmediato, otras aplazaban los pagos de impuestos y contribuciones sociales, y muchas implicaban asistencia de liquidez y garantías a las empresas (véase la figura 1).

 

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Se espera que el déficit presupuestario aumente

Esta decisión de contener la recesión económica mediante el aumento del gasto y el pago de impuestos diferidos, conllevará que el presupuesto gubernamental de muchos países esté en "rojo" en los próximos años. Ya hay previsiones de cifras récord de déficit público. Se prevé que el déficit público agregado de la UE pase del 0,6% del PIB en 2019 al 8,3% en 2020, mientras que se espera que el déficit de los Estados Unidos aumente del 7,2% al 17,8%.  

 

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¿Qué impuestos pueden subir los gobiernos para cubrir este déficit?

Naturalmente, esto plantea la cuestión de cómo los gobiernos pueden cubrir esta brecha en sus finanzas. Subir los impuestos, una de sus herramientas más impopulares, puede ser inevitable en el futuro. Lo que nos lleva a la siguiente pregunta: ¿qué impuestos podrían ser aumentados?

Esto depende de la cantidad de dinero que los gobiernos reciben de diversas fuentes y cuál de estas fuentes podría soportar el peso de una factura fiscal más alta. Según la OCDE, la mayoría de los ingresos fiscales proceden de las personas físicas en forma de impuesto sobre la renta y contribuciones sociales, y de los impuestos sobre bienes y servicios, de los cuales más del 95% es impuesto sobre el valor añadido (IVA). Cabe destacar que esto no ha cambiado mucho a lo largo de los años.

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Tal vez sorprendentemente, el impuesto sobre la renta de las empresas es una de las fuentes más pequeñas de ingresos fiscales. Gravar a las empresas no es una herramienta sencilla para aumentar los ingresos fiscales: una tasa impositiva baja puede significar menores ingresos fiscales de las empresas, pero mayores ingresos de otras fuentes si alienta a las empresas a tener su base en el país mediante una tasa impositiva baja y a emplear personas que paguen el impuesto sobre la renta y compren bienes gravados.  Este es el enfoque que la mayoría de los países han estado adoptando, lo que ha dado lugar a la disminución del impuesto sobre la renta de las empresas en todo el mundo (figura 4).

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No obstante, tasas bajas del impuesto de sociedades pueden combinarse con otras medidas que, en cambio, aumentan la carga fiscal de las empresas, como  desgravaciones fiscales limitadas. El impacto fiscal general sobre las empresas se refleja en la tasa efectiva del impuesto sobre la renta de las sociedades; ésta también ha disminuido en la mayoría de los países de Europa.

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Es posible que el impuesto de sociedades sea el foco de atención

En un momento en que los individuos se encuentran bajo una considerable presión financiera y contribuyan significativamente más a las arcas fiscales que las empresas, es probable que el impuesto de sociedades atraiga cierta atención. No se trata sólo de lo que los gobiernos pueden hacer, sino también de lo que la opinión pública podría dictar. Es muy probable que la gente espere (y exija) que las empresas paguen la parte que les corresponde, especialmente si estas empresas reciben el apoyo del gobierno contra el Covid, financiado con el dinero de los contribuyentes.

Por lo tanto, una mayor presión para que las empresas paguen impuestos podría ser lo siguiente. La elusión u ”optimización” fiscal, es decir, el aprovechamiento de las complejidades de un sistema tributario para reducir al mínimo la factura fiscal, ya se ha señalado como una posible condición previa para recibir apoyo. A diferencia de la evasión fiscal, que consiste en pagar menos impuestos o no pagarlos por medios ilegales, la elusión fiscal es una actividad legal. Sin embargo, a menudo se ve con escepticismo, especialmente cuando da lugar a que las empresas rentables paguen pocos impuestos y podría ser un importante punto de discusión en los años venideros.

¿Qué implica esto para los gestores de activos?

Aunque algunos pueden pensar que minimizar los impuestos puede ser beneficioso para los accionistas, la realidad es que la elusión fiscal podría ser perjudicial no sólo para la sociedad sino también para los accionistas. La atención reguladora que atrae, especialmente a través de iniciativas como el marco de la OCDE para la erosión de la base y la transferencia de beneficios (BEPS), y el daño de reputación que lleva a los "boicots" de los consumidores, puede dar lugar a la pérdida de valor de la empresa. A largo plazo, la elusión de impuestos puede socavar la propia infraestructura de la que dependen las empresas para funcionar sin interrupciones; por ejemplo, el mantenimiento de las carreteras para el transporte de mercancías y la educación financiada por el Estado que se necesita para tener empleados cualificados.

Esto significa que la elusión fiscal supone un riesgo para la inversión. Hay varias maneras en que los gestores de activos pueden abordar este riesgo.

Como partícipes de empresas, podemos colaborar activamente con ellas para fomentar una gestión fiscal adecuada y prácticas fiscales transparentes. Esto incluye la presentación de informes sobre cuestiones como las políticas fiscales o el lugar en que las empresas operan y generan sus beneficios y si esto implica paraísos fiscales conocidos. También incluye disponer de herramientas para identificar las prácticas fiscales agresivas e intervenir cuando las detectamos; la elusión fiscal agresiva de hoy podría ser la evasión fiscal de mañana. El objetivo final no es hacer que las empresas paguen más impuestos, sino más bien asegurar que paguen la parte que les corresponde. 

¿Cómo medir las externalidades de las empresas?

En Schroders tratamos los impuestos corporativos como parte de la huella social de las empresas y utilizamos nuestra herramienta patentada, SustainEx, para traducir esta huella en un coste o beneficio económico, medido en términos monetarios. Específicamente, examinamos la diferencia entre la tasa impositiva efectiva que informan las empresas y la tasa impositiva legal promedio ponderada a la que se enfrentan las empresas en los países en los que operan. Cuando las empresas no proporcionan suficiente información, estimamos sus factores en comparación con los de sus comparables y aplicamos una penalización por la no divulgación. La mayoría de los sectores industriales del MSCI World tienen un factor impositivo negativo (lo que significa que pagan menos que la tasa impositiva legal en los lugares donde operan) aunque varios de ellos tienen un impacto social positivo en general, como los sectores farmacéutico y de energía renovable.    

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Las empresas y los gestores de activos bajo escrutinio


Bajo la presión de los rescates de Covid, la sociedad presionará cada vez más en las empresas para que aporten su granito de arena a las finanzas públicas. Estas expectativas pueden ser mayores en aquellos lugares en los que el dinero de los contribuyentes ha ayudado a apoyar a las empresas cuando lo han necesitado. Al mismo tiempo, la sociedad pondrá especial atención para ver si los gestores de activos exigen a las empresas que rindan cuentas y para conocer cuál es su postura en cuanto a la evasión de impuestos de las empresas. Tanto las empresas como los gestores de activos deben estar preparados para este escrutinio y ser capaces de demostrar que se comprometen a trabajar para que todo el mundo pague la parte que le corresponde.

*Basado en los datos de SustainEx de casi 9.000 empresas que cotizan en el índice mundial MSCI All Country World Investable Market Index.

 

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Anastasia Petraki
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Esta información se indica solo con fines ilustrativos y no constituye una recomendación de inversión en los valores, sectores o países mencionados anteriormente.