Estanflación: riesgos y oportunidades en la renta variable global
Los inversores suelen considerar la estanflación (periodos de alta inflación y bajo crecimiento) como un fenómeno negativo. Sin embargo, los datos históricos apuntan a posibles oportunidades según el sector y la región.
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El fuerte aumento de los precios de la energía ha reavivado el temor a que la economía global pueda encaminarse hacia un escenario de estanflación, caracterizado por un crecimiento económico débil y una inflación elevada. En promedio, este entorno es el menos favorable para los mercados bursátiles. Sin embargo, los inversores no deben alarmarse. Nuestro análisis muestra que las acciones suelen registrar rentabilidades positivas en periodos de estanflación, aunque inferiores a las observadas en otros entornos económicos.
¿Por qué la estanflación se considera como un factor negativo para los inversores?
Un bajo crecimiento es perjudicial para las ventas, ya que tanto empresas como consumidores reducen su gasto y la demanda se resiente. En una economía dinámica, las compañías pueden trasladar a los consumidores el aumento de sus costes de producción. No obstante, cuando la demanda ya es débil, hacerlo resulta más difícil. En consecuencia, los márgenes empresariales suelen verse presionados, lo que ejerce una presión adicional a la baja sobre los beneficios.
Además de deteriorar los fundamentales corporativos, la capacidad de los bancos centrales para estimular la demanda mediante recortes de los tipos de interés también se ve limitada.
¿Hay segmentos del mercado que se comportan mejor que otros durante los periodos de estanflación?
Los datos sectoriales solo están disponibles desde 1974, lo que reduce a diez el número de años de estanflación que podemos analizar. Asimismo, la composición de los sectores ha evolucionado significativamente con el tiempo. Los servicios de comunicación estaban compuestos anteriormente por compañías de telecomunicaciones, como AT&T, mientras que en la actualidad Alphabet (Google) y Meta representan conjuntamente casi tres cuartas partes del sector por capitalización bursátil (a febrero de 2026). Por lo tanto, las conclusiones del análisis histórico deben interpretarse con cautela.
Gráfico 1: El comportamiento de los distintos segmentos es dispar durante la estanflación
Rentabilidades reales de la renta variable estadounidense por sector cuando la inflación supera su media de 10 años y el crecimiento se sitúa por debajo de ella, datos anuales (1974-2025)
Las cifras se presentan redondeadas. Los datos se basan en un análisis de los sectores del mercado de renta variable estadounidense entre 1974 y 2024. Los años incluidos corresponden a periodos en los que el crecimiento real del PIB fue inferior a la media de los diez años anteriores y la inflación medida por el IPC fue superior a dicha media. El análisis se ha realizado a partir de los índices sectoriales estadounidenses de Datastream. Fuente: LSEG Datastream y Schroders. Los resultados pasados no son indicativos de resultados futuros y pueden no repetirse.
Aun teniendo en cuenta las limitaciones señaladas anteriormente, muchas de estas diferencias resultan intuitivas:
- Los sectores defensivos, tales como los servicios públicos y los productos de consumo básico suelen comportarse relativamente bien, ya que la demanda es menos sensible al ciclo económico.
- Las compañías de energía y materiales han tendido a obtener buenos resultados, dado que el encarecimiento de las materias primas ha sido con frecuencia una de las causas de la elevada inflación asociada a los periodos de estanflación, un riesgo que sigue siendo relevante en la actualidad.
- La atención sanitaria también suele clasificarse como un sector defensivo (su comportamiento es, por término medio, menos volátil que el del mercado en su conjunto), por lo que resulta llamativo que haya mostrado un comportamiento más débil en periodos de bajo crecimiento y elevada inflación durante el periodo 1974-2025. No obstante, es posible analizar este sector a lo largo de un horizonte histórico más amplio, remontándose hasta 1927, mediante una fuente alternativa: la base de datos elaborada por el reconocido académico Kenneth French*. Al hacerlo, el comportamiento del sector sanitario encaja mucho mejor con lo que cabría esperar intuitivamente. El sector registró buenas rentabilidades durante los episodios de estanflación de las décadas de 1940, 1950, 1960, 1970, 1980 y 1990, aunque obtuvo resultados menos favorables en los años 2000. Esto nos lleva a adoptar una visión más constructiva sobre las perspectivas del sector en un entorno de estanflación de la que sugiere la tabla anterior.
- Los llamados activos reales, como el sector inmobiliario, pueden comportarse relativamente bien durante los periodos de estanflación, aunque también presentan una de las mayores dispersiones de rentabilidad. En el caso de las inversiones inmobiliarias concretas, la evolución dependerá de factores como el segmento del mercado, la duración de los contratos de arrendamiento, la existencia de cláusulas de indexación a la inflación, el perfil de vencimiento de la deuda y otros elementos específicos.
- El sector de consumo discrecional suele registrar una rentabilidad inferior a la del consumo básico, ya que lo hogares tienden a reducir el gasto en bienes y servicios no esenciales.
- Los sectores de empresas de TI (tecnología e información) y de servicios de comunicación presentan un historial menos favorable en entornos de estanflación. Esto responde a una combinación de debilidad de la demanda y aumento de los costes de producción, pero también al efecto de las valoraciones. Las empresas de TI, especialmente aquellas con un perfil de crecimiento elevado, suelen cotizar con ratios precio-beneficio (P/E) elevados, ya que los inversores esperan un fuerte crecimiento de sus beneficios futuros. Los tipos de interés más altos que suelen acompañar a la estanflación reducen el valor actual de esos beneficios futuros, lo que perjudica especialmente a las acciones de crecimiento, como las de las empresas de TI. Este fenómeno también resulta relevante para muchas de las actuales empresas de servicios de comunicación. No obstante, una diferencia relevante respecto a episodios anteriores es que muchas de estas empresas cuentan hoy con elevados niveles de rentabilidad y una escala global significativa.
- El sector financiero ha registrado rentabilidades decepcionantes. Durante los periodos de estanflación, las curvas de rendimientos suelen invertirse (es decir, pasan de su forma habitual, con pendiente ascendente y rendimientos más elevados en los vencimientos largos que en los cortos, a una configuración en la que ocurre lo contrario). Esto sucede porque los bancos centrales mantienen elevados los tipos de interés a corto plazo para controlar la inflación, mientras que el mercado descuenta que dichos tipos disminuirán con el tiempo. La demanda de bonos del Estado como "activo refugio" también puede contribuir a reducir los rendimientos de los títulos a más largo plazo. Las curvas de rendimientos invertidas perjudican la rentabilidad de los bancos, ya que los tipos de interés a corto plazo que deben pagar por los depósitos superan los tipos a largo plazo que perciben por los préstamos concedidos. A ello se suma el posible aumento de la morosidad y una menor demanda de crédito.
Aunque muchas de estas diferencias resultan intuitivas, es importante volver a destacar el reducido tamaño de la muestra. Cuando realizamos pruebas estadísticas (véase el apéndice), los únicos sectores cuya rentabilidad muestra diferencias estadísticamente significativas durante los años de estanflación son los sectores de materiales y financiero.
¿Qué mercados bursátiles globales cuentan con una asignación sectorial más, o menos, favorable?
Al evaluar esta cuestión, es importante complementar el análisis histórico con una valoración cualitativa del entorno económico y de mercado actual.
Gráfico 2: Composición regional de los mercados por sector
Los resultados pasados no son indicativos de resultados futuros y pueden no repetirse. Las cifras se presentan redondeadas. La estanflación se define como un periodo en el que el crecimiento real del PIB es inferior a la media de los diez años anteriores y la inflación medida por el IPC es superior a dicha media. Las rentabilidades reales medias son las que se muestran en el gráfico 4. EE. UU. = MSCI USA Index; Reino Unido = MSCI UK Index; UEM = MSCI EMU Index; Japón = MSCI Japan Index; MSCI ACWI = MSCI All Country World Index. Ponderaciones sectoriales a 28 de febrero de 2026. Fuente: LSEG Datastream y Schroders.
Estados Unidos destaca por su elevada exposición al sector tecnológico, que históricamente ha mostrado un comportamiento poco favorable durante los periodos de estanflación. Además, los gigantes que dominan el sector de servicios de comunicación, Alphabet y Meta, son en la práctica compañías tecnológicas más allá de su clasificación sectorial. Por el contrario, la exposición de Estados Unidos a los sectores que históricamente han registrado mejores rentabilidades durante los periodos de estanflación es relativamente reducida en términos absolutos (apenas un 15 % en conjunto). Por ello, Estados Unidos no parece especialmente bien posicionado si la estanflación acaba materializándose.
A primera vista, el mercado europeo podría verse perjudicado por su elevada exposición al sector industrial. Sin embargo, los planes de Alemania para incrementar el endeudamiento y financiar un mayor gasto en defensa e infraestructuras deberían favorecer a muchas empresas industriales europeas, especialmente en un contexto marcado por una mayor preferencia por adquirir bienes y servicios europeos frente a estadounidenses. Asimismo, la sobreponderación de los servicios públicos y la menor exposición a las empresas de TI y a los servicios de comunicación podrían resultar beneficiosas. En principio, la sobreponderación del sector financiero resulta más problemática. No obstante, en la actualidad, el sector financiero presenta una situación relativamente sólida y se beneficia de una curva de rendimientos más pronunciada. Se trata de un sector que convendrá seguir de cerca.
El Reino Unido, un mercado que ha permanecido fuera del favor de los inversores globales durante muchos años, también presenta características interesantes. Su ponderación del 16 % en el sector defensivo de consumo básico y del 10 % en energía es más del doble de la que presentan otros grandes mercados en ambos sectores. Además, cuenta con una exposición muy limitada a tecnología y servicios de comunicación en comparación con otros mercados desarrollados. Al igual que Europa, el Reino Unido presenta una sobreponderación del sector financiero. Aunque no está exento de riesgos, existe un claro potencial para que la percepción negativa asociada al carácter aburrido y defensivo del mercado británico acabe jugando a su favor. En adición, continúa cotizando con valoraciones atractivas en comparación con otros mercados internacionales, lo que proporciona un punto de partida más favorable.
Japón se ve lastrado por su elevada exposición al sector industrial, muy sensible al comercio internacional, y al consumo discrecional. En conjunto, estos sectores representan el 44 % del MSCI Japan Index. Además, no presenta una sobreponderación en ninguno de los sectores que cabría esperar que obtuvieran mejores resultados en un entorno de estanflación. Existen avances positivos en materia de gobierno corporativo en Japón, con una orientación cada vez más favorable para los accionistas, y unas valoraciones que siguen siendo relativamente atractivas. Sin embargo, el contexto económico global continúa siendo complejo.
Las asginaciones sectoriales tampoco resultan especialmente favorables para la renta variable de mercados emergentes, debido a las sobreponderaciones en consumo discrecional, servicios de comunicación y sector financiero.
Conclusión
Sea cual sea el mercado analizado, siempre habrá ganadores y perdedores. Las asignaciones sectoriales pueden aportar información valiosa sobre los riesgos potenciales, pero solo mediante el análisis de los fundamentales de cada empresa los inversores pueden identificar aquellas con potencial para prosperar en un entorno complejo y aquellas que corren el riesgo de quedar rezagadas.
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*Los datos de "Kenneth French data" se basan en carteras correspondientes a 12 sectores procedentes de la base de datos de Kenneth French.
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