¿Por qué las ciudades globales pueden aportar más valor que los valores tecnológicos de alto rendimiento?

Las ciudades globales de mayor éxito, que combinan capital humano e innovación tecnológica, pueden ofrecernos un valor superior al de las acciones de gigantes tecnológicos.

20/02/2020
boston-cityscape

Las estrategias empresariales que más éxito han logrado en estos últimos años comparten todas un denominador común: una plataforma operativa propulsada por datos. Empresas como Facebook, Amazon, Netflix o Google (los llamados valores FANG) son capaces de crear una importante ventaja en el ámbito de la información a través del uso de los datos recopilados en sus plataformas. La cantidad y calidad de esta información les permite conocer los hábitos de consumo de sus clientes mejor que nunca.

Y, sobre todo, cuantos más datos recopilan, más saben. Por ejemplo, Amazon sabe lo que queremos comprar antes de que lo hagamos. Para los FANG, más datos es igual a más valor.

Las ciudades utilizan capital humano e innovación

Creemos que las ciudades globales de mayor éxito funcionan exactamente igual que los FANG. Las economías modernas han pasado a basarse en la innovación frente a la industria pesada y el sector manufacturero. Las ciudades globales de mayor éxito son las que atraen a los trabajadores con más talento y monetizan las ideas que impulsan el crecimiento económico.

Una ciudad global que evoluciona, crece e innova constantemente podría ser una plataforma aún más valiosa que las de los FANG.

Las ciudades son los asentamientos humanos más eficientes, y esa eficiencia crea riqueza

Al igual que las tecnológicas, las ciudades son más eficientes cuanto más crecen. En la mayoría de los casos, cuanto más grande es algo, menos eficiente se vuelve; y las organizaciones no son una excepción.

Desde los primeros días de la revolución industrial, la gente se ha mudado a la ciudad en busca de trabajo. Este proceso se está acelerando gracias a las nuevas oportunidades que abre la innovación tecnológica, que atrae más población e inversiones a las ciudades.  

Cuantos más habitantes y trabajadores tenga una ciudad, más talento habrá; cuanto más talento haya, más innovación habrá; y cuanta más innovación haya, más puestos de trabajo se crearán, lo que, a su vez, atraerá más población.

Al igual que les ha ocurrido a las tecnológicas, tan solo una élite de ciudades globales logrará el éxito

Cualquier persona que lleve tiempo invirtiendo en tecnológicas nos dirá que por cada caso Google o Facebook hay una cantidad ingente de start-ups que se quedan por el camino. Lo mismo les ocurre a las ciudades: muchas de ellas dejarán de ser un referente nacional, regional o mundial.

El reto para los inversores está en identificar las ciudades que lograrán el éxito y dominarán sus respectivos ámbitos, al igual que Facebook o Amazon son líderes en los suyos.

Las ciudades globales más prósperas, como, por ejemplo, Londres, Boston o Shanghái, comparten varias características. Uno de estos rasgos diferenciadores es contar con universidades de primer nivel, de las que sale el talento y la innovación que les ayuda a crecer. Muchas ciudades globales de éxito también tienen centros industriales que atraen el talento y la inversión.

Por ejemplo, hay un amplio consenso a la hora de considerar Londres y Nueva York como dos de los principales centros financieros del mundo. La bolsa de talento económico y la “base de operaciones” de fintech con las que cuentan las dos ciudades es prácticamente imposible de reproducir en ningún otro lugar del mundo.

Del mismo modo, Shenzhen no es solo la ciudad de Asia que atesora un mayor conocimiento tecnológico, sino que, además, cada vez le hace más sombra a Silicon Valley. La ciudad atrae talento y empresas, por lo que la innovación y el conocimiento experto se consolidan cada vez más.

Las ciudades globales, como los FANG, son plataformas cada vez mayores que valen más cuanto más crecen

Boston es un buen ejemplo de una ciudad de éxito. Se trata de la “plataforma” líder en investigación médica y eso hace que otras empresas se decanten por ella. Un ejemplo son los fondos de capital riesgo, que tratan de monetizar las ideas (de asistencia sanitaria). La ciudad es un clásico ejemplo de la “agrupación” de industrias. Se trata de una parte esencial del éxito de una ciudad, porque dispara la eficiencia y permite a las empresas intercambiar ideas.

En el caso de Boston, lo que hace que las empresas se reúnan en torno a ese centro neurálgico de la innovación son dos de las mejores universidades del mundo: Harvard y el Massachusetts Institute of Technology (MIT). Por ejemplo, todas las grandes farmacéuticas tienen que estar cerca de los centros de investigación y desarrollo de medicamentos líderes en el mundo. Del mismo modo, los fondos de capital riesgo deben estar cerca de este foco de innovación para transformar las ideas en dinero.

La innovación impulsa el éxito de las ciudades globales

Las economías de hoy están propulsadas por la innovación, y no por el sector manufacturero y son las ciudades capaces de monetizar este cambio las que se llevan el gato al agua. En otro tiempo, ciudades como Detroit eran prósperas gracias a su sólida base manufacturera, pero ha entrado en decadencia por no haber sabido adaptarse.

El número de patentes registradas sirve como barómetro, puesto que las ciudades más prósperas (como San Francisco o San José) registran muchas más que las ciudades en decadencia (como Detroit).

El patrimonio ubicado en las ciudades globales más prósperas está actualmente infravalorado

Las ciudades son el epicentro de los de los puntos de datos. Millones de personas que consumen e innovan en un mismo lugar. Conforme las ciudades globales más importantes del mundo crecen, atraen más conocimiento experto, que, a su vez, genera más consumo. Y algo fundamental: a mayor tamaño, mayor eficiencia.

Reproducir las plataformas operativas de cualquiera de los FANG es casi imposible, y creemos que lo mismo les pasa a las ciudades globales. ¿Qué ciudad será capaz de reemplazar el conocimiento sanitario que hay en Boston o el saber tecnológico de Shenzhen?

Las grandes ciudades globales son plataformas operativas irrepetibles, cuyo conocimiento experto y eficiencia crece año tras año. Conforme estos núcleos urbanos ganen en importancia, lo mismo hará el patrimonio que hay en ellos. 

La pregunta clave para los inversores es: ¿en qué plataforma operativa invierto?

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