Schroders Renta Fija: Las acciones dicen más que las palabras
Los argumentos a favor de una subida de tipos en Estados Unidos son sólidos, pero la moderación de los últimos datos de inflación reduce la probabilidad de que se produzca en septiembre, según James Bilson, estratega global de renta fija de Schroders.
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La Reserva Federal (Fed) debería subir los tipos de interés. La inflación es demasiado alta, sin indicios claros de que vaya a volver pronto y de forma duradera a su objetivo del 2 %, y el mercado laboral se mantiene estable en niveles cercanos al pleno empleo. Sin embargo, no creemos que la Fed vaya a subir los tipos en la próxima reunión.
Aunque los argumentos a favor de una subida de tipos en septiembre siguen siendo sólidos, la moderación de los últimos datos de inflación reduce la probabilidad de que se produzca. Por ese motivo, hemos aumentado la probabilidad de nuestro escenario "Justo a tiempo" hasta el 60%, que ahora se convierte en nuestro escenario base, y hemos reducido la probabilidad de nuestro escenario más agresivo, "Demasiado caliente".
Nuestros escenarios: nuestras probabilidades siguen mostrando un sesgo menos restrictivo (dovish) que el descontado por el mercado.
Fuente: Equipo de Renta Fija Global de Schroders, 14 de agosto de 2026. Los escenarios se definen en función de la evolución de los tipos de los fondos federales de EE. UU.: “Too Hot”: tres subidas; “Warming Up”: entre una y dos subidas; “Just Right”: sin cambios; “Too Cold”: un recorte. Barómetro que muestra los escenarios del equipo de renta fija para los tipos de interés estadounidenses, a fecha de agosto de 2026.
Tras modificar las probabilidades asignadas a nuestros escenarios, y dado que el mercado sigue descontando una orientación más restrictiva (hawkish) que nosotros, , mantenemos nuestra recomendación de sobreponderar la duración global y elevamos la recomendación sobre la deuda de EE.UU. a "positiva", ya que consideramos que existe menos margen de que se registre un comportamiento inferior al del mercado en este caso.
Los acontecimientos en Oriente Medio y las perspectivas energéticas globales seguirán siendo factores clave, pero las valoraciones, en términos de rendimientos globales absolutos, resultan atractivas.
Las críticas a la última reunión de la Fed se centraron en la reducción de la orientación futura por parte del nuevo presidente de la Fed, Kevin Warsh. No compartimos estas críticas: no vemos ningún problema en que se reduzcan la orientación futura. De hecho, lo respaldamos. La búsqueda de transparencia suele generar una sobrecarga de información y a una falsa sensación de precisión respecto a resultados intrínsecamente inciertos.
Sin embargo, creemos que los objetivos deben formularse de manera explícita, incluso cuando se reduzca la orientación ofrecida sobre las tácticas para alcanzarlos. La última reunión del Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC) generó confusión en torno a estos objetivos en lugar de aclararlos. ¿Qué indicador de inflación es el más importante para evaluar la inflación subyacente? ¿En qué horizonte temporal debería la inflación volver a su objetivo? ¿Qué nivel se considera aceptable: exactamente un 2 %, o "alrededor del 2 %"? Cualquiera de las dos respuestas es válida, pero la ambigüedad no lo es.
Sería deseable que el presidente de la Fed aportara mayor claridad, y cuanto antes, mejor. Entretanto, adoptamos una posición neutral respecto a la curva de tipos. Una Fed más proactiva y con mayor credibilidad en su lucha contra la inflación es un componente necesario para una perspectiva de aplanamiento de la curva, algo que, por el momento, se ha vuelto más cuestionable.
¿Quién necesita subidas de tipos y quién no?
En el marco de nuestra valoración global positiva de la duración, hemos modificado nuestras preferencias geográficas y mejorado la valoración de los bonos canadienses, que se suman así a los estadounidenses.
Aunque el mercado laboral canadiense se ha estabilizado, con una tasa de desempleo que ha dejado de aumentar y un crecimiento que se mantiene satisfactorio, las perspectivas de inflación subyacente no concuerdan con ningún cambio de política por parte del Banco de Canadá (BoC). Sin embargo, el mercado descarta que el BoC endurezca su política monetaria en mayor medida que casi cualquier otro banco central importante en los próximos 12 meses, algo que consideramos poco probable, lo que crea una oportunidad muy atractiva en los bonos a corto plazo.
En Reino Unido, aunque la evolución reciente de la inflación subyacente ha sido muy favorable, nos preocupa que la inflación aumente hacia finales de año. Por ello, somos menos optimistas respecto a los bonos del Estado británico, aunque seguimos considerando que es poco probable que el Banco de Inglaterra aplique las subidas de tipos que descuenta el mercado.
Rebajamos nuestra valoración de los bonos japoneses, ya que consideramos que el Banco de Japón tendrá que endurecer su política monetaria de forma más agresiva, dadas las perspectivas de inflación y el fracaso de las intervenciones cambiarias a la hora de revertir la tendencia del yen. Mientras no adopte medidas más decisivas, creemos que los bonos del Estado japonés seguirán siendo vulnerables.
Y, por último…
En cuanto a la asignación de activos, el cambio más importante es la mejora de nuestra valoración sobre los bonos soberanos de Europa del Este, que sigue siendo nuestra primera opción.
A pesar del excelente comportamiento de los bonos húngaros en lo que va de año, vemos un mayor potencial alcista dado el cambio trascendental en el panorama político desde la victoria electoral de Peter Magyar. Creemos que el próximo catalizador para la evolución de la rentabilidad será que el nuevo Gobierno marque el camino hacia la adopción del euro. Los criterios exigidos para incorporarse a la zona euro requerirán políticas económicas y fiscales pragmáticas que favorezcan a los bonos húngaros, tanto en divisa fuerte (euro) como en divisa local.
Por otra parte, observamos un aumento de los riesgos políticos tanto en Francia como en Italia de cara a las elecciones de 2027, pero creemos que los niveles actuales de valoración compensan mejor estos riesgos en los bonos del Estado franceses que en los italianos, dado que Italia cotiza ahora con rendimientos más bajos que los de su país vecino. Se trata de un cambio de tendencia considerable, teniendo en cuenta que, en 2022 Italia aún registraba un diferencial de rendimiento de casi un 2 % respecto a Francia.
Por último, en general, mantenemos una postura neutral respecto al crédito corporativo. El panorama apenas ha cambiado: el contexto macroeconómico sigue siendo favorable, pero las valoraciones no.
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