Un nuevo enfoque para la generación de rentas en un mundo fragmentado
Los cambios estructurales de la economía y los mercados obligan a replantear la forma de generar rentas de inversión resilientes.
Los acontecimientos geopolíticos acaparan los titulares a cada momento. Sin embargo, más allá de la actualidad inmediata, existen fuerzas de largo plazo que están transformando de forma duradera el entorno económico y financiero, con repercusiones sobre todas las clases de activos. Para los inversores que buscan una fuente de rentas estable y sostenible, este nuevo contexto exige un enfoque diferente.
El panorama actual de la inversión se caracteriza por dos tendencias estrechamente relacionadas: la divergencia y la dispersión.
Las divergencias en las trayectorias de los tipos de interés son cada vez más evidentes, incluso entre mercados cuyas políticas monetarias han evolucionado históricamente de forma sincronizada. Los acontecimientos en Oriente Medio podrían intensificar aún más esta dinámica.
Un mundo menos globalizado y más incierto
Fuente: Schroders Economics Group, Macrobond, 11 de mayo de 2026. Solo con fines ilustrativos. Las previsiones no constituyen una garantía.
Las políticas fiscales parecen relativamente similares a escala mundial, pero esconden diferencias significativas en cuestiones clave como los déficits públicos y la sostenibilidad de la deuda. Estas divergencias podrían ampliarse aún más si, por ejemplo, los países del G7 con mayores niveles de endeudamiento, entre ellos Estados Unidos, incrementaran de forma significativa el gasto en defensa u otras áreas. En el caso de Estados Unidos, esto podría influir en la evolución del dólar y en el atractivo relativo de los mercados internacionales.
Todos estos factores contribuyen a mantener un entorno de volatilidad e incertidumbre, alimentando así la segunda gran tendencia: la dispersión. Tras más de una década de tipos de interés próximos a cero, el regreso de un coste del capital estructuralmente más elevado vuelve a poner de manifiesto importantes diferencias entre sectores, balances empresariales y países. En este contexto, prevemos un aumento de los impagos y de las rebajas de calificación crediticia de determinados emisores, así como un cuestionamiento más frecuente de los modelos de negocio.
En los mercados crediticios, la creación de valor exige hoy un análisis más profundo y una construcción de carteras especialmente rigurosa. No obstante, para los inversores capaces de identificar ineficiencias de mercado, siguen existiendo numerosas oportunidades para generar alfa.
En los segmentos de crédito que ofrecen mayores niveles de generación de rentas, las empresas recurren cada vez más al préstamo directo (direct lending) y a los préstamos sindicados como complemento a los mercados de bonos tradicionales. Del mismo modo, los inversores pueden mejorar sus resultados si consideran estos segmentos como un único universo de inversión, en lugar de tratarlos como compartimentos diferentes.
En las carteras multiactivo, el debilitamiento de las correlaciones tradicionales está modificando los mecanismos de diversificación, llevando a las clases de activos a evolucionar en la misma dirección durante los choques macroeconómicos. Por esta razón, los inversores deben identificar verdaderos motores de rentabilidad independientes y adoptar un enfoque más global para reforzar la resiliencia de sus carteras.
Opciones para generar rentas en un mundo fragmentado
La noción de generación de rentas responde a realidades diferentes según el perfil de cada inversor. Para algunos, la prioridad consiste en contar con un flujo de rentas estable y recurrente, siendo el nivel de rendimiento nominal el principal objetivo. Para otros, el objetivo principal radica en protegerse frente a la inflación y/o mejorar la rentabilidad total de la cartera.
En el entorno actual, satisfacer estas distintas necesidades requiere apoyarse en varios elementos clave. Entre ellos destaca el acceso sin restricciones a fuentes diversificadas de generación de rentas, repartidas entre distintas regiones y clases de activos, desde los bonos tradicionales hasta la renta variable orientada a la generación de rentas, pasando por estrategias alternativas. Además, la selección activa de valores resulta fundamental para identificar oportunidades de generación de rentas menos evidentes y gestionar adecuadamente el riesgo de la cartera.
Crédito: la importancia de una selección activa de bonos a escala global
Las condiciones actuales del mercado de crédito ponen de manifiesto la necesidad de adoptar un enfoque de inversión selectivo. Los rendimientos de los mercados de renta fija mundiales se sitúan cerca de sus niveles más elevados de las últimas décadas, aunque persisten diferencias significativas entre regiones y vencimientos. Además, los diferenciales continúan siendo muy estrechos.
Navegar con éxito este entorno exige combinar un análisis macroeconómico riguroso de los distintos escenarios posibles con una investigación exhaustiva a nivel de emisor para identificar oportunidades de inversión atractivas. Al mismo tiempo, una asignación de activos flexible ayuda a evitar sesgos excesivos hacia determinadas regiones o clases de activos. La combinación de ambos enfoques resulta esencial para adaptarse rápidamente a las cambiantes condiciones de mercado y aprovechar las oportunidades de generación de rentas cuando surgen.
Este enfoque dinámico resulta especialmente valioso en un entorno caracterizado por la divergencia y la dispersión. Las oportunidades son numerosas, pero solo para aquellos inversores capaces de gestionar activamente sus asignaciones en renta fija y aprovechar unas condiciones económicas globales cada vez más heterogéneas y cambiantes.
La deuda emergente en moneda local constituye un buen ejemplo de esta dinámica. Las diferencias entre países en términos de credibilidad de las políticas económicas, equilibrio fiscal y evolución de la inflación influyen cada vez más en la rentabilidad, generando una dispersión mucho mayor de resultados que la observada en los mercados de renta fija de los países desarrollados, tradicionalmente más homogéneos. Como consecuencia, determinados segmentos de la deuda emergente en moneda local ofrecen actualmente algunos de los rendimientos reales más atractivos del universo de la renta fija global, respaldados en muchos casos por una mejora de sus fundamentales económicos.
Las preocupaciones fiscales se concentran principalmente en los mercados desarrollados, mientras que los rendimientos más atractivos siguen encontrándose en los mercados emergentes
Fuente: FMI, Macrobond, Schroders, diciembre de 2025
Los mercados de crédito corporativo también ponen claramente de manifiesto la necesidad de una gestión activa. Los diferenciales frente a los bonos del Estado se mantienen en niveles muy ajustados. En términos generales, la compensación por asumir riesgo de crédito es relativamente reducida. Sin embargo, la situación cambia cuando se analiza el comportamiento dentro de cada clase de activos. No todos los bonos presentan rendimientos próximos al nivel medio del mercado. El gráfico siguiente muestra el caso del high yield europeo, aunque una dispersión significativa sigue estando presente en la mayoría de las clases de activos.
Los bonos no se concentran todos en torno al rendimiento medio
Fuente: Schroders, ICE, 3 de marzo de 2026. Rango de dispersión de rendimiento después de excluir el 5 % de los títulos con los rendimientos más bajos y más altos.
Es precisamente en este entorno donde una gestión activa basada en el análisis demuestra todo su valor. Permite identificar emisores con sólidos fundamentales, capaces de generar alfa para las carteras al tiempo que contribuyen a la generación de rentas que buscan los inversores.
El retorno de unos costes de financiación estructuralmente más elevados está transformando los mercados y reintroduciendo divergencias entre regiones, sectores y balances empresariales. Esta evolución podría traducirse en un aumento de los impagos y de las rebajas de calificación crediticia de determinados emisores, así como en un examen más riguroso de los modelos de negocio y de las estrategias de refinanciación.
Para los inversores en crédito, la generación de rentabilidad depende cada vez más de un análisis fundamental exhaustivo y de una construcción disciplinada de cartera. No obstante, siguen existiendo numerosas oportunidades para aquellos inversores capaces de evaluar con precisión los riesgos.
Julien Houdain, responsable de Renta Fija Global, afirma: «Los rendimientos de los bonos, incluso ajustados por inflación, constituyen un punto de entrada atractivo para los inversores, ya que el nivel de rentas asociado ofrece una fuente de rentabilidad fiable y estable. Sin embargo, el aumento de la dispersión entre regiones y sectores hace que la selectividad sea más importante que nunca».
La búsqueda de rentas a lo largo de todo el espectro del crédito
El panorama global del crédito ha experimentado una profunda transformación en los últimos años, con el auge del crédito privado junto a los mercados públicos tradicionales. Esta evolución es tan evidente en Europa como en Estados Unidos. Las empresas incorporan cada vez más el crédito privado a sus opciones de financiación.
Participación en el mercado europeo de financiación corporativa apalancada
Fuente: Fidelity a marzo de 2026. Morningstar European Leveraged Loan Index, Pitchbook LDC, Bloomberg Barclays Pan-European High Yield ex-financials Index, datos de Preqin (estimación 2025) hasta diciembre de 2025.
Paralelamente, los inversores que buscan un mayores niveles de ingresos ya no recurren únicamente al crédito high yield. También están dirigiendo su atención al crédito privado, ya sea a través del préstamo directo o de los préstamos sindicados, atraídos por la posibilidad de obtener rendimientos potencialmente atractivos y una mayor diversificación de las carteras.
Aunque todos comparten una misma base de riesgo crediticio, los bonos high yield, los préstamos sindicados y el préstamo directo presentan características diferenciadas dentro de una cartera de inversión:
- Bonos high yield: ofrecen mayores ingresos, una exposición diversificada al crédito y liquidez negociable, además de una volatilidad de precios relativamente superior que puede generar potencial de apreciación del capital.
- Préstamos sindicados: proporcionan ingresos a tipo variable, con una sensibilidad a los tipos de interés generalmente inferior a la de los bonos; ofrecen potencial de revalorización, liquidez negociable, aunque en menor medida que los bonos, y presentan cierto riesgo de crédito.
- Préstamo directo: pueden ofrecer ingresos contractuales potencialmente más elevados y un mayor control sobre la estructuración de la financiación, a cambio de menor liquidez y valoraciones menos transparentes.
El crédito público y el crédito privado suelen considerarse clases de activos independientes. Sin embargo, gestionar ambas exposiciones por separado puede tener consecuencias significativas. Los inversores corren el riesgo de no obtener los mejores resultados posibles: parte del capital puede quedar inmovilizado en los segmentos menos líquidos, mientras que pueden desaprovecharse oportunidades para diversificar el riesgo de forma más eficiente o para beneficiarse de oportunidades de arbitraje entre mercados. Además, la falta de integración puede dar lugar a exposiciones redundantes o compensatorias, especialmente cuando un mismo emisor recurre simultáneamente al mercado de bonos y a la financiación privada.
En realidad, el crédito público y el crédito privado constituyen dos componentes de una misma clase de activos. Los prestatarios alternan entre deuda pública y deuda privada, o incluso combinan ambas, en función de sus necesidades de financiación y de la evolución de las condiciones de mercado, tratando al mismo tiempo de aprovechar las ineficiencias en los costes de financiación.
Por ejemplo, hace algunos años muchas empresas dejaron de recurrir a los préstamos sindicados y optaron por el préstamo directo, atraídas por la mayor flexibilidad que este ofrecía. En 2025, esta tendencia se invirtió, ya que la bajada de los tipos de interés y la incorporación de nuevas características volvieron a reforzar la competitividad de los préstamos sindicados.
Esta evolución pone de manifiesto la creciente interconexión entre los mercados de crédito público y privado, y subraya la necesidad de adoptar un enfoque de inversión integrado y suficientemente flexible.
Los bonos high yield, los préstamos sindicados y los préstamos directos forman parte del crédito corporativo, pero ofrecen perfiles de rentabilidad diferentes
Fuente: Schroders, Pitchbook LCD, UBS Western European Non-USD Loans Index, ICE BofAML Euro High Yield B-CCC Custom Index, julio de 2025.
Más recientemente, la doble amenaza derivada de una posible disrupción de la industria del software provocada por la inteligencia artificial y la guerra en Irán ha incrementado la sensibilidad de los inversores hacia la naturaleza ilíquida de los mercados privados y la concentración en el sector del software de determinados fondos de crédito privado. En este contexto, una estrategia que ofrezca una mayor flexibilidad para diversificar riesgos y asignar capital a estructuras de crédito más líquidas está mejor posicionada para adaptarse de forma dinámica a la evolución de los mercados.
Adoptar una visión que abarque todo el universo del crédito permite a los gestores aplicar un enfoque activo de valor relativo basado en el análisis de los emisores y en la comprensión de las relaciones existentes entre el crédito público y el crédito privado. Esto puede abrir nuevas oportunidades de rentabilidad y, al mismo tiempo, ofrecer un atractivo nivel de ingresos, un factor especialmente importante para los inversores.
Henry Craik-White, gestor de carteras del equipo de Leveraged Finance, afirma: "Al superar las divisiones tradicionales y adoptar un enfoque verdaderamente global, los inversores pueden afrontar mejor los ciclos de mercado, gestionar los riesgos de forma más eficaz y aprovechar las oportunidades que ofrece todo el universo del crédito corporativo."
Multiactivos: la importancia de la diversificación
Los fondos multiactivo ofrecen una amplia gama de soluciones para los inversores que buscan generar ingresos, combinando un potencial de distribución periódica, perspectivas de apreciación del capital y, por lo general, una volatilidad inferior a la de un fondo de renta variable.
La necesidad de generar rentas no ha cambiado: los inversores siguen buscando una fuente de ingresos estable, independientemente del entorno de mercado. Sin embargo, al igual que ocurre con las estrategias de crédito y renta variable, alcanzar este objetivo requiere hoy un enfoque verdaderamente global.
La buena noticia es que el abanico de oportunidades sigue siendo amplio para aquellos inversores capaces de moverse entre distintas clases de activos. De hecho, la diferencia entre los activos con mejor y peor comportamiento se ha ampliado en los últimos años, generando más oportunidades para que los gestores activos puedan aprovechar esta dispersión.
Amplia dispersión entre clases de activos
Fuente: Schroders, Datastream, datos a 31 de diciembre de 2025. Niveles trimestrales de los índices de rentabilidad total rebasados a 100 con fecha 31 de diciembre de 2019. El gráfico incluye renta variable estadounidense, renta variable de mercados desarrollados excluido Estados Unidos, renta variable emergente, renta variable japonesa, sociedades cotizadas de inversión inmobiliaria (REITs), índice agregado de renta fija estadounidense, bonos del Tesoro estadounidense de larga duración, high yield, oro y materias primas.
El éxito depende de un proceso de inversión riguroso, reproducible y basado en la investigación. El análisis macroeconómico desempeña un papel fundamental, ya que permite evaluar cómo las decisiones de política económica, las condiciones de liquidez y la evolución de la inflación pueden influir en la exposición relativa a distintas clases de activos, regiones geográficas y sensibilidades a los tipos de interés bajo cada escenario. Estas convicciones configuran la estructura general de las carteras y contribuyen a evitar una exposición excesiva a un único entorno económico.
Al mismo tiempo, el análisis fundamental de las compañías adquiere una importancia cada vez mayor, ya que los distintos escenarios afectan de forma desigual a los sectores y a las empresas. Incluso dentro de entornos macroeconómicos similares, los modelos de negocio, la solidez de los balances y la capacidad de fijación de precios pueden dar lugar a resultados muy diferentes. Un análisis riguroso de las compañías permite identificar oportunidades sostenibles de generación de rentas y crecimiento, al tiempo que contribuye a limitar los riesgos a la baja a medida que evolucionan las condiciones de mercado.
En conjunto, invertir con el objetivo de generar rentas en un mundo fragmentado dependerá probablemente menos de asignaciones estratégicas estáticas heredadas del pasado y más de la interacción entre el análisis de escenarios macroeconómicos y la selección activa de valores.
Las asignaciones pueden ajustarse para optimizar la rentabilidad ajustada al riesgo, gestionar las exposiciones sectoriales y geográficas y seleccionar emisores específicos, dando acceso a un amplio conjunto de oportunidades que abarca renta variable, REITs, crédito corporativo (tanto high yield como investment grade), deuda pública, deuda de mercados emergentes, bonos convertibles y titulizaciones.
Combinar el análisis macroeconómico y la selección de valores en las distintas clases de activos
En la práctica, este enfoque permite construir carteras que no solo distribuyen el capital entre distintas clases de activos, sino que también pueden ajustar sus posiciones dentro de cada una de ellas para adaptarse a dinámicas de mercado complejas y aprovechar las oportunidades que surgen de ellas. Por ejemplo, actualmente la composición del universo de bonos convertibles resulta favorable, y los convertibles asiáticos nos parecen especialmente atractivos por sus valoraciones y perspectivas. Esto respalda una asignación más elevada a esta clase de activos.
Un enfoque activo que combine diferentes fuentes de generación de rentas puede contribuir a crear flujos de ingresos sostenibles, al tiempo que ayuda a gestionar la volatilidad, en línea con la evolución de las necesidades de los inversores.
Rendimientos por clase de activo: gestión activa vs. el índice
Fuente: Schroders, datos a fecha de 20 de enero de 2026. El rendimiento del índice se calcula utilizando el rendimiento a vencimiento más desfavorable (yield to worst) para los bonos y el rendimiento previsto a doce meses para la renta variable. La categoría de bonos del Estado incluye el efectivo. El rendimiento activo corresponde a los rendimientos de las asignaciones multiactivo gestionadas activamente por Schroders. La volatilidad se refiere a la volatilidad anualizada a diez años.
«2026 se perfila como un año en el que serán más frecuentes tanto las sorpresas al alza como los accidentes de mercado. En muchos sentidos, el entorno actual ofrece algunas de las mejores oportunidades observadas desde la crisis financiera global para invertir en activos que combinan generación de rentas de calidad y crecimiento sostenible, siempre que la remuneración por el riesgo asumido resulte atractiva, en lugar de depender de una expansión de múltiplos o de un contexto macroeconómico especialmente favorable.» Dorian Carrell, responsable de Estrategias Multiactivo de Generación de Rentas.
Conclusión
Generar rentas fiables en 2026 exige un enfoque activo, basado en el análisis y orientado al futuro, en lugar de apoyarse en planteamientos heredados del pasado. Independientemente de la clase de activos, será fundamental adoptar enfoques verdaderamente globales y sin restricciones para aprovechar plenamente los beneficios de la diversificación y acceder a todo el abanico de oportunidades disponible.
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