CIO Lens T3 2025: La incertidumbre prospera y el mercado de bonos tiene la clave
Johanna Kyrklund, CIO de Schroders, reflexiona sobre cómo la consistencia del mercado de bonos es fundamental para que los mercados se mantengan estables ante los altos niveles de incertidumbre política.
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Ya está disponible la edición del T3 de 2025 del Schroders CIO Lens: Schroders CIO Lens
- Johanna Kyrklund, CIO de Schroders, reflexiona sobre cómo la consistencia en el mercado de bonos es clave para que los mercados se mantengan estables en un entorno de elevada incertidumbre política.
- Nuestro equipo de inversión multiactivo ofrece una actualización sobre sus perspectivas de asignación de activos en los mercados públicos, incluyendo los motivos por los que han ampliado su exposición a la renta variable regional y siguen prefiriendo el oro como diversificador.
- Nils Rode, director de inversiones de Schroders Capital, analiza cómo la selectividad y la diversificación siguen siendo fundamentales para aprovechar el potencial de retorno y resiliencia de los mercados privados.
- Andy Howard, director global de inversión sostenible, destaca la creciente importancia de adaptar las estrategias al cambio climático para garantizar la resiliencia de muchas empresas y carteras de inversión.
- El equipo de economía de Schroders presenta sus previsiones base actuales y escenarios de riesgo. La incertidumbre respecto a la política económica hace que los riesgos en torno al escenario base sigan siendo elevados.
Puedes leer la transcripción del vídeo a continuación (en español):
Los últimos meses han sido inusuales, porque he recibido más preguntas que nunca sobre hacia dónde se dirigen los mercados, incluso cuando paseo a mi perro los fines de semana. Al final, considero que los resultados han sido bastante benignos. El presidente Trump ha estado rompiendo las tradicionales reglas económicas, pero parece que los mercados se mantienen imperturbables: ¿por qué?
Como he mencionado anteriormente, las políticas de Trump son sintomáticas de un cambio a medio plazo en el consenso político: alejamiento de la rectitud fiscal hacia el despilfarro fiscal, migración de la globalización al proteccionismo y reenfoque de tipos de interés mínimos a una política monetaria más restrictiva.
Uno de mis libros favoritos es «La pianola» de Kurt Vonnegut y en este libro uno de los personajes dice: «Sin considerar los deseos de los hombres, cualquier máquina o técnica o forma de organización que económicamente pueda reemplazar a los hombres, en este momento lo lleva a cabo impunemente. El reemplazo no es necesariamente malo, pero hacerlo sin considerar los deseos de los hombres es ilegal».
Las sociedades occidentales se han visto profundamente perturbadas por la globalización y la innovación tecnológica. Como consecuencia, el nivel de vida de la persona promedio no ha mejorado. El crecimiento de los salarios fue débil en la última década y la precariedad laboral aumentó. En este contexto, no es tan sorprendente ver una reacción contra el consenso liberal y el regreso de políticas más populistas.
El cambio hacia una política fiscal más expansiva en los últimos años ha impulsado el crecimiento nominal, lo que sigue respaldando los beneficios empresariales. Desde esta perspectiva, las políticas populistas pueden ser útiles para los mercados de renta variable.
El principal nubarrón que se vislumbra en el horizonte desde el punto de vista del crecimiento es claramente la incertidumbre sobre los aranceles, con una falta de claridad en torno a los tipos finales y las posibles exclusiones. La ampliación del plazo del acuerdo comercial del 9 de julio al 1 de agosto por parte del presidente Trump no ha aliviado prácticamente las tensiones, ya que ha ido acompañada de una retórica cada vez más agresiva hacia los principales socios comerciales.
Como he señalado anteriormente, las reacciones del mercado a las renovadas amenazas arancelarias se han vuelto más moderadas con el tiempo, lo que sugiere que los inversores tratan cada vez más tales anuncios como ofertas de apertura en un proceso de negociación más amplio. Si bien esta interpretación ha demostrado ser correcta en gran medida hasta la fecha, presenta el riesgo de que los mercados puedan subestimar en última instancia su voluntad de aplicar aranceles significativamente más altos de lo que se espera actualmente.
Nuestro escenario base sigue siendo un tipo arancelario efectivo del 12 %, el nivel más alto de la historia de la posguerra, aún asumiendo que se realizarán algunos acuerdos. Esto nos lleva a considerar que el riesgo de recesión en EE. UU. es bajo, sobre todo porque el mercado laboral sigue siendo sólido y los precios de la energía están contenidos.
En definitiva, seguimos siendo positivos en cuanto a la renta variable, pero los riesgos están sesgados en una dirección estanflacionaria para EE. UU., ya que los efectos retardados de los aranceles comienzan a afectar a la economía.
Sin embargo, el freno más significativo para la renta variable es la medida en que los mercados de bonos pueden soportar los crecientes niveles de deuda que resultan del mayor gasto público. James Carville, asesor político del presidente Clinton, dijo una vez: «Me gustaría volver como mercado de bonos. Puedes intimidar a todo el mundo».
Hasta ahora, el gobierno de Trump ha prestado atención al mercado de bonos y parece entender la importancia de su estabilidad. Las expectativas de inflación siguen bajo control. En resumen, los signos siguen siendo benignos, pero hay un par de tendencias que estoy vigilando:
En primer lugar, la inclinación en el largo plazo de la curva de rendimientos. Los rendimientos de los bonos a más largo plazo están subiendo más rápido que los de los bonos a más corto plazo, lo que sugiere que las preocupaciones sobre el gasto se están descontando gradualmente en las valoraciones de los bonos. No hay duda de que el extremo más largo de las curvas se está volviendo más volátil.
En segundo lugar, tenemos que ver cómo Trump trata a la Reserva Federal (Fed); un banco central creíble es esencial para el buen funcionamiento del mercado de bonos, y se analizará detenidamente cómo se gestiona la sucesión de Jerome Powell, presidente de la Fed.
Dado el aumento de los niveles de deuda, seguimos considerando que los bonos son una fuente útil de rendimiento, pero no una fuente de diversificación. Como hemos dicho muchas veces, para este fin preferimos el oro.
Por último, unas palabras sobre el dólar estadounidense. Al hablar con clientes de todo el mundo, veo señales de que se están revisando las asignaciones estratégicas al dólar estadounidense. Después de años de un fuerte rendimiento superior de EE. UU., los niveles iniciales de exposición al dólar estadounidense son bastante altos y se reconoce que se necesita cierta diversificación. Sin embargo, estos cambios llevarán tiempo. El dólar estadounidense sigue ofreciendo una liquidez sin precedentes, por lo que hay que tener cuidado de no exagerar esta situación.
Como siempre, ante los titulares diarios, es importante que los inversores se mantengan centrados en las tendencias a medio plazo. El consenso político ha cambiado, las correlaciones entre las distintas clases de activos han cambiado, las empresas en las que invertimos se están viendo afectadas por la incertidumbre, pero en muchos sentidos nuestro trabajo como gestores activos es el mismo de siempre: analizar los fundamentales corporativos y nacionales, observar el riesgo desde todos los ángulos, tomar decisiones en condiciones inciertas, estar atentos, pero ser pacientes en nuestra búsqueda de rentabilidades superiores.
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