El oro y la crisis de Irán: ¿qué hay detrás de la extrema volatilidad de los precios?
El oro ha perdido aproximadamente una quinta parte de su valor en las últimas semanas, lo que parece indicar que no ha cumplido su función tradicional de activo refugio en tiempos de conflicto. ¿A qué se debe esta evolución y cuál es el panorama general?
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El precio del oro subió en los primeros días del conflicto hasta superar los 5.300 dólares el 3 de marzo. Desde entonces, ha sufrido una serie de descensos drásticos. El 23 de marzo, cuando la guerra entraba en su cuarta semana, el oro había bajado hasta situarse en torno a los 4.400 dólares, una de las caídas más fuertes de la historia.
Consideramos que, con el tiempo, el oro ha demostrado ser un buen diversificador de carteras y una valiosa cobertura frente al aumento a largo plazo de las tensiones geopolíticas y fiscales. Sin embargo, no suele ser una buena cobertura geopolítica a corto plazo, ni frente a tensiones significativas en los mercados.
¿Por qué ha caído el oro?
Observamos tres factores a corto plazo que influyen en esta situación:
- Una reacción automática ante la menor probabilidad de recortes de tipos de interés. Una probable escasez de petróleo y gas provocada por el cierre del crucial canal de navegación de Ormuz, sumada a los daños duraderos infligidos a la infraestructura energética del Golfo, alimenta mayores expectativas de inflación, lo que a su vez ejerce presión sobre los bancos centrales para que suban los tipos.
- El oro se ve arrastrado por la dinámica de «aversión al riesgo» del mercado. La rentabilidad del oro había sido muy positiva durante el último año e incluso antes. En un periodo de «aversión al riesgo», con una gran tensión en los mercados y una carrera a corto plazo por el efectivo, el oro puede verse lastrado.
- Las preocupaciones en torno a las tensiones fiscales están provocando ventas de oro. Entre otras cosas, se teme que los fondos soberanos hayan vendido posiciones para financiar las demandas de liquidez de los gobiernos; o que los bancos centrales de los mercados emergentes estén utilizando posiblemente las reservas de oro como fuente de liquidez a corto plazo para cubrir sus divisas u otras necesidades, como el gasto en defensa.
Se ha observado un notable contraste entre las fuertes ventas en los mercados occidentales y una demanda mucho más resistente en China. Esto queda demostrado en el gráfico a continuación, que muestra los flujos de los ETF de oro físico en Europa y Norteamérica frente a Asia desde principios de 2025.
Flujos acumulados de los ETF, en miles de millones de dólares estadounidenses, desde enero de 2025
Fuente: Schroders, Bloomberg; datos de flujos acumulados en miles de millones de dólares estadounidenses, media móvil de 7 días, a 25 de marzo de 2026
¿Ha llegado a su fin el mercado alcista del oro?
Es probable que las subidas extremas del precio del petróleo afecten negativamente a todas las clases de activos a muy corto plazo, incluido el oro.
Pero el panorama general es muy diferente. Creemos que la forma de analizar la relación riesgo/rentabilidad a medio y largo plazo de las inversiones en oro desde el punto de vista de la asignación de activos consiste en preguntarse si la tendencia de «devaluación» (impulsada en gran medida por preocupaciones fiscales) o la tendencia a la «desdolarización» (impulsada en gran medida por preocupaciones geopolíticas en torno al uso del dólar estadounidense como arma y a las tensiones entre EE.UU. y China) han llegado a su fin, como consecuencia de los actuales acontecimientos en Oriente Medio.
Si la respuesta es «sí», entonces quizá el precio del oro haya alcanzado su máximo en este ciclo. Si la respuesta es «no», entonces este periodo podría llegar a considerarse una oportunidad de compra.
Creemos que la respuesta es «no», por diversas razones:
- Es probable que el cambio geopolítico de la unipolaridad estadounidense (cuyo apogeo se alcanzó a principios de la década de 2000) hacia una competencia multipolar entre grandes potencias, con una confianza reducida en las instituciones y las cadenas de suministro globalizadas, continúe en la mayoría de los escenarios (con la excepción de una victoria rápida y predominante de EE.UU. e Israel).
- Los acontecimientos actuales plantean la posibilidad tanto de una estanflación como de un aumento de la carga que supone el gasto en defensa. Las probabilidades de recesión están aumentando. La tendencia al aumento de la deuda y el déficit en los países del G7 continuará. Nos parece bastante probable que la guerra con Irán se convierta en la próxima crisis financiera, al igual que la probabilidad de que las perspectivas fiscales se deterioren.
- Aunque la crisis se prolongue, cabría esperar que, una vez que se agoten las ventas impulsivas a corto plazo, el oro comience a romper su correlación negativa a corto plazo con los mercados del petróleo.
Renta variable en el sector aurífero
Su valor ha caído aproximadamente un 25% desde el inicio de la guerra.
A los inversores les preocupa que la inflación de los costes y la caída de los precios del oro puedan erosionar de forma significativa los márgenes de beneficio de los productores. Una vez más, existe una tendencia instintiva a considerar la actual crisis de Irán como una posible repetición de la crisis energética de Ucrania de 2022, que en última instancia contribuyó a que las acciones de las empresas auríferas obtuvieran una rentabilidad inferior al del oro físico.
La mayor diferencia entre la situación actual y la de 2022 es el punto de partida de los márgenes de los productores. En términos «all-in» (costes totales, incluyendo capital de crecimiento e impuestos en efectivo), los márgenes eran aproximadamente diez veces más altos al inicio de este conflicto que al inicio de la guerra entre Rusia y Ucrania (aproximadamente 150 dólares estadounidenses por onza a principios de 2022 frente a los 1.800 dólares estadounidenses por onza actuales), como se muestra en el gráfico siguiente.
Margen de costes totales (USD/oz)
Fuente: RBC, Schroders, 25 de marzo de 2026.
El enorme margen de seguridad actual supone, en la práctica, que el apalancamiento operativo se ha reducido significativamente. Dicho de otro modo, los costes pueden aumentar mucho más rápido que los precios del oro, y los márgenes aún podrían ampliarse.
Para los inversores que comparten nuestra opinión de que es probable que el mercado alcista del oro continúe, el sector de las acciones auríferas sigue ofreciendo numerosas oportunidades.
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