¿Es todo IA? ¿Cómo se puede responder sin vender acciones?
Las acciones value o de valor pueden desempeñar un importante papel diversificador en las carteras, pero solo si se hace correctamente. Los enfoques pasivos no darán resultado.
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La IA ofrece un potencial de transformación equiparable a la Revolución Industrial. Es muy posible que lo consiga, pero es igualmente razonable preguntarse: ¿y si no lo consigue? O, incluso si lo consigue, ¿qué pasa si ese éxito ya está descontado en los elevados precios actuales de las acciones? Las carteras de los inversores están más expuestas de lo que uno cree. Además,muchos de los activos refugio tradicionales a los que podrían haber acudido los inversores en el pasado ahora también se han subido al carro de la IA.
Un área que destaca por ofrecer un auténtico potencial de diversificación es la de las acciones value, pero, lo que es más importante, solo si se hace correctamente. Y por correctamente se entiende de forma activa. La mayoría de los índices de referencia de acciones de valor pasivas están repletos de los mismos nombres tecnológicos que los inversores están intentando rehuir para diversificarse. Si su objetivo es «blindar» su cartera frente a la IA, estas estrategias son un billete de ida hacia la decepción.
¿Todo se está convirtiendo en IA?
Duncan Lamont, CFA, responsable de investigación estratégica en Schroders
La mayoría de los inversores de renta variable estadounidense tienen aproximadamente la mitad de su dinero en acciones tecnológicas, cuando se incluye en el análisis Amazon y Tesla (consumo discrecional) y Alphabet y Meta (servicios de comunicación). Esa proporción ha aumentado en los últimos años. Nvidia, con una capitalización bursátil de 4,5 billones de dólares y un peso del 5,5% en el índice MSCI World, es ahora más grande que cualquier otro mercado bursátil desarrollado del planeta.
Dado que Estados Unidos representa ahora más del 70% de los mercados desarrollados mundiales, a los inversores en acciones globales no les va mucho mejor. La creencia arraigada de que una cartera pasiva de bajo coste compuesta por acciones globales ofrece diversificación —y evita poner todos los huevos en la misma cesta— exige una reevaluación urgente.
Ponderación del sector tecnológico + Alphabet, Amazon, Meta, Tesla
MSCI EE. UU. frente a MSCI World
La rentabilidad pasada no es garantía de rentabilidad futura y puede no repetirse.
Datos a 31 de diciembre de 2025. Antes de septiembre de 2018, Alphabet y Meta pertenecían al sector tecnológico, pero desde entonces se han incluido en el sector de servicios de comunicación. Durante el periodo que se muestra en los gráficos, Amazon y Tesla siempre han pertenecido al sector de consumo discrecional. Fuente: LSEG Datastream, MSCI, Schroders.
Incluso esto es quedarse corto. Aquí hay cuatro ejemplos adicionales de áreas que dependen de la IA.
- Utilities: desde valores defensivos a valores de crecimiento dependientes de la IA.
Las utilities han pasado de ser una inversión «defensiva» (de crecimiento lento y altos dividendos) a un sector orientado al crecimiento impulsado por una demanda energética sin precedentes. La correlación es doble: la IA requiere una cantidad masiva de energía y que esta sea fiable, lo que hace que las empresas de utilities se conviertan en «herramientas» esenciales en el auge de la IA, al tiempo que adoptan la IA para modernizar las redes eléctricas obsoletas. Las empresas de utilities estadounidenses han subido un 25% y un 16% en los últimos dos años, casi lo mismo que el mercado estadounidense general, en el que pesa mucho la tecnológica.
El vínculo con la IA es especialmente fuerte en el caso de las empresas de utilities no reguladas cercanas a los centros de datos o aquellas con un componente nuclear. Las empresas estadounidenses con mayor rentabilidad han subido un 320 %, un 441 % y un 626 % acumulado solo en los últimos tres años. En este punto, las advertencias sobre la rentabilidad pasada deberían saltar a la vista.
Mientras tanto, se han recortado los ratios de pago de dividendos (el ratio de pago del sector se sitúa ampliamente por debajo de su media de cinco y diez años), ya que el capital se desvía hacia el gasto de capital para satisfacer la demanda de electricidad impulsada por la IA. Si esa trayectoria de la demanda decepciona, el sector podría enfrentarse más adelante a problemas de exceso de capacidad.
- Sector inmobiliario: dependencia de los centros de datos
El sector inmobiliario es otro sector al que los inversores han recurrido en el pasado para diversificar sus inversiones. Aquí también la IA está ganando terreno. Los fondos inmobiliarios (REIT) especializados en centros de datos son uno de los sectores más importantes del mercado inmobiliario estadounidense. Actualmente representan alrededor del 10 % del mercado, frente al 4 % de hace diez años. Si añadimos otros REIT más diversificados que tienen una exposición significativa a los centros de datos, esa cifra se acerca al 20 %. La demanda de IA está profundamente arraigada en el complejo inmobiliario.
- Plataformas ligadas a un software
También hay otras empresas, como Airbnb, Uber, Doordash, Netflix y Disney, que son plataformas ligadas a un software. El precio de sus acciones refleja la expectativa de que la IA les reportará beneficios de productividad (como el desarrollo de contenidos) y/o una mejor experiencia de usuario para sus clientes.
- Financieras
Las empresas de pagos, tanto las ya consolidadas como Visa y Mastercard como las más recientes, como Block, están estructuralmente vinculadas a los ecosistemas digitales y en línea. De nuevo: exposición a la IA.
En conjunto, los inversores de renta variable estadounidense han obtenido unos resultados excepcionales gracias a estas exposiciones, pero ahora es probable que tengan una apuesta enorme y concentrada en la narrativa de la tecnología y la IA. No se trata simplemente de que las correlaciones lleguen a 1 en una crisis, también hay vínculos fundamentales.
¿Se puede hacer algo para gestionar este riesgo?
El objetivo aquí no es afirmar que la IA fracasará, ni siquiera que las empresas relacionadas con la IA estén sobrevaloradas por lo que pueden ofrecer, sino explorar cómo los inversores pueden protegerse contra este riesgo sin renunciar a la exposición a la renta variable.
El 2025 puso de manifiesto las ventajas de la diversificación global. Las acciones europeas (excluido el Reino Unido), británicas, japonesas y de mercados emergentes obtuvieron una rentabilidad del 37%, 35%, 25% y 34%, respectivamente, en dólares estadounidenses, frente al 18% de las estadounidenses. La diversificación internacional es una opción que todo el mundo debería considerar.
Pero también debemos recordar que la IA está en todas partes. Las acciones con un ligero vínculo con la IA en los mercados no estadounidenses también han obtenido unos resultados excepcionales en los últimos años y representan una proporción significativa de sus mercados bursátiles nacionales/regionales.
El mayor fabricante de chips del mundo, TSMC, por ejemplo, representa el 11% del MSCI EM y el 58% del mercado de Taiwán. Las cuatro siguientes acciones más importantes de los mercados emergentes —Tencent (plataformas de IA), Samsung Electronics (memoria), Alibaba (servicios en la nube e IA) y SK Hynix (memoria)— están todas explícitamente vinculadas a la IA. Muchas grandes empresas de los mercados desarrollados también se han beneficiado significativamente de la ola de la IA.
Los mercados no estadounidenses siguen estando baratos en comparación con los estadounidenses, y existe un potencial de recuperación. Pero eso no quiere decir que vayan a proteger a los inversores si se produce una venta masiva impulsada por la IA. Muchos también estarían muy expuestos.
Las inclinaciones sectoriales tradicionales son igualmente complicadas, por las razones ya expuestas.
Las acciones de valor como cobertura frente al riesgo de la IA (sin sacrificar la exposición a la renta variable)
La inversión en valor sigue estando infravalorada en este contexto. En Estados Unidos, la correlación entre las acciones de valor y el «comercio de IA» —utilizando semiconductores y equipos como proxy— ha sido recientemente baja y ha ido disminuyendo. Durante la venta masiva de Dotcom, incluso se volvió negativa. Esto sugiere que el valor puede ofrecer beneficios de diversificación valiosos y significativos.
Las acciones de valor han tenido una baja correlación con las acciones de IA
Correlación móvil de 24 meses: S&P 500 puro valor frente al índice S&P 500 de semiconductores y equipos
La rentabilidad pasada no es indicativa de la rentabilidad futura y puede no repetirse.
El valor es el índice MSCI Pure Value Total Return, los semiconductores son el índice S&P 500 Semiconductors and Equipment Total Return. Los semiconductores se utilizan como proxy de las acciones de IA. Los datos abarcan desde el 30 de junio de 1996 (fecha de creación del índice S&P 500 Semiconductors & Equipment) hasta el 31 de diciembre de 2025. Fuente: LSEG Datastream, S&P y Schroders.
Y lo que es aún más importante, si aislamos los trimestres en los que cayeron las acciones de semiconductores, las acciones de valor se mantuvieron prácticamente estables, en promedio, frente a una caída media del 12% en el caso de los semiconductores. En las caídas más pronunciadas (semiconductores con una caída del 5% o más), los semiconductores cayeron un 15% en promedio. Sorprendentemente, las acciones de valor solo cayeron un 1%.
Las acciones de valor han obtenido resultados significativamente mejores en los mercados bajistas para las acciones de IA.
Rentabilidad trimestral media en los trimestres de corrección de las acciones de semiconductores
La rentabilidad pasada no es indicativa de la futura y puede no repetirse.
El valor es el índice MSCI Pure Value Total Return, los semiconductores son el índice S&P 500 Semiconductors and Equipment Total Return. Los semiconductores se utilizan como proxy de las acciones de IA. Los datos abarcan desde el 30 de junio de 1996 (fecha de creación del índice S&P 500 Semiconductors & Equipment) hasta el 31 de diciembre de 2025. El gráfico aísla los trimestres en los que los semiconductores perdieron valor; se utilizan periodos no superpuestos. Fuente: LSEG Datastream, S&P y Schroders.
Una de las razones es el «margen de seguridad» del que se benefician los inversores en acciones value cuando compran empresas con valoraciones más baratas. Al pagar solo precios bajos en relación con las valoraciones conservadoras de los beneficios o el valor de los activos, los inversores evitan las áreas del mercado que requieren un gran crecimiento para justificar el precio. Así, cuando las áreas del mercado que han disfrutado de un auge especulativo retroceden, los inversores value suelen ser mucho más inmunes a esas caídas.
Este análisis se basa en las acciones de valor estadounidenses, pero, en el entorno actual, el argumento es aún más sólido para el value fuera de los Estados Unidos. Si los inversores dejaran de lado las acciones estadounidenses específicamente, debido a las altas valoraciones o a cualquier otra razón, es probable que tanto las acciones de crecimiento como las de valor estadounidenses se vieran afectadas (en mayor o menor medida). El value no estadounidense debería ser más resistente en tal escenario.
Advertencia para los compradores: el «value» pasivo probablemente no ayudará
El paso de estrategias de gestión activa a pasiva ha sido uno de los mayores cambios en el comportamiento de los inversores en la última década. Aunque puede haber algunas razones que lo justifiquen, es probable que la inversión pasiva decepcione. La mayoría de los índices de acciones value contienen grandes asignaciones a las mismas empresas de IA que los inversores buscan evitar.
La mayoría de los índices de acciones value tienen una exposición significativa a las Magnificent-7 y/u otras empresas tecnológicas.
Las cinco mayores posiciones
MSCI USA Value | MSCI USA Value Ponderado | MSCI USA Value reforzado | Russell 1000 value | S&P 500 value | S&P 500 Puro value |
Alphabet A | Apple | Micron Technology | Berkshire Hathaway | Apple | Ford |
Meta Platforms | Microsoft | Cisco Systems | JP Morgan | Amazon | Bunge Global |
JP Morgan | JP Morgan | Intel | Alphabet A | Exxon | General Motors |
Berkshire Hathaway | Exxon | General Motors | Amazon | Walmart | Mosaic |
Exxon | Amazon | AT&T | Alphabet C | Tesla | Centene |
A 31 de diciembre de 2025. Fuente: MSCI, FTSE Russell, S&P.
Esto no es casualidad. Estos índices de valor suelen estar diseñados para evitar grandes desviaciones con respecto al mercado en general, ya que eso es lo que desean muchos inversores. Algunos también asignan una parte de acción a un índice de valor y la otra parte a un índice de crecimiento en función de sus características, en lugar de hacerlo exclusivamente a uno u otro. Esto da lugar a un gran solapamiento.
Estoy convencido de que muchos inversores en estrategias de valor pasivas no son conscientes de que están asignando importantes sumas de dinero a empresas como Alphabet, Amazon, Meta, Microsoft e incluso Tesla. Por lo que podrían llevarse una desagradable sorpresa.
El índice de «valor puro», utilizado en el análisis anterior, es diferente: selecciona solo las acciones más baratas del S&P 500 y las pondera por sus características de valor, no por su tamaño. Esto crea una cartera mucho más diferenciada y ofrece mayores ventajas de diversificación. Pero tampoco tiene en cuenta si alguna de estas empresas está barata por una buena razón. El hecho de que una empresa esté barata en comparación con su valoración histórica no la convierte automáticamente en una buena inversión. Existe un riesgo significativo de que algunos de los componentes del índice de «valor puro» resulten ser un fracaso.
Por qué invertir en value de forma activa es la opción más sensata
Los enfoques activos pueden ofrecer las ventajas de diversificación del valor puro (baja correlación con la IA, resistencia ante las ventas masivas relacionadas con la IA) y, al mismo tiempo, evitar la exposición a las trampas de valor. El objetivo no es simplemente estar barato, sino estar barato en relación con el valor razonable.
Esto da lugar a una cartera que:
- tiene argumentos creíbles para obtener buenos resultados si la IA decepciona,
- mantiene el potencial de rentabilidad a largo plazo de la renta variable, y
- puede seguir obteniendo buenos resultados si continúa el mercado alcista impulsado por la IA.
La visión desde primera línea
Simon Adler, director de acciones value de Schroders
Como deja claro Duncan, la IA puede dar buenos resultados, especialmente en el ámbito operativo. Pero, como hemos visto una y otra vez, las rentabilidades para los inversores suelen ser muy diferentes (y a menudo peores) que el crecimiento explosivo que experimentan las nuevas tecnologías disruptivas. Aquí hay ecos de la era puntocom, donde la explosión de Internet y los negocios y servicios relacionadosfue realmente revolucionaria, pero dio lugar a un exceso de capacidad y capital que perseguía muy pocas oportunidades, con consecuencias desastrosas para los inversores que compraron en el momento álgido del entusiasmo por la burbuja tecnológica. Por cierto, los inversores de acciones value obtuvieron mucho mejores resultados en este periodo, lo que podría servir como un precedente útil.
La inversión en valor ofrece un margen de seguridad que las acciones de IA perdieron hace tiempo
Los inversores de acciones de valor siguen una ruta diferente. Un proceso de selección de valor disciplinado guiará a los inversores precisamente hacia donde no se encuentra la euforia máxima del mercado. En Schroders, seleccionamos y analizamos exclusivamente acciones de las partes más baratas del mercado. Cabe señalar que esto incluye actualmente algunas empresas e industrias que ya se han vendido en gran medida debido a los temores relacionados con la IA. Por lo tanto, la «fiebre de la IA» también nos está brindando oportunidades.
Se necesita valentía, coherencia y un enfoque basado en datos para evitar invertir en «nuevos paradigmas» en los que las acciones o incluso sectores enteros se han reinventado a sí mismos como negocios de alto crecimiento y alta rentabilidad. Nuestra exigencia de un amplio margen de seguridad cada vez que invertimos nos aleja de algunos de los ejemplos sectoriales a los que se refiere Duncan. No tenemos ningún problema en invertir en servicios públicos, inmobiliario o financiero basándonos en una evaluación prudente de su capacidad de generar beneficios, y de hecho invertimos en cada uno de estos sectores en toda nuestra gama de estrategias. Pero no aumentaremos nuestra capacidad de generar beneficios, múltiplos o valores razonables simplemente porque las empresas de estos sectores estén expuestas a la IA, que podría dar resultados en el futuro.
En nuestra opinión, muchos inversores, ya sea de forma deliberada o involuntaria (a través de la exposición pasiva), están sacrificando la mayor parte, si no la totalidad, de su margen de seguridad al pagar por la exposición a la IA. Por el contrario, un enfoque disciplinado del valor en la selección de valores permitirá una amplia gama de resultados que podrían seguir generando rentabilidades atractivas en distintos escenarios. Esto contrasta claramente con la gama de temas, sectores y acciones relacionados con la IA, en los que los inversores valoran cada vez más la perfección de estas empresas.
Evitar las trampas de valor
Del mismo modo que nunca pagaríamos por la «próxima gran novedad», tampoco compramos ingenuamente todas las acciones más baratas de un mercado determinado. Esta es una diferencia clave con respecto a los fondos de valor pasivos, que no distinguen entre «joyas de valor» y «trampas de valor».
Dedicamos más tiempo a pensar en lo que no debemos invertir que en lo que debemos, como parte de un proceso disciplinado y repetible.
Buscar y evitar las trampas de valor contrasta claramente con el valor pasivo, que «nunca aprende». Incluso podemos ver una consecuencia cuantificable (aunque hipotética) de esto si observamos la rentabilidad de nuestras recomendaciones de acciones frente al mercado en general y, en particular, frente a los segmentos más baratos del mercado (como proxy del pasivo).
La tabla siguiente muestra que, durante los periodos de tres años comprendidos entre 2016 y 2024, la rentabilidad media fue del 17% para el MSCI ACWI, mientras que el «proxy pasivo» de valor (el 20% más barato del mercado) obtuvo una rentabilidad del 15%. Sin embargo, si observamos nuestras recomendaciones, nuestras «apuestas seguras» obtuvieron una rentabilidad más baja, del 13%, pero nuestras «compras», obtuvieron un 28%, siendo significativamente mejores que nuestras apuestas seguras y que el conjunto de valores. Esto sugiere que el trabajo duro y el análisis realmente añaden valor frente a la simple exposición pasiva al valor.
Rentabilidad media entre 2016 y 2024
La rentabilidad pasada no garantiza resultados futuros y puede no repetirse. El valor de las inversiones y los ingresos derivados de ellas pueden tanto subir como bajar, y es posible que los inversores no recuperen el capital invertido inicialmente. Las variaciones en los tipos de cambio pueden provocar tanto una subida como una bajada del valor de las inversiones. Fuente: Schroders, Refinitiv. A diciembre de 2024.
Otra forma de evaluar el «valor añadido» frente al pasivo es analizar una valoración global del riesgo de las acciones, que el valor pasivo no tiene en cuenta. Asignamos a cada acción que analizamos una puntuación de riesgo del 1 (menos riesgo) al 10 (más riesgo) para indicar la probabilidad de pérdida permanente de capital (nuestra definición de riesgo). Estas puntuaciones no pretenden ser una ciencia exacta, pero cuando comparamos la puntuación de riesgo asignada en el momento del análisis con la caída máxima del precio de las acciones en los tres años siguientes, parece existir una relación. Las empresas con una puntuación igual o menor a 3 tienen aproximadamente la mitad de la caída media de las que tienen una puntuación igual o mayor a 8.
La relación se vuelve aún más convincente cuando dividimos las muestras por compras y apuestas seguras. Una vez más, esto sugiere una ventaja competitiva duradera frente a los fondos value pasivos.
A largo plazo, lo conservador y aburrido sale ganando
En lo que respecta a la modelización, la valoración y la posterior rentabilidad para los inversores, ser conservador en las estimaciones a medio plazo puede parecer un poco aburrido, sobre todo en el contexto de las narrativas del «nuevo paradigma» asociadas a la IA. Pero, objetivamente, nuestro enfoque demuestra una gran eficacia.
De hecho, como uno de los muchos ejemplos del uso de nuestra enorme base de datos para mejorar y poner a prueba nuestro proceso, medimos la precisión de nuestras estimaciones de los beneficios normalizados de las empresas que analizamos en comparación con el consenso. Descubrimos que éramos más precisos en múltiples periodos de tiempo, como se muestra a continuación. Nuestras estimaciones también fueron, en promedio, un poco demasiado altas en comparación con los resultados obtenidos, pero mucho menos que el consenso, especialmente cuanto más lejos se mira. Y si esto ocurre con las acciones más baratas, ¡imagínese lo exagerado que puede ser el consenso para las empresas de crecimiento! Solo el tiempo lo dirá, pero si el consenso resulta ser igualmente optimista para algunos de estos segmentos del mercado expuestos a la IA, es poco probable que las consecuencias para los inversores sean positivas.
Fuente: Schroders, Refinitiv. A diciembre de 2024. Basado en la precisión media de todas las acciones sobre las que el equipo Global Value ha realizado estimaciones del EBITA desde 2015. El consenso se toma en la misma fecha en que el equipo introdujo su estimación para el ejercicio fiscal que finaliza 3, 4 o 5 años después. Los resultados se basan en el EBITA declarado 3, 4 o 5 años después de la estimación. El equipo Global Value realizó 1154 valoraciones. No todas las acciones cuentan con cobertura de consenso. La cobertura disminuye en horizontes más largos, ya que algunas valoraciones carecen de proyecciones a 4 o 5 años. Nuestras previsiones y estimaciones se basan en hipótesis dentro de los límites de lo que sabemos y no están garantizadas.
¿Podría el equipo de Schroders Global Value invertir alguna vez en acciones relacionadas con la IA?
Por supuesto, ¡siempre que estén lo suficientemente baratas! Como se ha señalado anteriormente, ya estamos analizando empresas que se han vendido en gran medida debido a los temores relacionados con la IA. Si echamos la vista atrás a las últimas décadas, acabamos comprando seis de las diez acciones más importantes del boom de las puntocom durante los siguientes 20 años. Obviamente, esto solo ocurrió después de que sus precios cayeran drásticamente. Tenemos la mente lo suficientemente abierta como para considerar prácticamente cualquier negocio, sector, región o tema en el que se pueda invertir, siempre que el precio sea el adecuado.
Aquí es donde entra en juego el poder de las sofisticadas herramientas de selección y gestión de carteras, ya que no tienen prejuicios preconcebidos sobre una determinada acción o sector. Un ejemplo de ello es el mapa de calor que se muestra a continuación, y que nos permite comparar la composición de las carteras con la de diversas pruebas de valoración fundamental. El resultado principal de la herramienta son dos mapas de calor divididos por región o país y sector, uno que refleja la composición de una cartera y otro la composición del conjunto de oportunidades de la cartera. La herramienta proporciona una forma visualmente rápida de identificar posibles «puntos blancos» en la composición de las carteras y realizar pruebas de estrés para ver si hay posibles nichos de diversificación disponibles que no hayamos explorado.
Ejemplo de pantalla con el mapa térmico (cuadrícula superior) y el mapa de cartera (cuadrícula inferior). Se muestra únicamente con fines ilustrativos. Nuestras herramientas patentadas están diseñadas para mejorar el proceso de investigación y evaluación, pero no garantizan resultados de inversión favorables.
La intención no es imitar la composición de la pantalla, sino poner a prueba si hemos explorado todas las áreas a nuestro alcance, manteniendo nuestra disciplina de estilo, desde el inicio del proceso.
En algún momento en el futuro, podríamos ver aparecer acciones y sectores relacionados con la IA tanto en nuestras pantallas como en estos mapas de calor, si, y solo si, su valoración cumple con nuestros estrictos criterios de selección.
Conclusión
La IA puede transformarlo todo, o no. Lo que está claro es que la mayoría de las carteras de renta variable están apostando ahora de forma mucho más implícita por la narrativa de la IA de lo que los inversores perciben. Y muchos de los diversificadores habituales se han visto implicados en el mismo tema.
Si los inversores quieren reducir su dependencia de una única narrativa poderosa sin vender acciones, la inversión en valor destaca. Los datos históricos muestran que el valor tiende a mantenerse bien cuando el comercio de IA tropieza. Pero la mayoría de las estrategias de valor pasivas no ayudan: están llenas de los mismos nombres tecnológicos de gran capitalización que dominan el mercado general.
Un enfoque de valor activo ofrece una forma de mantener la exposición a la renta variable, reducir el riesgo de concentración en la IA y construir un perfil de rentabilidad más consistente. En un mundo donde las inversiones están cada vez más moldeadas por un único tema, ese tipo de diversificación tiene un gran valor.
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