¿Está a punto de cambiar el ciclo mundial de los bienes de consumo?
Un repunte del ciclo mundial de bienes de consumo ha sido históricamente un catalizador positivo para algunos mercados deprimidos, como la renta variable de los mercados emergentes y las materias primas.
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David Rees, economista senior de mercados emergentes de Schroders
Una característica del inusual ciclo económico mundial en la era post-pandémica es que el mundo ha estado lleno de sorpresas a medida que la actividad en las distintas zonas se ha vuelto menos sincronizada. A nivel de países, China apenas está saliendo de su política de cero-Covid. Entretanto, otros mercados emergentes están a punto de empezar a recortar los tipos de interés a medida que disminuye la inflación, mientras que muchos mercados desarrollados siguen endureciendo su política en la lucha contra la inflación.
También ha habido una gran divergencia a nivel sectorial, ya que los servicios han tenido un buen comportamiento, mientras que el sector de bienes de consumo ha mostrado más debilidad. Durante la fase inicial de la pandemia del Covid-19, el sector de bienes de consumo funcionó bien, ya que las necesidades sanitarias y los confinamientos concentraron la demanda en el sector. Sin embargo, este se ha quedado rezagado a medida que las economías se han reabierto y la demanda se ha reequilibrado hacia los servicios, impulsada por un gran estímulo fiscal.
De hecho, según los datos recopilados por la Oficina de Análisis de Política Económica de los Países Bajos (conocida como CPB, por sus siglas en inglés), la producción industrial mundial se ha estancado en gran medida desde finales de 2021 y se encuentra en recesión en las economías avanzadas desde el tercer trimestre del año pasado. A los mercados emergentes les ha ido un poco mejor, pero sólo gracias a los mini-booms de producción relacionados con los confinamientos en China.
De cara al futuro, sin embargo, hay indicios de que se avecina otra sorpresa económica, en medio de la creciente evidencia de que el sector de bienes de la economía mundial podría estar a punto de recuperarse. Sin duda, el hecho de que las exportaciones de Corea del Sur, que son un buen indicador de las condiciones del comercio mundial, hayan vuelto a crecer en términos de volumen ha pasado desapercibido.
También hay que señalar que el sector manufacturero de Asia sin China y de las economías avanzadas ha vuelto a crecer de forma desestacionalizada cada tres meses.
Mientras tanto, los indicadores monetarios mundiales también sugieren que el sector de bienes de consumo está cerca de un punto de inflexión. Aunque la relación entre la masa monetaria M1 real mundial y el PMI manufacturero mundial de S&P no es perfecta, históricamente ha sido una guía útil de los puntos de inflexión.
Es evidente que la M1 real se disparó al alza durante la fase inicial de la pandemia y es probable que, por el contrario, se haya deprimido a medida que se retiraba la enorme inyección de estímulo en términos interanuales. Pero se ha estabilizado y ha empezado a subir, lo que históricamente ha presagiado una mejora de las condiciones manufactureras.
Además, fuera de Europa, aunque ruidosas, las relaciones entre nuevos pedidos e inventarios de los principales PMI manufactureros publicados por S&P Global parecen haber dado un giro. Mientras, la serie de nuevos pedidos menos inventarios del índice ISM manufacturero también sugiere que algo está en marcha. Y algunos indicadores basados en el mercado también apuntan en la misma dirección.
Por ejemplo, la relación entre los sectores de consumo discrecional y de productos de consumo básico del mercado de renta variable estadounidense también apunta a un repunte por encima de 50 en el índice ISM manufacturero en los próximos meses.
Es pronto, y nuestra escenario base sostiene que los mercados desarrollados entrarán en recesión a finales de este año, encabezados por Estados Unidos. La perspectiva de una recesión, en un momento en que las existencias no son especialmente bajas, es un argumento obvio contra un fuerte repunte del sector de bienes, dado que normalmente sería necesario un aumento de la demanda final.
Sin embargo, nuestro analisis sobre el cambio de paradigma ha puesto de relieve que las empresas pueden empezar a pasar de una gestión de existencias basada en el "justo a tiempo" a otra fundamentada en el "por si acaso", lo que podría favorecer la acumulación de existencias.
En cualquier caso, es evidente que estas tendencias merecen una atención especial, dado que un repunte del ciclo mundial de bienes de consumo ha sido históricamente un catalizador positivo para algunos mercados deprimidos, como la renta variable de los mercados emergentes y las materias primas.
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