Oro y acciones auríferas: tras una subida sin precedentes, ¿qué nos depara el futuro?
Desde las crisis de la década de 1970, el oro no había tenido una rentabilidad tan sólida como en 2025. En medio de la incertidumbre geopolítica que influye en los movimientos a corto plazo, analizamos el panorama general para este activo.
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El precio del oro alcanzó 45 nuevos máximos históricos a lo largo de 2025, y la subida del 65 % anual eclipsó cualquier subida vista en el mercado alcista de la década de 2000. En la era moderna, solo a principios y finales de la década de 1970 se han registrado aumentos de esta magnitud (véase el gráfico siguiente).
Esta tendencia de los precios se aplica tanto al oro como al conjunto de los metales preciosos en general. En este contexto, la pregunta que se plantean los inversores es: ¿puede mantenerse esta tendencia de los precios?
Historia del precio del oro: el contexto más amplio
A principios de la década de 1970, Estados Unidos puso fin al sistema monetario de Bretton Woods, acordado originalmente en 1944, al suspender «temporalmente» la convertibilidad del dólar en oro. El presidente Nixon ejerció una enorme influencia sobre la Reserva Federal para que redujera los tipos de interés de cara a las elecciones de 1972, y más tarde la economía mundial sufrió una crisis inflacionista provocada por el petróleo en 1973.
El resultado de todo ello fue una crisis de credibilidad del dólar y un enorme mercado alcista del oro, con tres aumentos anuales consecutivos del precio de más del 40 %.
El contexto geopolítico y fiscal actual presenta similitudes con el de principios de la década de 1970, pero también hay algunas diferencias importantes que cabe destacar.
Similitudes entre principios de la década de 1970 y la actualidad.
- El statu quo monetario se ve sometido a presión. Años 70: el fin del sistema de Bretton Woods. Actualidad: el «estándar del dólar» respaldado por los bonos del Tesoro estadounidense.
- La Casa Blanca presiona a la Reserva Federal para que impulse la economía mediante recortes de tipos de interés de cara a las elecciones. Años 70: las elecciones presidenciales de 1972. Hoy: elecciones de mitad de mandato de 2026.
- Gran competencia entre las grandes potencias. Años 70: EE. UU. contra la Unión Soviética. Hoy: EE. UU. contra China.
- Extrema concentración del mercado bursátil estadounidense. Años 70: las 50 acciones Nifty, consideradas «buenas para comprar a cualquier precio». Hoy: los Magníficos 7.
Diferencias entre principios de la década de 1970 y la actualidad
- Fragilidad fiscal mundial. Años 70: la ratio deuda/PIB de EE. UU. era de aproximadamente el 35 %. Actualmente: la ratio deuda/PIB de EE. UU. supera el 120 %.
- Polarización política y desigualdad de riqueza en EE. UU. Hoy en día, esta situación es más extrema que a principios de la década de 1970.
- La fortaleza industrial y los recursos financieros de China son mucho mayores que los que jamás alcanzó la Unión Soviética.
- Potencial transformador de la IA como motor tecnológico binario.
- Mercados energéticos deprimidos (por ahora) y una intensidad del petróleo en el PIB mucho menor a nivel mundial que en los 70s.
Curiosamente, las dos primeras diferencias (fragilidad fiscal y desigualdad de riqueza) tienen su origen, a través de la crisis financiera mundial de 2008 y la flexibilización cuantitativa (o «impresión de dinero») que le siguió, en 1971. Fue entonces cuando el paso a un sistema monetario puramente fiduciario sentó las bases para el aumento masivo del gasto respaldado por deuda que se produjo a continuación.
Cuando miremos atrás desde 2030 al gráfico anterior, ¿qué veremos? Nadie puede saberlo, pero la comparación anterior no hace mella en nuestra convicción de que la evolución del oro, que ha pasado de ser considerado una cobertura cíclica sensible a los tipos de interés a una asignación de cartera secular «antifrágil» fundamental, tiene un largo camino por recorrer.
El máximo secular se alcanzará cuando se resuelvan los factores geopolíticos y fiscales (lo que dará paso a un nuevo statu quo) o cuando la demanda esté indudablemente saturada. No creemos que ninguno de esos requisitos esté cerca de cumplirse.
Las noticias de principios de 2026 siguen haciendo hincapié en temas geopolíticos y fiscales de largo plazo. La amenaza a la independencia de la Reserva Federal —y a la credibilidad institucional de EE. UU. que representa la investigación penal del presidente Powell— es evidente. Desde una perspectiva puramente «devaluatoria», el retorno de la Reserva Federal a la impresión de dinero mediante «compras de gestión de reservas» de letras del Tesoro (40.000 millones de dólares al mes), además de la compra de valores respaldados por hipotecas de Fannie Mae y Freddie Mac (200.000 millones de dólares para ayudar a limitar los tipos hipotecarios), también alimentan el tema del dominio fiscal.
El papel de China es fundamental. De hecho, se subestima el papel de China en el amplio mercado alcista de los metales preciosos, lo que hace que este ciclo sea muy diferente a los anteriores.
Como destaca el siguiente gráfico, las reservas de oro del Banco Popular de China, que representan el 8 % del total de activos, sugieren que el 92 % de las reservas chinas siguen estando denominadas en dólares estadounidenses o en las monedas de los aliados de EE. UU. (euro, yen o libra esterlina). Destacamos los promedios de oro/reservas de Sudáfrica, Rusia y la media de los mercados desarrollados en el gráfico a modo de referencia. En un contexto tanto de riesgo de sanciones futuras como de profundización de los problemas de credibilidad de los propios bonos del Tesoro estadounidense, el 8 % parece demasiado bajo.
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