Perspectivas de los mercados privados para el 2T: cinco claves para los inversores de banca privada
Los mercados privados se benefician de factores estructurales que cobran especial relevancia en un momento de renovada incertidumbre, pero no todas las estrategias son iguales.
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Durante el último año, los inversores se han enfrentado a un contexto volátil marcado por las tensiones geopolíticas, los cambios en los regímenes económicos y la transformación estructural en los sectores de la energía, la tecnología y la demografía. El conflicto en Irán y en todo Oriente Medio ha añadido una nueva capa de incertidumbre, provocando fuertes movimientos en los mercados energéticos y poniendo de manifiesto la rapidez con la que pueden verse alteradas las asignaciones de activos tradicionales.
Para los inversores de banca privada que invierten pensando en el largo plazo, esto supone un recordatorio de que la resiliencia no se limita a la preservación del capital a corto plazo, sino que consiste en construir carteras capaces de generar rentabilidades sostenibles a pesar de las tensiones persistentes y los cambios estructurales.
A continuación, resumimos cinco conclusiones clave del informe «Private Markets Investment Outlook Q2 2026» de Schroders Capital, en las que destacamos por qué creemos que las clases de activos de los mercados privados siguen destacando por su potencial de generar rentabilidades resilientes en un mercado que se enfrenta a una volatilidad y agitación persistente, y por qué ser selectivos sigue siendo fundamental.
1. ¿Por qué invertir en mercados privados ahora? Aunque no todas las estrategias son iguales
Los mercados privados ofrecen ventajas tanto estructurales como cíclicas que resultan especialmente relevantes en el contexto actual.
Desde el punto de vista estructural, los mercados privados están diseñados para centrarse en la creación de valor a largo plazo, en lugar de en el sentimiento del mercado a corto plazo. Al mismo tiempo, estas clases de activos brindan acceso a un abanico de oportunidades más amplio y especializado, que abarca desde empresas orientadas al mercado nacional hasta activos con exposiciones de riesgo diferenciadas y una menor correlación con los mercados públicos.
Desde el punto de vista cíclico, el panorama es igualmente atractivo. Mientras que la renta variable pública había alcanzado máximos históricos antes de la crisis actual y los diferenciales del crédito se habían reducido, muchos segmentos de los mercados privados han experimentado varios años de actividad moderada en materia de captación de fondos, inversión y salidas. Esto ha generado ineficiencias y puntos de entrada atractivos, especialmente en áreas menos saturadas.
Sin embargo, la resiliencia dentro de los mercados privados dista mucho de ser uniforme, con dispersión entre estrategias —e incluso dentro de las mismas clases de activos—. Identificar los segmentos con ventajas estructurales es clave para aprovechar el potencial de este universo de inversión en evolución.
- En private equity, las adquisiciones de pequeñas y medianas empresas han demostrado ser más resilientes que las operaciones de gran capitalización.
- En venture capital, las oportunidades en fase inicial siguen siendo atractivas, mientras que las inversiones impulsadas por la Inteligencia Artificial (IA) en fase avanzada conllevan un riesgo de concentración.
- En deuda privada, las principales preocupaciones en torno a los préstamos directos contrastan con las oportunidades que ofrecen otras alternativas crediticias más amplias.
- En el sector inmobiliario, la brecha entre los activos “prime” y los activos básicos sigue ampliándose.
- En el sector de las infraestructuras, los activos operativos son cada vez más escasos y valiosos, mientras que los proyectos en fase de desarrollo se enfrentan a mayores dificultades.
2. Private equity: los ajustes desiguales favorecen al mercado de pequeña y mediana capitalización
El mercado de private equity sigue atravesando un periodo de reajuste tras el auge pospandémico. La captación de fondos y la actividad de operaciones se han ralentizado considerablemente y, aunque a finales de 2025 se observaron los primeros indicios de recuperación, la renovada incertidumbre geopolítica podría retrasar un repunte más generalizado. Sin embargo, esta desaceleración ha creado un entorno de entrada más atractivo, especialmente en los segmentos donde el capital está menos concentrado.
Los ajustes en el mercado han sido desiguales. El capital sigue estando muy sesgado hacia los grandes fondos y las transacciones de gran envergadura, lo que deja a las adquisiciones de pequeñas y medianas empresas comparativamente infrafinanciadas y, a menudo, en una situación de ineficiencia. Este desequilibrio se ha traducido en descuentos de valoración persistentes, que suelen oscilar entre el 20% y el 40% en relación con las adquisiciones de gran capitalización, y son aún mayores en comparación con sus equivalentes en el mercado público.
Estas empresas más pequeñas también ofrecen ventajas estructurales. Suelen estar más centradas en el mercado nacional, menos expuestas a los problemas del comercio mundial y más dependientes de la creación de valor operativo que de la ingeniería financiera. En combinación con unos niveles de apalancamiento generalmente más bajos, esto puede mejorar la resiliencia en entornos volátiles.
Es importante destacar que la rentabilidad histórica respalda esta tesis: las adquisiciones de pequeña y mediana capitalización han superado a los fondos de gran capitalización a largo plazo, lo que sugiere que las ventajas de los precios de entrada y los beneficios estructurales pueden traducirse en rentabilidades más sólidas.
Los fondos buyout de pequeño y mediano tamaño han obtenido los mejores resultados a largo plazo
Los resultados pasados no son indicativos de los resultados futuros y es posible que no se repitan. Fuente: Preqin Pro, datos a 4 de febrero de 2026, Schroders Capital, 2026. La divisa utilizada es el $. «Buyout – Small» incluye fondos de private equity de capital fijo por debajo de 500 millones de dólares, «Buyout – Mid» entre 500 millones y 1.500 millones de dólares, «Buyout – Large» entre 1.500 millones y 4.500 millones de dólares y «Buyout – Mega» por encima de 4.500 millones de dólares. Las opiniones expresadas son las de Schroders Capital y pueden no estar verificadas.
Más allá de las adquisiciones, otras áreas del private equity están evolucionando:
- Los fondos de continuación se han convertido en una característica estructural del mercado, ya que ofrecen comisiones más bajas, una liquidez más rápida y perfiles de rentabilidad históricamente más predecibles.
- El venture capital en fase inicial sigue beneficiándose de una innovación diversificada a valoraciones más razonables, en contraste con el venture capital en fase avanzada, donde las inversiones en inteligencia artificial han elevado los riesgos de valoración y concentración.
3. Deuda privada y alternativas de crédito: más allá de los titulares
El crédito privado ha sido objeto de un escrutinio cada vez mayor, especialmente en el ámbito de los préstamos directos tradicionales. Las preocupaciones en torno a la concentración sectorial, los niveles de valoración y la liquidez —junto con las presiones de reembolso en algunos fondos— han acaparado los titulares.
Sin embargo, estos riesgos deben ponerse en contexto. Características estructurales como los mecanismos de restricción (gating mechanisms en inglés), que permiten a los gestores limitar o suspender temporalmente las solicitudes de reembolso por parte de los inversores, ayudan a limitar las ventas forzadas. Por otro lado, el conjunto de oportunidades dentro del amplio universo de alternativas de crédito es mucho más diverso de lo que sugieren los titulares, con una menor exposición a riesgos idiosincrásicos.
Mientras tanto, los probables retrasos en la normalización de los tipos de interés —e incluso posibles subidas de los mismos—, junto con los cambios normativos más amplios en los marcos de Basilea III y Solvencia II, deberían ser favorables para los mercados de titulizaciones, aunque el impacto total tardará en materializarse.
Para los inversores que buscan ingresos estables y diversificación, este universo de alternativas de crédito ofrece oportunidades atractivas, especialmente en estrategias respaldadas por garantías o flujos de caja contractuales. Destacan varias áreas:
- Financiación basada en activos (ABF): la ABF ofrece exposición a carteras diversificadas de activos subyacentes —como hipotecas, préstamos para la compra de automóviles o arrendamientos de aeronaves— que suelen abarcar a cientos o miles de prestatarios. Esta granularidad reduce la dependencia de emisores individuales, mientras que las protecciones estructurales y las características de tipo variable ofrecen resiliencia de los ingresos y mitigación de las caídas.
- Deuda inmobiliaria comercial (CRE): tras un importante reajuste de las valoraciones inmobiliarias, la deuda CRE ofrece ahora oportunidades de financiación a tipos más bajos. Las ineficiencias estructurales —impulsadas en parte por las restricciones normativas— están creando lagunas en la financiación de activos en desarrollo y en fase de transición, especialmente en sectores como el de la vivienda multifamiliar.
- Deuda de infraestructuras: los préstamos para infraestructuras siguen proporcionando ingresos estables y defensivos respaldados por activos esenciales. Los ingresos vinculados a la inflación y los marcos regulados ofrecen protección en un entorno en el que pueden resurgir los riesgos de inflación.
- Títulos vinculados a seguros (ILS): los ILS siguen siendo un verdadero factor de diversificación, con rentabilidades impulsadas por eventos asegurados más que por los ciclos económicos. Esto proporciona una valiosa diversificación de la cartera, especialmente en períodos de incertidumbre geopolítica y macroeconómica.
La prima por activos privados es más alta, pero no es fija
Los resultados pasados no son indicativos de los resultados futuros. Fuente: Schroders Capital, Bloomberg, CS, Swiss Re, Bank of America, a septiembre de 2025. Las opiniones y puntos de vista expresados son los del equipo de Productos Titulizados y Financiación Basada en Activos de Schroders Capital y están sujetos a cambios. Se muestran a título ilustrativo y no deben considerarse como asesoramiento de inversión.
4. Infraestructuras: apoyo a largo plazo; factores favorables a corto plazo en los precios
La reciente crisis energética ha reforzado la importancia estratégica de la seguridad energética y, por extensión, los argumentos a largo plazo a favor de la inversión en infraestructuras para la transición energética.
Sin embargo, el impacto no será inmediato. Como se ha visto en crisis anteriores, la aceleración de la inversión en energías renovables tiende a estar impulsada por las políticas y se materializa con el tiempo, más que como una respuesta instantánea del mercado. El aumento de los costes de financiación y las presiones sobre la cadena de suministro también pueden retrasar el desarrollo a corto plazo.
Mientras tanto, ciertos activos se beneficiarán directamente. Las infraestructuras renovables operativas expuestas a los precios de mercado pueden aprovechar los precios más altos de la electricidad, lo que supone un impulso a los beneficios a corto plazo.
Más allá de esto, los argumentos generales a favor de la inversión en infraestructuras siguen siendo sólidos. La demanda estructural está aumentando, impulsada por la electrificación, la inteligencia artificial y la expansión de los centros de datos, mientras que las valoraciones se han reajustado, creando puntos de entrada más atractivos tras el ciclo de tipos de interés. Por otra parte, los modelos de ingresos suelen ofrecer protección frente a la inflación, ya sea a través de la indexación contractual o de la exposición indirecta a los precios de la energía.
Las rentabilidades de las infraestructuras básicas han experimentado un reajuste significativo
Las rentabilidades pasadas no son indicativos de las futuras. Fuente: Informes trimestrales de los fondos cotizados de Greencoat, del primer trimestre de 2015 al primer trimestre de 2025. La tasa de descuento se refiere a los activos eólicos del Reino Unido. No hay garantía de que esta evolución de la tasa se mantenga en el futuro previsible.
En términos más generales, las dinámicas regionales están divergiendo. Europa y Asia siguen siendo fundamentales para la expansión de las energías renovables, mientras que los cambios en las políticas estadounidenses han introducido una mayor complejidad. Sin embargo, en todos los mercados, las energías renovables siguen figurando entre las fuentes más rentables de nueva generación eléctrica, y el almacenamiento en baterías se perfila como un subsector especialmente atractivo.
5. Sector inmobiliario: nuevos obstáculos, pero sigue en un punto de inflexión
Tras un prolongado periodo de reajuste de precios, los mercados inmobiliarios mundiales muestran los primeros indicios de recuperación. La actividad transaccional ha comenzado a repuntar y los precios parecen estar estabilizándose e incluso subiendo en zonas clave, lo que sugiere que esta clase de activo podría encontrarse en un punto de inflexión.
Divergencias en el ritmo y la profundidad del reajuste de precios —y de la recuperación—
Fuente: MSCI, Green Street Advisors, Schroders Capital, diciembre de 2025. La rentabilidad pasada no es indicativa de la rentabilidad futura y puede que no se repita. El valor de las inversiones y los ingresos que generan pueden tanto subir como bajar, y es posible que los inversores no recuperen el importe invertido inicialmente. Las fluctuaciones en los tipos de cambio pueden hacer que el valor de las inversiones en el extranjero aumente o disminuya.
Sin embargo, el nuevo contexto geopolítico plantea nuevos riesgos. El aumento de los precios de la energía podría alimentar la inflación, lo que podría retrasar las bajadas de tipos de interés y lastrar la recuperación.
A pesar de ello, varios factores siguen respaldando el interés por la inversión:
- Las valoraciones se han reajustado significativamente, lo que crea puntos de entrada más atractivos.
- Las restricciones de la oferta siguen siendo importantes, ya que los elevados costes de construcción y la financiación limitada frenan los nuevos proyectos.
- La dinámica de los alquileres está mejorando, respaldada por la inflación de «costes» y la oferta limitada.
Es importante destacar que la rentabilidad se está diferenciando cada vez más. La brecha entre los activos de alta calidad y preparados para el futuro y las propiedades más básicas se ha ampliado considerablemente.
En este entorno, ser selectivo es fundamental. Los sectores que ofrecen protección frente a la inflación y potencial de mejora operativa —como la logística, la vivienda, el almacenamiento y la hostelería— resultan especialmente atractivos. Los activos con duraciones de arrendamiento más cortas o vinculados explícitamente a la inflación también pueden proporcionar resiliencia en los flujos de caja a corto plazo.
El entorno actual también está generando una importante cartera de oportunidades de recapitalización y de mercado secundario, ya que los propietarios se enfrentan a retos de refinanciación y buscan nuevas soluciones de capital. Estas situaciones pueden ofrecer puntos de entrada atractivos para los inversores con capacidad para aportar capital flexible.
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